domingo, 7 de octubre de 2012

Planetario

Brasil, cuarto en el ranking de países más peligrosos para los periodistas


Por Alberto Armendariz | LA NACION
RIO DE JANEIRO.- A pesar de no estar en guerra y de ser una democracia consolidada, con crecimiento económico y cada vez menos desigualdades sociales, Brasil es un país peligroso para quienes ejercen el periodismo. Así lo confirmó esta semana la organización civil Press Emblem Campaign (PEC), con sede en Suiza, que señaló que Brasil, con siete periodistas muertos en lo que va del año, está cuarto en el ranking de países más riesgosos para la prensa. Sólo lo superan Siria (32), Somalia (16) y México (10), los dos primeros envueltos en conflictos armados internos y el último en un sangriento combate a los grandes carteles del narcotráfico. La negativa tendencia en Brasil ya había sido notada por la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji), el Committee to Protect Journalists (CPJ), y condenada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Todos coinciden en destacar que los asesinatos de periodistas brasileños, casi todos impunes, ocurren generalmente en localidades pequeñas y están relacionados con casos de investigación de corrupción local. El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff se ha comprometido a crear un observatorio de violencia contra los periodistas y está trabajando para convertir en crímenes federales estos ataques, para que puedan ser investigados con mayor rigor.

El nacimiento de las "Baby cable"

La de AT&T es una historia para repasar de cara a la plena vigencia de la Ley de Medios de la democracia.

La de AT&T es una historia para repasar de cara a la plena vigencia de la Ley de Medios de la democracia. La historia es simple y ejemplar.
La creación de la Bell Telephone Company fue producto de un acuerdo entre Alexander Graham Bell y sus inversores, Gardiner Hubbard y Thomas Sanders. El nombre cambió varias veces y en 1880 fue American Bell Telephone Company. Al año siguiente compró parte de Western Union y aunque la patente de Bell venció en 1894, la compañía pudo controlar a la competencia por medio de demandas y corte de precios. El 30 de diciembre de 1899, la American Telephone and Telegraph Corporation adquirió los activos de American Bell y creó el monopolio telefónico en los Estados Unidos, conocido como "Sistema Bell", ya que Bell era dueño de otras compañías a las que les había entregado licencias para producir los equipos telefónicos. En el 1900, la AT&T lanzó el rumor de que la compañía no se encontraba en buen estado, ergo, las empresas subsidiarias vendieron sus acciones a un precio más barato. ¿Quién las compró? AT&T, compañía que rápidamente se convirtió en el proveedor principal de servicios telefónicos. La historia avanzó cuando la compañía propuso un monopolio formal que el gobierno de los Estados Unidos aceptó, lo que se conoce como el Compromiso Kingsbury. Así, hasta 1982, el monopolio telefónico fue total a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos. Ese año, la resolución de una demanda antimonopólica del Departamento de Justicia de los Estados Unidos hizo que la AT&T se separara de las operadoras locales. Dos años más tarde nacieron siete empresas independientes a las que llamaron "Baby Bells" y el valor de AT&T disminuyó en un 70 por ciento.
Si la verdad se ajusta a las palabras de Arturo Jauretche: "libertad de los intereses antinacionales y antipopulares, para impedir que lo nacional y popular tenga medios de expresión. Esto es lo que se llama aquí 'libertad de prensa'", entonces algo similar a lo que ocurrió con AT&T debería pasar con la empresa Cablevisión, al momento de adecuarse a la Ley de Servicios de la Comunicación Audiovisual. Carlos Moltini, gerente general de esa empresa que pertenece al Grupo Clarín, parece estar en desacuerdo, pero también, según confesó, "preocupado". Así lo manifestó en las Jornadas Internacionales de Televisión por Cable, realizadas esta semana. "Tenemos plan A, plan Z y plan Z 68. Estamos convencidos de que el sistema jurídico es muy sólido a favor nuestro. Lo que busca el gobierno es tratar de generar mediáticamente lo que jurídicamente no es. Le hace creer a un montón de gente que la ley es para garantizar multiplicidad de voces... pero también dice que con seis pesos se puede comer", señaló Moltini.
Veamos e imaginemos cuántas "Baby cables" podrían surgir a partir del 7D.
Según el ítem "Nuestra historia" en la página web de Cablevisión, la empresa "es controlada por capitales argentinos, cuyos accionistas son el Grupo Clarín, con una participación del 60%, y Fintech Media LLC, con el restante 40% de la compañía. Inició sus operaciones en 1981, ofreciendo servicio de tevé paga en la localidad de La Lucila. Continuó un proceso de expansión territorial. En 1997 nace Fibertel y se convierte en la primera empresa de Argentina en ofrecer en forma masiva la tecnología CableMódem. En 2006 se fusiona junto a Multicanal e integran la primera red nacional de video y banda ancha. Hoy Cablevisión cuenta con más de 3,3 millones de clientes distribuidos en la Argentina, Uruguay y Paraguay. En nuestro país está presente en 96 ciudades y en 12 provincias (Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba, Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa y Salta). Posee más de un millón de clientes entre la Argentina y Paraguay. Tiene operaciones en 65 ciudades del interior, diez provincias (Buenos Aires, Salta, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Neuquén, Formosa, Misiones) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires."
En efecto, alguna de las empresas de cable adquiridas por Cablevisión son:
–Oeste Cable Color (operador de los partidos de Morón, Moreno, San Martín, Tres de Febrero, Almirante Brown y La Matanza).
–Televisora Belgrano (Berazategui, Avellaneda y Quilmes).
–Cable Río de los Deltas (Tigre y San Fernando).
–Mandeville Argentina SA (provincia de Buenos Aires y norte argentino).
–El 50% de UIH Bahía Blanca.
–UIH Santa Fe.
–El 70% de Televisora La Plata.
–El 50% de VCC SA (nuevas zonas de Capital Federal, Gran Buenos Aires, La Plata, Berisso, Ensenada y las provincias de Córdoba y Santa Fe).

Luego de la fusión con la empresa Multicanal, en 2006, incluyó a los proveedores de Internet Fibertel, Flash, Ciudad Internet y Fullzero, y los operadores de cable Teledigital y Primera Red Interactiva de Medios Argentina (Prima), además de absorber Delta Cable SA, Holding Teledigital Cable SA, Teledigital Cable SA, Pampa TV SA, Construred SA, Cablepost SA y Televisora La Plata SA.
En el caso de Fibertel, prima un carnaval de medidas cautelares. Esa es la razón por la que la empresa sigue en funciones. En ese sentido, la captación de nuevos clientes responde a los ejércitos de abogados que tiene la empresa dispuestos a defender a capa y espada, no a los clientes, sino a esa compañía capaz de quebrantar la ley. Entonces, si el 1% de los consumidores cambia mes a mes de proveedor, si hubiese estado vigente el impedimento de captar clientes, el porcentaje hubiera crecido al 36. O sea que quien se hubiera ido de Fibertel no habría podido volver, ya que la licencia estaba vencida.
Cablevisión deberá ser sujeto, entonces, de una expresión igualmente drástica que la que en los Estados Unidos dividió a AT&T en las siete "Baby Bells". Parece absurdo que en la Argentina existan tantos grupos con posición dominante que no se ajusten a derecho. Y es el monopolio de Magnetto el que más recursos de amparo ha presentado en la justicia para no cumplir con la cláusula de desinversión que fue aprobada por el Congreso de la Nación. La reforma constitucional de 1994, realizada con el único objetivo de permitirle la reelección al entonces presidente Carlos Menem, dejó una serie de graves errores jurídicos, aprovechados hoy por los abogados de los grandes monopolios para entorpecer la aplicación de las leyes ya sancionadas. Bajo el imperio de ese modelo, la libre competencia es la gran perdedora. Las actividades con que las empresas tratan de rivalizar con sus competidores dejan de ser competitivas.
Decía en mi artículo "Justicia cautelar… y monopólica" de febrero de este año: "La Comisión Europea condenó a Microsoft, en 2004, a pagar una multa récord de 497 millones de euros por abuso de posición dominante en el mercado de los sistemas operativos, teniendo en cuenta que su producto estrella Windows equipaba al 95% de las computadoras del mundo. La comisión había juzgado que el gigante informático se había servido de su accionar monopólico para aniquilar a la competencia y lo obligó a comercializar una versión de Windows que no tuviese integrado el programa de lectura de videos y audio Media Player. También le exigió que divulgara a sus competidores la documentación técnica necesaria para la elaboración de programas compatibles con Windows. Luego de ese fallo hubo apelaciones al Tribunal de Luxemburgo y negociaciones entre las partes, pero en última instancia con beneficios para los consumidores y apertura de la competencia."
Es claro. El problema no es económico en la Argentina. Los más grandes no quieren perder ni un centímetro. Y los más chicos necesitan ese centímetro para sobrevivir.
Para ajustarse a derecho no hacen falta planes de A a Z, sino simplemente actuar de acuerdo a lo que dictamina la ley. Salvo que haya cosas por encubrir.
A casi 30 años de haber recuperado la democracia, es necesario defenderla en todo sentido.

Entrevista a Martín Sabbatella

"Hay una maniobra para bloquear la adecuación"

El flamante titular de la AFSCA habla del 7D y resalta la necesidad de que todos sean iguales ante la Ley de Medios.

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De los objetos que trajo del Congreso, sólo le reservó lugar, hasta ahora, a un "mini" busto de Néstor Kirchner. Lo tiene cerca, sobre el escritorio, junto a varios diarios del día, algunos libros y pilones de papeles y expedientes. También cambió la disposición del escritorio de su flamante despacho: prefirió estar de espaldas al ventanal que desde el sexto piso da a la calle Suipacha y mirar de frente a la oficina contigua donde sus colaboradores todavía intentan poner algo de orden. Así, además, puede espiar los dos plasmas que permanecen encendidos sin pausa, con las pantallas partidas en cuatro ventanas a los canales de noticias. Todo indica que no habrá mucho tiempo ni dedicación para acomodarse al nuevo lugar de trabajo, pero a Martín Sabbatella, el flamante titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) no lo preocupa; confiesa que en las últimas horas se volvió a sentir como pez en el agua, que la función ejecutiva –entre 1999 y 2009 fue intendente de Morón– es lo suyo, definitivamente el lugar en el que se siente más cómodo haciendo política, y que el paso por el Congreso le hizo notar cuánto disfrutaba y ¿extrañaba? la gestión. Las advertencias de la presidenta sobre la "noble y dura" tarea que tiene por delante y el presagio de convertirse en socio del club de los "feos, sucios y malos" ya dieron sus primeros indicios. La disputa por la plena aplicación de la Ley de Medios, de cuya aprobación en el Congreso se cumplirán tres años el próximo miércoles, dibujó en las últimas horas una nueva y áspera pulseada en el mundo judicial. Dos convulsionados plenarios del Consejo de la Magistratura y la denuncia del gobierno sobre una maniobra "funcional" al Grupo Clarín para intervenir en la designación del magistrado que deberá fallar sobre la cláusula de la norma que obliga al multimedios a desinvertir –el ya archifamoso artículo 161– pusieron a la Casa Rosada, y también al nuevo responsable de la AFSCA, ante desafíos urgentes. "La ley es absolutamente constitucional, y no vemos motivo para que se plantee una cosa distinta y, por lo tanto, la aplicaremos. El 7 de diciembre todo el mundo tiene que tener el plan de adecuación presentado e iniciado. Lo que quede fuera del 7 de diciembre está fuera de la ley y con los plazos de adecuación vencidos", asegura en una entrevista con Tiempo Argentino.
Sabbatella sabe que el nudo gordiano de su gestión se juega en estos próximos meses, en el tiempo que resta hasta el 7 de diciembre, el 7D. Y por eso dedicó sus primeros días en el cargo para reunirse con varios de los muchos sectores y organizaciones que dieron cohesión política y social al amplio y transversal debate que significó la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Por su despacho, también comenzaron a desfilar los representantes de diferentes grupos de medios. "Vamos a hacer el mayor de los esfuerzos para que todo el mundo esté cumpliendo la ley. La aclaración sobre que hay que cumplir con la ley parece una obviedad. La ley se tiene que cumplir, es para todos igual y todo el mundo tiene que entrar en ese proceso de adecuación", insiste.
–Apenas horas después de su designación, quedó en primer plano una nueva disputa judicial a partir de la designación del juez Raúl Tettamanti al frente del juzgado que debe expedirse sobre el reclamo de inconstitucionalidad del Grupo Clarín.
–Nosotros lo que hacemos es aplicar la ley. Y estamos absolutamente convencidos de que la ley, en todos sus artículos, es absolutamente constitucional. Bajo ningún punto de vista esta ley plantea alguna contradicción con nuestra Constitución, ni atenta contra ningún derecho constitucional ni nada por el estilo. Es una ley votada en el Congreso Nacional, aprobada por amplia mayoría. Y estamos absolutamente convencidos de que la justicia va a definir eso. El 7 de diciembre todo el mundo tiene que tener el plan de adecuación presentado e iniciado. Lo que quede fuera del 7D está fuera de la ley y con los plazos de adecuación vencidos. Por lo tanto, la AFSCA, como autoridad de aplicación, tendrá que actuar en consecuencia para hacerla cumplir. Esta aclaración parece una obviedad, pero la ley es para todos igual y todo el mundo tiene que entrar en ese proceso de adecuación.
–El ministro de Justicia habló de una maniobra en el Consejo de la Magistratura para beneficiar al Grupo Clarín y anunció que el gobierno recusará a Tettamanti…
–El ministro Alak ya expresó la posición del gobierno y, por tanto, no tengo nada que agregar. Esa no es mi área específica, pero es evidente que se trata de una maniobra para bloquear la adecuación a la que obliga la ley; una ley que busca terminar con la concentración mediática que es, en verdad, lo que lesiona la libertad de expresión.
–En el caso de que haya un fallo a favor del Grupo Clarín, ¿el proceso de adecuación se demoraría?
–Nosotros estamos convencidos de que eso no va a suceder, porque la ley es absolutamente constitucional, y no vemos motivo para que se plantee una cosa distinta.
–¿Evalúa reforzar la campaña televisiva y gráfica sobre los antecedentes de la Ley de Medios y el significado del punto de inflexión que significa el 7D?
–Sí. A mí me parece necesario hacer una gran difusión sobre lo que significa la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, poder rendir cuenta desde la propia autoridad de aplicación de los pasos que vamos dando. Es importante entonces que el conjunto de la sociedad conozca los logros que tuvo la Argentina a partir de su sanción. Se ha hecho muchísimo durante estos tres años también, y me parece importante que la sociedad, que las distintas organizaciones populares, sean protagonistas, como lo fueron en su sanción, para trabajar en la plena vigencia y la aplicación integral. AFSCA va a realizar una campaña en todo el país y convocará a las distintas organizaciones populares para que participen en estos debates.
–Desde ciertos grupos mediáticos concentrados hay un intento de instalar en la opinión pública una serie de argumentos. Por ejemplo, que a partir del 7 de diciembre, parte de ellos tendrían un año más para adecuarse a la ley, una lectura diferente del fallo de la Corte del 22 de mayo…
–El fallo de la Corte es absolutamente claro, el 7 de diciembre es la fecha que todos los grupos tienen como máximo tope para el proceso de adecuación. La ley, que hace tres años que se sancionó, establecía un año como plazo máximo de adecuación. Y ya pasaron tres. Entonces, lo que establece la Corte es que el 7 de diciembre es la fecha tope. Por lo tanto, los planes de adecuación tienen que estar presentados antes y todos los grupos tienen que haber iniciado el proceso de adecuación antes de esa fecha. Después del 7 de diciembre, si no hiciste el plan de adecuación, estás incumpliendo con la ley votada por amplia mayoría en ambas cámaras, o sea que estás fuera de ella, no estás respetando a la justicia y sus decisiones, y por lo tanto no estás respetando la voluntad popular expresada por sus representantes. El 8 de diciembre, el que no inició el proceso de adecuación está incumpliendo la ley y tiene los plazos vencidos para adecuarse. Por lo tanto, la AFSCA tiene que actuar en consecuencia.
–Otro de los argumentos que esgrimen estos grupos mediáticos es justamente que este proceso de adecuación puede afectar las fuentes de trabajo en sus empresas. ¿Cuál es su reflexión al respecto?
–La aplicación integral de la ley no sólo garantiza las fuentes de trabajo actuales sino que amplía las posibilidades laborales. La diversidad también genera nuevas unidades productivas, amplía la matriz productiva vinculada a la comunicación audiovisual y garantiza entonces a las producciones locales, independientes, en las universidades, las provincias y las empresas, más opciones laborales. En eso estamos trabajando con los gremios con quienes nos reunimos y también con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, con quien firmaremos un convenio de capacitación y formación para trabajadores de la comunicación audiovisual.
–Una de sus primeras acciones fue poner en marcha la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Ley. ¿Observa vocación de las fuerzas opositoras para sumarse?
–Le pedimos a la oposición que designe a sus representantes. No lo ha hecho hasta ahora porque creo que ha sido parte del plan de quienes querían desacreditar a la AFSCA o no reconocer esta ley y su autoridad de aplicación. Por eso cuando se constituyó la Comisión Bicameral en 2009, el oficialismo nombra a sus representantes y la oposición no. Durante dos años tuvieron mayoría y no lo hicieron. Hay datos que desenmascaran la estrategia: que la oposición no quiere participar en las instancias que tiene la AFSCA. Por ejemplo, el jefe de gobierno de la Ciudad nunca envió su representante al Consejo Federal.
–¿Es el único distrito que está en falta?
–No, San Luis también, por ejemplo. Nada les impedía participar en las instancias que contempla la ley; fue una decisión de ellos no hacerlo. Porque en el caso de los representantes de los gobiernos, no hay dudas de que no hay nada ni nadie que se los impida, es simplemente una decisión de ellos.
–Desde diferentes sectores se suele objetar al gobierno por poner el eje de defensa de la ley únicamente en la disputa con el Grupo Clarín, como una herramienta que tiene como único objetivo esa pelea y desatiende otros aspectos de la normativa...
–La Ley de Medios tiene como eje democratizar la palabra y no está hecha para un grupo especial, ni dos ni tres. Está hecha para que la Argentina tenga mayor libertad de expresión, mayor diversidad y mayor pluralidad, y para que haya una comunicación y herramientas comunicacionales que permitan que nuestro pueblo en su conjunto pueda tomar la palabra. Ellos lo tomarán como quieran. Me parece que intentan construir un relato que es absolutamente falso para dar continuidad a ciertos privilegios que tienen algunos grupos. Las posiciones dominantes son justamente las que lesionan la libertad de expresión, pintando la Argentina de un color que no expresa la realidad multicolor de nuestro país. Es imposible pensar en lograr esos objetivos con el nivel de concentración mediática que existe. En este sentido, es fundamental que se cumplan los artículos 45 y 161. Por supuesto que la ley no es solamente esos dos artículos, pero es imposible imaginarse su cumplimiento si no se cumple también con esto.
–Desde la sanción de la ley quedaron expuestos otros obstáculos para llegar al objetivo de la plena aplicación: los fallidos concursos de canales de TV digital y las dificultades de ciertos sectores para el acceso. ¿Qué políticas planea articular en ese sentido?
–Haremos un repaso de los pasos dados y las cuestiones que habrá que corregir. La idea es avanzar con el conjunto de los puntos que establece la ley, y por supuesto con garantizar el lugar de las organizaciones populares sin fines de lucro, de los pueblos originarios, de las organizaciones comunitarias, de las cooperativas de la comunicación. Habrá que llamar a los concursos nuevamente con las condiciones que hagan falta justamente para que esto se logre y vamos a trabajar en ese sentido. Ampliar, diversificar, generar esas herramientas y caminos me parece que es fundamental. Además, esta ley lo que plantea y a lo que convoca también es a un gran debate cultural, de cambio de paradigmas, interpela ese pensamiento hegemónico que ha estado muchos años presente, rompe el molde.
–¿Se debe avanzar todavía con la articulación de un plan técnico para facilitar la adjudicación de licencias?
–Hay que construir un plan estratégico que tenga metas, objetivos de mediano, corto y largo plazo en relación a la comunicación. Son distintos los requisitos para cada uno de los sistemas; lo que está claro es que nadie puede tener más del 35% del mercado, en algunos casos entendiéndose este como el 35% de la población, y en otros casos entendiéndose como el 35% de los abonados. Hay que armar un plan estratégico que además tenga como objetivo un concepto federal, llegar al conjunto del país. Acá hay un trabajo muy intenso durante muchos años y nosotros no creemos que el mundo empieza cuando llegamos.
–Fuera de la discusión sobre el Grupo Clarín, este año hubo una operación, la venta del Grupo Hadad, que supone controversias con la ley. ¿En qué situación está ese proceso?
–Nosotros estamos estudiando expediente por expediente la situación de cada uno de los grupos. Cada uno va a tener que presentar su plan de adecuación y vamos a esperar que este grupo lo haga. La AFSCA discutirá si acepta o no acepta el plan de adecuación que presenta cada uno de manera voluntaria hasta el 7 de diciembre. La ley es pareja para todos y no habrá excepciones ni privilegios para nadie. Todo el mundo. Y además es el mandato de la presidenta. Todo el mundo, sin excepción ni privilegios para nadie. Es una única vara y una única regla que se aplica al conjunto de los licenciatarios. «
Licencia, identidad política y nuevo encuentro
–Usted está pidiendo licencia en el Congreso. Eso generó una disputa acerca del lugar que quedó vacante. ¿Por qué eligió pedir la licencia?
–Había dos opciones: presentar la renuncia o la licencia. Optamos por una, la licencia. Sé que ha generado discusión, y sobre todo, por las expectativas que podía tener alguien en relación a poder asumir, pero no está hecho en función de una persona, sino que optamos por la licencia.
–Definiéndose como kirchnerista, ¿con su designación en la AFSCA se cierra un círculo respecto de su posicionamiento como fuerza aliada pero con espíritu crítico en el Parlamento durante largo tiempo?
–En Nuevo Encuentro fuimos haciendo un proceso que nos acercó cada vez más, hasta sentirnos absolutamente parte. Creo que el momento que define la cercanía fue el proceso de las retenciones en 2008. El kirchnerismo rompió fronteras, construyó una nueva subjetividad política, social y cultural que interpela y convoca a muchos y muchas, y por lo tanto, se es kirchnerista desde muchos lados. Por eso, que soy kirchnerista es una obviedad, no es el descubrimiento de algunos diputados que les gusta hacer impugnaciones. Además, fui designado acá propuesto por el Poder Ejecutivo, por la presidenta. Por supuesto que para nosotros, siendo kirchneristas, es un orgullo ser parte del gobierno. Y sentimos a este como nuestro gobierno, estando o no en un cargo en él. Nuevo Encuentro es una de las fuerzas políticas que componen el universo kirchnerista y bajo la consigna Unidos y Organizados y el liderazgo de Cristina insistimos en que hay que trabajar para la continuidad y la profundización de este rumbo.
–Falta muy poco para el aniversario de la ley. ¿Están pensando en alguna actividad, alguna conmemoración?
–Seguramente alrededor del 10 de octubre habrá una cantidad de actividades relacionadas al cumplirse tres años de la ley, con la alegría de entender que se puede aplicar ahora integralmente al tener esta resolución de la Corte que pone al 7 de diciembre como fecha tope.
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sábado, 6 de octubre de 2012

La ley, el orden y el miedo


 
Por Sandra Russo
En las respectivas coberturas sobre la crisis de las fuerzas de seguridad, La Nación cerró las notas a los comentarios, que probablemente hubiesen sido del tenor de los que Clarín y Perfil sí dejaron pasar. Perfil hace gala de un “Reglamento para el Uso de los Espacios de Opinión Pública” –a los que denomina “los servicios”– en el que se enumeran qué tipo de mensajes “no están permitidos”. Por ejemplo, los que incluyan “un lenguaje vulgar, obsceno, discriminatorio u ofensivo”, “todo acto contrario a las leyes, moral y buenas costumbres” y “mensajes difamatorios o insultantes”. Parece que estos dos ejemplos tomados al azar del pie de alguna de las profusas notas sobre la crisis de prefectos y gendarmes no incluyen, a criterio de ese diario, nada contrario a las leyes, ni nada ofensivo ni difamatorio. Uno de ellos rezaba: “¿Dónde se escondió la cucaracha viuda? ¿Ya se rajó a Río Gallegos?”. Otro, “Esta vieja hija de puta fundió el país y ahora se arma su propio golpe para irse con la fortuna que les robó a los argentinos”. Eso publican los medios en este país en que, según ellos, corre riesgo la libertad de expresión.
La crisis de las fuerzas de seguridad trajo con ella un tipo de tensión desestabilizadora –no porque necesariamente ésa haya sido la intención, sino más bien porque los protagonistas son hombres y mujeres a los que la sociedad les confiere el monopolio de la fuerza a cambio de que no deliberen, y eso es un contrato social–. La ruptura de la cadena de mandos es en sí misma un acto que desestabiliza al sistema democrático: hay de hecho una estabilidad rota. Ellos lo saben perfectamente, aunque apelen al derecho a “la libertad de expresión”. Abandonarse al agite mediático, que los heroíza en tanto les sean funcionales, o al canto de sirena de líderes gremiales en busca de tropa propia, vuelve a dejarlos de espaldas al rol que ya se ganaron en democracia, el de la convivencia y el orgullo. Esta repentina visibilidad, no obstante, dejó al desnudo dos cosas: una, que otra vez desde el Poder Judicial hubo caranchos que en lugar de justicia fabricaron inequidad. Y otra, que el proyecto nacional y popular debe atender por las vías institucionalmente previstas los reclamos que hacen a la calidad de vida de prefectos y gendarmes. Incluirlos.
Esta crisis fue cruzada por el relámpago amenazante del secuestro del testigo Alfonso Severo, y se estampa en la fecha en la que Clarín debe desinvertir. Del contexto también deben hacerse cargo los manifestantes armados, que aunque hayan adoptado un discurso democrático lo que deben hacer es comportarse democráticamente. Hoy por hoy, lo que se dice vale menos que lo que se hace. Ese contexto incluye un clima en el que mucha gente cree que la Presidenta ha dicho que se le debe tener miedo a ella. Hubo uniformados coreando “no tenemos miedo”.
Mucha gente lo cree porque mucha otra gente lo dice, y lo publica y lo repite y lo analiza y lo condena, aunque casi todos a esta altura saben que eso no es cierto, que la Presidenta nunca dijo que los ciudadanos deben temerle. Todo lo que durante años se argumentó sobre la manipulación ejercida por los medios de la posición dominante en todo el mundo, en estos días deja de ser reflexión o ejemplo para convertirse en el pan nuestro de cada día. Es el bocado amargo que se mastica con indignación cuando uno ya maneja un tema como para advertir las mentiras, y con sensación de zozobra o impotencia cuando el dato, las declaraciones o la información es nueva, y uno se ve en la obligación de salir a buscar por iniciativa propia otras fuentes, otros medios, para chequear y comparar.
Ese ejercicio, que durante mucho tiempo formó parte del hábito periodístico, ese ojo clínico y a la vez crítico que en la lectura de una nota hacía resaltar la procedencia de la afirmación, dónde abrían y cerraban las comillas en un textual, quién se hacía cargo de las declaraciones y hasta qué punto llegaba la editorialización, hoy debe ser incorporado al hábito del lector, el espectador o el oyente en su rol de ciudadano. Porque es desde ese estatus ciudadano que uno, en este estado alterado de cosas, debe ejercer esa micromilitancia política apartidaria que hoy requiere el hecho de informarse. La sociedad argentina hoy es una sociedad desinformada deliberadamente, es decir, políticamente, lo que también convierte en político el hecho de automovilizarse para acceder a la información.
Parece de Perogrullo, pero sólo con la información a mano se puede estar a favor o en contra de algo. Sólo entonces uno puede desarrollar un pensamiento propio o crítico, sólo desde la información se puede tomar una posición. Pero qué tenemos. Tenemos miles de personas que repiten como si fueran sus propios pensamientos las interpretaciones de la realidad de los comunicadores que escuchan y leen, salteándose la instancia de saber si esos argumentos se basan en la realidad o son especulaciones que nacen del pecado original de la tergiversación. Y tenemos dirigentes políticos de derecha y de izquierda que abonan las interpretaciones que nacen de mentiras, a ver si revuelven el río y pescan algo.
Tenemos gente que se manifiesta opositora y grita que “no tiene miedo”. Esa gente ha leído en los diarios, ha escuchado en las radios y visto en la televisión que la Presidenta había dicho que “había que tenerle miedo a Dios, y un poco a ella”. Para el análisis del sentido de cualquier texto, desde los rudimentos más primarios de las Ciencias de la Comunicación, se tienen en cuenta las dos instancias básicas de la emisión y la recepción. Quién dice qué a quién. Fuera de esa información, ningún texto puede ser interpretado, porque es la que determina el sentido.
Clarín ha decidido dar la batalla por sus propios intereses enloqueciendo el lenguaje y generando climas de hostilidad sacrificando hasta el más ralo prurito de honestidad intelectual. Aquí y ahora, y siempre y en todas partes, es éticamente lícito ser crítico de lo que sucede, no de lo que no sucede.
La emisora de esa frase fue efectivamente la Presidenta, pero los destinatarios no eran los ciudadanos sino sus propios funcionarios, y estaba dirigida, después de haberse conocido irregularidades en la puesta en marcha de la limpieza del Riachuelo que ordenó la Corte Suprema, a poner un límite público y cortante a la posibilidad de corrupción generada por la conducta del juez de Quilmes, Luis Armella, quien multaba a los funcionarios si no contrataban a empresas en los términos que él imponía, y que en numerosos casos terminaban siendo las de sus amigos y familiares. Ese caso que expuso Horacio Verbitsky en la tapa de este diario el 26 de agosto podría haber sido, en otro contexto político e informativo, un gran caso, porque después de todo iba directo a la corrupción, que es uno de los ejes de las protestas caceroleras. Pero la información fue primero desestimada y luego alterada.
Ese discurso presidencial del 5 de septiembre tenía ése y otros ejes importantes, como la respuesta de la Presidenta a Agostino Rocca, presidente de Techint, que un día antes, según Clarín, se había quejado en un encuentro empresario por la “falta de competitividad”, y que más tarde envió a la Presidenta las notas que llevó al encuentro, y en las que la “falta de competitividad” no figuraba. Es decir, desmintió a Clarín. También, el 5 de septiembre y en el mismo discurso, la Presidenta salió al cruce del clamor clarinista contra el uso de la cadena nacional. “Las cadenas nacionales son legales. Son para que los gobernantes den cuenta de sus actos. Para contarles a los argentinos las cosas que algunos quieren ocultar”, dijo.
La reacción lapidaria del monopolio fue descuartizar su discurso, recortarle una frase, sacarle el contexto, cambiarle el destinatario, reorientarle el sentido, amplificarla añadiéndole la caracterización dictatorial que tallan con sus aludes de adjetivación cotidianos, agitarla e insuflarla en sectores en que de lo que tienen miedo no es de la falta de libertad, sino de los cambios que propician más igualdad. ¿De qué nos asombramos si cacerolea mucha gente? Del otro lado de 301 medios hay millones de personas que ni siquiera eligen qué leer o escuchar. La posición dominante es precisamente eso: lo que no se elige, lo que hay.
En el bramido destemplado de cada día, hoy se borran las subjetividades y las particularidades de quienes hablan a través de los 301 medios de Clarín, y los de sus socios menores. Como siempre, pero más evidente, más crudo y más letal, hoy el multimedio es el mensaje.

viernes, 5 de octubre de 2012

bravo

Carta abierta a Jorge Lanata

A lo largo de mis 15 años de vida profesional y otros tantos como estudiante de Comunicación Social, mi vida, junto con la de otros miles de colegas, ha avanzado por caminos paralelos a la suya. Jamás me preguntaron qué tres cosas me gustan de usted. Seguramente, porque para los medios que sólo reproducen las voces de las celebridades de la prensa, mi palabra es insignificante. Y, si me lo preguntaran, no sólo tengo tres cosas para mencionar sino un recorrido de vida.



El desembarco de Jorge Lanata en la pantalla del canal del Grupo Clarín despertó apologías y rechazos.
Por Juan Mascardi / http://cronicaz.com.ar/
Estimado Jorge Lanata:
A lo largo de mis 15 años de vida profesional y otros tantos como estudiante de Comunicación Social, mi vida, junto con la de otros miles de colegas, ha avanzado por caminos paralelos a la suya. Jamás me preguntaron qué tres cosas me gustan de usted. Seguramente, porque para los medios que sólo reproducen las voces de las celebridades de la prensa, mi palabra es insignificante. Y, si me lo preguntaran, no sólo tengo tres cosas para mencionar sino un recorrido de vida. Son años, charlas, tapas de diarios, extensísimas editoriales quebrando los paradigmas de la tele, eternos silencios, libros y habitáculos contiguos. Son más de tres cosas las que me gustan de usted. Y, tal vez, por esa ferviente admiración, por haber sido nuestra voz en una época donde no existía la desintermediación, en un tiempo donde en las facultades ponderábamos a los líderes de opinión, su voz era más que un puñado de palabras. Era oxígeno, aire, creatividad, denuncia. Su voz era la nuestra.
Un mes antes que su programa Periodismo para Todos salga al aire recibí una invitación. Un llamado de un productor. Nos invitaban a participar junto con un grupo de estudiantes de periodismo. “El programa contará con la participación de alumnos de las carreras de periodismo de distintas universidades”, decía la invitación. Mi entusiasmo fue inmediato. Pensé que, al fin, los micrófonos se iban a multiplicar en la TV abierta. Que las nuevas generaciones de periodistas iban a tener una oportunidad de preguntar. Porque todos queremos preguntar. Nada de eso ocurrió. Los estudiantes de periodismo que concurren al programa tienen una función decorativa. Son una especie de tribuna de lujo, especializada, que se ríe con las humoradas de una ironía desgastada.
Yo me acababa de recibir, tenía apenas 23 años y lo fui a escuchar en una conferencia sobre la TV basura. Ese día estuvo junto a Carlos Ullanovsky y Pablo Sirvén; dos autores que había leído en mi etapa universitaria. En la jornada se dijeron cosas como esta: “La telebasura es la que no pone ningún límite. Ni límites verbales, ni estéticos. No se plantea nada, ni siquiera la verdad como objetivo o la demostración de una determinada hipótesis. La TV normal, por así llamarla, pregunta para saber. La telebasura escenifica y puede llegar a cosas increíbles: representa escenas de tortura o pone en funcionamiento.
Gracias a Página 12 conocí a Soriano. Mi hermana (la misma que me regaló el libro Argentinos para mi cumple de 30) me guardaba los artículos. Meticulosamente los recortaba y me esperaban cada fin de semana que podía regresar a mi ciudad. En mis años de estudiante, sin Internet ni dinero para comprar el diario, el Página oficiaba como un estandarte de la resistencia a la narcotizada década del ’90. Sabe Lanata, aún recuerdo la primera vez que lo vi. Fue en 1997 en la Universidad de Palermo.
Cuando usted se autodenomina como desaparecido banaliza el sentido de una palabra de peso histórico. Cuando se disfrazan de BlackBerry asfixian un poco al sentido de la investigación. Cuando habla del “dictador de Angola” descontextualiza la historia. Cuando investigan sobre los tuiteros K las conclusiones son verdades de Perogrullo. Diego Rottman reflexionó en su blog: “Es real que existe una red de tuiteros oficialistas, pero para que la nota fuera realmente equilibrada, también debería haber mostrado las redes de tuiteros de otros partidos y políticos opositores (que existen)”. Por otra parte, destacó: “Y para que la denuncia tuviera entidad, más allá del exitoso golpe de efecto, tendríamos que saber quién le paga a quién y cuánto. Nada de esto se dijo”.la máquina de la verdad. Todo tiene el mismo valor, el crimen de Cabezas es igual al travesti y es igual a la madre de un pibe asesinado. Todo está al mismo nivel”.
En el informe sobre Twitter se percibió un cierto desprecio por otorgarle lugar a esas ‘otras voces’ y subrayó el buen uso de Twitter: “dar noticias en tiempo real”. ¿Quién es quién para decir cuál es un buen uso y cuál un mal uso? Los medios están para usarlos. Neruda, con la palabra, hacía poesía. Un hincha de fútbol desaforado puede insultar o desafinar o amenazar. Hace una década atrás entrevisté a Rocambole, el dibujante de los Redonditos de Ricota, y hablamos sobre la tecnología. “No es ni buena ni mala, depende para qué se la use. Un revólver puede adornar una pared. Incluso, esa misma arma, pudo haber matado tiempo atrás. O pudo ser usada en una revolución”. Twitter no construyó la Revolución Árabe ni tampoco es un insulto perdido en un baño público. O es, ambas cosas a la vez.
En fin, en su programa parece que todo está al mismo nivel. Disfraces sin contexto, investigaciones sin profundidad. A la telebasura le importa demasiado el rating. Humildemente, creo que está dejando pasar una gran oportunidad. La de erigirse como una ‘tercer posición periodística’ lejos de los avances gubernamentales sobre la TV Pública y más lejos de los intereses empresarios de un grupo. Posee recursos humanos, técnicos y económicos para hacer un periodismo de calidad. No lo abandone en pos del show. No tire la toalla del periodismo que interroga y molesta como la mosca en la sopa. Avance en sus críticas. Profundice sus investigaciones. Y quítele la corona no sólo a los políticos oficialistas. Esperan por ese periodismo que ausculta todo el arco opositor, los sindicalistas, los jueces, la policía y los narcotraficantes. Amplifique la voz. Afine la puntería.
Usted dice: “No necesito a Página/12 para ser quien soy, pero Página/12 sí me necesita para haber sido lo que fue”. Creo que usted puede no necesitar el presente de Página pero no puede abandonar ese pasado, porque ese pasado es colectivo. Yo no creo, señor Lanata que usted sea patético. No tape el viento del periodismo que no es K, ni anti K con la mano. No nos estigmatice. No nos representa. Simplemente porque decididamente la telebasura le está ganando al periodismo.
Juan Mascardi, periodista de Canal 5, docente de Periodismo Televisivo en la Universidad Abierta Interamericana. En Twitter: @mjuanro

El vocero presidencial pierde terreno en la interna de Télam

         

Alberto Emaldi tenía previsto dejar su cargo como gerente de Noticias en Télam para asumir como vicepresidente de la agencia estatal, pero tuvo que resignar sus aspiraciones cuando la Presidenta designó allí esta semana a Santiago Aragón, ex titular de AFSCA.
El secretario de Comunicación Pública y vocero presidencial Alfredo Scoccimarro había negociado la vicepresidencia de Télam para Emaldi, como una salida elegante para que asuma como gerente de Noticias el bloguero de La Cámpora Fabián “Conu” Rodríguez, quien ya funciona como reemplazante de Emaldi, aunque todavía no tuvo su designación oficial.
Este nuevo retroceso del vocero presidencial se produjo en simultáneo con el ascenso de Martín Sabbatella en la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). También influyó el viaje de Scoccimarro para cubrir la visita de Cristina Fernández de Kirchner a los Estados Unidos, donde le llovieron críticas por el manejo de la comunicación oficial. En ese viaje estuvo Emaldi, quien también fue muy cuestionado por la cobertura que realizó Télam .
El ingreso de Aragón a la vicepresidencia de Télam le permite a Gabriel Mariotto recuperar algo del terreno que perdió en AFSCA, con la renuncia de Aragón, y en la agencia de noticias, donde en febrero Martín García fue desplazado de la presidencia por Santiago “Patucho” Alvarez. Desde entonces, los jóvenes de La Cámpora habían echado de la agencia de noticias al vicepresidente, al gerente general, al gerente administrativo y al director Eduardo Descalzo, entre otros funcionarios desplazados.
La llegada de Aragón a la vicepresidencia de Télam mostró la pérdida de poder de Scoccimarro, que vio cómo le quitaron ese cargo a uno de sus hombres, y además tuvo que aceptar la desvinculación de Emaldi como jefe de redacción del diario gratuito kirchnerista El Argentino , porque Sergio Szpolski le pidió su renuncia el mes pasado, al publicarse en Clarín que el gerente de Noticias de Télam también era jefe de redacción del diario gratuito de Grupo Veintitrés .
Alejandro Alfie

El nuevo "Ecce Homo" es una fuente de dinero

La nueva obra, producto de una fallida restauración, convoca a 12.000 personas por mes que pagan 1 euro para verla; hay remeras y vinos con la imagen
No lo vio venir Cecilia Giménez, de 82 años, cuando improvisó la restauración más famosa del mundo. En el gesto de intentar arreglar el fresco "Ecce Homo" de Borja, que produjo esa imagen deforme del Cristo que pintó Elías García Martínez a principios del siglo XX, la octogenaria no sospechó que el solo tecleo de su nombre en el buscador de Google produciría 4,6 millones de resultados al poco más de un mes después de ese 22 de agosto, cuando el hecho salió en los medios de comunicación.
O que el nombre de aquel fresco multiplicaría por cuatro los hits de esa búsqueda. Que su figura produciría risas, burlas y luego simpatía y compasión en el infinito océano de la red. Y que a esa restauración también la llamarían "Ecce Mono". Mucho menos imaginó que eso que hizo se convertiría en una indudable fuente de dinero
"Es un caso único, sin antecedentes en la jurisprudencia", le dijo a BBC Mundo Antonio Carreras Rivera, uno de los abogados de Giménez, que prepara una demanda por los derechos de autor . He allí la complejidad del asunto: no se sabe ahora quién es el autor de la obra y quién es el dueño de sus derechos, si los herederos del artista original o Cecilia Giménez.
"Estamos estudiando qué derecho nos pertenece. En el caso de que tuviéramos derecho a percibir una compensación económica lo destinaríamos a fines benéficos. Cecilia no quiere lucrar", detalló Carreras.
Es lo que en esencia contiene el comunicado que el 20 de septiembre su despacho hizo público para negar que su representada quiera beneficiarse por derechos de autor. Y una vez se decida quién es el propietario material e intelectual de la obra -o las obras-, entonces tomarán acciones, que podrían ir por el camino de la demanda "por daños y perjuicios. No vamos a permitir que terceras personas, marcas comerciales, se lucren a costa de Cecilia", afirmó Carreras.
Pero no está claro ni siquiera quién toma tal decisión, explicó Mundo Francisco Arilla, alcalde de la localidad de Borja y presidente de la Fundación Sancti Spiritus, propietaria de la sede de la ermita del Santuario de la Misericordia, donde está el fresco.
"Por las consultas que hemos hecho con distintos abogados, no se sabe qué jueces podrían decidir, y aquí es donde hay que tomar una decisión salomónica. Los expertos legales también están confusos".
Entre tanto, la fundación que preside Arilla registró la pintura original con la marca "Eccehomo Borja para evitar que se hiciese un uso indebido de la imagen original". Lo que sigue sin registrar es la celebérrima imagen que dejó Cecilia Giménez tras la restauración.
Ecce Homo, es visitado por 12.000 personas por mes en Zaragoza. Foto: Archivo

Un euro la entrada

La localidad zaragozana de Borja ha visto multiplicada por seis su población desde el acontecimiento, hasta las 30.000 visitas. Tres mil personas a la semana, o 12.000 por mes hacen fila para ver el trabajo de Giménez en la ermita, abierta diez horas diarias, confirmó el alcalde. Entre ellos alemanes, japoneses, ingleses, argentinos y cubanos.
En los últimos 20 días, dice Arilla, la hotelería ha notado un aumento en la clientela. El Ayuntamiento no lo ha medido en cifras. La fundación benéfica Sancti Spiritus es la dueña del edificio El Caserón, un antiguo hotel que ahora es un hospicio para ancianos de la que está a cargo y donde también funciona la ermita.
Está a seis kilómetros de Borja. El patronato tiene las llaves de esa iglesia. Por eso, explicó Francisco Arilla, decidieron cobrar un euro por cada persona que quiera ver el "Ecce Homo". "La fundación se vio obligada a contratar personal seguridad y mantenimiento. Tenemos que sufragar esos gastos. Si no hiciéramos esto no nos quedaría más remedio que cerrar la iglesia", sostuvo.

Vinos

Una línea de vinos apareció para explotar la imagen. Foto: BBC

La localidad era antes conocida solo por los vinos. Denominación de Origen Campo de Borja. Entrado septiembre, el pequeño negocio familiar Bodegas Ruberte, también a seis kilómetros del pueblo, lanzó El Eccehomo de Ruberte: 5000 botellas de vino de garnacha, cosecha del 2011, con la imagen del trabajo de Cecilia Giménez en la etiqueta, una imagen "redibujada".
Cuestan unos 12 dólares por unidad. Hasta ahora han vendido 800 botellas y destinarán dos euros de cada venta (US$2,60) a lo que Cecilia Giménez y la Fundación Sancti Spiritus "crean conveniente", dice.
Asegura que antes pidió autorización a la fundación, lo que confirmó el alcalde. "Si en un momento determinado tenemos que hacer algo, consultaré con un abogado. Nuestra voluntad desde el principio ha sido colaborar", defiende y agrega que cada año lanzan otro vino para colaborar con la causa anticancerosa.

Ventas online

En Internet hay aplicaciones gratuitas para hacer una restauración del "Ecce Homo" a gusto del usuario. Una de ellas, NineOnApp, superó las 1000 descargas los primeros dos días.
No tardaron en salir otros productos con el motivo "Ecce Homo restaurado", como camisetas y bolsos con la obra de Giménez y otras versiones con rostros de personajes famosos, a la venta en La Tostadora (latostadora.com) por precios de US$16,60 a US$23.
La Memetienda , una empresa joven y pequeña de merchandising por Internet, ya vendió 200 remeras a 17,95 dólares cada una. "Como tenemos mucho público -de 7000 a 10.000 visitas diarias- trabajamos también con temas virales", dijo Alejandro Tárrega, encargado de la tienda.
Salieron con ellas una semana después del revuelo, cuando vieron que ya vendían en otros lados. Tárrega dice que "ya prácticamente no se vende", que pasa de moda. Por eso, cree que una demanda no "saldría mucho a cuenta" a los afectados.

De aviones a crepes

Ryanair lanzó el 3 de septiembre una oferta en Europa de solo tres días para comprar vuelos a Zaragoza -la provincia donde está Borja- desde 15,40 dólares, para viajar en octubre y en noviembre.
"Hacemos ofertas cada semana. Era un tema con bastante eco en los medios y era una buena manera de promocionar nuestros vuelos a Zaragoza", indicó Mundo Luis Fernández-Mellado, encargado de marketing y ventas. Y la tienda Horno de San Onofre del Mercado San Miguel de Madrid sacó a finales de agosto una crepe de fresa y frambuesa con el "Ecce Homo" desfigurado.

Epílogo

Según el alcalde de Borja han recibido solicitudes para grabar anuncios publicitarios sobre la figura de Cecilia Giménez y el pueblo. Desde que hablara a los medios aquellos primeros días, ella no apareció más. "Vive en una intranquilidad permanente", agregó Arilla, quien la conoce "de toda la vida".
Hacía unos cinco años había dado unos primeros retoques sin consecuencias a la obra original. Es viuda, madre de un joven que padece una enfermedad degenerativa y de otro que murió por la misma causa. Por eso se entregó a la iglesia, sostienen sus allegados.
La fundación Sancti Spiritus pidió en agosto un informe a unas restauradoras, que luego determinaron que se podía conservar en la pared "el 40% o 50%" del "Ecce Homo" original y sacar en un lienzo la obra de Giménez. El alcalde es partidario de mantener las dos imágenes..
COMUNICADO DE CONADU HISTÓRICA
El pasado 27 de Setiembre se reunió el Congreso Extraordinario de CONADU HISTORICA, ratificando el reclamo de reapertura de las negociaciones salariales del sector por considerar insuficiente el acuerdo unilateral cerrado por el Ejecutivo Nacional a principio de año. Al no obtener respuesta favorable hasta el momento, los docentes de las 24 asociaciones de base de la Federación realizarán las medidas de fuerza dispuestas por CONADU HISTÓRICA, consistentes en un PARO NACIONAL por 72 horas para los días 9, 10 y 11 de octubre.
La continuidad del plan de lucha es por:
  • La reapertura de la Mesa de Negociación Salarial, y en rechazo al acuerdo salarial que firmaron las restantes Federaciones con el gobierno nacional y los rectores.
  • La eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios y de los topes a las asignaciones familiares.
  • Un Convenio Colectivo de Trabajo único para toda la docencia universitaria y preuniversitaria.
  • Carrera docente con estabilidad laboral.
Adherimos el día 10 de Octubre al Paro Nacional convocado por CTA. Confrontamos con el Gobierno, a quien le reclamamos paritaria sin techo, y asimismo rechazamos a toda oposición devaluacionista y ajustadora, que es hostil a nuestros reclamos y nuestras luchas.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 03 de Octubre de 2012.-

MESA EJECUTIVA NACIONAL
CONADU HISTÓRICA-CTA
Ana Guzzetti

La periodista que desafió a Perón

En 1974 tuvo el coraje de preguntarle al General por los crímenes de la Triple A. Con una desafortunada evocación, Orlando Barone la rescató del olvido y, a su pesar, recordó el valor de las preguntas que interpelan a los que mandan
Por Laura Di Marco | Para LA NACION
Pobre piba, en la que se metió. va a terminar en una zanja", vaticinó mi papá frente al televisor. Su cara se había desencajado de golpe y yo recuerdo haber sentido, a los ocho años, un ramalazo de miedo. Aquella desconocida se había atrevido a desafiar al mismísimo Perón poniendo en blanco sobre negro "eso" que sólo se decía en voz baja. La periodista del diario El Mundo se había atrevido a preguntarle al general por el accionar clandestino de los grupos parapoliciales.
Por supuesto que, a esa edad, yo no podía captar la escena completa, pero al menos comprendía dos cosas: que esa llanera solitaria se había metido en un brete tremendo y que, a partir de aquella osadía, su vida corría peligro.
En 1974, los niños convivíamos con una difusa sensación de tragedia inminente que flotaba en el aire. Un olor a muerte cercana, en estado latente, a la que ningún adulto podía poner en palabras: amenazas de bomba en la escuela; militares armados saltando por los techos; muchachos que se escondían en el baño del Normal 10, mi colegio en Belgrano, en medio de una redada policial (luego supe que eran militantes montoneros que estudiaban en el profesorado). Supongo que mis compañeros de clase y yo, los chicos de aquella época, habíamos llegado a creer que el mundo era así de loco y violento.
No recuerdo bien qué pasó aquel día después de la conferencia de prensa televisada desde Olivos, pero sí tengo muy presente que aquella noche me fui a dormir bajo la influencia de una extraña y nueva fascinación. Había descubierto a una nueva heroína cuyo nombre era Ana Guzzetti, aunque eso lo supe muchos años más tarde.
Por entonces tampoco podía saber que veinte años después el destino me cruzaría con ella de un modo totalmente inesperado. Nos conocimos una mañana, a mediados de los años 90, en la agencia Télam, donde yo era redactora de la sección Política. Entonces, hacía rato que ya no tenía recuerdos de Ana, cuya escena heroica, confieso, había olvidado por completo. Un editor la traía tomada por el hombro para presentármela como lo que era: un prócer periodístico. Estaba convencido de que, por una cuestión generacional, su nombre no significaría nada para mí.
"¿Vos sabés quién es esta periodista?", me preguntó orgulloso. Y sin esperar respuesta, convencido de mi ignorancia, remató:
"Nada menos, que Ana Guzzetti -recalcó, didáctico-, la periodista que le preguntó a Perón por la Triple A."
Me quedé sin palabras, como ante una aparición sobrenatural. Mi ídola de la infancia se había corporizado y, de pronto, estaba parada frente a mí, a salvo. Yo la creía desaparecida.
La redacción de la agencia Télam de los años 90 -en pleno menemismo- estaba compuesta por un mix similar al actual: una mezcla de redacción periodística y ministerio público. Había, como ahora, dos bandos muy claros. Por un lado, los periodistas profesionales, que peleaban y siguen peleando como pueden por resguardar la profesión -y, sobre todo, la información- de las presiones más o menos groseras que ejerce el poder político para controlarla. Por el otro lado, los periodistas "militantes" (sí, durante el menemismo también había periodistas militantes); es decir, aquellos que responden al gobierno de turno y que generalmente cuentan con la "protección" de algún dirigente político que los promueve.
En líneas generales, los periodistas profesionales tenían, en los 90, los cargos inferiores. En tanto, los militantes eran "premiados" con los puestos más altos, como jefes. Es decir, los periodistas que respondían al poder político tenían a su cargo la responsabilidad editorial de la agencia mal llamada pública. En ese rango revistaba, por ejemplo, Eduardo Anguita, un ex militante de la izquierda revolucionaria, hoy enamorado del kirchnerismo (es director del diario híper K Miradas al Sur), quien, en tiempos de Carlos Menem, se desempeñaba como editor de la agencia oficial.
No era el único caso. Es que aun en tiempos del riojano funcionaba la "solidaridad peronista" y se puso en marcha, una vez más, para que Ana entrara a trabajar en la agencia del Estado, que ya cobijaba en su seno, y sin discriminar, a algunos pocos ex montoneros y a otros militantes setentistas. En los 90 se asumía que todos habían sido viejos compañeros y nadie hacía preguntas incómodas. Era la época del uno a uno y de la falsa pertenencia al primer mundo.
A aquella conferencia de prensa, en Olivos, Ana había ido en representación de un diario ligado al PRT. El Mundo era cercano al ERP, pero Ana nunca había integrado la guerrilla. Simplemente simpatizaba con algunas de las posiciones de la organización, como tantos jóvenes de su generación.
Pascual Albanese, periodista, antiguo miembro de la derecha del PJ y menemista a secas en los 90, la había hecho a entrar a Télam. Se habían conocido en la militancia gremial, ya en democracia, poco después de que Guzzetti se separara del dirigente comunista Sergio Peralta, con quien estuvo en pareja varios años. A mediados de los 90, la reportera que se le animó al general se había reconciliado totalmente con su padre político. Y hasta se había peronizado.
La vida no había sido amable con ella y se le notaba en el cuerpo, en el alma y en el carácter. Fumaba dos atados de cigarrillos por día, se descuidaba de mil maneras, tenía problemas con el alcohol. Había comenzado su proceso de autodestrucción, lento pero seguro. A mediados de los 90 tenía poco más de cincuenta años, pero parecía una mujer mucho mayor. La detención, la tortura y los avatares del exilio interno - se había refugiado en Córdoba- que siguieron a aquella osadía memorable, seguían, al parecer, pasándole factura.
Se salvó de ser una desaparecida por la influencia de su tío marino, César Guzzetti, quien más tarde, en el inicio de la dictadura, fue canciller de Videla. Antes del golpe, aparentemente, aún se podía interceder con algún éxito por familiares de víctimas de la represión ilegal.
Hacía esfuerzos, pero no se adaptaba a la redacción y, entonces, el peronismo, por culpa, reparación o empatía, técnicamente le "inventó" una corresponsalía en Trenque Lauquen, un lugar insólito para un corresponsal. Allá, decían, iba a poder trabajar más tranquila. Se lo merecía.
Pero Ana no podía con su genio. Apenas llegó al pueblo, organizó en esa ciudad la primera marcha por el asesinato de José Luis Cabezas. Años antes, durante su exilio interno en Córdoba, le había puesto el cuerpo a una investigación periodística sobre el asesinato del ex senador radical Regino Maders, que aún sigue impune. Nunca dejó de sentirse orgullosa por aquella pregunta que mostró al rey desnudo y logró instalar en el centro de la escena lo que todos sabían, pero callaban.
"Pero su salud física y mental se deterioraban a pasos agigantados. Incluso, una noche tuve que salir a buscarla porque andaba vagando de madrugada y sin rumbo por el pueblo", cuenta Ana María Ford, una periodista jubilada que aún continúa trabajando en el diario La Opinión de Trenque Lauquen y que la acompañó, hasta donde pudo, en sus años finales. A Ford y a otros periodistas de Télam Ana llegó a contarles que después de aquella conferencia de prensa, en febrero de 1974, logró tener un encuentro cara a cara con Perón poco antes de su muerte. Entonces, Perón le habría dicho: "Mientras yo viva, no te va a pasar nada".
Ana falleció hace tres meses, en Trenque Lauquen, a los 68 años. Murió sola y olvidada. Tanto que cuando Orlando Barone tuvo su lamentable lapsus en 6,7,8 y el nombre de la periodista que lo desafió a Perón estuvo en boca de todos nadie pudo dar cuenta de su muerte, ni siquiera su hermano, Alberto Guzzetti, quién salió por los medios a recordar su figura. "Ni siquiera sé si está viva o muerta", se sinceró.
A Barone le salió todo al revés. Quiso usar una brillante interpelación al poder -a la que confundió con una "provocación"- para fundamentar la negativa de Cristina Kirchner a dar conferencias de prensa y terminó rindiéndole un inesperado homenaje al rol de la prensa en democracia. Sin quererlo, iluminó la figura de Ana Guzzetti y así logró rescatarla de esa otra forma de muerte que es el olvido.
el silencio no es oro

Boeing anuncia que a finales del 2013 podrán usarse los móviles en sus nuevos aviones

Màrius Carol

Una de las razones por la que mucha gente prefiere el avión al AVE para viajar de Barcelona a Madrid (o viceversa) es porque así se evita tener que oír las conversaciones por los teléfonos móviles de buena parte de los viajeros, durante más de dos horas y media. Además, el tono generalmente empleado por un alto porcentaje de los usuarios del móvil en los trenes es absurdamente alto, lo que es atribuido por algunos especialistas a la sensación de lejanía que produce el viaje en ferrocarril, más que a la progresiva sordera de sus clientes habituales. La cobertura de la línea del AVE con más pasajeros no es precisamente buena, así que, en los tramos en que los móviles pierden la conexión, los viajeros viven momentos de gran paz y extraordinaria felicidad. El poeta Arturo Graf escribió en una ocasión: "Si quieres oír cantar a tu alma, haz el silencio a su alrededor". Así que cada vez son más los que escuchan en su interior, a la altura de los Monegros (donde empeora la conexión), El Mesías de Händel.

Pero aquellos que nos las prometíamos muy felices en los aviones porque cada vuelo es un paréntesis en nuestras preocupaciones gracias a la inaccesibilidad de los teléfonos móviles, nos acabamos de enterar que definitivamente Boeing ha decidido poner una fecha de caducidad al silencio aéreo, que dejará de ser oro. La compañía ha mejorado la conectividad en su nueva flota de aviones comerciales, según ha anunciado el fabricante de aeronaves. Gracias al avance, los usuarios de Boeing podrán utilizar "con normalidad" sus teléfonos móviles o navegar por internet sin crear problemas a la seguridad aérea.

Se acabó pues una de las frases más bellamente poéticas de los viajes en aviones, en concreto aquella que dice: "Les recordamos que durante el vuelo está prohibido el uso de teléfonos móviles". Los nuevos Boeing 747, 748 y 777 estarán listos a finales del 2013, pero para el año siguiente el sistema de conectividad puede estar disponible para el resto de las nuevas aeronaves de la firma estadounidense.

Los aviones son hoy verdaderas bibliotecas donde es posible leer la prensa sin que nadie moleste, echar una cabezada sin ser despertado por un politono o reflexionar en paz sobre la vida. En unos momentos en que la NASA investiga un avión ninja supersónico que pueda superar los 1.225 kilómetros por hora, a fin de volar de Nueva York a Tokio en cuatro horas y en silencio, resultará que el ruido de su interior puede llegar a ser insoportable, con sus pasajeros-ejecutivos móvil en mano dando órdenes de compra o peleándose con la competencia.

El pensador francés Paul Masson sostenía sabiamente en el siglo XIX que con la palabra el hombre supera a los animales, pero con el silencio se supera a sí mismo. Hoy su sentencia parece propia de un excéntrico, en la tierra como en el cielo.

El sueldo en los medios del Estado creció 51% al comienzo de 2012

Se trata del promedio de bolsillo por puesto laboral entre enero y marzo; ahora, para el segundo trimestre, el Indec dejó de informar sobre este ítem
Por Juan Pablo De Santis | LA NACION
El Indec dejó de informar las características salariales y laborales de los empleados de los medios del Estado nacional. El organismo publicó el 25 de septiembre las estadísticas de remuneraciones del trabajo asalariado correspondientes al segundo trimestre, y allí este ítem -correspondiente a la nómina del sector público- había sido eliminado.
El último dato público sobre el rubro "Medios de comunicación del Estado" corresponde a enero-marzo. Por entonces, el salario neto (de bolsillo) promedio por puesto de trabajo era $9414 , un 51,67% superior respecto al mismo lapso del año pasado , y era el sexto mejor de las nueve categorías que componen la Administración Central del Estado nacional.
En el segundo trimestre, el ítem "Medios de comunicación del Estado" fue eliminado.
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El ítem que se dejó informar brindaba información estadística sobre todos los trabajadores dependientes de medios públicos, incluidos periodistas y administrativos. El informe en cuestión es " Evolución de la Distribución Funcional del Ingreso - Remuneración del Trabajo Asalariado ", que de modo trimestral informa la cantidad de puestos de trabajo, y el promedio mensual del trimestre de las remuneraciones de todos los rubros registrados del sector privado y público de la economía.
La cantidad de puestos laborales en los medios públicos generan otro interrogante. Entre 2007 y 2009 oscilaron entre 2500 y 2800 empleados. Sin embargo, de acuerdo a los archivos del Indec, a partir de 2010 pasaron a sólo 610 (cayeron 77% en un mes), sin explicación ni aclaración mediante. A partir de entonces, la cantidad de empleados volvió a crecer progresivamente hasta totalizar 1715 puestos este año.
LA NACION se comunicó con el Indec para consultar por qué se discontinuó la publicación de esta información, pero no obtuvo respuesta.



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