miércoles, 22 de febrero de 2012

Cinco C y una E: el “Modelo uno a uno” en la Argentina

Luciano Sanguinetti, ex decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, presenta los resultados de una primera evaluación de Conectar Igualdad y analiza los aportes que la iniciativahace en términos de igualdad social en el campo de la educación y la comunicación.

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Por Luciano Sanguinetti *

La hipótesis se lanzó hace diez años: a las brechas económicas, sociales o culturales había que sumarles la digital. “Digital Divide” se la llamó, y simultáneamente se consideró necesaria una estrategia para superarla. “One Laptop Per Child” (OLPC) se denominó el programa. Su inspirador, Nicholas Negroponte, director del Media Lab del MIT.

A su vez, la Unesco promovía un nuevo concepto que se asociaba al de la brecha digital: la brecha cognitiva. Las transformaciones tecnológicas que conectan sociedades, y hacen accesible un volumen de informaciones nunca antes visto, no garantizan la apropiación del saber. En ese contexto, la brecha cognitiva comenzó a utilizarse como una categoría que superaba la anterior, considerada demasiado instrumental, para los ideales de sociedades democráticas: así nació el concepto de Sociedad del Conocimiento. Es cierto, los nuevos soportes facilitan el acceso, pero, ¿garantizan los aprendizajes?

La propuesta de una computadora personal para cada niño o niña en edad escolar, una computadora liviana, pequeña, barata (100 dólares era la promesa que Negroponte les sugirió a las grandes compañías), es una de las herramientas de este proyecto. La Cumbre Mundial de Túnez (2005) que jalonó el camino de la sociedad digital fue el escenario del anuncio. A pesar de que esta iniciativa suponga para algunos la continuidad del viejo espíritu colonialista, una gran parte de los países atrasados comenzó a ponerla en práctica. No sólo porque sumar a los otros atrasos el de la información es doblemente peligroso sino, además, porque en la transformación del sistema capitalista, como sugiere Scott Lash, la información ha pasado del nivel superestructural al de la base económica. Como dijo en un artículo reciente Eric Calcagno, citado por la Presidenta en su mensaje de Asunción, la distribución del ingreso, la palabra y el conocimiento son bases indisociables de una alternativa democrática y emancipatoria.

Indudablemente, la primera década del siglo XXI fue la del crecimiento de los entornos digitales. Lo demuestran el desarrollo de la conectividad con la banda ancha, el surgimiento de las redes sociales o la teoría de la red 2.0 que Tim O’Reilly predijo con el concepto de la arquitectura de la participación la producción de los usuarios de los contenidos de la web. Para dar sólo una referencia en un proceso tan cambiante, Latinobarómetro informó en diciembre de 2010 que la conectividad había alcanzado al 39 por ciento de la población de América latina, habiendo partido del 19 por ciento en el año 2002. En algunos países, como Chile, Argentina o Venezuela, ese guarismo había superado el 50 por ciento.

No es un piloto

En América latina, la implementación en el sistema escolar de “Una laptop por chico” se lo conoce como “Modelo uno a uno”. Así comenzaron en Chile, en Brasil, en Uruguay o en la Argentina, los diferentes planes, algunos dirigidos al nivel primario, al secundario, con modalidades que iban desde planes pilotos o universales, nacionales o regionales.

El que tomó desde 2010 el universo más amplio fue la Argentina, con 3 millones de laptops, seguido por Brasil con 1 millón y medio o Portugal con 400 mil. En el caso argentino se sumó el fuerte impulso otorgado a la conectividad, a través de los planes Argentina conectada e Internet para Establecimientos Educativos, que prevé conectar 5434 establecimientos, sumado a la extensión de la banda ancha vía satelital, dadas las características del territorio argentino, la producción de contenidos digitales y el desarrollo de programas de aplicación pedagógica a través de Educ.ar y del Canal Encuentro. A todo se articuló una estrategia de capacitación docente para profesores en ejercicio y docentes en formación, desde la agencia de OEI y el INFD, por el cual en la actualidad ya se formaron más de 62 mil docentes en los seminarios de “Entornos virtuales para el Modelo uno a uno”. Vera Rexach, la coordinadora para el nivel secundario, comenta que los tutores de los seminarios –más de 200 especialistas en TIC aplicadas a la educación, que a lo largo del país asisten a los docentes online– ya lo llaman las cinco C (computadoras, conectividad, contenidos, capacitación y conocimientos), a las que habría que agregar una E: evaluación.

Esa evaluación, coordinada por el ministerio y realizada por 14 universidades nacionales y la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires, ya nos permite ver algunos resultados:

- El programa aparece como una promesa cumplida (la comunidad educativa manifiesta que a medida que llegan las computadoras todos tenemos la sensación de que algo está cambiando en la gestión pública).

- El programa es universalmente aceptado como una primera iniciativa que abarca la totalidad del sistema (y no un programa focalizado como los que imponía el neoliberalismo), y se destaca que no sea una experiencia piloto, más allá de las dificultades que implica una estrategia global como ésta; el PCI sugiere que se puede intervenir masivamente sobre el sistema cuando hay una eficaz coordinación. Recordemos que aquí intervienen diversas áreas de Nación y provincias.

- Los estudiantes se manifiestan reconocidos e interpretan el programa desde una perspectiva de derechos que revaloriza la educación pública. Los testimonios dicen que cuando llegan las netbooks, los chicos aplauden. Este dato nos muestra una reconciliación entre escuela y comunidad que no es menor.

- El impacto pedagógico se ve en todos los niveles: secundaria, especial y formación docente; pero se destaca el temprano impacto en el segundo. Para el nivel secundario se reconocen las facilidades de acceso al material, a las búsquedas para la elaboración de investigaciones, a los usos en las áreas de lengua e idiomas, y los diversos programas que facilitan la elaboración de mapas conceptuales, de programas de simulación o en la producción y presentación de trabajos colectivos. Para los docentes en formación es importante señalar la conjunción de este programa con las acciones que se venían desarrollando en el área a través de la red y el campus virtual de los institutos de formación, como de la reforma curricular que incluyó, además de la extensión de las carreras, asignaturas vinculadas con la comunicación y las TIC.

- Los docentes y directivos, si bien señalan que el programa viene a incorporar otro recurso para el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y no a sustituir a los anteriores, admiten que en su desarrollo desafiará a los educadores a un replanteo del cómo enseñamos.

- Los alumnos y docentes producen conocimiento. Si bien el informe reconoce que en la etapa actual se atraviesa la fase lúdica y recreativa, los docentes y alumnos comienzan desarrollar experiencias y proyectos de producción de conocimientos, de colaboración. Se integran mejor entre ellos, extienden el horizonte de sus aprendizajes, vuelcan capacidades aprendidas intuitivamente. No obstante, como lo señalan los trabajos de evaluación realizados por la Universidad Pedagógica, los docentes requieren una formación actualizada en alfabetización digital.

- Otro aspecto destacable en la evaluación es la familia. El programa excede el ámbito escolar tradicional. EL PCI acerca a los chicos a la escuela (los testimonios dicen que los jóvenes llegan más motivados), pero también acerca a los alumnos con sus familiares y, en consecuencia, a la institución escolar con la comunidad.

La igualdad

Conectar Igualdad, Plan Magallanes, Plan Ceibal, suponen incorporar una dimensión clave de las sociedades contemporáneas: la igualdad. Concepto que remite al ideario del educador más importante del siglo XIX (Sarmiento), como al del siglo XX (Freire). El siglo XXI nos interroga ahora desde otra realidad. A pocos meses de alcanzar el objetivo de 3 millones de netbooks en el proceso de inclusión digital más profundo que tengamos conocimiento, ¿qué sigue?

Pienso lógicamente en la primaria y el nivel inicial, en la alfabetización digital por saberes de los docentes, en las transformaciones de la gestión educativa como proyecto comunitario, en la integración de los diferentes subsistemas educativos para producir sinergia y desestancar los flujos de información y de personas. Pueden seguir ustedes. Y sin embargo, lo más interesante de un programa como Conectar Igualdad no es tanto lo que en distribución tecnológica representa sino como un programa de toma de conciencia de un derecho que los jóvenes comienzan a advertir en las aulas. Lo demás vendrá por añadidura.

* Ex decano, docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social-UNLP.


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