domingo, 14 de abril de 2013

Oportunidad

Meteorólogos, pocos pero apasionados y con una excelente perspectiva laboral

La carrera de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos sólo se dicta en la UBA; se reciben menos de diez alumnos por año y tienen trabajo en forma inmediata
Por Paula Urien  | LA NACION
Angustia. Así describen los meteorólogos la sensación que tienen cuando se pronostica y finalmente se da un fenómeno climático extremo. "Aunque el pronóstico y las alertas se dieron en tiempo y forma, cuando se inundó la ciudad de La Plata y se iban dando las cifras de los muertos no podía parar de llorar -dice Nadia Zyncenko, o simplemente Nadia, la reconocida meteoróloga de Canal 7-. Será porque el clima es parte de nuestra vida de manera tan intensa. No son ajenos para nosotros los dramas de la gente cuando se manifiesta en un grado máximo."
El miércoles último, en la sede del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se estaba trabajando en los alertas para Santa Fe, que en la madrugada se vio afectada y anegada por lluvias intensas. "Yo escucho un trueno a las 3 de la mañana y me despierto, pensando en sus consecuencias", dice el doctor Héctor Horacio Ciappesoni, director del Servicio Meteorológico Nacional.
Aunque el pronóstico del tiempo es el campo de acción más conocido de la Ciencia de la Atmósfera, sus posibilidades laborales van más allá. El trabajo alrededor del clima incluye a especialistas en cambio climático; contaminación del aire (incluye la dirección de cenizas volcánicas); hidrología (inundaciones); agrometeorología; paleoclimatología (el estudio del clima en el pasado); formación de tormentas (granizo, nieve); eventos climáticos extremos; energía eólica y solar; manejo del fuego y meteorología aeronáutica.
Todos los entrevistados concuerdan en que hay una vocación por la ciencia que marca a quienes trabajan con el clima y una tendencia innata hacia la matemática, física y química. Muchos son investigadores y quieren ir más allá. Para ellos, el doctorado a través de una beca que tiene una remuneración de 5000 o 6000 pesos durante unos cuatro años. A todos, conocidos, familiares y amigos les hacen la misma pregunta: ¿Va a llover?
Este país fue pionero en la materia. La Oficina Meteorológica Argentina, predecesora de la SMN, se fundó en 1872 durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento, que indudablemente era un visionario porque fue la tercera inaugurada a nivel mundial, después de la de Hungría y Estados Unidos. Un año después existían estaciones meteorológicas en diversas partes del país. Hoy es un organismo donde trabajan 1050 personas.
Tiene puestos para ofrecer, con un sueldo inicial de entre 5000 y 6000 pesos, pero padece la escasez de especialistas porque se reciben no más de diez profesionales por año. A pesar de que son puestos con alta demanda, los jóvenes se escapan de las ciencias duras y dejan atrás valiosos puestos vacantes.
"¿Cuántos psicólogos más pueden coexistir en este país?", se pregunta desde la sede del Servicio Meteorológico Nacional su director, el doctor Héctor Horacio Ciappesoni.
"En la secundaria, muchas veces los profesores dejan materias como matemática, física y química como los cucos, cuando en realidad son apasionantes", dice Matilde Rusticucci, directora de la carrera de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, en la UBA. Se trata del único lugar en el país donde hasta ahora se puede estudiar esta carrera que consta de una licenciatura en Ciencias de la Atmósfera de 5 años con un título intermedio a los 3 años y medio de bachiller.
"Las carreras de Exactas requieren dedicación exclusiva y son incompatibles con un trabajo convencional", dice Martina Suaya, jefe del departamento de procesos automatizados del SMN. Desde el secundario ya se perfiló en este sentido. "Siempre me gustaron la matemática y la física."

Becas con estímulo

"Hay diez becas por año dentro del Programa de Formación de Recursos Humanos en Ciencias de la Atmósfera del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se trata de una asignación de $ 3500 por mes durante el primer año y de $ 4500 por mes durante el segundo año, abierto a quienes provengan de otras carreras con materias afines y cumplan con los requisitos de formación. Se trata de lograr a través de estas becas que haya más bachilleres en Ciencias de la Atmósfera", dice Ciappesoni.
"Necesitamos más especialistas que investiguen temas diversos -dice Suaya-. Y también observadores, que es un curso de un año que se hace a distancia y sirve para trabajar en alguna de las 120 estaciones meteorológicas en todo el país."
"Todos los egresados están trabajando", aclara Rusticucci. La salida laboral, además del SMN, incluye otros organismos nacionales y también, y cada vez más, empresas que requieren a estos especialistas y pagan muy bien. "Necesitan asesores para temas de agro, redes de electricidad y telefonía, entre muchos otros.".

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