domingo, 1 de julio de 2012

El ejército de las tiendas Apple: muy leales, pero mal remunerados

Una investigación del New York Times cuenta cómo es trabajar en los locales de la compañía

Una persona fuera del Apple Store de Shanghai. Foto: AFP

El año último, en su mejor período de tres meses, Jordan Golson vendió aproximadamente 750.000 dólares en computadoras y aparatos en la tienda de Apple en Salem, New Hampshire. Fue un logro que podría haberse festejado con una botella de champán (si eso fuera un lujo que Golson se pudiera permitir).
"Ganaba 11 dólares con 25 centavos la hora", dijo. "Una parte de mí pensaba: 'Esto es genial. Soy un fanático de Apple, a la tienda le está yendo realmente muy bien.' Pero cuando ves la cantidad de dinero que la empresa está ganando y luego ves tu sueldo, es un poco duro". El romance de los estadounidenses con el smartphone ha contribuido a la creación de decenas de miles de puestos de trabajo en lugares como Best Buy y Verizon Wireless, tiendas que inyectarán miles de millones a la economía este año.
Dentro de este mundo, la tienda de Apple es el rey indiscutible, un fenómeno de ventas reconocido por su diseño impecable, su servicio habilidoso y sus ingresos espectaculares. El año último, las 327 tiendas mundiales de la compañía recaudaron más dinero por metro cuadrado que cualquier otro minorista en Estados Unidos (en ventas por Internet u otros conceptos) y casi el doble que Tiffany, el número 2 en la lista, según la empresa de investigación RetailSails.
En todo el mundo, sus tiendas vendieron 16 mil millones de dólares en mercancías.
Pero la mayoría de los empleados de Apple disfrutó muy poco de esa riqueza. Mientras que los consumidores tienden a pensar que la sede de Apple en Cupertino, California, es el corazón y el alma de la empresa, la mayoría de sus trabajadores en Estados Unidos no son ingenieros o ejecutivos con salarios y premios fuertes, sino que son asalariados que cobran por hora y venden iPhones y MacBooks.
Alrededor de 30.000 de los 43.000 empleados de Apple en este país trabajan en las tiendas de Apple, como miembros de la economía de servicios, y muchos de ellos ganan alrededor de 25.000 dólares al año. Ellos trabajan dentro de la industria de más rápido crecimiento en el mundo, en la empresa más valiosa, dirigida por uno de los CEO (jefe ejecutivo) más ricos del país, Tim Cook. El año último, a Cook le otorgaron acciones que en un período de 10 años valdrán más de 570 millones de dólares, teniendo en cuenta la cotización actual de cada acción.
Y aunque Apple no tiene competencia como minorista, cuando se trata de sus más humildes trabajadores la empresa es un reflejo de la industria de la tecnología en su conjunto.
Internet y los avances en la informática han originado incontables millonarios, pero la mayoría de los empleos creados por los gigantes de la tecnología son puestos en el sector de servicios (empleados de ventas y representantes de servicio al cliente, técnicos y choferes de entrega), puestos que ofrecen muy poco de las riquezas o el glamour de Silicon Valley.

Visitantes a la tienda en Pekín. Foto: AFP

Gran parte del debate sobre el desempleo estadounidense se ha centrado en por qué las empresas han trasladado sus fábricas al extranjero, pero sólo el 8 por ciento de la fuerza laboral estadounidense se radica en la industria manufacturera, según la Oficina de Estadísticas Laborales. El crecimiento del empleo ha sido durante décadas conducido por el sector de servicios, y cualquier recuperación real, según los expertos laborales, será impulsada y sostenida por este segmento de la economía.
Y a medida que crece el sector de servicios, la definición de lo que se considera una carrera ha sido reformulada para millones de trabajadores estadounidenses.
"En el sector de servicios, las empresas proporcionan un poco de formación y esperan que sus empleados se marchen después de unos años", dice Arne L. Kalleberg, quien es profesor de sociología en la Universidad de Carolina del Norte. "Especialmente ahora, dado el número de estudiantes universitarios dispuestos a trabajar por bajos salarios".
Para los estándares de las ventas al por menor, Apple ofrece salarios que están por encima del promedio (por encima del salario mínimo de US$ 7,25 y mejor que el salario ofrecido por la tienda Gap, aunque un poco menor al de Lululemon, la cadena de yoga y ropa deportiva, en la que el personal de ventas gana alrededor de 12 dólares la hora). La compañía también ofrece beneficios muy buenos para un minorista, incluyendo seguro médico, aportes jubilatorios y la oportunidad de comprar acciones de la compañía, así como los productos de Apple con descuento.
Pero Apple no vende chombas o pantalones de yoga. Si se dividen los ingresos por la cantidad total de empleados, se observa que el año último cada empleado de la tienda de Apple (incluido el personal que no pertenece al sector de ventas, como técnicos y repositores) recaudó 473.000 dólares.
"Estas son las tasas de ventas para una empresa consultora", expresó Horace Dediu, un analista que ha escrito en su blog Asymco sobre este cálculo . Las tiendas de artefactos electrónicos y electrodomésticos suelen publicar 206.000 dólares en ingresos por empleado, según las últimas cifras de la Federación Nacional de Minoristas.

Probando un iPhone en uno de los locales de Nueva York. Foto: AP

Incluso Apple, al parecer, ha decidido recientemente que necesita pagar más a sus trabajadores. La semana última, cuatro meses después de que The New York Times comenzó a indagar sobre los salarios de los empleados de sus tiendas, la empresa empezó a informar a algunos miembros del personal que recibirían aumentos sustanciales. Un portavoz de Apple confirmó los aumentos de sueldo, pero no quiso dar cifras, ni comentar cuándo, ni quién los obtendría.
Pero Cory Moll, un vendedor en la tienda insignia de San Francisco y asiduo activista laboral, dijo que el martes le dieron un aumento de 2,82 dólares por hora (ahora cobra US$ 17,31), un aumento del 19,5% y un gran salto en comparación con el aumento de 49 centavos que recibió el año último.
"Mi gerente me llamó a su oficina y dijo: 'Apple quiere demostrar que se preocupa por sus trabajadores, y demostrar que sabe cuánto valor le brindas a la empresa, al ofrecer un aumento mayor al de los años anteriores'", recordó Moll.
Aunque es un aumento significativo, el nuevo sueldo de Moll de alrededor de 36.000 dólares lo coloca en la parte baja de la escala salarial en comparación con los otros grandes vendedores de productos de Apple, AT&T y Verizon Wireless, los cuales ofrecen comisiones al personal de ventas en sus tiendas.
En otras áreas, Apple ha sido un líder. Tiendas en una variedad de campos han adoptado las técnicas de venta de la compañía, como el uso de terminales de pago de tarjetas de crédito a través de teléfonos móviles para reducir al mínimo las colas en las cajas, así como un área de la tienda específicamente destinada a la prueba de productos.
Pero resulta que el éxito de Apple se basa en un conjunto de activos intangibles; el principal entre ellos es una base de fanáticos integrada que garantiza un suministro constante de candidatos entusiastas y una cultura de empleado que pretende convertir a cada trabajo en una misión sublime.
Esta es la razón por la que Apple puede hacer algo único en el área de ventas: pagar un salario modesto por hora, y cero comisiones, a empleados que normalmente tienen títulos universitarios y que en los más altos niveles de rendimiento pueden mover hasta 3 millones de dólares en productos al año.

Las 327 tiendas que Apple tiene en el mundo generaron US$ 16.000 millones en ventas. Foto: AP

"Cuando trabajas para Apple te sientes como si estuvieras trabajando para el bien mayor", dice un ex vendedor que prefirió permanecer en el anonimato porque no quería llamar la atención sobre sí mismo. "Es por eso que no tienen una revolución en sus manos".
Estos verdaderos creyentes tienden a ser jóvenes, y lo sabe cualquiera que haya puesto un pie en una tienda de Apple. Y la relativa juventud de esta mano de obra ayuda a explicar por qué la gente tiende a juzgar a la empresa por un conjunto de estándares diferentes en lo que respecta a los salarios, dice Paul Osterman, profesor de la Escuela de Administración y Dirección de Empresas Sloan, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
"Es interesante preguntarse por qué nos resulta ofensivo que Wal-Mart le pague a una madre soltera 9 dólares la hora, pero no nos resulta ofensivo que Apple le pague a un joven 12 dólares la hora", dijo Osterman. "Para cada empresa, la lógica es la misma: existe una fila de personas dispuestas a aceptar el trabajo. En efecto, estamos diciendo que nuestros juicios de valor dependen de las circunstancias del empleado, no sólo de la oferta y la demanda del mercado laboral".
Los jóvenes de 22 años además tienden a ser más tolerantes con el ruido y el bullicio de la tienda de Apple, pero en estos días algunos ex empleados describen un ambiente de trabajo demasiado agitado y estresante, gracias en gran parte a la popularidad descomunal del iPhone y el iPad.
Los gerentes a menudo dicen a los trabajadores nuevos que esperan tener seis años de servicio, cuentan los ex empleados. "Eso era lo que escuchábamos todo el tiempo", relata Shane García, quien es ex gerente de Apple Store en Chicago. "Seis años". Sin embargo, el promedio de antigüedad es de dos años y medio, según una persona familiarizada con los números de retención de la empresa, y mientras sigue subiendo la circulación de clientes en las tiendas, las tasas de rotación en muchas tiendas han aumentado también. Las encuestas internas en las tiendas también han descubierto niveles sorprendentes de insatisfacción, especialmente entre los técnicos, o los "genios", en la jerga de Apple, que trabajan en lo que se llama el Genius Bar (el bar del genio, en idioma inglés). Apple rechazó las solicitudes de entrevista para este artículo. En cambio, la empresa emitió una declaración:
"Miles de profesionales talentosos trabajan detrás del Genius Bar y entregan el mejor servicio del mundo al cliente. La tasa de retención anual de "genios" es casi del 90%, la cual es inédita en la industria minorista, y muestra lo apasionados que ellos son por sus clientes y por sus carreras en Apple".

Steve Jobs en 2004, en la inauguración de un local en Palo Alto, California. Foto: AP

Esa cifra del 90 por ciento le parece correcta a García, quien renunció en julio último después de cuatro años en la empresa, abrumado por el trabajo e incapaz de apaciguar a los empleados y a los clientes por igual. Muchos técnicos, de hecho, se sienten a gusto en sus puestos de trabajo, los cuales varían en todo el país, y ganan alrededor de US$ 40.000 al año en el área de Chicago. Otros muchos técnicos, sin embargo, querían irse, pero no pudieron encontrar un trabajo equivalente, según García y otros ex gerentes, en parte debido a la debilidad de la economía.
El problema para los empleados de las tiendas de Apple, dijeron, no era sólo el ritmo. Era la falta de "movilidad ascendente". Existe sólo un puñado de puestos diferentes en las tiendas de Apple y los de mayor prestigio son, invariablemente, buscados por decenas de candidatos. Y un salto a la sede de la empresa es muy inusual.
Apple prohíbe a sus empleados conversar con los medios de comunicación, pero varios ex empleados que hablaron para este artículo dijeron que tenían buenos recuerdos de sus puestos de trabajo, y los consideraron ideales para quienes tienen alrededor de 20 años y no están preparados para una inmersión completa en el mundo de los oficinistas.
Y la palabra "Apple" puede ser una credencial fuerte en un curriculum vitae, dijeron estas personas. Los técnicos suelen trasladarse a empleos mejor remunerados en el área de la tecnología informática, relataron, y el personal de ventas tiene una ventaja sobre la competencia si continúan trabajando en comercios minoristas porque "la gente sabe lo difícil que es ese trabajo", afirmó un ex gerente.
Sin embargo, otros ex empleados han tenido dificultades para encontrar trabajo, o se han trasladado a puestos de trabajo laterales en otras empresas. Incluso aquellos que utilizaron a Apple como plataforma de lanzamiento describen una evolución gradual, desde el jugador de equipo hasta el escéptico, al descubrir que había una brecha entre lo que el trabajo parecía ser (bastante "canchero") y lo que resultó ser (frenético y, en muchos casos, un callejón sin salida).

Las tiendas tienen un aspecto similar en todo el mundo (en la foto, la de París). Foto: Reuters

Kelly Jackson, quien se desempeña como técnica en una tienda de Apple en Chicago, se emocionó cuando fue contratada hace dos años. Pero dijo que se sintió aún más feliz cuando se retiró un año después, luego de haber descubierto que el trabajo es demasiado implacable y las satisfacciones son muy difíciles de alcanzar.
"Cuando alguien se iba, estábamos muy contentos por ellos", dice Jackson, quien ahora trabaja en Groupon. "Era algo así como: 'Felicitaciones. Lograste lo que todos aquí quieren hacer'".

Reclutando a los devotos

Los escépticos superaban en cantidad a los creyentes cuando Steven P. Jobs, el CEO de Apple en aquel entonces, lanzó el concepto de la tienda de Apple a su directorio, en el año 2000. Finalmente, se aprobaron tan sólo cuatro tiendas.
Jobs contrató a un ejecutivo de Target, llamado Ron Johnson, para ayudar a diseñar y supervisar las tiendas. Él, a su vez, contrató a ocho personas, uno de los cuales fue Denyelle Bruno, quien por ese entonces se desempeñaba en un puesto ejecutivo en Macy's West. Cuando fue contactada por primera vez, dijo, no se le dijo casi nada sobre el trabajo.
Eso no intimidó a Bruno, quien ahora es ejecutiva en Peet's Coffee.
"Yo me había criado usando Macs, y si se trataba de Apple y podía estar involucrada", expresó, "eso me hacía sentir importante".
Bruno fue una de las primeras fanáticas asiduas de Apple contratada para la naciente cadena. Muchos otros le seguirían, y parte de su trabajo era ayudar a reclutarlos. En un principio, esa tarea implicaba ingresar a las tiendas, incluyendo aquellas operadas por Sprint y AT&T, y buscar empleados prometedores.
Estas solicitudes fueron innecesarias después de que abrieran las dos primeras tiendas, el 19 de mayo de 2001, en McLean, Virginia, y Glendale, California. Poco tiempo después, tanta gente quería trabajar en las tiendas que Johnson comparaba la cantidad de solicitantes con los puestos de trabajo disponibles y se jactaba de que era más difícil conseguir un trabajo en una tienda de Apple que ingresar a la Universidad de Stanford, donde se graduaron.
Estos solicitantes han presentado sus currículos durante años a través del sitio de la compañía. Lo que lleva más tiempo, dicen los ex gerentes, es encontrar a las personas adecuadas en medio de la pila, y los candidatos que se escogen son afables y auto-dirigidos, en vez de ser expertos en tecnología. (Esto último se puede enseñar, reza la teoría, mientras que lo primero es innato.) El proceso no ha cambiado mucho. A menudo comienza con una invitación a un seminario, celebrado en una sala de conferencias en un hotel.
La selección se inicia antes de que el seminario comience.
"Rechazan a aquellos que llegan con tres minutos de retraso", dice Graham Marley, quien asistió a su seminario en un hotel en Dedham, Massachusetts, en el año 2009. "Mi sueño toda la vida fue trabajar para Apple y, de repente, se puede lograr", relató. "Siempre has sido un evangelista de Apple y ahora te pueden pagar por hacerlo".
Un gerente dijo que era común que las personas a las cuales les ofrecían puestos de trabajo se largaran a llorar. Pero si el recién contratado llega como uno de los devotos, el curso de capacitación de Apple, que puede durar desde unos pocos días hasta unas pocas semanas, dependiendo del trabajo y de la configuración regional, los convierte en discípulos.
La capacitación comienza con lo que se conoce como una "cálida bienvenida". A medida que los nuevos empleados ingresan en la sala, los gerentes y entrenadores de Apple les brindan una ovación de pie. Los aplausos a menudo confunden a los recién contratados, por lo menos al principio, pero cuando los aplausos se prolongan durante varios largos minutos, finalmente ellos se unen.
"Mis manos me ardían de tanto aplauso", afirma Michael Dow, quien entrenó a los empleados de Apple durante años, en Providence, Rhode Island.
Hay más juegos de roles en la capacitación, esta vez con consejos para el elaborado proceso de interacción con los clientes. Una regla: pedir permiso antes de tocar el iPhone de alguien.

30.000 de los 43.000 empleados que Apple tiene en Estados Unidos trabajan en las tiendas. Foto: Reuters

"Y les decíamos a los nuevos empleados, en la capacitación, que lo primero que tenían que hacer era reconocer el problema, aunque no prometer que lo podrían solucionar", dijo Shane García, quien fue gerente de una tienda de Chicago. "Si es posible, hay que hacerles saber que has sentido algunas de las emociones que ellos están sintiendo. Pero hay que tener cuidado porque no se quiere mentir sobre eso".
La frase que los nuevos empleados escuchan una y otra vez en la capacitación, y que se hace eco cuando llegan a las tiendas, es "enriquecer la vida de las personas". La idea es fomentar en los empleados la noción de que están haciendo algo mucho más grande que la simple venta o reparación de productos. Si hay un secreto para la salsa de Apple, es este: la empresa ennoblece a los empleados. Entiende que mucha gente renunciará al dinero si tiene un sentido de propósito elevado.
Ese otorgamiento de poder es importante porque los aspirantes a desempeñarse como empleados de ventas tendrían claramente un mejor empleo en uno de los otros grandes vendedores del país de los productos de Apple, AT&T y Verizon Wireless, si buscaran un sueldo considerable. Ambos ofrecen comisiones por ventas.
"No es para nada común, pero existen agentes de ventas en Verizon que ganan seis cifras", explica Jonathan Jarboe, quien fue gerente de tiendas de Verizon Wireless en Oklahoma hasta el verano último. Varios ex gerentes de Verizon Wireless dijeron que el salario anual era de entre 35.000 y 100.000 dólares en casos raros (el punto óptimo se ubicaba en el rango de los 50.000 a 60.000 dólares).
En Apple, la decisión de no ofrecer comisiones se tomó, dijo Bruno, antes de que abriera la primera tienda. La idea era que este tipo de incentivos funcionaría en contra de los objetivos principales de la compañía: encontrar a los clientes los productos adecuados, en lugar de los más caros, y establecer a largo plazo de una relación con la marca. Las comisiones, se pensó además, fomentarían la competencia entre los empleados, lo cual socavaría la camaradería.
Es revelador que Apple no utilice la palabra "ventas" para describir a los miembros de su equipo de ventas. A ellos los llaman "especialistas".
Al minimizar el afán de lucro entre los empleados, Apple hace algo más que sólo filtrar a aquellos interesados principalmente en el dinero. También reduce la cantidad de personas de mediana edad y mayores en la nómina, dijeron los ex gerentes. No se trata de una discriminación por edad, expresaron, sino de una auto-selección. Por lo general, un empleado de Apple es alguien que puede darse el lujo de vivir con poco dinero, que no se molesta por el alboroto ininterrumpido que hay en una tienda de Apple y que se siente cómodo con la tecnología.
Las personas que se ajustan a ese perfil usualmente están por cumplir los 20 años o están en la mitad de los 20 años, dijeron los ex gerentes. Por lo general, no tienen hijos y muchos no tienen cónyuges, lo que significa que son relativamente baratos para cubrir con un seguro de salud.
No hay escasez de graduados universitarios deseosos de dedicarse a la visión de Apple, y a atenerse a los términos de Apple. Eso incluye a gente como Asher Perlman, otro ex técnico de una tienda en Chicago, que se unió a Apple hace tres años, cuando tenía 22.
"Estoy contento con mi tiempo en Apple y a dónde me llevó", expresó Perlman, quien ahora trabaja en tecnología de la información. "Yo no se lo recomendaría a mi amigo de 35 años, con un hijo, pero funciona para alguien que tiene 22 años y que no quiere entrar en el mundo de los negocios todavía".

Cuando el trabajo se amontona

El iPhone, que llegó en el año 2007, reunió multitudes sin precedentes en las tiendas de Apple. La compañía trató de aferrarse a su cultura, pero, naturalmente, ésta cambió y, en muchos aspectos, dicen algunos ex empleados, para peor.
Arthur Zárate, quien se unió a Apple en el año 2004 y que más tarde trabajó como técnico en la tienda, en Mission Viejo, California, dice que su capacitación le dejó un sentido de pertenencia y orgullo. Durante un tiempo, amaba su trabajo, en gran parte debido a que le daba el sentido simple y gratificante de que estaba ayudando a la gente. Había límites para los técnicos (20 minutos por cliente), pero ya que la tienda en raras ocasiones se llenaba de gente, por lo general tenía más tiempo que eso.
"Mis clientes me conocían por mi nombre", dijo. "Eso era gran cosa".

Una vista de la entrada de la tienda en Hong Kong. Foto: EFE

Él ya había comenzado a desilusionarse del trabajo cuando, en 2007, dijo, su tienda implementó un sistema de atención para los empleados mediante el cual acumulaban un punto por cada día que faltaban al trabajo; cualquiera con cuatro puntos en un período de 90 días estaba en riesgo de perder su empleo.
"Era una buena idea, pero lo que era terrible era que no importaba el motivo de la ausencia", expresó Zárate. "Incluso si tenías un certificado médico por alguna cuestión de salud, si no venías a trabajar, tenías un punto".
Zárate, quien es un ex gran fumador, dijo que una vez faltó durante dos semanas y media porque tenía bronquitis aguda y estaba al borde del despido cuando se contactó por correo electrónico con Ron Johnson, el CEO de ventas minoristas, quien intervino en su favor.
"Yo solo le escribí y le dije: 'Esto no es justo. Ellos no se fijan en el motivo de mi ausencia'", recuerda. "Y él salvó mi empleo".
Para satisfacer la creciente demanda de los técnicos, varios ex empleados dijeron que sus tiendas impusieron nuevas reglas que limitaban la reparación en el acto a 15 minutos para un problema relacionado con las computadoras, y a 10 minutos para los otros dispositivos de Apple. Si una solución llevaba más tiempo, lo cual sucedía a menudo, el trabajo se apilaba y se formaba una multitud de clientes revoloteando alrededor. No era inusual para un genio tener que asistir a tres clientes a la vez.
Debido a la acumulación constante, a menudo los técnicos trabajaban un turno completo sin parar, en vez de tomar sus dos descansos asignados de 15 minutos. En 2009, Matthew Bainer, un abogado, presentó una demanda colectiva alegando que Apple no estaba cumpliendo con las leyes laborales del estado de California.
"Las leyes del Estado dictan dos descansos de 10 minutos al día", dijo Bainer. "Pero los genios tenían estas largas colas de clientes que hacían imposible que se detuvieran aunque sea por unos pocos minutos".
A la demanda se le negó la certificación de colectiva en junio del año último. Bainer continuó trabajando en otros juicios por separado y logró lo que describió como "acuerdos muy favorables" para 10 demandantes.
No mucho tiempo después de que la demanda colectiva fuera presentada, un técnico llamado Kevin Timmer, quien trabajaba en la tienda del centro comercial Woodland, en Grand Rapids, Michigan, observó un paso adicional cuando se conectó a una computadora para marcar el fin de su turno.
"Una ventana apareció y decía algo así como: 'Al hacer clic en este cuadro reconozco que he recibido todos mis descansos'", recordó Timmer. "El rumor era que esto se debía a que alguien, en California, había iniciado una demanda".
Timmer dijo que él y otros técnicos en la tienda hacían clic en el cuadro, aun cuando no se tomaban ningún descanso. No era porque la gerencia insistiera en que continuaran trabajando. Era debido a que cada descanso golpearía a los colegas ya sobrecargados con más trabajo aún.
"Estábamos todos juntos en las trincheras", dijo. "Nadie quería irse".
Junto con los límites de tiempo, dijeron varios ex empleados, vino otro cambio en sus tiendas. Los técnicos siempre habían tenido la posibilidad de pasar unas horas de su turno en la sala de reparación, lo que les proporcionaba un poco de tiempo a solas, alejados de los clientes. En muchas tiendas, eso se acabó. La demanda de servicio técnico en el acto era tan grande que cuando el bar estaba abierto, según decretó la gerencia en estas tiendas, los clientes debían ser atendidos por cualquier técnico en el edificio. Las reparaciones que no se podían hacer en el bar tendrían que esperar. Como resultado, el turno de noche en la sala de reparación en estas tiendas no terminaba a las 22 horas, sino a medianoche.
Pero la presión no perturbaba a todos. A Asher Perlman no le molestaba hacer varias cosas a la vez, por ejemplo.
"Soy un tipo de bajos niveles de estrés, para empezar, y para mí no fue difícil de manejar", dijo. "Sé que para otros sí".
Mientras las multitudes crecían, los gestos de "agradecimiento" de la compañía comenzaron a parecer un poco desatinados. Jordan Golson, quien ahora escribe en el blog MacRumors , un sitio que informa sobre el mundo de Apple, dijo que para la Navidad de 2010 él y otros en la tienda recibieron una manta de lana y un termo.
A Zárate no le fue mejor en una reunión trimestral para empleados. Johnson hizo una aparición grabada en vídeo y se refirió a una maravillosa sorpresa que los gerentes estaban a punto de dar a todos en la sala. La expectativa era que se tratara de iPads gratuitos para todo el mundo. "Entonces, las luces se apagaron, y tuvimos una fiesta en la tienda, con juegos y baile", recordó Zárate. "Y a todos nos dieron dos tacos de un carrito de tacos. Esa fue nuestra sorpresa. Dos tacos".

Llegando a la cima

Al igual que muchos de los que hablaron para este artículo, Shane García, ex gerente de la firma en Chicago, habló acerca de Apple con una mezcla agridulce de admiración y tristeza. Cuando se unió a la compañía, en 2007, la consideraba un lugar, dijo, que "quería que fueras lo mejor que podrías ser en la vida, no sólo en ventas".
Tres años más tarde, su vida laboral parecía tensa e ingrata. Tenía pocas esperanzas de que la alta dirección alabara e incluso notara sus esfuerzos.
Los empleados de ventas, según observaron García y otros, manejan el estrés por su cuenta. Aunque no se les ofrecen comisiones, muchos gerentes vigilan de cerca las ventas de garantías, conocidas como Apple Care, y el servicio denominado One to One, el cual consta de una tutoría personal por un determinado precio. Los empleados a menudo tenían metas para estos "servicios adjuntos", tal como se llamaban estos complementos (el 40 por ciento de determinados productos deberían incluir a One to One, y el 65 por ciento deberían incluir a Apple Care).
Para un empleado de ventas que quisiera subir peldaños en la tienda de Apple (a técnico o a gerente, por ejemplo), estos números eran importantes. Y en lo que respecta a mantener a los empleados interesados y esforzándose, también eran importantes los peldaños de esa escalera, algo que se refleja en el comercio minorista en general.
"Siempre había algo ofrecido en términos de puestos diferentes", dice Danielle Draper, ex gerente de una tienda en Hingham, Massachusetts. "'Tendrás que hacer esto, si quieres tener un puesto creativo', ese tipo de cosas. Nunca lográbamos la perfección. Siempre se le podía decir a alguien que necesitaba mejorar en algo".
Llega un punto en el que los empleados o bien se dan cuenta de que no ascenderán o no ascenderán tan alto como les sea posible.
"La desilusión se instala no a causa del salario", dice Graham Marley, el ex vendedor de tiempo parcial, "aunque el salario es parte del problema. Lo que sucede es que te das cuenta de que quieren que pases años allí, pero no existe una carrera real".
Una excepción es el trabajo del gerente, y Apple es, a menudo, diligente en el ascenso desde el interior de sus filas de empleados de alto rendimiento. Aunque no siempre es así. Después del gran incremento de clientes que se inició con el iPhone, la compañía comenzó a arrancar gerentes de tiendas como Gap y Banana Republic. De los empleados que trabajaron antes del año 2007, se pueden oír lamentos ocasionales acerca de la progresiva "Gapificación de Apple".
En los últimos años, el nivel de descontento en algunas tiendas fue captado por una encuesta de satisfacción de los empleados de la empresa conocida como NetPromoter for Our People. Es una variación de un cuestionario que Apple siempre ha dado a los clientes, y la pregunta clave pide a los empleados que marquen, en una escala del 1 al 10: "¿Qué posibilidades hay de que recomiendes el trabajo en la tienda de Apple a un amigo o a un familiar interesado?" Cualquier persona que ofrece un 9 o un 10 es considerado un "promotor." Cualquier persona que ofrece un siete o menos es considerada un "detractor".
Kevin Timmer dijo que los resultados de las encuestas internas del año último, en la tienda de Grand Rapids, estaban llenos de cincos y seises.
"Lo discutimos en una reunión mensual y nuestra gerente tenía lágrimas en los ojos", recordó Timmer. "Ella dijo algo acerca de la importancia de reconocer los errores, que querían solucionar los problemas, que su puerta estaba siempre abierta, etc."
Cifras similares se encontraron en Chicago.
"Para entonces", dijo García, "eso no fue una sorpresa para la alta dirección, porque estaba claro que muchos genios querían irse. Había un techo. No era un techo de cristal porque todo el mundo lo podía ver".
García con el tiempo dejaría Apple, y se alejaría de un trabajo que pagaba un poco más de 40.000 dólares al año, cuando problemas de salud relacionados con el estrés lo afectaron lo suficiente como para poner su puesto de trabajo en riesgo. Él no tenía ninguna duda de que la empresa encontraría un reemplazo con facilidad.
"Nunca hubo escasez de currículos", dijo. "La gente siempre va a querer trabajar en Apple".
Traducción de Angela Atadía de Borghetti .

La Web desnuda cada vez más los gustos personales

Por Mariana García

Un espía en casa. En los últimos 4 años aparecieron en el país 20 firmas que procesan el comportamiento de los cibernautas.

         

Si pensó que ese comentario al pasar sobre una noche de borrachera o la presión que le subió por las nubes era sólo eso, un comentario al pasar, se equivocó. Si durante generaciones las abuelas enseñaron que hablar es gratis, Internet llegó para hacer añicos sus enseñanzas y todo lo que usted diga o haga en la red podrá ser usado en su contra. Quizás mañana, quizás en dos semanas o el año próximo, esas palabras se terminen convirtiendo en el argumento para dejarlo sin el nuevo trabajo o rechazarle un préstamo en el banco.
“La gente piensa que Twitter y Facebook son gratis, no, uno paga con sus datos” , asegura Daniel Monastersky, abogado y especialista en delitos informáticos. ¿Por qué? Porque todo lo que uno haga en la Web, y sobre todo en las redes sociales, vale oro para las empresas que buscan saber qué es lo que quieren sus potenciales clientes.
Horacio Cairoli es ejecutivo de SocialAd. Con la ayuda de programas especiales, rastrean en las redes sociales para saber qué es lo que se dice de tal o cual cliente. Pero Cairoli explica que lo que se encuentra va más allá de una marca. “Todos estamos metidos en un superbuscador. Quienes nos dedicamos a esto vemos marcas pero también personas.
La gente debería tener conciencia del impacto de lo que hace en las redes sociales” , advierte. Y sabe porque lo dice. Uno de sus clientes debía elegir entre cinco modelos para hacer una campaña publicitaria. Terminaron tomando a la que tenía mejor “reputación online”.
En todo el mundo, más de mil millones de personas navegan por Internet, el 96 por ciento de ellas usa al menos una red social. Sólo Facebook tiene cerca de 900 millones de usuarios. Los argentinos somos los más fanáticos en toda América, con más de 10 horas por mes de uso.
“Es un escenario de negocios completamente nuevo”, explica Daniel Dron, director de Social Media Institute, que desde hace dos años se dedica a capacitar a profesionales que quieren exprimir toda la información que genera semejante masa de personas navegando en Internet.
El mundo de la publicidad online creció tanto que en sólo cuatro años, en Argentina, aparecieron más de veinte empresas que se dedican a procesar el comportamiento de los cibernautas.
Nadie parece quedar a salvo de esa lupa. “Todos somos conejitos de indias”, dice Federico González, psicólogo y especialista en opinión pública.
Es que no hace falta tener una cuenta en una red para que el Gran Hermano sepa de nosotros, de nuestros gustos y problemas. Google, el buscador que utiliza el 90 por ciento, rastrea palabras claves en todos los correos que pasan por él, ya sea de sus usuarios Gmail, o de los personas que les envían a ellos correos. Y protestar no vale. La advertencia figura entre las condiciones que uno debe aceptar cuando abre una cuenta. Lo mismo ocurre con Facebook.
Las coincidencias en Internet no son casuales. Si dos amigas cruzan mails preocupadas por la mejor marca de pañales, no será extraño que de inmediato al costado de la pantalla aparezcan ofertas de artículos para bebés.
Enrique Millán, de Procurar (Protección a los Consumidores y Usuarios), se queja: “La gente no se pregunta por qué le están ofreciendo una tarjeta de crédito. Si se le están ofreciendo es porque antes lo investigaron”.
¿A dónde va a parar toda la información personal que uno genera en Internet? Nadie lo sabe con certeza. “La reputación online no se puede borrar”, sostiene un especialista en cibercrimen que trabaja en investigaciones policiales. Y confirma lo que las empresas niegan: que no existe diferencia entre la información pública y la privada. En la red, todo puede ser espiado. La información, se vende. Y cotiza alto.
En Google, se defienden: “Nuestro objetivo es darle al usuario la mejor experiencia posible. Esto implica ofrecer contenido personalizado y para eso utilizamos la información que ellos nos facilitan y sus historiales de búsqueda”, dice Florencia Bianco, gerente de Comunicaciones.
“Uno se ve invadido en su privacidad, es el precio que uno paga por la gratuidad, porque una cosa es que esa información la usen ellos y otra que la vendan. Hay una posición asimétrica con respecto a las grandes corporaciones porque existe un vacío que también es difícil de legislar”, señala González.
A fines de mayo, Facebook debutó en Wall Street. A diferencia de otras grandes corporaciones, su capital es intangible. Son los millones de usuarios que el año pasado generaron ingresos publicitarios por 3.200 millones de dólares. No parece mucho en comparación con los 36.500 millones que recibió Google por las publicidades que circulan en todos sus productos . Google y Facebook ofrecen distintas opciones para borrar las “huellas” digitales que dejamos. Pero son pocos quienes logran pasar el desafío de poder activarlas. La inmensa mayoría de los usuarios termina pagando el precio de un servicio “gratuito”. Aunque no lo sepa.
Oxígeno

Preguntas por la vida

Respuestas de Cucaiba sobre la donación de organos
Donar órganos es donar vida. En el país, miles de personas necesitan un trasplante para salvar o mejorar su calidad de vida. Son varios los mitos que rondan el tema, por eso nada mejor que la información para derribarlos. El Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (Cucaiba) formuló el documento Preguntas por la vida, para dar respuestas:
¿Toda persona fallecida puede ser donante de órganos?
No, la utilización de un órgano para trasplante requiere que éste haya mantenido condiciones de oxigenación y aporte sanguíneo adecuado hasta el momento de su extracción. Estas condiciones están presentes en personas que sufren un grave daño al sistema nervioso, que han sido internadas en servicios de cuidados críticos pero que han evolucionado desfavorablemente, y en los cuales se certifica el diagnóstico de muerte.
¿Qué órganos y tejidos se pueden donar?
Los órganos que se trasplantan son: riñones, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino. Tejidos: córneas, piel, huesos, médula ósea, válvulas cardíacas y vasos.
¿Existe el tráfico de órganos en nuestro país?
No, esta práctica es imposible de llevar a cabo. En un proceso de donación y trasplante pueden llegar a intervenir hasta 100 profesionales sanitarios e integrantes de los equipos de salud. Todos sus pasos son registrados en el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante (Sintra), de acceso público, que garantiza la transparencia.
¿Cómo y a quién se distribuyen los órganos?
La asignación de los órganos y tejidos se hace exclusivamente sobre la base de criterios específicos, uniformes en todo el país, que toman en cuenta la compatibilidad biológica entre donante y receptor (para evitar el rechazo), la edad, la antigüedad en la lista de espera, tamaño y peso del donante y del receptor y el grado de urgencia.
¿Qué significa expresar la voluntad?
Ejercer el derecho que tiene todo ciudadano de manifestar su deseo respecto del destino de sus órganos y tejidos para después de su muerte.
¿Quiénes pueden expresar su voluntad?
Toda persona mayor de 18 años podrá manifestar su voluntad afirmativa o negativa respecto de la donación de los órganos o tejidos.
¿Qué sucede si la persona no se expresa?
De no existir manifestación expresa, la ley presume que la persona es donante. En ese caso, el Cucaiba solicitará a la familia que dé testimonio sobre la última voluntad del fallecido.
MAS DATOS. 0800-222-0101 begin_of_the_skype_highlighting GRATIS 0800-222-0101 end_of_the_skype_highlighting // www.cucaiba.gba.gov.ar.
Tecnología

Detrás de las noticias

Cámaras robóticas, softwares especiales, periodistas multiplataformas. Viaje al interior de CNN en Español, donde manda la vanguardia
Por Fabiana Scherer | LA NACION
ATLANTA.- Desde que uno pone un pie en el aeropuerto de esta ciudad, la presencia de CNN es más que notoria. En la ciudad de las torres y las autopistas, el imperio creado por Ted Turner, allá por 1985, es un emblema al igual que la bebida cola más famosa del mundo.
A sólo una cuadra del Centennial Olympic Park las tres letras en rojo se levantan para que todo el que pase por allí pose frente a ellas. Cable News Network ha hecho de sus siglas un sello y como ocurre con los símbolos en el país del Norte merece un recorrido temático. Todo tour que se precie de tal incluye un final por una gran tienda de suvenires (son pocos los que se resisten a llevarse la clásica tacita), la posibilidad de hospedarse en el hotel Omni Internacional que integra el complejo del CNN Center y subir por la escalera mecánica más grande del mundo, que recorre ocho pisos.
No resulta en vano decir que al atravesar las puertas del complejo y de sonreír frente a una camarita de seguridad para plasmar en el pecho el sticker de visitante, lo primero que uno se dice así mismo es: Esto es el Disney de los periodistas, pensamiento que luego escucharemos en boca de los mismos protagonistas del imperio, como la confesión de la costarricense Glenda Umaña, que asegura que aún hoy no para de sorprenderse por lo que genera la visita a la planta. "Recuerdo mi primera vez (en 1997), fue como recorrer un parque temático, sólo que destinado a la noticia."
Los festejos por los 15 años de CNN en Español, sirvieron de excusa para conocer el detrás de escena de un canal que llega a más de 34 millones de hogares en Estados Unidos y América latina.
Como si se tratase de los empleados del mes, en una de las paredes que dan la bienvenida a la redacción de la señal en español se pueden ver los rostros de los protagonistas. Ellos son los conductores de los programas que se emiten desde ese mismo piso. Se los ve, con retoques incluidos, sonrientes y felices de pertenecer a la gran familia. Un pequeño pasillo separa las caras de los personajes reales. Lejos de lo que uno puede imaginar, más aún entre aquellos que alguna vez pisaron un canal de televisión, el silencio predomina en el set. La escenografía del lugar dice que es hora de Actualidad en vivo. Allí está Glenda Umaña frente a una cámara, leyendo la noticia que momentos previos ella misma redactó. Uno podría creer falsamente que el silencio se debe a la grabación del programa, pero no es así. Tampoco se ven productores corriendo de un lado hacia otro, con papeles y carteles en las manos que indiquen lo que viene, lo que hay que decir. Ni camarógrafos. Poco a poco las incógnitas comienzan a tener respuestas.
Hay quienes dicen que CNN en Español es el paraíso de la tecnología, ya que se trata de un mundo donde todo es digital. "Las cámaras son robóticas -aclara Umaña-, yo me siento en mi lugar y desde el cuarto de control las manejan." Los mismos equipos incluyen el conocido teleprompter (un aparato electrónico que refleja el texto, previamente cargado en una computadora), donde el periodista o conductor de turno se sirve a seguir la información que aparece en la pantalla. Son los propios conductores los que toman el control para darle ritmo a las palabras que se suceden. "Este es el pedal con el que aceleramos o pausamos el texto -muestra la periodista, que trabaja en la señal desde los comienzos-, lo que nos permite manejar los ritmos con los que damos las noticias."
Frases en español, de tonos y colores bien diversos, se escuchan y se entremezclan con el inglés y el spanglish e intentan probar lo que se dice: Que CNN en Español es la Naciones Unidas de las noticias.
"Nos gusta la idea de que la pantalla se tope con rostros universales, con sus características, con sus tonos -reconoce el cubano Eduardo Suárez, vicepresidente de Programación-. Si alguien comunica bien, no importa de dónde proviene. Es un verdadero seleccionado; hay argentinos, mexicanos, cubanos, colombianos, uruguayos, chilenos, venezolanos..."
Horas de todo el mundo se reflejan en los relojes que cuelgan de una de las paredes, y da esa extraña sensación de un tiempo sin una sola hora.

Foto: Gentileza CNN en Español

En pleno backstage de Actualidad en vivo, somos testigos del ritmo del programa de noticias. "A las 6 ya estoy aquí -cuenta Umaña-. Hace unos meses que tengo este horario y me encanta porque de alguna manera uno puede ver cómo la noticia va evolucionando." Lo primero que hace es leer diferentes medios, incluido Twitter. "Me empapo -dice, metafóricamente-. Toda esa información la constatamos con las mesas de designaciones." De 6 a 8, Glenda se dedica a leer, a escribir las noticias que pronto dirá al aire. Informaciones que tendrán desarrollo y las otras, que sólo ocupan 140 caracteres. "A las 8 voy corriendo hacia donde se produce el milagro, el salón de make-up. Ya a las 8.30, en reunión analizamos los temas más importante del día, de América latina y del resto del mundo. Nos comunicamos con corresponsales. Discutimos con los productores y a las 10 salimos con el breaking news."
Luego de brindar un panorama de lo que pasó y de lo que está ocurriendo, Glenda almuerza algo rápido y espera junto a su equipo hasta las 14, por cualquier información de último momento con la que necesite salir en vivo nuevamente.
En CNN en Español se trabaja por equipos. "Está el A, que se ocupa de hacer Actualidad y Café CNN. El B, que hace Panorama mundial y Conclusiones -señala Umaña-, y el C, que se encarga de CNN Dinero y Encuentro." Ellos son los que conforman la redacción que se ve en pantalla. En CNN Internacional, en cambio, la redacción permanece oculta al público porque aún hay muchos países que no están acostumbrados a esa imagen tan abierta.
En uno de los tantos momentos en los que Glenda está al aire llega al piso el argentino Carlos Montero, que más tarde conducirá Café CNN.
"No es un espacio muy grande -dice Montero del estudio-, pero lo aprovechamos al máximo." Con los brazos apoyados en una mesa y sentada en una silla alta, Umaña ocupa el rincón izquierdo del set. Las luces dan un tinte diferente a cada ciclo. Tres cámaras robóticas se ocupan de tomar cada rincón del piso y ofrecer perspectivas diversas que aseguran que cada programa se muestre como un espacio único. "Tenemos una cuarta cámara -cuenta Montero-, con la que muchas veces salimos desde el gran patio de comidas. También usamos el piso de internacionales, para diferentes coberturas."
Y es en el estudio de internacionales donde Gustavo Valdés hace algunas de sus entradas en el rol de APJ (All Platform Journalists), el periodista que reporta para todas las plataformas. "Una de las bondades de esta posición -aclara el mexicano-. Es que uno está capacitado para hacerlo todo solo, ya sea con el iPhone u otro elemento electrónico que te permita salir al aire. Sólo se necesita de una buena conexión de Internet."
Desde el Miami Children's Hospital, la doctora Marisa Azaret (nacida en Cuba, pero criada en España) transmite en directo para la señal. "Lo hago todo con mi carrito -dice orgullosa-. Tengo luz, una cámara de alta definición, una laptop. Sólo necesito de una buena conexión y listo. Es una herramienta supervaliosa, es el primer carrito de este tipo en televisión. Esto me permite tener contacto con los más eximios profesionales, esos que nunca tienen tiempo." Hace un año y cuatro meses que Azaret trabaja para el canal. Además de las salidas en vivo desde el hospital, la doctora, especialista en psicología clínica, suma a la programación diversas investigaciones en el área de salud.
Pura tecnología
"Estamos en plenos cambios", asegura Cynthia Hudson, vicepresidenta ejecutiva senior y gerente general de CNN en Español y de estrategia hispana para CNN/U.S., que a su llegada al canal en 2010 defendió la necesidad de "informar de una manera clara aprovechando las ventajas que aportan las nuevas tecnologías". Para poder llevar adelante esta propuesta, la señal realizó una importante inversión en equipos y tecnología que incluyó el centro de producción con base en Miami. "Aquí en Atlanta tenemos el control room más moderno de todo CNN -explica Hudson, de padre estadounidense y madre cubana, en el recorrido por las diferentes instalaciones-. Lo inauguramos el año pasado."
El control room es el lugar donde se maneja todo, desde las cámaras, la salida al aire, la puesta de material de archivo hasta la conexión con los corresponsales. "Tradicionalmente eran varias las personas que se encargaban de estos trabajos; ahora lo hacen sólo tres: el productor, el técnico y el director. Todo está computadorizado y preparado para realizarlo desde aquí. Por eso no hay necesidad de tener un productor o un director en el piso. Además, todo está hecho en high definition, listo para transmitir en esta calidad en cualquier momento."
Entre las novedades con las que cuenta la señal se encuentra un software llamado iNews. Es una función creada por un programador que permite automatizar el proceso de creación. El periodista que prepara los textos puede al mismo tiempo realizar los titulares que se ven por el canal y online, además de separar los 140 caracteres que se necesitan para Twitter. "Este programa surgió por necesidad, no podíamos tener gente trabajando con el mismo tema para las diferentes plataformas. Lo que hacemos es buscar soluciones para nuestras necesidades. Este mismo software va a ser incorporado por todo el grupo de CNN. Muy pronto, además, instalaremos programas de edición en las computadoras para que los productores puedan incluso editar algunos videos."
En el canal todos tienen su iPhone y su tableta. "La idea es que estén conectados las 24 horas -reconoce Suárez-, no hay otra manera de llevar adelante un canal." Hudson agrega: "Para nosotros es esencial estar comunicados, no sólo está ligado a nuestro contenido, sino a la marca. La propuesta es 360, ya sea en la pantalla de tu televisor, en tu móvil, en tu tableta".
El nuevo slogan, Vive la noticia, denota el cambio en el enfoque que CNN en Español lleva adelante. "No sólo buscamos ofrecer una amplia cobertura creíble -enfatiza Hudson-. Hoy es más importante el porqué, el contexto, lo que nos permite poder acentuar en las historias que van más allá de los titulares. Nos preguntamos cómo impacta la noticia en tu vida. Y todo esto se da en una cultura, donde todos tienen acceso a las noticias, a lo que pasa, por lo que es necesario ofrecer un extra. Y a eso apuntamos."
Mas informacion: www.cnnespañol.com@CNNEE

MENUDO PERIODISTA



Los fanáticos de Menudo, el grupo musical juvenil que en los 80 fue un fenómeno indiscutido, sin duda recuerdan a Xavier Serbiá, el rubio rompecorazones que usaba Lycras brillantes y cantaba Súbete a mi moto. Hoy, a los 43 años, es uno de los hombres que integra el staff de CNN en Español, como coconductor de CNN Dinero, el ciclo que intenta ofrecer una mirada accesible al mundo de las finanzas.
¿Qué fue lo que lo llevó a volcarse al mundo de los negocios? La mala experiencia con sus ingresos que tuvo durante la época de Menudo. "Buena parte del dinero que había hecho lo perdí en menos de un año. Como era menor de edad había entregado parte de mis ganancias a un supuesto profesional de las finanzas." Después de un largo proceso judicial, estudió, hizo una maestría en Economía y un máster en Finanzas. "No quiero que la gente pierda plata como me pasó a mí -asegura-. Lo que busco es que haya una democratización de este tipo de información y que se entienda todo lo que pasa en el universo económico."

LA HISTORIA EN NUMEROS


  • A principios de 1980 Ted Turner compró el Complejo Omni Internacional en Atlanta y le cambió el nombre a CNN Center, desde donde se comenzó a transmitir en 1987.


  • CNN en Español se lanzó el 17 de marzo de 1997. Está en el Complejo Omni, donde comparte la edificación con el Hotel Omni Internacional.


  • En 2001, CNN abrió en México el primer estudio en América latina con servicios totalmente integrados para televisión e Internet.


  • Desde su relanzamiento, el 22 de noviembre de 2010, CNN en Español aumentó las horas de producción en vivo de 6 a 14 y estrenó un nuevo centro de producción en Miami.


  • Cambio de logo. CNN en Español mantiene el color rojo, pero a partir del relanzamiento lleva una virgulilla sobre las dos NN haciendo referencia al idioma que une a las audiencias.


  • A diciembre de 2011 la señal contaba con 27 millones de suscriptores en América latina y 7 millones de hogares en Estados Unidos.


  • En 2012 se convirtió en el canal número uno en Twitter del mundo de noticias en español, con más de 2 millones de seguidores, y el número dos en Facebook, con más de 950 mil seguidores
Política / Kirchnerismo y clase media

Te quiero mucho, poquito, nada

Heterogénea, mayoritaria, políticamente volátil y ambigua en su relación con el Gobierno, la clasemedia es el amplísimo sector capaz de visibilizar el descontento social y generar climas de opinión. Ahora, en momentos en que cruje la economía y surgen señales de conflictividad creciente, los vaivenes de su relación con el proyecto K vuelven al centro de la escena política
Por Raquel San Martin | LA NACION
Al kirchnerismo y la clase media los unen, a la vez, el amor y el espanto. Heterogénea, volátil en sus inclinaciones políticas, capaz de definir el clima de la opinión pública, conquistada en parte e inconquistable en otra, la clase media es quizás el único enigma de la política nacional que el gobierno no puede aún terminar de resolver. En ella, en tanto, el kirchnerismo introdujo la última división que faltaba en un sector social ya fragmentado: K y anti K.
Entre el objeto de deseo y el enemigo, la clase media -ese sector al que el 80% de los argentinos dice pertenecer, por derecho, por aspiración o por recato, aunque las mediciones por nivel de ingreso lo ubican entre el 60 y 70%- ha sido blanco tanto de intentos de seducción como de castigo por parte de los gobiernos kirchneristas. Si la política de derechos humanos, los subsidios y créditos para el consumo y la ley de matrimonio igualitario fueron guiños de acercamiento a la clase media, que redituaron en apoyo y en votos, también se la ha criticado por reclamar únicamente cuando no puede sacar sus dólares del banco o tiene que pagar la luz y el gas sin subsidios, por conformista y superficial, por racista y hasta destituyente, incluso desde el atril presidencial.
Estas contradicciones se vuelven particularmente transparentes hoy, cuando la incertidumbre por el fin de un ciclo económico pone el humor de la opinión pública en estado de alerta y sus sectores más volátiles se vuelven proclives a cambiar sus afinidades.
Cuando Hugo Moyano convoca a un paro para reclamar la suba del mínimo no imponible de ganancias y luego, desde su palco en Plaza de Mayo, asegura que "cuando hablamos de trabajadores también estamos hablando del intelectual, del investigador, del empresario, de los profesionales, todos somos trabajadores", da pelea allí donde el kirchnerismo no siempre ha podido, hasta ahora, ganar sin discusión.
Clase media y kirchnerismo parecen enredados en una relación ambigua, que hunde sus contradicciones en el origen peronista del gobierno y se renueva cuando los partidos políticos que podrían atraer al sector que es símbolo del progresismo y la movilidad social lo han dejado huérfano de representación.
Sinónimo de la Argentina

La ley de matrimonio igualitario, aprobada en 2010, junto con otras políticas de ampliación de derechos civiles sintonizaron con los intereses de buena parte de los sectores medios progresistas y le acercaron su apoyo al modelo K. Foto: DYN

La clase media es casi un sinónimo de la Argentina, o del modo en que la Argentina quiso y quiere pensarse, y quizá por eso condensa lo mejor y lo peor del país: de un lado, el ascenso social gracias al esfuerzo, el trabajo y el ahorro, el discurso moral sobre la política, la condena a la corrupción y el respeto a las instituciones; del otro, la volatilidad de las inclinaciones políticas, más definidas por la estabilidad del bolsillo que por las opciones ideológicas; la mirada puesta en el consumo como identidad de clase; la indiferencia hacia los más pobres; la pasividad cívica.
Pero también sintetiza algunas contradicciones argentinas: parte de la clase media apoyó golpes militares, pero también de ella salió el movimiento de derechos humanos; ella cantó "Piquete y cacerola, la lucha es una sola" en 2001 pero, tranquilizado el bolsillo, empezó a condenar a los piqueteros como una molestia en el tránsito; sectores de ella critican el asistencialismo a los pobres como clientelista, pero de ese campo social surge el potente trabajo social de las ONG; parte de ella votó a Cristina Kirchner como presidenta y a la vez a Mauricio Macri como jefe de gobierno de la ciudad.
Sin embargo, el electorado porteño -mayoritariamente de clase media- es crítico de muchas de las políticas oficiales más recientes. Según dos sondeos realizados por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub) en los últimos meses, el 60% de los porteños desaprueba el modo elegido por el gobierno para privatizar YPF; el 70%rechaza una eventual reelección presidencial indefinida, y el 87% cree que las cifras de la pobreza difundidas por el Indec no son verdaderas. Quienes creen que la imagen positiva de la Presidenta cayó en los últimos meses, lo atribuyen, en orden, al control del dólar, la economía en general y el aumento de los servicios, y, en esa línea, el 47% cree que la economía empeorará este año.
"Hay toda una serie de estereotipos positivos y negativos que fueron forjados en los años 50 y 60, que se imprimieron fuertemente en la cultura argentina y que siguen hoy orientando las percepciones sobre qué es la clase media. Es la clase media como baluarte del progreso y la movilidad social, y a la vez el ?medio pelo'. Hoy son estereotipos que giran en falso y no sirven para leer la realidad. No se puede hacer un retrato de la clase media como si fuera algo homogéneo, políticamente tampoco", advierte ante La Nacion Ezequiel Adamovsky, historiador, investigador del Conicet en la UBA y autor del libro Historia de la clase media argentina , que ha inspirado un programa de televisión en el Canal Encuentro y el documental Clase media .
Su director resume las contradicciones que encierra ese grupo. "La clase media es golpista, progre y revolucionaria, todo eso. Fue antiperonista en el 55, pero los hijos de esa generación fueron los revolucionarios de los 70", dice Juan Carlos Domínguez, quien canalizó su desconcierto en el documental producido por la Universidad Nacional de San Martín, que, con equilibrio, recorre la historia del sector medio en el país, desde los inmigrantes que le dieron empuje hasta el kirchnerismo, pasando por el momento clave del peronismo, cuando la clase media se consolida por oposición a ese movimiento que había construido a los más pobres como un nuevo actor político. El documental, que se exhibió este mes en el Centro Cultural de la Cooperación, puede verse el miércoles próximo, a las 19, en la Legislatura porteña.

En 2001, los cacerolazos mostraron el inédito reencuentro de los reclamos de las clases medias y de los más pobres.

En esa identidad antiperonista descansan muchas dificultades que tiene el kirchnerismo para dialogar con la clase media y el recelo con el que parte de ella mira al gobierno. Es cierto, sin embargo, que a pesar de que tradicionalmente las clases medias han votado opciones no peronistas, las inclinaciones políticas de un sector tan heterogéneo son difíciles de generalizar.
"El kirchnerismo tuvo una política bastante cambiante con la clase media. En los discursos de campaña y los primeros como presidente, Néstor Kirchner fue la persona que con más énfasis se dirigió positivamente a la clase media y la mencionó con más frecuencia con sentido positivo, reivindicando su lugar como baluarte del país ?normal' al que había que volver", dice Adamovsky. "Desde 2007, y en particular desde el conflicto con el campo en 2008, el kirchnerismo retoma discursos nacionales y populares y empieza a condenar a la clase media." No sólo lo hizo el núcleo del kirchnerismo más cercano a la izquierda, que criticó repetidamente el espíritu "burgués" de esos sectores, sino también la propia presidenta, en 2010, en un acto en el Luna Park, cuando acusó a la clase media de ser "tan volátil" y de creer que "separándose de los laburantes, de los morochos, le va a ir mejor". El discurso se complica, sin embargo, si se piensa que el corazón de la militancia del período cristinista, con La Cámpora en el centro, es de clase media.
Para la socióloga Liliana De Riz, profesora consulta de la UBA e investigadora del Conicet, que ha analizado las conductas políticas y electorales de las clases medias, "la política kirchnerista hacia este sector ha sido errática. Necesita el voto de sectores medios, pero oscila entre conquistarlos y castigarlos. Hay un grupo de clase media sensible al pluralismo y los derechos humanos para quien el kirchnerismo reivindicaba a la Argentina de una memoria de horror. La renovación de la Corte Suprema fue también una reparación. Ahí logró una clientela indiscutida".
La política económica del kirchnerismo fue transversal a muchos sectores sociales, pero no apuntó en particular a la clase media; de hecho, entre 2003 y 2006 el crecimiento del empleo benefició más a los sectores pobres, en una política que atendió a la emergencia extrema de esos grupos, y que se extendió luego con políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo. "Pero el kirchnerismo sí hizo dos cosas. Por un lado, una agenda de derechos civiles progresista que convoca a buena parte de la clase media. Por otro, ha sido hábil para elegir a sus enemigos, como el FMI y las grandes corporaciones, o al decidir el no alineamiento automático con los Estados Unidos. Ese antineoliberalismo se conecta con la agenda de una parte de la clase media, lo que además dejó desorientados a la izquierda y al progresismo", apuntó el sociólogo Luis Alberto Quevedo, especialista en comunicación y opinión pública y miembro del Consejo Académico de Flacso, que fue jefe de campaña del candidato kirchnerista a jefe de gobierno porteño Daniel Filmus.
Claro que en esa recuperación de terreno jugó su parte la oposición. La UCR, que nació como un partido para las clases medias homogéneas y pujantes de principios de siglo, o partidos de centroizquierda como ARI de Elisa Carrió y el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner y, en otro registro, el Pro de Mauricio Macri, promueven valores, estilos y estéticas que resuenan en las clases medias, como el discurso anticorrupción e institucional, la moderación y el equilibrio y hasta la eficiencia de gestión y la condena al clientelismo.
Límites y desconcierto
Pero si la clase media "cultural" y progresista puede estar en parte conquistada por el Gobierno, la clase media alta le es aún esquiva. Y ahí la reconciliación parece más complicada. "El enriquecimiento rápido de la clase media alta durante el menemismo no parecía vinculado con la acción estatal, aunque estaba sostenido por la política económica de la convertibilidad, y en esos años se fortaleció además la idea del Estado y la clase política como corruptos e ineficientes. En el período kirchnerista, cuando el Estado quiere ser más activo fijando límites al acceso al consumo, esa aparición reguladora es mirada como restrictiva por esos sectores y la reacción es virulenta", describe el sociólogo Gabriel Vommaro, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento y el Conicet. "El kirchnerismo les genera las condiciones para tener acceso a ganancia y consumo, pero no le reconocen ese rol. Lejos de eso, se lo acusa de regulación desmedida. Hay un malentendido ahí que desconcierta al gobierno", apunta.
Pero probablemente el capital propio más destacado de la clase media sea su capacidad de instalar humores en la opinión pública -amplificada por su presencia mayoritaria en la ciudad de Buenos Aires, donde todo repercute nacionalmente con dimensiones extendidas-, un terreno en el que el Gobierno viene peleando su "batalla cultural", dirigida además en buena medida a la clase media. ¿Quién mira, sino, 6,7,8 ?
"La clase media tiene la capacidad de articular protesta, de expresar el descontento, porque se da cuenta de que la política tiene que ver con su destino", apunta De Riz. Eso no significa, sin embargo, movilización efectiva. "La clase media define los parámetros del estado de la opinión pública, pero tiene cierta modorra ciudadana. Le gusta participar en el espacio público en el café, en la plaza, en la universidad, pero no pone el cuerpo. Pone la palabra", dice Quevedo.

Este año, el malestar de parte de la clase media por las restricciones a la compra de dólares hizo resurgir una crítica recurrente del kirchnerismo a estos sectores: su rápida reacción de protesta cuando se afecta su economía personal. Foto: FERNANDO MASSOBRIO

Los cacerolazos en 2001 y 2002, sin embargo, marcaron un quiebre en esa tendencia a la pasividad cívica. "Hubo un período breve pero muy intenso de reencuentro de parte de esos sectores medios con las clases bajas, en solidaridad con piqueteros. La cacerola fue un símbolo de solidaridad interclasista, de unidad y vocación popular. Cuando en 2008 algunos grupos retomaron las cacerolas en medio del conflicto del campo, en sus planteos no había solidaridad de ese tipo", apunta Adamovsky. Menos, coinciden los entrevistados sin dudar, hay relación con aquellas cacerolas y los cacerolazos recientes. "Es una protesta restringida a los barrios de clase media alta, a ese corredor norte de la ciudad, que es además su zona más visible, y es una protesta amplificada por los medios y por el poder de propagación de herramientas como Twitter, también muy usadas por los periodistas", dice Vommaro.
Para Adamovsky, en estas últimas protestas reaparecen los estereotipos sobre la clase media. "De un lado, se habla de una clase media que protesta por sus derechos, y en los medios oficialistas, es la clase media tonta que no entiende nada. En rigor de verdad, fueron algunos cientos de personas en barrios puntuales, no fue la clase media", dice.
Hay un elemento que, para muchos, caracteriza a esta clase mejor que el nivel de ingreso: la expectativa de futuro, la búsqueda de un horizonte de progreso y ascenso social que se hereda a los hijos. Cualquier partido político tendría allí un campo fértil que explotar si quiere el favor de la clase media.

Cada vez menos igual a sí misma

Profesionales independientes, empleados del Estado, docentes, científicos, comerciantes y trabajadores manuales; vanguardistas, moderados y conservadores; habitantes de grandes ciudades y del campo: decir clase media en la Argentina es casi no decir nada. De un sector social homogéneo y reconocible a mediados del siglo XX, en los años 80, y durante los 90 con particular fuerza, la clase media sufrió un proceso de fragmentación que empujó a algunos sectores fuera de sus límites, hacia la pobreza, y dejó al resto separado entre quienes se mantienen cómodos en sus posiciones, quienes hacen malabares para no caer y quienes sostienen las aspiraciones de progreso y consumo pero no la capacidad de ingreso para satisfacerlas. Las fronteras de la clase media hacia los sectores populares se han vuelto, a la vez, más porosas.
"Hay una cantidad de cuestiones tradicionalmente asociadas a la clase media que hoy son conductas también presentes en los sectores bajos", dice Adamovsky, y ejemplifica: "Se dice que a la clase media le importa el consumo y la marca; si vas a una villa y le preguntás a los chicos qué zapatilla les gusta, te van a decir Nike. Se dice que la clase media discrimina a los pobres. Andá a un barrio obrero y preguntá qué piensan de los villeros. La clase media pide seguridad. Si vas a un barrio pobre, lo ven mucho más como un problema, porque la pasan peor". Sintetiza: "Las características que pensamos que eran de clase media están mucho más distribuidas".
Si durante los 90 millones de personas de clase media "cayeron" a la pobreza -los llamados "nuevos pobres", para diferenciarlos de la pobreza estructural, fueron siete millones de personas entre 1992 y 1997-, entre los que quedaron se produjo una fractura visible. "Se da entre aquellos sectores medios que tienen capacidad de competir en el mercado, que hicieron sacrificios para formar a sus hijos en buenas universidades, y los no competitivos, que son los sectores más vinculados al Estado, los docentes, los empleados públicos, que muchas veces no tienen cómo resistir el proceso de empobrecimiento", dice De Riz. Según la socióloga, que caracteriza a la clase media como "un conjunto heterogéneo y desintegrado", si se compara la estructura social a comienzos de los 90 y la más reciente de 2009, se ve con claridad "la pérdida de peso relativo de la clase media típica y el crecimiento del sector medio bajo".
Esa fragmentación se refleja en las demandas sociales. "Los estratos menos competitivos, como los empleados públicos, tienen una capacidad de movilización importante, con reclamos de protección estatal. Los más competitivos, de clase media alta, piden reglas económicas claras, transparencia en el gobierno y eficiencia estatal", escribió De Riz.
Si, como muestra el documental Clase media , el consumo fue siempre el modo de distinción social para este sector, la educación es su escalera al futuro, o, según la calidad de escuela a la que estén destinados sus hijos, un paso en falso. Como dice De Riz, "si el capital social es cada vez más pobre, se nivela para abajo. Sin educación la clase media no existe".
La fragmentación le ha dejado otro rasgo distintivo a la clase media: es quizás el único sector social que se critica -a veces se desprecia- a sí mismo. "La clase media tiene el gusto de los ricos y el sueldo de los pobres", se ironiza, y más de uno de los que se reconoce en ese sector social estaría de acuerdo..

quE desnuda el discurso del miercoles

El camionero mostró bronca, control y sinceridad

A través de sus gestos, Moyano dijo mucho más que lo expresó verbalmente durante el acto en Plaza de Mayo. Además, busca sacar rédito de la falta de respuestas del Gobierno.

Por Sergio Rulicki
01/07/12 - 12:22
El camionero mostró bronca, control y sinceridadSeñales. El sindicalista no mostró indicios de estar sufriendo estrés mientras hablaba a la multitud, salvo cuando en un momento se acomodó los anteojos mientras decía: "No venimos a competir con nadie".

El objeto de esta nota es analizar la confrontación entre el Gobierno y la CGT a través del análisis de la comunicación no-verbal de sus protagonistas. Este análisis es posible debido a que la política, como dice Giovanni Sartori, se ha convertido principalmente en “telepolítica”. El lenguaje de la televisión tiene una influencia determinante: hay una tendencia creciente a que predomine el estilo sobre la sustancia, y la emoción sobre la información fáctica, ya que el encuadre televisivo permite ver a los políticos de cerca, como si estuvieran presentes en nuestra propia casa, y hace que hasta sus más pequeños gestos, que antes pasaban desapercibidos, adquieran ahora una nueva relevancia.
En este contexto, resulta muy interesante hacer un estudio comparativo entre la comunicación no-verbal de Hugo Moyano y la de Cristina Fernández de Kirchner. Ambos tienen repertorios gestuales y posturales diferentes, pero así como existen diferencias, también existen similitudes que vale la pena destacar, sobre todo en el aspecto de la comunicación no verbal denominado paralingüística, que se enfoca en el tono, el volumen, las pausas y las fallas en la dicción, cuya naturaleza está más ligada a las emociones que a la semántica de las palabras.
El rasgo más representativo del estilo retórico de la Sra. Presidente se encuentra en su manera de enunciar. CFK parece siempre convencida y afectivamente comprometida con lo que dice. Pero lo mismo es válido para Hugo Moyano (a pesar de que “se coma las eses” y no sea tan articulado como Cristina). Ambos comparten una cualidad oratoria que se logra a través de una melodía similar a la del lamento, en la que las frases se terminan en un tono más agudo de aquel con el que se comienzan, y que se refuerza con la creación de tensión dramática a través de la repetición de palabras clave y pausas más prolongadas que lo normal. Este estilo, tradicional en la política argentina, constituye para los seguidores de cada bando una confirmación de la sinceridad de sus líderes.
Debido a que los gestos y las posturas constituyen el canal privilegiado para la representación de las intenciones, la comunicación no-verbal es una parte esencial de la telepolítica. Si los gestos y las posturas son congruentes con el mensaje verbal, éste parecerá más auténtico y será más persuasivo. En cambio, si las señales no-verbales crean disonancia con el mensaje hablado, la eficacia comunicacional descenderá.
En términos de este tipo de eficacia, tanto en su discurso durante el paro del miércoles 27, como en sus presentaciones mediáticas previas, Moyano mantiene un comportamiento no-verbal estándar que es indicativo de una gran capacidad para el autocontrol emocional.
A pesar de los fuertes intereses en juego, no produce señales de emoción incongruentes con el sentido del contenido verbal de su discurso.
Dentro de su característico estilo de clase trabajadora, se muestra lógicamente coherente y mantiene el nivel de exaltación dentro de parámetros acotados. A través del manejo de la entonación, incrementa y reduce la intensidad emocional de manera deliberada, ofreciendo alternativamente señales de dominancia y señales apaciguadoras.
No produce sonrisas narcisistas (de costado), uno de los indicadores fundamentales de intenciones de engaño, aunque también es cierto que Moyano sonríe muy poco.
No muestra un incremento respecto de su comportamiento estándar en términos de manipulaciones del rostro, que constituyen las principales señales no-verbales de estrés, como rascarse el cuello o el cuero cabelludo, pasarse la mano por los cabellos, o tocarse la nariz, los ojos o la boca.
Al no mostrar señales de estrés, Moyano da impresión de sinceridad cuando afirma el descontento y el escepticismo creciente con el Gobierno de los votantes de clase trabajadora. Sin embargo, durante su discurso en Plaza de Mayo hubo un momento en el que Moyano muestra el mayor nivel de estrés que puede leerse en su comportamiento no-verbal. Cuando dice: “No venimos a competir con nadie”, se acomoda los anteojos (gesto de acicalamiento auto-pacificador) y se pasa los dedos por la boca (gesto que representa la necesidad inconsciente de limpiar una suciedad corporal, como un resto de comida). Dado que en su comportamiento estándar la frecuencia de este tipo de gestos es muy baja, su aparición resulta un indicio muy significativo.
Por otro lado, Moyano comete un acto fallido del habla que delata lo que verdaderamente piensa cuando dice: “La adversidad nos favorece…”, y se corrige: “… nos fortalece.” Esto significa que Moyano juzga las acciones negativas del Gobierno (soberbia, falta de atención a los reclamos de los trabajadores, etc.) como positivas para sus aspiraciones políticas.

Los representantes del Gobierno, por su parte, amén de insistir en argumentos débiles, como una supuesta actitud misógina por parte de Moyano hacia la Presidente, han producido durante sus apariciones mediáticas mayor proporción de actos no-verbales de insinceridad. Por ejemplo, Aníbal Fernández, en el reportaje que le realizó Alejandro Fantino en su programa “Animales Sueltos” del día 20/6, produjo numerosas señales de manipulación: al tratar de mostrarse como una persona que habla con sinceridad mediante la exhibición de las palmas de sus manos, el “marco de exhibición de los gestos”, no fue el apropiado. En su forma natural como manifestación de sinceridad, las palmas abiertas se exhiben normalmente a la altura de los codos flexionados, y no más arriba. Cuando esto ocurre, es producto del encogimiento y elevación de los hombros que representa la búsqueda de protección de la cabeza, como reflejo condicionado ante la falta de objetividad, que desde una perspectiva adaptativa, constituye un riesgo para la propia supervivencia.
En la telepolítica, el resultado de las próximas elecciones está siempre en juego, y por este motivo los políticos deben estar siempre en campaña. El discurso ideológico se ha convertido en un recurso mediático, más allá de que los políticos crean o no en él, dado que lo más importante es resultar atractivo para el mayor número posible de televidentes. La telepolítica también realza la utilidad del ataque personalizado a los adversarios, ya que este responde a la estrategia del escándalo mediático que genera rating.
El Dr. Peter Collett, psicólogo y experto en el análisis de la comunicación no-verbal de los políticos, expone lo siguiente: “La cuestión central de la actividad política son las apariencias – es tan importante para los políticos ser capaces de convencer a los votantes de que actúan de acuerdo a ciertos principios–, como lo es ocultar el hecho de que están siempre preparados para abandonar estos principios en favor del poder, el dinero o la popularidad. Los políticos han reconocido este rasgo de la política desde siempre. En muchos casos, es precisamente esta condición lo que parece haberlos atraído a esta profesión en primer lugar.”
*Lic. en Antropología y Dr. en Comunicación Social. Endorser Científico para Latinoamérica para la serie Lie To Me.