domingo, 24 de febrero de 2013

mal moderno

Nomofobia: 40% de los argentinos teme salir a la calle sin su celular

Sienten angustia, ansiedad e irritabilidad por el hecho de estar incomunicados. El trastorno creció 13% en los últimos años, y afecta más a los jóvenes. Los tratamientos disponibles.

Por Enrique Garabetyan
24/02/13 - 01:00

 

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Pasa cada vez más seguido: en medio de un paseo relajado, una salida social o en plena reunión laboral, de pronto una duda absorbe los pensamientos y acapara toda la atención: ¿Dónde está mi celular? ¿Lo dejé en casa? ¿Lo perdí en el taxi? Y si el dispositivo no aparece, no suena o se quedó sin batería, comienza un episodio de angustia desmedida e inmediatamente una fuerte ansiedad nos invade por el hecho de estar incomunicados.
Una década atrás, esta situación no afectaba a nadie. Pero ahora se está convirtiendo en un síntoma cada vez más común, a tal punto que ya tiene nombre propio: nomofobia.
“Podríamos definirla como el miedo irracional a estar sin el teléfono móvil; es una abreviatura de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia, explicó a PERFIL Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta). Y agregó: “Según nuestra experiencia en la consulta, este síntoma –que asociamos a los trastornos de ansiedad y de inseguridad– ya podría estar afectando hasta al 40% de la población”.
Aunque no hay datos epidemiológicos, el estudio “Our Mobile Planet” de Google que evaluó el impacto del uso de los celulares inteligentes en tres mil usuarios del país encontró que el 71% de los argentinos que poseen un smartphone no saldría de su hogar sin él. Más allá del número, lo cierto es que para varios expertos la sintomatología está en pleno aumento: “La cantidad de consultas nos muestra que este padecimiento creció 13% en los últimos cuatro años”, aseguró la experta.
Debate. Rafael Kichic, jefe de la Clínica de Ansiedad y Estrés del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), explicó su propia visión sobre el tema: “Nosotros consideramos que la nomofobia podría ser un síntoma que expresa un trastorno generalizado de ansiedad, no una fobia en sí misma, entendida ésta como una reacción desmedida extrema ante una situación puntual, como el miedo a volar o a estar encerrados (claustrofobia)”.
Ante la falta de estudios científicos, Kichic dijo que no se puede afirmar que esté aumentando la prevalencia de este mal moderno. “Pero sí vemos que la actual forma de estar conectados todo el tiempo con celulares e internet sí puede favorecer la expresión de algunos síntomas relacionados con los trastornos de ansiedad”.
Para moderar la nomofobia y aliviar sus síntomas asociados, las opciones de tratamientos psicológicos son varias, pero las preferidas suelen ser las terapias cognitivo-conductuales. “Todo depende del grado que tenga la patología en el paciente, pero las intervenciones recomendadas para estos casos van desde programas de reducción de estrés hasta el Mindfulness”; aconsejó la psicóloga Patricia Gubbay de Hanono, directora de Hémera, un centro especializado en trastornos de ansiedad.
Según esta experta, los terapeutas también repasan y reprograman otros aspectos de la vida, incluyendo la relación con la comida y el ejercicio físico. Y si la situación de adicción lo amerita, un psiquiatra del equipo puede proponer un tratamiento farmacológico, con ansiolíticos o antidepresivos. Otras opciones incluyen la insensibilización, que expone gradualmente al paciente a las situaciones que le provocan el síntoma para que éste disminuya y deje de afectar la calidad de vida. Aunque cada caso es diferente, el proceso de curación puede llevar de tres a seis meses de terapia. Y lo mejor es que son tratamientos que tienen muy altas tasas de éxito.


 

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