martes, 31 de enero de 2012

Cabezas

Por Jorge Fontevecchia
28/01/12 - 10:32
CabezasPinamar, 1996. Néstor y Cristina Kirchner junto a su hija, retratados por José Luis Cabezas.

Un año antes de morir asesinado, José Luis Cabezas fotografió a Néstor y Cristina Kirchner junto a su hija Florencia de vacaciones en Pinamar. Revisando los archivos al cumplirse 15 años del asesinato del fotógrafo de Editorial Perfil, surgió una nota de la revista Noticias del 21 de enero de 1996 titulada “La patagónica rebelde”, donde Cristina Kirchner responde así:
Periodista: Muchos justicialistas comparan a Menem con Perón.
Cristina Kirchner: La transformación económica que se está desarrollando es muy importante, pero es una barbaridad comparar a Menem con Perón. Acá hay dirigentes que creen que el 14 de mayo (N. de R.: cuando Menem fue reelecto con 50% de los votos) la gente que votó la fórmula Menem-Ruckauf dijo: “Los voto porque son Gardel, esto es maravilloso, estoy feliz, viva la vida”. Pero ése no fue el sentido del voto. La gente votó por lo más serio, por la economía.
Una semana antes, José Luis Cabezas ya había fotografiado a Néstor y Cristina Kirchner con Gustavo Beliz, a quien apoyaban como futuro candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Luego Beliz se unió al partido Acción por la República y compartió fórmula con Cavallo, quien fue candidato a jefe de Gobierno y Beliz a vicejefe. Dentro de la misma coalición, Alberto Fernández integraba la lista de diputados en representación de los Kirchner.
Que los Kirchner no opinaban lo mismo sobre la economía de los años 90 que cuando llegaron al gobierno no es una novedad; sí lo son las fotos de José Luis Cabezas en ese contexto, y no hay mejor fecha que ésta para recordarlas.
Al revés, como hizo Orlando Barone desde el programa 6, 7, 8, no hubo peor momento para decir sobre José Luis Cabezas que: “No sé cuál es la responsabilidad de Fontevecchia acerca de cuando un fotógrafo que ganaba un sueldo bastante modesto como fotógrafo –me consta, yo estuve en Pinamar en ese momento– fue mandado en una misión con los altos riesgos que ésta demandaba, que todos suponían, que le costó la vida y que la editorial aprovechó con grandes editoriales durante mucho tiempo. Yo sé que es antipático lo que estoy diciendo, pero Cabezas murió en una función periodística menor, no murió en las avanzadas de Afganistán, murió en un lugar donde podría no haber muerto si hubieran tenido la precaución de cuidarlo y no de mandarlo solo a hacer una foto en medio de toda esa mafia que, ya se sabía, estaba en Pinamar”.
El ex director de Noticias, Gustavo González, le respondió a Barone declarándose “culpable de investigar a Yabrán”. “Cabezas formaba parte de un equipo que desde 1991 se dedicaba a revelar cómo funcionaba una organización mafiosa que había crecido al calor de todos los gobiernos, desde la dictadura militar hasta el de Carlos Menem. El jefe de esa mafia se llamaba Alfredo Yabrán, que fue el autor intelectual de su crimen. Sí, fuimos culpables de investigarlo, mostrarlo, dejarlo al descubierto, cuando la mayoría de los medios prefería ignorarlo y cuando los periodistas oficialistas se encargaban de castigarnos por meternos con los amigos del poder.” En el menemismo, desde Canal 7 cumplían el papel de difamarnos en programas como el de Guillermo Patricio Kelly.
Y concluye González: “Si un reportero gráfico era asesinado por obtener un documento fotográfico de un hombre protegido por el poder político, entonces estaba en problemas no sólo la redacción de la revista Noticias sino cualquiera”.
Cabezas no fue asesinado tomando la fotografía, sino en represalia varios días después. Tampoco la tomó entrometiéndose en un enclave mafioso: lo hizo en un lugar tan público como una playa llena de turistas.
Respecto del sueldo modesto al que se refiere el columnista de 6, 7, 8, Editorial Perfil se enorgullece de responder que, a pesar de los treinta juicios que le iniciaron Menem y sus allegados, de la crisis de 2002 y de ser castigada por el kirchnerismo siendo la única empresa sin publicidad oficial desde el año 2003 a la fecha, el sueldo de José Luis Cabezas, como si siguiera trabajando, lo cobran todos los meses sus hijos desde hace quince años.
Sólo el encono de ciertos defensores del Gobierno con Editorial Perfil explica que se utilicen argumentos tan tristes para agredirnos

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