jueves, 13 de septiembre de 2012

Smartphones

Miércoles 12 de septiembre de 2012 | 19:23

¿Vale la pena comprar el iPhone 5?

Un repaso por las nuevas funciones del equipo, lo que lo diferencia del resto; la pantalla más grande, su mayor distintivo; qué pasa con la nano SIM
Por Ricardo Sametband | LA NACION
El equipo tiene el mismo ancho, pero es un poco más alto, para acomodar la pantalla de 4 pulgadas. Foto: AFP

Apple presentó su nuevo teléfono celular en San Francisco, durante un evento cuya cobertura en vivo se puede leer aquí .
Su presentación y posterior venta (a partir del 21 de septiembre en los Estados Unidos, una semana más tarde en Europa) plantea un interrogante para los interesados en todo el mundo, y una pregunta particular para los usuarios argentinos: ¿vale la pena el iPhone 5?
La respuesta debe desdoblarse, porque en el caso particular de la Argentina tiene una diferencia respecto de otras partes del mundo. Y es que por el particular esquema impositivo y de promoción de la industria en Tierra del Fuego , hace ya tiempo que Apple no vende sus teléfonos en el país, ya que no tiene (hasta ahora) una planta de producción en la isla.

El chip es más chiquito, y eso es un problema (pequeño)

Esto no fue un impedimento para muchos usuarios hasta ahora, que compraron el iPhone 4S afuera -típicamente, en los Estados Unidos- y lo trajeron aquí, o lo compraron aquí a alguien que lo importaba en forma particular. Pero el iPhone 5 es diferente: es el primer teléfono en el mundo en usar el nuevo estándar de chip nano SIM , que es todavía más pequeño que el micro SIM que usan el iPhone 4 y 4S, el Samsung Galaxy SIII, el Nokia Lumia 900, el Motorola Razr y otros.
El iPhone 5 vendrá en los dos colores clásicos. Foto: AFP

Los usuarios que tenían un chip mini SIM (el tradicional) y querían transformarlo en micro SIM podían, al principio, usar un aparato especial -o un simple cuchillo- para recortar el excedente de plástico que había entre el micro y mini SIM, porque el resto del chip era idéntico. El nano SIM, sin embargo, no sólo es todavía más pequeño: también es más delgado, lo que impide el uso de este tipo de técnicas (salvo que se tenga paciencia china, una lija y mucha, mucha pericia). El micro SIM convencional tiene 0,76 mm de grosor; el nuevo nano SIM, 0,67 mm. Apple ya confirmó que no alcanzará con recortar la tarjeta para insertarla en la bandeja de la SIM del nuevo iPhone.
Es probable que el resto de la industria vaya migrando al nano SIM, pero parece no tener apuro: ninguno de los equipos anunciados en las últimas semanas por Samsung, Nokia, Motorola o HTC usa otra cosa que mini o micro SIM.
Este será, sin duda, el principal freno para usarlo en la Argentina, al menos hasta que otro fabricante adopte la nano SIM y comience a venderla en la Argentina. Sin embargo, después del lanzamiento las tres operadoras locales (Claro, Movistar y Personal) confirmaron que -de motu proprio- ofrecerán las nano SIM a los clientes que compren un iPhone 5 en el exterior, aunque no dieron fechas específicas (más allá de un escueto "en breve") ni cantidad de tarjetas disponibles.
Además, Apple no hizo mención durante la presentación sobre cuándo comenzará a ofrecer el iPhone 5 desbloqueado, elemento crucial para poder usarlo en el país.

La pantalla, el cambio más notable

Yendo más allá, lo que ofrece el teléfono es, como suele suceder con los equipos de Apple, un producto excelente, pero que es cada vez más una iteración respecto de versiones anteriores antes que una revolución. El iPhone 5 es mejor, en todo sentido, que los modelos previos. Ahora bien: si es mucho mejor como para, por ejemplo, reemplazar un iPhone 4S, es más discutible, porque sus diferencias son menores. Sí verán un mayor salto quienes vengan de un iPhone 4 o un teléfono de otra marca pero similar calibre (un equipo de alta gama de 2011, digamos).
La pantalla de 4 pulgadas y formato 16:9 se acerca al tamaño más popular en los nuevos equipos de sus competidores. Foto: Reuters

La pantalla más grande (4 pulgadas contra las tradicionales 3,5), más delgada y con mayor sensibilidad al tacto es el mayor cambio que sufrió el iPhone en sus cinco años de vida. Para bien o para mal. El equipo mantiene el mismo ancho histórico (58,6 mm), pero es un poco más alto (123,8 mm, casi 1 centímetro más que la versión anterior), con lo que debería ser igual de agradable tenerlo en la mano.
Como referencia para quienes no vengan del mundo Apple y estén pensando en hacer un cambiazo, un Samsung Galaxy SII tiene 125,3 x 66,1 mm. Lo que sí es atractivo es el grosor del iPhone 5 (7,6 mm) aunque los amantes de los equipos delgados encontrarán en el Motorola RAZR nacional (7,1 mm) una opción más económica.
Los precios del iPhone 5 en Estados Unidos, y los nuevos precios de versiones anteriores. Foto: Reuters

¿Vale la pena, entonces, por la pantalla? Sí, sobre todo para aquellos que veían con algo de envidia la moda actual de los smartphones, con pantallas de 4,3 a 5,5 pulgadas. Pantalla más grande, más pixeles (1136×640, de hecho), pero no más definición equivalen a más información visible. Los que prefieren equipos más pequeños tienen en el iPhone 5 una alternativa de muy buena manufactura y prestaciones de primer nivel, pero que sigue siendo comparativamente pequeño. El resto de los fabricantes, sin embargo, se han puesto a tiro en lo que refiere a calidad de pantalla y, sobre todo, en densidad de pixeles (que Apple puso sobre el tapete con su famosa pantalla Retina); varios equipos, incluyendo el Samsung Galaxy SIII o el Sony Xperia S, tienen un nivel de definición muy similar.

Mejor hardware, pero sin sorpresas

Lo mismo para el resto del hardware: la cámara de 8 megapixeles con grabación de video Full HD parece ser muy buena, como también lo es la del iPhone 4S, la del Galaxy SIII (ambos usan un sensor de Sony) o la de los nuevos Lumia de Nokia (más allá de su video polémico); aunque el uso de un cristal de zafiro para el lente podría darle un plus (y protegerlo de rayones, por ejemplo). El nuevo procesador de doble núcleo A6 es sin duda muy veloz (un 40% más rápido, según Apple) -y su mayor poderío gráfico es bienvenido- pero otros equipos tienen igual o mayor capacidad en esta área; los videojuegos más populares tienden, además, a estar disponibles tanto para iPhone como para Android, con lo que las ventajas de una u otra plataforma se diluyen.
La parte trasera del iPhone 5 (con la cámara de 8 megapixeles y lente de zafiro) está hecha en aluminio y vidrio. Foto: AFP

El iPhone 5 tiene algunos detalles únicos y atractivos: la inclusión de tres micrófonos, a falta de dos, para cancelación de ruido durante una llamada; la calidad de los materiales usados -vidrio y aluminio-; el nuevo y genial conector Lightning que reemplaza al tradicional, y ahora puede enchufarse sin importar de qué lado está; la integración de mapas nativos con vista de objetos 3D en tiempo real; las mejoras en la inteligencia de Siri; la sincronización de pestañas abiertas entre el Safari de la Mac y el del teléfono, al estilo de Chrome entre la PC y el dispositivo Android.
Y cierto aplomo en la manera en que todos los servicios provistos por la compañía se integran entre sí, sobre todo si además se es usuario de una Mac o una tableta iPad. El equipo no tiene NFC ni carga de batería inalámbrica, pero eso es anecdótico para la enorme mayoría de los usuarios (como lo es el soporte para redes LTE, que permiten una conexión de banda ancha móvil más veloz que el 3G, pero que no funcionan en la Argentina).

El conector y los accesorios

Apple renovó el clásico conector de 30 pines, que ya tenía unos cuantos años encima. La respuesta: Lightning, que está muy bien pensado. Compacto, pequeño, y a diferencia del USB funciona sin importar cómo se inserte. No hay un lado correcto y otro incorrecto. La contra es que quienes quieran seguir usando accesorios anteriores (cargadores, bases, parlantes, etcétera) deberán comprar un adaptador, que le quita atractivo estético a muchos de estos accesorios.
Una vista del nuevo conector Lightning (al centro) junto al conector de audio. Foto: Reuters

Ninguno de los elementos del hardware, o las prestaciones de software y servicios del nuevo iPhone, sin embargo, parecen posicionarlo particularmente por encima del resto de sus competidores más cercanos (aunque esto no evitará que sea un éxito inmediato de ventas, y sería raro que no supere, con creces, los 29 millones de equipos vendidos en el segundo trimestre del año).
Para quienes ya tenían un iPhone y les gusta, será más y mejor de lo mismo (y esto es bueno), y la duda estará en si pueden afrontar la inversión o no, y cómo harán para usarlo aquí, si no se resuelve el tema de la SIM.
Para los que miran al mundo Apple con interés, y analizan su compra, probablemente sea una mejor inversión un iPhone 4S, más económico pero con prestaciones muy similares (y que tendrá la misma versión del sistema operativo); para quienes están evaluando entrar en el mundo de los smartphones hay múltiples opciones más económicas, o con prestaciones de nivel similar pero mayor variedad de precios y estilos..

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