sábado, 1 de octubre de 2011

lecciones del portal de la comunicacion

Medios públicos y derecho a la comunicación: una aproximación desde América Latina

El servicio público de radiodifusión constituye una organización fundamental para proveer a las sociedades de una herramienta que garantice el ejercicio del derecho a la comunicación de los pueblos. Guillermo Mastrini, Profesor Asociado en la Universidad Nacional de Quilmes y profesor Titular en la Universidad de Buenos Aires, analiza los medios públicos y el derecho a la comunicación desde el punto de vista latinoamericano.
Introducción
Es muy probable que al enfrentar una encuesta sobre cuáles son los servicios públicos, los ciudadanos latinoamericanos respondan sin lugar a dudas: la luz, el agua, el gas y el teléfono. En Latinoamérica a diferencia de la mayor parte del resto del mundo, los medios de comunicación y en particular los servicios de comunicación audiovisual no aparecen, ni conceptual ni prácticamente, involucrados al derecho ciudadano de contar con medios públicos que representen al conjunto de la sociedad. Por otra parte, sí existen numerosos medios de propiedad estatal, que en la mayoría de los casos han quedado limitados a tornarse voceros de los intereses de los gobiernos. De esta forma no se ha sabido/podido construir un vínculo con la ciudadanía que permita que los medios públicos sean concebidos como una alternativa válida para la difusión de información de calidad, de programas que respondan a la diversidad cultural de nuestros países, y generen ficciones que se vinculen con las identidades presentes en nuestras regiones.

Por su parte en Europa, donde surge el concepto y desde donde se genera un modelo de radiodifusión pública que se exportó a gran parte del planeta, también los medios públicos deben enfrentar serios desafíos. Desde la década del 80 se asiste a una crisis del modelo de radiodifusión pública, luego que se aboliese el privilegio del monopolio del que disfrutaron los servicios públicos durante 60 años. Con la competencia de nuevos medios privados, la legitimidad del servicio público se vio amenazada en varios países. De todas formas la radiodifusión pública conserva, tanto por audiencia como por prestigio social un importante caudal de apoyo, que no siempre se ve reflejado en la solvencia económica necesaria para seguir cumpliendo su misión.

El objetivo del presente texto es revisar la situación de los medios públicos desde la óptica del derecho a la comunicación. En palabras de Nicholas Garnham la radiodifusión pública constituye uno de los intentos más serios por llevar adelante una redistribución más igualitaria de los intercambios simbólicos y su justificación radica, por un lado, en su superioridad para ofrecer a todos los ciudadanos, cualquiera sea su localización geográfica, igual posibilidad de acceso a una amplia gama de entretenimiento, información y educación de alta calidad y, por otro, en la posibilidad que otorga al programador de satisfacer los diversos gustos de la audiencia y no sólo aquellos que proporcionan los mayores beneficios (Garnham, 1990).

Pero no resulta suficiente analizar el concepto de servicio público por sí mismo si no comprendemos como marcó su influencia en Latinoamérica y cuáles son las incertidumbres a las que se enfrenta hoy. Uno de los mayores desafíos de la actualidad para quienes diseñen políticas de comunicación con un sentido democrático es cómo preservar los servicios públicos en el nuevo ecosistema comunicacional que presenta una creciente tendencia mercadocéntrica. Por otra parte, los procesos de digitalización han generado un entorno de sobreabundancia de recursos de comunicación en la que los medios públicos no siempre están contemplados y para el cual no en todos los casos tienen estrategia.

Finalmente, es preciso estudiar cómo la sociedad civil y especialmente los movimientos sociales han abordado la necesidad de contar con medios públicos. Al respecto, podemos adelantar la hipótesis que en América Latina existió tempranamente una desconfianza hacia la capacidad del Estado de generar medios democráticos y se orientaron los mayores esfuerzos hacia la comunicación comunitaria y/o alternativa. De todas formas, la discusión del servicio público es de suma actualidad, dado que varios países de la región están revisando el concepto, en el marco de una redefinición de las políticas del Estado en el sector.
El concepto de Servicio público
Si alguna característica común tienen los servicios públicos en el mundo, esta es la inexistencia de una definición única sobre qué implica exactamente el término servicio público. El concepto se refiere a una serie de supuestos acerca de los objetivos, obligaciones y derechos que deberían mantener. En sí, el concepto de servicio público ha variado a lo largo de la historia y es muy diferente según los países.

En Europa, la noción de servicio público tuvo sus orígenes en la Revolución Francesa, que implicó no sólo un cambio en la concepción de la ciudadanía (a la que se le otorgó derechos políticos), sino también que el Estado asumió la tarea de garantizar el derecho de los habitantes a ciertos servicios considerados esenciales. La mayoría de los autores coinciden en que existieron tres principios organizadores de los servicios públicos: Igualdad/Universalidad; Continuidad y Cambio. El primero remite a que la política pública debe garantizar al conjunto de la ciudadanía la disponibilidad de los servicios, que debe ser ofrecido a todos en igualdad de condiciones. En algunos casos este principio ha sido consagrado como “universalidad”. El segundo principio procura garantizar la continuidad: dado que es un servicio esencial, el Estado debe garantizar la prestación en forma constante. Finalmente, el principio de cambio se relaciona con la necesaria actualización del servicio para que, así, los ciudadanos puedan disponer del mejor servicio posible.

Existió un cuarto criterio para la regulación de los servicios públicos que actualmente se encuentra mucho más cuestionado: el principio de indivisibilidad establece el monopolio del prestador del servicio. Dicho concepto se alcanzó por acordarse durante mucho tiempo que debido a los muy altos costos fijos y la existencia de plazos largos para la obtención de rentabilidad, resultaba más eficiente la existencia de una única red de distribución que varias en competencia. Los economistas se refieren a esta situación como “monopolio natural”. Los cambios políticos en los 80 y la digitalización de las redes erosionaron la vigencia de los monopolios en el sector telefónico e incipientemente en el sector eléctrico.

Aún cuando la mayoría de las veces los servicios públicos quedaron en manos del Estado (especialmente en Europa; en la tradición estadounidense no se siguió la misma lógica), el concepto de servició público no implica la obligatoriedad de la propiedad estatal. Sí es el Estado el que debe garantizar la prestación de los servicios y el que fija las condiciones para que los mismos se desarrollen (inversiones y tarifas). Cuando el Estado no asume directamente la prestación de los servicios públicos, suele establecer una Oficina de Control que fija las condiciones, especialmente las tarifas y las metas a cumplir, en las que operarán los prestadores privados.

Si bien se insiste en la complejidad de brindar una definición universal, a modo de síntesis de lo conceptos que se han vertido, puede rescatarse la propuesta del investigador canadiense Gaëtan Tremblay: “El servicio público es una actividad considerada de interés general para la comunidad y como tal reconocida por el Estado. Dicha actividad no puede abandonarse absolutamente a la actividad privada y las leyes del mercado y por lo tanto el Estado asume su responsabilidad y su control sometiéndolo si fuera necesario a un régimen jurídico especial” (Tremblay, 1988).
El servicio público en América Latina
En América Latina el concepto de servicio público de radiodifusión no tuvo la misma importancia que en otros lugares del mundo. Como se ha señalado, desde los inicios de la radiodifusión en casi todos los países de la región (con la excepción de Colombia y Chile) predominó un sistema netamente privado de carácter comercial. Paralelamente se desarrollaron sistemas de medios estatales que fueron puestos bajo la órbita de los gobiernos, quienes los usaron mayoritariamente para difundir sus políticas y discursos. Este uso de los medios estatales no contribuyó a fomentar el prestigio de los servicios públicos de radiodifusión en la ciudadanía latinoamericana.

Si a este hecho le sumamos que durante muchos años se sucedieran en América Latina dictaduras y golpes militares, la desconfianza respecto al manejo de los medios de comunicación por parte del Estado fue creciente. No es de extrañar que muchos académicos y organizaciones de la sociedad civil abandonaran su defensa, y promovieran medios de comunicación alternativa, por afuera de la legalidad estatal. Esta posición fue tempranamente definida por los investigadores brasileños Luis Gonzaga Motta y Ubirajara da Silva (1982), quienes rechazaban la idea de políticas de comunicación que incluían al servicio público: “En un debate sobre el problema de la estatización versus la desestatización, se observó que los sectores progresistas debían hacer el esfuerzo de procurar una tercera posición frente a la contradicción dominante entre estatización autoritaria y democracia liberal; pensar en los intereses que tienen las propias clases populares, y la forma de introducirse en esta lucha con una participación independiente”.

En la misma época, otros investigadores no sólo defendieron la necesidad de existencia de servicios públicos de radiodifusión en América Latina, sino que además fundamentaron su constitución de manera democrática. En esta tarea descolló el venezolano Antonio Pasquali. Al pensar cuáles deberían ser las características concretas de los servicios públicos de radiodifusión, Pasquali (1991 a y b) propone que deberían basarse en una doble independencia, la económica y la política. La independencia económica remite a que los criterios de programación no queden sometidos a una lógica puramente comercial, como ocurre en la mayoría de las televisiones latinoamericanas que basan sus ingresos en la publicidad. Esto no supone olvidar que hay una economía de la radiodifusión, pero sí que no puede ser el único criterio organizativo. La independencia política se refiere a que el servicio público no debe depender del gobierno, para que el servicio público no termine siendo radiodifusión oficialista. Desde la óptica de Pasquali resulta fundamental que haya una fuerte identidad entre la sociedad y las emisoras de servicio público, y para ello es fundamental que no quede absorbida por la esfera gubernamental.

Pasquali agrega la necesidad de que los fondos que sostienen la radiodifusión deben provenir principalmente de la población y se garantice un vínculo entre el que financia y el que emite. El objetivo es que los programas que se divulguen no dependan exclusivamente de la recaudación publicitaria. Con esto se busca generar alternativas, porque si el único criterio de financiamiento es el publicitario se genera una gama muy acotada de contenidos. Otras características son la idea de alcance nacional y el federalismo.

Posiblemente uno de los mayores avances en materia de defensa de una radiodifusión pública haya sido la creación a partir de una iniciativa de la UNESCO de la Unión Latinoamericana y del Caribe de Radiodifusión (ULCRA) en 1985. Su objetivo es estimular el intercambio y la cooperación entre los servicios públicos de la región.

Ya entrados en el siglo XXI asistimos a posiciones similares a los de la década del 80. Rafael Roncagliolo (1996) señala que: “La rentabilidad socio-cultural, el ideal europeo de servicio público, en América Latina ha sido desarrollada no por el Estado sino por Organizaciones No Gubernamentales sin intereses comerciales, a través de las cuales la sociedad civil se organiza y se expresa por si misma. (…) Ante la falta de tradición de servicio público, la comunicación pública ha sido generada por la radio y la televisión comunitaria. (…) Los medios estatales son instrumentos políticos antes que estar orientados por criterios de servicio público, y han fallado en tener impacto socio-cultural”. Estos pensamientos de Roncagliolo lo sitúan muy cerca de las ideas de Gonzaga Motta y Ubirjara da Silva.

Por otra parte, autores como Valerio Fuenzalida y Omar Rincón han insistido en la necesidad de reformular los servicios públicos latinoamericanos para que los mismos sean reconocidos socialmente. Fuenzalida (2000) se muestra preocupado por procurar un modelo latinoamericano de televisión pública, que encuentre un equilibrio entre tener audiencias masivas, alcance una economía industrial sustentable, y comprenda las lógicas lúdicas del mensaje televisivo. Por su parte Rincón (2001), desde una perspectiva mucho más vinculada con los problemas de la identidad y las representaciones de las minorías, retoma las ideas de Pasquali, de una televisión pública que mantenga un vínculo estrecho con la ciudadanía.

En términos generales, desde nuestra perspectiva en América Latina los servicios públicos de radiodifusión deben enfrentar un desafío: incrementar su legitimidad en tiempos que desde algunos sectores políticos se menoscaba la importancia del conjunto de los servicios públicos (2) . Para ello, es fundamental que consigan ocupar un lugar importante en el nuevo entorno digital.
(2) De hecho, la década del noventa ha sido pródiga en privatizaciones.
Los servicios públicos en el entorno digital
No es arriesgado indicar que uno de los mayores desafíos para los servicios públicos de radiodifusión es encontrar un espacio en el nuevo ecosistema de medios digitales. Si como se ha visto hasta ahora, los servicios públicos enfrentan una crisis de legitimidad en el entorno analógico, resulta clave que rápidamente tengan una propuesta creativa para su inclusión en el entorno digital, tanto para el reparto del espectro como para una activa participación en los nuevos canales de comunicación como Internet.

Como ya ha sido destacado, las políticas de comunicación del siglo XXI han estado mayoritariamente orientadas por criterios de mercado, que ha trascendido las fronteras nacionales y dado lugar a incipientes formas de gobernanza global de medios. Como señalan Van Cuilemburg y McQuail, predominan los intereses económicos en lugar del interés público.

Históricamente los servicios públicos usaron como justificación de su existencia la escasez de frecuencias y la protección de la diversidad y la identidad cultural. Pero el nuevo entorno digital genera condiciones para la existencia de múltiples operadores en radiodifusión abierta e infinitos a través de Internet. Esto ha sido aprovechado por el sector privado, que ha procurado que en la transición del entorno analógico al digital se reconozca la supremacía de los servicios comerciales. Como señalan Bardoel y d`Haenens (2008), “el sector privado ha procurado bloquear la posibilidad de que el Public Broadcasting System ofrezca programas gratis en las nuevas plataformas multicanales, pero no lo han logrado, porque las legislaciones nacionales y europea no lo impiden. La batalla continua”.

Pese a los intentos de los privados, numerosos documentos oficiales europeos reafirmaron desde los años noventa el valor y la vigencia del servicio público radiotelevisivo en la Era Digital. Un documento clave es el Protocolo 32, anexo al Tratado de Ámsterdam, que legitima y reafirma el servicio público de radiodifusión como directamente relacionado con las necesidades democráticas, sociales y culturales de las sociedades europeas. Este Protocolo estaba incluido en el proyecto de Constitución Europea sometido a votación en 2005-2006 en muchos países europeos y sigue plenamente vigente, legitimando plenamente el servicio público siempre que la financiación pública no afecte a las condiciones del comercio y de la competencia “en un grado que sea contrario al interés común”.

De acuerdo al investigador Enrique Bustamante (2008) dicha doctrina se basa en los siguientes elementos esenciales:
“a) los Estados miembro tienen la soberanía para decidir la función del servicio público, siempre que la asignen y la definan por ley (incluyendo una visión integral del servicio público, en todos los géneros y para todos los públicos);

b) su financiación puede ser diversa y su control debe ser ejercido por autoridades independientes (del Gobierno y de los operadores);

c) la compensación estatal por el servicio público debe ser proporcional a sus funciones (sin superar sus costes netos); lo que legitima los ingresos comerciales y elimina toda presunción de “doble financiación” y dumping en el mercado.

d) la transparencia contable (contabilidad analítica) permitirá verificar la exigencia anterior”.

Es decir, que desde lo jurídico queda respaldado el derecho a la existencia de los servicios públicos en el entorno digital. Sin embargo, en el mismo artículo Bustamante alerta sobre el escaso espacio reservado a los servicios públicos en España en el entorno digital, donde sólo se les ha reservado el 20% de las frecuencias digitales, frente al actual 50% que disponen en el mundo analógico. Recientemente los gobiernos de Francia y España han promovido cambios en la organización de la radiodifusión pública, impidiendo que dichos medios obtengan ingresos del mercado publicitario, lo que implica una seria amenaza a su financiamiento futuro.

Frente a este panorama, en lo que coinciden la mayoría de los autores (ver Miguel y Garitaonandía, 2007) es que el futuro de la radiodifusión pública está ligado a que sepa manejar con acierto la transición al sistema digital, con un mix de programación generalista para el gran público y una serie de ofertas segmentadas para aquellas minorías que tampoco son atendidas por el sector comercial. Claro que una de las mayores dificultades radica en encontrar un financiamiento complementario para sostener el multiplex (oferta conjunta de varios canales) público digital. En efecto, los hacedores de política se enfrentan al dilema de aumentar el presupuesto público (ya sea en forma directa, o por licencias) o dejar a los radiodifusores públicos a merced de un mercado que se les presenta cada vez más hostil.

El balance de fuerzas no parece favorecer a los medios públicos. En primer lugar porque los radiodifusores privados llevan a cabo una campaña directa para limitar sus competencias. Por su parte, la Unión Europea se ha mostrado preocupada principalmente por evitar la llamada “competencia desleal”. Finalmente ha sido común que varios gobiernos europeos se hayan preocupado más por el reparto de las frecuencias entre grupos afines que por asegurar un modelo público de radiodifusión. La principal defensa de los servicios públicos digitales ha quedado radicada en el campo académico donde existen diversos grupos de investigadores que siguen destacando sus aportes a una oferta mediática más plural.

Otro aspecto importante del servicio público son los servicios informativos a través de páginas webs. Por ejemplo el gobierno británico ha declarado que Internet es el tercer brazo de la radiodifusión a través de la BBC on line, que se ha transformado en la página web más visitada. En otros países donde la legitimidad de los servicios públicos es menor, las páginas de los medios públicos han merecido escaso desarrollo. De ser usado correctamente y contar con una adecuada estrategia, Internet puede ofrecer nuevas oportunidades para los servicios públicos. Como señalan Arriaza Ibarra y Nord (2007) Internet tiene la posibilidad de expandir cuestiones constitutivas de una esfera pública democrática como son la transparencia y la interactividad de los ciudadanos y sus representantes. Y en dicha tarea los medios públicos pueden tener un rol destacado.

Posiblemente varias de las cuestiones mencionadas en estos últimos párrafos puedan parecer lejanas para la región latinoamericana donde la transición hacia la televisión digital transcurre de manera mucho más parsimoniosa, y donde el porcentaje de abonados a Internet es todavía muy bajo. Pero si las sociedades latinoamericanas no se dan una temprana estrategia para aprovechar las posibilidades que dan las nuevas tecnologías de generar una esfera pública más democrática, como ya ocurriera con la televisión analógica, la llegada de la televisión digital sólo servirá para profundizar el modelo comercial de la comunicación.
Los grupos sociales de comunicación y la radiodifusión pública
De acuerdo a Van Cuilemburg y McQuail (2005) las políticas de comunicación se definen a partir de la interacción entre tres grupos: los gobiernos, las empresas interesadas y la ciudadanía. Del estudio de los momentos paradigmáticos en la organización de los sistemas de medios, se concluye que mientras que los gobiernos y el sector empresarial se involucraron en la definición de políticas, la sociedad civil tuvo un protagonismo mucho menor.

Sin embargo en los últimos años parece existir una mayor comprensión de la importancia de la incidencia ciudadana en la organización de los medios. De todas formas el servicio público no siempre ha sido visto como una de las instancias donde la sociedad civil debe reclamar la posibilidad de participar. Por ejemplo en un destacado trabajo de los investigadores canadienses Marc Raboy y Norman Landry (2005) sobre la participación de la sociedad civil en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información deja claro que el tema de los servicios públicos no fue puesto sobre la mesa de discusión.

Lo que sigue es un breve análisis de las principales referencias a los medios públicos realizadas por asociaciones civiles tanto a nivel internacional como regional.

Por ejemplo, en el documento del grupo Voices 21, una alianza de ONG´s involucradas con los derechos civiles en materia de comunicación, reclama la necesidad de mantener una esfera pública vital ante el avance de la concentración de la propiedad de los medios, pero al describir las acciones concretas subraya la importancia de construir canales independientes para la sociedad civil, que no concede lugar a los servicios públicos en esta tarea. Algo similar ocurre con la
People´s Communication Charter, que en su artículo 12 destaca que “Los pueblos tienen el derecho a participar en la toma de decisiones públicas en materia de desarrollo y utilización de conocimientos. Esto significa que debería existir un amplio campo para la participación publica en la elaboración e implementación de políticas publicas de generación y aplicación de conocimientos". Sin embargo, nada dice sobre las posibilidades de los servicios de cumplir una tarea en la promoción de dicho derecho.

Por su parte, el
Manual por los Derechos a la Comunicación de la campaña CRIS destaca la necesidad de profundizar la lucha por la democratización de los sistemas de medios y observa como los servicios públicos más avanzados están siendo cuestionados en el nuevo entorno comercial, pero tampoco se profundiza en vincular a los servicios públicos de radiodifusión con el derecho a la comunicación.

Otra institución que ha bregado por mayores derechos para la sociedad civil es Article XIX, cuyo nombre deriva del célebre artículo de la convención de Derechos Humanos. Si bien no se encuentra entre las prioridades de sus temas de investigación, como sí lo es la defensa de la libertad de expresión,
Article XIX presenta un modelo de ley para la radiodifusión pública. Su principal interés pasa por definir claramente la independencia de los servicios públicos de los gobiernos. Para ello, determina que todos los miembros del directorio deberán ser propuestos por la sociedad civil y aprobados por el parlamento. Sin embargo la participación de la sociedad civil en la definición de la política pública de radiodifusión no es definida.

Recientemente, un trabajo promovido por el Banco Mundial (Buckley y otros, 2008) da cuenta de una serie de principios y definiciones legales democráticas sobre la radiodifusión. Dedican el capítulo 11 a los servicios públicos destacando que los mismos deben ser editorialmente independientes de gobierno y estar protegidos de la interferencia política y comercial. Otra obligación será brindar un Servicio universal, para el conjunto de la población, así como garantizar la diversidad de programación en diversos aspectos. No se hace una directa referencia a la participación de la sociedad civil, más allá de promover que el proceso de selección del Directorio sea transparente.

Si bien, como ya ha sido señalado, los servicios públicos de comunicación no han tenido una presencia importante en América Latina, en los últimos años si han existido diversas manifestaciones de organizaciones de la sociedad civil para promover su desarrollo.

Por ejemplo en Perú, en marzo del 2007 fue constituido el Grupo de Trabajo para la elaboración del Anteproyecto de Ley de Radiodifusión Estatal, integrado por los representantes de diversos ministerios, pero también de la sociedad civil y las facultades y carreras de periodismo. En el proyecto presentado recientemente existe una alta participación de la sociedad civil, tanto en audiencias públicas para analizar el sistema público, como en la designación de los directores. Si bien la norma no ha merecido todavía respaldo político se destaca el hecho de haberse reconocido la participación de organizaciones no estatales en la elaboración de la política estatal de medios.

Posiblemente sea en Brasil donde la sociedad civil se ha mostrada más organizada en relación a los medios públicos. Numerosas organizaciones como
Foro Nacional para la Democratización de la Comunicación (FNDC), el colectivo Intervozes y la Fundación Cultural Piratini han presentado profundos estudios sobre como debería organizarse la televisión pública en Brasil.

Si bien también da cuenta de la necesidad de independencia del poder político, la principal preocupación de la FNCD está marcada por la efectiva participación de la ciudadanía en la definición de las directrices de política de los medios públicos. El colectivo Intervozes parte de conceptualizar la comunicación como un derecho humano, y señala que un sistema verdaderamente público es una de las herramientas principales para la garantía de dicho derecho. En un aporte que se destaca en la región, Intervozes distingue entre medios públicos y estatales. Las emisoras estatales son aquellas controladas y operadas por los poderes públicos (ejecutivo, parlamento) mientras que entre las públicas se encuentran las emisoras universitarias, comunitarias y privadas sin fines de lucro. Proponen la conformación de un Consejo Nacional de la Comunicación Pública. También la Fundación Piratini sostiene la distinción entre emisoras estatales y públicas. Define a las públicas como aquellas que garantizan una representación amplia de la sociedad civil. Su preocupación central está marcada por las finalidades educativas de los medios públicos. Se repite de esta forma cierta desconfianza en la actividad estatal reflejada tempranamente en los trabajos de Gonzaga Motta y Ubirajara da Silva.

Es importante recordar que en Brasil no existen emisoras de alcance nacional dependientes del Estado. En octubre de 2007, el presidente Lula creó por decreto la
Empresa Brasileña de Comunicación (EBC) que procura coordinar las emisoras sostenidas con fondos públicos, sin que hasta la fecha haya podido mostrar resultados significativos.

Otro gobierno de la región que ha abordado el problema de los medios públicos, es el de Fernando Lugo en Paraguay. Si bien no existen documentos finales, la Secretaría de información y Comunicación para el Desarrollo ha elaborado un borrador que parece tener arraigo en los tradicionales criterios europeos de servicio público. En la actualidad, el Estado paraguayo sólo cuenta con una radio AM y FM.

Posiblemente sea Chile el país de la región en el que los medios públicos hayan merecido más atención y desarrollo. De hecho, Televisión Nacional de Chile, es el único caso de un canal estatal que logra superar en audiencia a los canales privados. Claro que para ello su gestión ha estado guiada por criterios comerciales, y entre las reglas que debe cumplir aparece la del estricto auto sostenimiento económico. Por ello algunas organizaciones de la sociedad civil han promovido la reforma de la TV pública. Se destaca el trabajo presentado por
FUCATEL en el que se señala la inexistencia en la sociedad chilena de un adecuado conocimiento de los derechos ciudadanos en materia de libertad de expresión. Las propuestas de FUCATEL se centran en la mejora de la calidad de la televisora pública pero no hace referencia especial a la participación de la sociedad civil. En marzo de 2009, la Televisión Nacional de Chile lanzó una señal de noticias de 24 horas para ser distribuida por los sistemas de cable, el primero de su tipo en América Latina.

En la Argentina, el gobierno de Néstor Kirchner lanzó también una señal pública para ser difundida por el cable, el canal Encuentro, de carácter educativo. La señal ha recibido una valoración positiva en términos simbólicos, pero que no ha encontrado correlato en los niveles de audiencia. Desde el 2010 el gobierno ha decidido que la televisión pública encabece el proceso de transición a la televisión digital

Dentro del complejo panorama comunicacional argentino, la sociedad civil no ha prestado mayor atención a los medios públicos. Sin embargo desde 2004 la
Coalición por una Radiodifusión Democrática incluyó entre sus ya famosos 21 puntos algunos directamente relacionados con el fortalecimiento de la radio y televisión pública. El punto 12 apunta a que “los medios estatales deberán ser públicos y no gubernamentales. Deberán proveer una amplia variedad de programación informativa, educativa, cultural, de ficción y de entretenimiento, garantizando la participación ciudadana y la atención a las necesidades de la población. En todas las regiones del país se destinará una frecuencia a la recepción gratuita del canal de TV pública nacional y de Radio Nacional; y de igual forma se reservará al menos una frecuencia para radio y una emisora de TV provincial y una emisora de FM municipal. Los servicios de la radiodifusión universitaria constituyen un sistema público de gestión autónoma y se reservará al menos una frecuencia de radiodifusión a cada una de las universidades públicas nacionales." El capítulo destinado a los medios de propiedad estatal de la reciente Ley 26.522/09, da cuenta de lo reclamado por la Coalición.

Otro trabajo que se destaca es el documento presentado por la ONG
Asociación por los Derechos Civiles (ADC) que remarca especialmente la necesidad de independencia del Poder Ejecutivo y otros principios de diseño institucional.

Finalmente no es posible concluir esta recorrida no exhaustiva sin mencionar la creación de
Telesur a fines de 2005. En efecto esta es una señal para ser distribuida internacionalmente en la que hoy participan los gobiernos de Venezuela, Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. La televisión multiestatal representa una novedad en la región, pero no ha dado cuenta hasta el momento de una significativa participación de la sociedad civil, ni en la elaboración de políticas y contenidos, ni en la audiencia.

En términos generales se aprecia que el escaso desarrollo de los medios públicos en América Latina es acompañado por una baja incidencia de la sociedad en el tema. Sin embargo, ante un panorama de predominio de medios comerciales y concentración de la propiedad, las organizaciones de la sociedad civil deberían contribuir al proceso de dotar de mayor legitimidad la existencia de medios públicos no gubernamentales en la región.
Palabras finales
El servicio público de radiodifusión constituye una organización fundamental para proveer a las sociedades modernas de una herramienta comunicacional que garantice el ejercicio del derecho a la comunicación de los pueblos. Si el comienzo del siglo XXI esta marcado por la transición de la radiodifusión analógica a la digital y una tendencia mercadocéntrica en las políticas de comunicación, es de suma importancia contar con una activa participación de la sociedad civil en la tarea de legitimar los servicios públicos y en dotarlos de la arquitectura institucional que los transforme en representantes de las inquietudes y necesidades del conjunto de la población, con independencia política de los gobiernos e independencia económica del mercado.

Nuevas aproximaciones teóricas de la comunicación en un entorno posmoderno
La lección trata el tema de cómo en el contexto actual, donde las TIC juegan un rol fundamental en las mediaciones informativas y comunicativas de miles de personas, se hace necesario comenzar a proponer otros enfoques teóricos y metodológicos que permitan comprender los nuevos procesos que se dan mediante las redes digitales.

Se parte de la premisa de que en la conformación de un tipo de sociedad que vaya más allá de la sociedad de la información, denominada sociedad del conocimiento, hace falta una aproximación teórica que desborde a los modelos de comunicación conocidos en el campo de la teoría de la comunicación para experimentar con otros paradigmas que recojan las modalidades actuales del saber y del conocimiento, posibles a través de las tecnologías informáticas y digitales.

En una primera parte, se hace referencia a ese nuevo contexto que hoy arropa a las comunicaciones, donde los medios y las TIC tienen un papel fundamental en el cambio de paradigma, que nos obliga a repensar la parte dura de la tecnología para reflexionar más sobre su parte blanda y su imbricación con un modo de vida contemporánea en el cual la tecnología pareciera abarca todos los espacios, especialmente de las jóvenes generaciones.

En una segunda parte, se insiste en la función de la comunicación, el diálogo, el lenguaje y la intersubjetividad como uno de los rasgos que busca recuperar las interacciones mediadas a través de las redes, lo cual nos obliga a plantear nuevos paradigmas de la comunicación no unidireccionales ni verticales, con unas interfaces menos mecánicas, que se articulan en unos procesos más complejos, transdisciplinares y alterativos, lo cual requiere de otras teorías y de una epistemología del “otro”.

En una tercera parte, como propuesta final se asoman algunos lineamientos teóricos que nos ayuden a aproximarnos a un modelo de comunicación que podría dar cuenta de los cambios y transformaciones.
1. La posmodernidad como cambio de época, el horizonte tecnológico actual y la desconstrucción de las teorías de la comunicación.
El conjunto de transformaciones y cambios que está teniendo lugar en las sociedades contemporáneas aparece bastante relacionado con el desarrollo de las tecnologías digitales e informáticas que han penetrado en todos los espacios de la vida de la gente, en esta parte nos interesa destacar cómo al integrarse dichas tecnologías a los medios masivos tradicionales se están produciendo modificaciones en las formas de percibir e interpretar por parte de los sujetos, especialmente de los niños y jóvenes, hasta el punto de que podríamos decir que hay un cambio progresivo de mentalidad donde el entorno tecnológico ocupa un lugar central desde el cual mirar e interpretar la realidad.

Ese nuevo sensorio tecnológico que envuelve la vida diaria sobre todo en las grandes ciudades, ya que los nuevos artefactos tecnológicos invaden nuestro espacio cotidiano y doméstico, se convierte en un horizonte desde el cual no solo interpretamos o nos formamos las imágenes mentales y sociales sobre nuestras sociedades sino desde el cual actuamos, nos relacionamos y comunicamos con los otros.

Si en épocas anteriores los medios masivos ocupaban un espacio importante de la vida social, ahora los nuevos medios digitales se acoplan con los viejos para convertirse en el prisma a través del cual percibimos el mundo en general.

Ese cambio de óptica introduce importantes modificaciones en la forma de concebir incluso la tecnología y su lugar en nuestras vidas: si antes las tecnologías y los medios eran pensados como máquinas externas que nos servían como instrumentos para facilitarnos las comunicaciones y los accesos a la información. Ahora estos aparatos son eslabones indispensables inherentes a nuestros modos de vida y con los cuales establecemos relaciones simbióticas muy estrechas, física y afectivamente hablando, que percibimos como más amigables, sutiles e indispensables.

Estas alteraciones nos obligan a comenzar a repensar el rol de los aparatos tecnológicos que en las sociedades industriales servían como instrumentos duros, ya que eran concebidos como mera técnica puesta al servicio de las comunicaciones. En las sociedades posmodernas, las tecnologías ya no son vistas como meros aparatos sino como software blandos que nos interconectan con experiencias comunicativas de dimensiones diferentes a la de la realidad dura de los medios clásicos (realidad virtual, realidad fingida, realidad experimental).

Si se están produciendo todas estas nuevas manifestaciones que trastocan las formas como explicábamos y conceptualizábamos a las comunicaciones, se hace necesario comenzar a revisar los planteamientos teóricos tradicionales que hemos venido utilizando para explicar la información y la comunicación social. Ellos responden a un período histórico, el de la sociedad industrial, que correspondía a una etapa, la modernidad, donde la técnica, los medios y sus manifestaciones eran concebidos de forma diferente.

La técnica y sus derivaciones instrumentales como son los medios tienen fuertes impactos culturales y sociales porque ayudan a construir las imágenes de la realidad en un espacio y contexto histórico determinado. Ello explica el porqué la técnica en esta nuevo entorno posmoderno requiere ser repensada ya que su función en este momento se está transformando y ya no solo sirve para lograr unos fines utilitarios sino para el logro de fines mercantiles pero también para cubrir parte de las satisfacciones de los hombres en cuanto a sus relaciones sociales y de grupo.

Las tecnologías han dejado de ser meros instrumentos para convertirse en estructuras que permiten unas otras sensibilidades, escrituras y lecturas de lo real. De manera que, a la larga, los sujetos sociales adquieren otros valores estéticos, concepciones mentales, imaginarios sociales y simbólicos, cada vez más alejados de los propios del mundo cartesiano, del mundo físico y objetivado de la modernidad. Dentro de esos valores obtienen jerarquía los conceptos de inmediatez, de lo efímero, de un espacio no físico, de un tiempo continuo y constante en los flujos y redes (Pineda, 2010:73-76).

Ante esta realidad, lo interesante sería comenzar a pensar en cómo los nuevos aparatos tecnológicos de la posmodernidad, las tecnologías digitales e informáticas, no solo cumplen roles importantes en la producción social sino fundamentalmente en el reproducción social y simbólica ayudando en la conformación de un contexto rodeado de un conjunto de aparatos y avances tecnológicos, sin los cuales parece imposible hoy vivir e interpretar nuestra realidad, sobre todo para las nuevas generaciones.

Se hace necesario pues buscar y producir otros acercamientos teóricos para poder explicar y comprender qué está pasando con nuestros jóvenes que cada vez se relacionan más con sus pares a través de las mediaciones tecnológicas digitales.

La diferencia generacional se apropia tanto de Internet, que se usa no ya como una tecnología informacional sino social (Cardoso, 2008:365). En esas redes digitales, los jóvenes introducen una ruptura en los usos tradicionales de Internet (Pisani y Piotet, 2009), ya que interactúan de una forma muy activa, como sujetos productores de contenidos y como consumidores de mensajes en red, donde establecen acciones de participación colectiva y compartida haciendo posible otros modos de intercambio de información, de comunicación y de generación de conocimiento (Jenkins, 2008)

Es un hecho que todas esas innovaciones tecnológicas, al introducirse en los hogares no solo han producido cambios en las formas de consumo mediático, en los modos de recepción y uso de los viejos y nuevos medios, sino que han afectado también las actitudes y mentalidades de las personas ayudando a conformar un imaginario social diferente al de las sociedades industriales clásicas. Ese imaginario social se constituye en un horizonte histórico, en términos de Gadamer (1999), que nos impone un marco desde el cual mirar y ser mirado, interpretar y ser interpretado, comprender y ser comprendido y que en la actualidad está atravesado por las tecnologías.

Si bien es cierto que la cultura del espectáculo, el imperio de las imágenes y el predominio de la televisión son rasgos dominantes desde que se inició la sociedad de masas y los viejos medios adquirieron carta de soberanía, no se puede negar que a partir de la mitad de los años ochenta ese proceso se ha acelerado hasta dimensiones no imaginadas, pero a ello se suman unas nuevas realidades relacionadas con el alto uso de las computadoras, los teléfonos móviles, a través de los cuales se pueden establecer diversos procesos de información, comunicación y conocimiento no contemplados en las teorías tradicionales de la comunicación social.

Se introducen cambios en las formas de sentir, pensar e incluso en las formas de concebir el cuerpo, lo táctil y lo humano (Koval, 2011), inducidos en parte por una racionalidad tecnológica digital, no mecánica, que al mezclarse con los medios tradicionales, hacen posibles otras experimentaciones virtuales, multimedia, que mediante las redes establecen diversas significaciones con lo real y procesos de mediación totalmente novedosos (Pineda, 2010)

Las tecnologías de la información y la comunicación como tecnologías blandas, tecnologías del alma, según Sfez (1995:346) o tecnologías de la imagen, plantean grandes interrogantes sobre la función de la “máquinas” en las sociedades contemporáneas. Unas máquinas que hacen posibles intercambios simbólicos con otros en un tiempo y un espacio no lineal, no geográfico, sino virtual, reticular, global, que han revertido los lenguajes, las palabras y los roles de los sujetos dialogantes, y que han introducido elementos de mayor desorden, caos e incertidumbres que las máquinas exactas de la sociedad industrial

En suma, las tecnologías digitales han supuesto cambios fundamentales en las formas de escritura lineal y analítica de la palabra impresa, con sus modalidades del hipertexto, el multimedia, la virtualidad y la redes, y con ello están contribuyendo a la conformación de un nuevo tipo de pensamiento, denominado por Piscitelli (2002:39), el pensamiento sintético, no tan racional, más intuitivo, abierto y lleno de posibilidades. Lo cual ha conducido a este autor a plantear la necesidad de comenzar a pensar en una epistemología de la red Internet y de las interfaces que permiten las tecnologías de la información y la comunicación, en las mediaciones que hacen posible entre los sujetos hablantes.

asociaciones

Recursos académicos
Asociaciones de investigadores de comunicación


American Association for Public Opinion Research (AAPOR)
Estados Unidos
El web de esta asociación ofrece información institucional, de sus actividades (publicaciones, congresos, etc.) y la edición digital de su revista, "Public Opinion Quarterly".
American Communications Association (ACA)
Internacional
Asociación formada por investigadores y profesores de comunicación de todo el continente americano. Ofrece dos grupos de correo y un directorio temático de estudios en línea sobre comunicación.
Asian Broadcasting Institute
Japón
Asociación con sede en Japón cuyo objetivo es la investigación de la radiodifusión en los países del este asiático (China, Japón, Corea, etc.). El web está en japonés, aunque ofrece una versión resumida en inglés.
Asociación Andaluza de Semiótica (AAS)
España
Esta asociación de Sevilla ofrece información de su congreso y un resumen de los temas publicados en su revista "Discurso".
Asociación Colombiana de Facultades de Comunicación Social (AFACOM)
Colombia
Ofrece información institucional (historia, objetivos, miembros, actividades, etc.) y un directorio de los centros asociados que incluye sus planes de estudios. También presenta bases de datos de los profesores y cursos de las facultades asociadas.
El continente africano en los medios de comunicación

En este dossier, el Dr. Antoni Castel pone de nuevo en cuestión la necesidad de reconsiderar el tipo de cobertura informativa que se da del continente africano, a menudo basada exclusivamente en estereotipos elaborados por visiones etnocéntricas. La situación de silencio mediático en muchas ocasiones se agrava más, si cabe, cuando la información que se elabora es superficial y esencialmente episódica.


La información de África: espectáculo y “neobárbaros”
Antoni Castel, profesor del Departament de Mitjans, Comunicació i Cultura de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Vicedecano de la Facultat de Ciències de la Comunicació de la UAB. Codirige el Master La comunicación de los conflictos internacionales y los movimientos sociales.



Introducción

Un fragmento del extenso poema Cuaderno de un retorno al país natal, del escritor antillano Aimé Césaire, publicado en 1939, sirve de pretexto para comenzar estas líneas dedicadas al tratamiento informativo de África. El texto dice:

“No, nunca hemos sido amazonas del rey de Dahomey, ni príncipes de Ghana con ochocientos camellos, ni doctores en Tombuctú siendo rey Askia el Grande, ni arquitectos en Djenné, ni madhis, ni guerreros. No sentimos en la axila la comezón de los que antaño blandieron la lanza. Y ya que he jurado no ocultar nada de nuestra historia (yo que nada admiro tanto como al carnero que pace su sombra de la tarde), quiero confesar que siempre fuimos bastante mezquinos lavaplatos, limpiabotas sin envergadura, y en los mejores casos, brujos bastante concienzudos y el único indiscutible récord que hemos batido es el de soportar el látigo” (Césaire, 1969: 81) (1).

Césaire reivindica, con ironía, su pasado africano de imperios y esplendor, en un momento en que Europa asiste al ascenso de dos ideologías perversas, el fascismo y el nazismo, que la llevarán al desastre. Con rabia, el escritor antillano elogiado por André Breton y por eso respetado en los círculos intelectuales europeos, denuncia las lacras de la ocupación colonial y la negación de cualquier capacidad de África y los africanos. En las capitales europeas, cuyas calles transitan el propio Césaire, Leopold Sédar Senghor, Kwame Nkrumah, Mario Pinto de Andrade, y tantos otros jóvenes de las colonias, ya nadie se atreve a decir, como hacía Hegel, que África carece de historia, pero todavía se defiende la misión civilizadora de las potencias y se relega a los africanos a ser “limpiabotas sin envergadura”.

Más de setenta años después de la publicación del poema, África no está bajo dominio colonial, aunque su soberanía es limitada y cuenta bien poco en el concierto mundial. Y desde las atalayas occidentales, las mismas que en el pasado imponían mediante la coerción modelos de desarrollo y patrones culturales, se le tutela y se le alecciona en el cumplimiento de las normas del libre mercado y la democracia liberal.

En el camino hacia la modernidad de unas sociedades en que Robert Kaplan (2) halla el “nuevo bárbaro” se debe dejar de lado la tradición, señalada como un obstáculo para la “buena gobernanza” y el desarrollo. Sin tradición, todo sería más fácil, se puede leer entrelíneas en muchos documentos de organizaciones de cooperación. A la tradición se le acusa no sólo del déficit democrático sino también de un supuesto atavismo “tribal” y la pervivencia de una práctica tan agresiva contra la mujer como la mutilación genital.

El persistente regaño occidental, que un día clama contra la ablación y el siguiente contra la poligamia y al otro contra la corrupción, cala hondo en los medios. África no tiene remedio. Al menos así nos la presentan en los medios de comunicación, que difunden el mensaje de quienes se atribuyen el papel de sus tutores y que, cuando informan del continente, lo hacen mayoritariamente de episodios de violencia, hambrunas y miseria.



“Efecto CNN” y “efecto Al Yazira”

El denominado “efecto CNN”, teorizado por Gowing (1994) (3), fue decisivo en la retirada de los Estados Unidos de Somalia en 1994. La conmoción causada por la difusión de las imágenes de la muerte de 18 soldados estadounidenses y el arrastre de uno de los cadáveres por las calles de Mogadiscio obligó al presidente Bill Clinton a ordenar la gradual retirada de la operación Restore Hope, desplegada por su predecesor en el cargo, George Bush.

En aquellos momentos, la CNN, desde su sede central en Atlanta (Georgia, EEUU), ejercía como “la televisión global en directo”, seguida tanto por las diplomacias de todo el mundo como en las redacciones de los principales medios de comunicación. La CNN se había consolidado como la referencia informativa unos tres años antes, con la transmisión en directo de los bombardeos de Bagdad por parte de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos, en la Primera Guerra del Golfo.

Con la aparición de más cadenas de información en directo, la CNN ha perdido la exclusiva, e incluso en algunos acontecimientos, como las revueltas árabes de 2011, se ha visto eclipsada por una televisión no occidental, Al Yazira. Podemos intuir que en las decisiones, tanto de los gobiernos árabes como de los europeos y el estadounidense, ha influido la emisión por parte de Al Yazira de las protestas en la cairota plaza Tahrir y en Túnez. Quizás deberíamos hablar ya de un “efecto Al Yazira”, al menos en los países árabes.

En las crisis humanas africanas, la televisión ha sido determinante para la intervención internacional. En muchas ocasiones, la crisis no existe hasta que los medios de comunicación, y en especial la televisión, informan de la hambruna o de la llegada masiva de refugiados a un lugar determinado. Benthall (1993) (4) habla de la capacidad de los medios de ser “constructores de desastres”, porque hasta que no llegan las cámaras de televisión, la crisis humana sólo existe para los que la padecen. Así ocurrió en una época en que no había televisión global, en la hambruna de los años 80 en Etiopía, conocida en el país y en la región, pero que no mereció una respuesta occidental hasta que fueron difundidas las imágenes de muerte por una cadena de televisión del Reino Unido.

En la hambruna de 2011 en Somalia ha ocurrido lo mismo: los países más desarrollados no han reaccionado hasta que la televisión global, e inmediatamente después las televisiones no globales y la prensa escrita, se desplazó a los campos de refugiados de Kenia. La hambruna existía, como alertaban desde hacía semanas los organismos internacionales, en especial las Naciones Unidas, pero no consiguió hacerse un hueco en la agenda temática hasta el desembarco de las televisiones globales.

La información de las crisis humanas sirve para despertar a los dirigentes occidentales, que desde el fin de la guerra fría parecen poco preocupados por lo que ocurre en África. Empero, las imágenes que se regodean en la miseria y destacan la intervención de las agencias humanitarias y las ONG consolidan el imaginario: los africanos son míseros, pasivos, incapaces de superarse y dependientes de una ayuda que siempre, según la televisión global, llega de un Norte benefactor.

Las imágenes de Somalia, tanto en las televisiones como en la prensa escrita y digital, vuelven a recordarnos un África de catástrofes. McNulty (1999) (5) asegura que los medios, en su cobertura africana, han construido un paradigma basado en que el continente es el escenario de “catástrofes bíblicas” y sus conflictos obedecen a razones étnicas.

En su defensa, se puede argumentar que las televisiones, y los medios que van a su remolque, no se inventan la hambruna de Somalia, las violaciones en el este de la República Democrática del Congo (RDC) o la violencia. Pero atenazados por la necesidad de ofrecer espectáculo, y la hambruna y la guerra garantizan un buen espectáculo, abusan de las imágenes del sufrimiento ajeno. Quizás en algunas redacciones se consideren fotogénicas o impactantes, pero a veces, en especial cuando se invade la privacidad de la víctima, “la información de la catástrofe” se puede convertir en mera “pornografía del sufrimiento”.

Cuando las cámaras y los periodistas parten hacia otra catástrofe, la víctima sigue en el mismo lugar. Con un poco de suerte, el hambriento habrá recibido unas raciones de ayuda y la visita de un doctor de alguna ONG. En Occidente habrá quedado una vez más la imagen de una nueva fatalidad africana, reflejada en el moribundo que ilustró la portada de The New York Times (6).



Razón y emoción

Howard W. French (2004) (7) se lamenta de la escasa formación de los periodistas occidentales que cubren África. Considera que dicha “ignorancia” no sería tolerada por sus jefes si informaran de otra zona del mundo. En efecto, parece como si en África se bajara el listón de la exigencia y el rigor, y ante la falta de recursos para interpretar una organización social diferente, el periodista apela al manido “continente oscuro”, cita a una fuente occidental y acaba nombrando a Joseph Conrad. Del África clásica, la de los grandes imperios (Iniesta, 2010) (8), ni rastro en las crónicas.

El imaginario es un lastre, y el etnocentrismo no ayuda. Y si el conocimiento del continente es pobre o como mucho wikipédico, el resultado en la información de África es decepcionante: los africanos son presentados como sujetos pasivos, resignados a su destino, atenazados por prácticas culturales que son un escollo para su desarrollo y pedigüeños de Occidente.

En los conflictos, la denominada “fijación tribal” (Artis, 1970) (9) impide ver el bosque. Al explicar la guerra en clave tribal o étnica, se despolitiza un enfrentamiento que tiene casi siempre raíces complejas, de competición por el poder y los recursos naturales. En esa competición, el poder, a menudo, instrumentaliza la pertenencia identitaria, politiza la etnia, como ha ocurrido en conflictos de otros continentes, como los de los Balcanes en los años 90, presentados por los medios como étnicos o nacionales. Pero la politización de la etnia no significa que la causa principal del conflicto sea la pertenencia identitaria.

Un conflicto “tribal” consolida el imaginario del africano que se mueve por atavismos, por odios ancestrales y emociones. Ergo, los africanos son incapaces de vivir en una sociedad racional, avanzada y democrática. Unos rasgos que conforman la representación estereotipada del Otro, construida por quien se arroga, desde la creencia en su superioridad, el derecho a la categorización de la diferencia (Pickering, 2001) (11).

Este Otro, en este caso africano, ya no es categorizado por el color de la piel como lo hacían los racialistas de antaño sino por la pertenencia a una cultura a la que no se le reconoce ninguna aportación a la civilización más allá de sus manifestaciones folklóricas (danzas, tambores,..). Su lengua, aunque sea hablada por millones de personas, será considerada un dialecto, y de su historia, que obviamente tiene sus luces y sombras, se recordarán únicamente los episodios en que intervienen las potencias coloniales.

En las imágenes de las televisiones globales y en el discurso narrativo que lo acompaña o en el de la prensa escrita, África es el escenario del Apocalipsis pero también, en ocasiones, del Edén (Fair Jo, 1996) (12). El África del Apocalipsis, de las catástrofes, está presente en las informaciones de la hambruna de Somalia, las violaciones del Congo o las persecuciones del Darfur. El Edén, del África de la armonía, asoma en los medios mediante las playas, el bosque frondoso y el “buen salvaje”. Una vez más, la emoción es africana y la razón occidental, retumba la proclama del poeta Léopold Sédar Senghor en Ethiopiques (12), como subraya Iniesta (2009) (13).



Referencias

(1) “Non, nous n’avons jamais été amazones du roi du Dahomey, ni princes de Ghana avec huit cents chameaux, ni docteurs à Tombouctou Askia le Grand étant roi, ni architectes de Djénné, ni Madhis, ni guerriers. Nous ne nous sentons pas sous l’aisselle la démangeaison de ceux qui tinrent jadis la lance. Et puisque j’ai juré de ne rien celer de notre histoire, (moi qui n’admire rien tant que le mouton broutant son ombre d’après-midi), je veux avouer que nous fûmes de tout temps d’assez piètres laveurs de vaisselle, des cireurs de chaussures sans envergure, mettons les choses au mieux, d’assez consciencieux sorciers et le seul indiscutable record que nous ayons battu est celui d’en durance à la chicotte…” Césaire, Aimé, Cuaderno de un retorno al país natal, México, DF, Ediciones Era, 1969.

(2) Kaplan, Robert D., “The Coming Anarchy”, The Atlantic Monthly, febrero 1994.

(3) Gowing, Nik, “Real Time Television Coverage of Armed Conflicts and Political Crises: Does it Pressure or Distort Foreing Policy Decisions”, Working Papers Series, 1994-1, The Joan Shorenstein Center, Harvard University.

(4) Benthall, J., Disasters, relief and the media, I. B. Taurus, Londres, 1993.

(5) McNulty, M., “Media Ethnicization and the International Response to War and Genocide in Rwanda”, en T. Allen y J. Seaton (ed), The Media of Conflict, Zed Books, Londres, 1999.

(6) Fotografía en la portada que ilustra el texto “Somalis Waste Away as Insurgents Block Escape from Famine”, The New York Times, 2 de agosto de 2011.

(7) French, Howard W., A continent for the Taking: The Tragedy and Hope of Africa, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2004.

(8) Iniesta, Ferran, El pensamiento tradicional africano, La Catarata, Madrid, 2010.

(9) Artis, William, “The Tribal Fixation”, en Columbia Journalism Review, otoño, 1970.

(10) Pickering, M., Stereotyping, Palgrave MacMillan, Basingstoke, 2001.

(11) Fair Jo, A., “War, famine and poverty: race in the construction of Africa’s media image”, en Journal of Communication Inquiry, 1996.

(12) Senghor, Léopold Sédar, Ethiopiques, París, 1974.

(13) Iniesta, Ferran, “El estigma de Cam. El negro en el pensamiento occidental”, en Castel, A. y Sendín, J. C. (ed), Imaginar África, La catarata, Madrid, 2009.

lanzamiento

El Gobierno francés lanza una tableta con Internet para estudiantes por 1 euro al día


El Ministro de Enseñanza Superior hizo el anuncio. Asegura que tener acceso a la Web "es un derecho".


Achicar la brecha digital. Pero en serio. Eso es lo que se ha propuesto el gobierno de Nicolás Sarkozy. El Estado francés lanzará una oferta junto con un operador de telecomunicaciones para que los estudiantes puedan suscribirse a un servicio de Internet que incluye una tableta de última generación y la conexión 3G a la Red por 1 euro al día.
Así lo informó hoy el ministro de la Enseñanza Superior, Laurent Wauquiez.
La oferta se dirige a todos los estudiantes en Francia, sin restricción de edad ni de ingresos, que deseen firmar un contrato de dos años con una compañía del sector que está asociada con el Gobierno en esta iniciativa.
El proyecto será de costo cero para el contribuyente, aseguró el ministro en una entrevista en el periódico "Direct Matin", ya que será la operadora la que se haga cargo del pecio de las tabletas.
"Hemos creado el abono y la tableta al precio del abono", precisó Wauquiez, quien asegura que espera que se sumen a la oferta 10.000 estudiantes antes de que acabe el 2011.
El ministro, que quiere "reforzar lo digital" de cara al nuevo curso escolar y a siete meses de las próximas elecciones presidenciales, considera que Internet "es un derecho para todos los estudiantes".

Estudios

Científicos en EE.UU. analizan los cambios de humor vía Twitter


Descubrieron que el mejor momento es a la mañana y que a partir del mediodía va decayendo. Y que hay otro pico de alegría durante el día. ¿Cuándo es?

La gente se despierta de buen humor y es más feliz los fines de semana. ¡Chocolate por la noticia? No tan así. Esa conclusión es el resultado de una ardua investigación. Científicos de Estados Unidos analizaron los cambios de ánimo de 2,4 millones de personas a través de una herramienta especial: Twitter.
Es que la red social de microblogging se ha transformado en una fuente inagotable no sólo de información sino también de comportamientos y allá van los científicos a zambullirse.
Investigadores de la Universidad de Cornell recurrieron a Twitter para analizar estados de ánimo y encontraron un patrón.
Salvo en el caso de los noctámbulos, el buen humor estalla por la mañana y nuevamente cerca de la medianoche cuando el día está llegando a su fin. En medio de esos dos picos de felicidad, el bajón arranca a media mañana y se va profundizando hasta el anochecer.
Otro de los hallazgos es que los tweets más positivos se escriben los fines de semana. Eso sí, dos horas más tarde que de lunes a viernes. Es que la gente suele quedarse remoloneando en cama más tiempo.
Aunque el estrés relacionado al trabajo puede explicar por qué el buen humor empieza a decaer con el correr de las horas, no logra hacerlo en fines de semana cuando el patrón se repite y no hay jefes ni compañeros gritando alrededor.
Pareciera que el solo hecho de avanzar el día es suficiente para que el humor empeore.
Al parecer, el patrón se debe probablemente a los efectos del sueño y al reloj biológico de 24 horas. El llamado ritmo cicardiano que señala cuándo es momento de dormir y de despertarse, informó el investigador principal Scott Golder, profesional egresado de Cornell.
El estudio de Golder y del sociólogo Michael Macy fue publicado hoy en la edición del viernes de la revista Science.
Los investigadores analizaron tweets en idioma inglés de 2,4 millones de personas en 84 países, más de 500 millones de mensajes cortos enviados en poco más de dos años. Utilizaron un programa de computadora que buscaba las palabras que indicaban humor positivo -feliz, entusiasta, brillante- o humor negativo -triste, inquieto, miedo-.
Los investigadores también examinaron tweets en los Emiratos Árabes Unidos, donde viernes y sábado son considerados fin de semana, en lugar de sábados y domingos en occidente. Como se esperaba, encontraron el mismo patrón diario, aun cuando el día laboral tiende a empezar más temprano que en occidente, y el mismo patrón de fin de semana.
Investigaciones previas habían vinculado el reloj biológico al estado de ánimo, pero se basó mayormente en estudios pequeños de estudiantes universitarios de EE.UU.
Al margen de los reparos que existen en estudiar mensajes de Twitter -los usuarios de esta red tienden a ser más jóvenes que la población en general y pueden tener una mejor condición económica y una mejor educación que les permite estar conectados a Internet- el mensaje más grande que da esta investigación es sobre el potencial científico del medio social, señaló Macy.
Otros investigadores han recurrido a Twitter para estudiar campañas políticas, para publicar mensajes y analizar emociones, y realizar búsquedas de síntomas de gripe para pronosticar epidemias.
"Ilustra una oportunidad nueva para realizar ciencia social y de comportamiento de maneras que realmente eran inimaginables hace cinco años'', agregó Macy.

tecnologia

El 40 por ciento de los chinos tiene acceso a Internet


Según datos oficiales, ya son más de 500 millones de usuarios.

El número de internautas chinos ha superado los 500 millones, lo que supone un 40 por ciento de la población de ese país, según datos oficiales divulgados hoy.
Según las últimas cifras de la Oficina Estatal de Información de Internet, el número de usuarios en las zonas rurales de China, las más pobres, alcanzó los 130 millones, indicó el director de la oficina, Wang Chen.
Los internautas de las zonas campesinas suponen por tanto un 27 por ciento del total, informó hoy el diario económico "Caijing".
China se mantiene como el mayor mercado de Internet del mundo con esta cifra, seguido de Estados Unidos, con 245 millones y un índice de penetración del 78,2 por ciento, y de la India, con 100 millones que suponen un 8,4 por ciento de su población.
Según Wang, el sector de Internet se ha convertido en uno de los más estratégicos del país asiático, ya que, por ejemplo, las ventas online dan trabajo directo a dos millones de chinos y a otros 13 millones de forma indirecta.
Además, casi la mitad de los 500 millones de internautas chinos hacen uso de las redes sociales para comunicarse y compartir información.
En el aspecto negativo, 100 millones de chinos son víctimas de virus informáticos, según un estudio de la compañía Rising publicado este mes por la prensa oficial china.
Además, el Gobierno de Beijing mantiene un férreo control sobre los contenidos a los que los chinos pueden acceder.
Fuente: EFE
Seguridad

Las nuevas amenazas virtuales

Los piratas informáticos no buscan hacer daño, sino robar dinero o datos sensibles que conducirán aalguna forma de estafa. Cómo protegerse y la oferta de software antivirus
Por Manuel Castrillón         
 
Adiós a los virus informáticos que se empeñaban en hacer maldades como borrar archivos, mostrar calaveritas en pantallas riéndose de nosotros y poner lenta la computadora. Hoy, los programas maliciosos quieren dinero. El suyo. Por eso recurren a recabar información de las PC mediante la ingeniería social y también a nuestro desconocimiento o candidez.
Detrás de un virus hay un delincuente que quiere conseguir información de una tarjeta de crédito, una cuenta de telefonía celular o convertir su computadora en un robot que replique hasta el infinito, mediante Internet, el peligro. Según el último Norton Cibercrime Report, el 69% de los adultos del mundo fue víctima del crimen cibernético, con un costo de 388.000 millones de dólares en los últimos 12 meses.
Las tendencias en ataques víricos van cambiando con los años y para conocer cuáles son los peligros más comunes en la actualidad, le preguntamos a varios ejecutivos y CEO de empresas que se dedican a desarrollar algunos de los antivirus más conocidos. Pero recordar que tenemos que actualizar programas que usamos, utilizar un firewall y, sobre todo, ser prudentes.
Lo último en maldad
Todas las personas con las que chateamos y a las que entrevistamos coincidieron en que el virus hoy busca sólo dinero. Los piratas que sólo actúan por el placer de la maldad son cosa del pasado. Desde su despacho en Moscú, el CEO de la compañía rusa Kaspersky Lab respondió: "La gran mayoría de los programas maliciosos hoy están diseñados para ser utilizados por los ciberdelincuentes para adquirir dinero ilegalmente. Estos incluyen troyanos tipo backdoor, botnets, troyanos bancarios, programas de antivirus falsos, scripts maliciosos y otros. Las amenazas utilizadas son generalmente las mismas. La ingeniería social se usa para infectar mediante tácticas que engañan a la gente para hacer algo que pone en peligro su seguridad o la seguridad de su empleador, como hacer clic en un enlace de un correo electrónico de spam. La mayoría de los ataques están diseñados para robar datos de cualquier persona que tenga la desgracia de ser infectada. Sin embargo estamos viendo cada vez más ataques dirigidos contra organizaciones específicas".
Por su parte, el Consumer Manager de McAfee para la Argentina, Uruguay y Paraguay, Carlos Aramburu, aseguró: "2011 está siendo un año con un tremendo crecimiento en malware y actividad hacker. Durante los primeros seis meses del año detectamos más de 12 millones de muestras únicas de malware, lo que implica un crecimiento del 22% respecto de 2010 y lo convierte en el semestre más activo de la historia de las amenazas informáticas".
"Actualmente -nos dijo Alvaro Posada, CEO de Panda Cono Sur- no podría decirse que las amenazas que están saliendo estén segmentadas por el tipo de público para el que fueron desarrolladas, ya que prácticamente pueden afectar a todos ellos. Persiguen fines similares, como el robo de información confidencial o el uso de recursos de forma indebida para convertir computadoras en zombies que luego utilizarán para diversos fines: enviar spam, realizar ataques de denegación de servicio distribuido o continuar expandiendo y actualizando la red de equipos comprometidos (a su vez que permanecerán robando información de las computadoras infectadas)."
"La mayor alerta de vulnerabilidad en materia de seguridad se ubica en la descarga de aplicaciones y en las transacciones bancarias, lo que nos deja expuestos al riesgo de perder nuestros datos de valor o que caigan en manos ajenas. El consejo de Norton para el usuario corporativo de smartphones se basa en tener en cuenta que éstos son computadoras en pequeño, por lo que tenemos que tener los mismos cuidados que para la PC", aseveró el gerente de relaciones públicas para Latinoamérica de Symantec, Bruno Rossini.
De visita en el país para una serie de presentaciones, el CEO de la eslovaca Eset, Richard Marko, dijo: "No hay un solo tipo de virus que exista en todos los países del mundo. Tenemos mucha variedad. Pero como factor común encontramos la búsqueda de información personal de los usuarios, como el número y las claves de las tarjetas de crédito". Marko recordó que el malware -acrónimo de malicious y software - o código malicioso busca el robo de información, el control del sistema o la captura de contraseñas. Virus, gusanos y troyanos son las variantes más conocidas de éstos.
Rossini dijo: "Los ataques pueden provenir de donde menos lo esperamos. El creciente uso de móviles y de la nube genera un nuevo escenario para las amenazas que, lejos de reducirse, se renuevan para adaptarse. Tanto para smartphones y tablets existe mucho malware. La mayoría se encuentra en las tiendas online de aplicaciones del dispositivo. Otro equipo para tener en cuenta es el router. Si se encuentra infectado puede provocar que el tráfico pase por un servidor malicioso".
Joel Bo, gerente de operaciones de Trend Micro, aseguró: "En cuanto el malware que afecta a los particulares y uno de los más populares es el denominado fakeav . Estos son virus que simulan ser antivirus y engañan al usuario indicándole que su PC está infectada por múltiples virus (lo que es falso), y que debe comprar una versión paga del software para limpiarla. El mismo software provee una ventana para que el usuario haga el pago mediante tarjeta de crédito. Lo llamativo es que hemos visto este tipo de amenazas no sólo en plataformas Windows, sino también en los sistemas operativos de Apple. Esto demuestra que los cibercriminales buscan capturar la mayor cantidad de usuarios posibles al dirigir sus esfuerzos a las plataformas más populares".
Celulares infectados
Muchas veces uno se olvida que en el celular a veces colocamos las claves de los mismos servicios y sitios que tenemos en la PC. Si hacemos home banking desde el celular, mayores serán los cuidados que tenemos que tener.
"El malware móvil ha experimentado un aumento de manera constante, básicamente por dos razones: primero, el crecimiento de la cantidad de dispositivos móviles ha sido exponencial y segundo, éstos contienen gran cantidad de datos personales y de trabajo. Android se está convirtiendo en la tercera plataforma objetivo del malware móvil: la cantidad de malware subió un 76% desde el último trimestre, lo que lo transforma en el sistema más atacado. A pesar de que Symbian y Java ME siguen siendo los objetivos más atacados, el rápido aumento en el malware para Android indica que podría volverse un objetivo fijo para los criminales, lo que afectaría desde aplicaciones, SMS y actualizaciones falsas de aplicaciones o juegos que instalan programas maliciosos", agregó Aramburu.
"El volumen de malware para smartphones -dijo Kaspersky- aumentó considerablemente desde hace más o menos un año. Hay más de 3500 ejemplos de malware móvil en nuestras bases de datos. Un 55% está basado en Java, aunque hay también para Android, Symbian, Windows Mobile y Blackberry." Otra forma de robo vinculado con los celulares es el llamado ransomware . Este cuento del tío virtual, donde se le hace realizar una llamada sin que el dueño a lo mejor ni se entere, lleva dólares a la cuenta de banco de un ciberdelincuente en el otro extremo del mundo. Estafa muy popular en Rusia, allí no se verifican robos con antivirus falsos, como sí ocurre en el resto de Europa y en América.
En las redes sociales
Si recibe un link en un mail y SMS ofreciéndole conectarse o hacerse amigo en una red social, cuidado. Puede ser phishing. Según las imágenes que nos mostraron los ejecutivos de Eset, su aspecto es similar a los verdaderos. Pero cuando coloca el usuario y el password, le damos a un desconocido el manejo de nuestra cuenta en esa red social.
Posada dijo: "Los virus en redes sociales son tan peligrosos como el resto del malware que circula. Las redes sociales son tan sólo un medio más de transmisión. Los criminales se enfocan en el hecho de que en las redes sociales uno se vincula con amigos y conocidos. El usuario se siente tranquilo para aceptar enlaces, videos o aplicaciones de personas en las que se confía".
Un párrafo aparte merecen los más chicos de la casa. Para empezar, que la PC que usan esté en un cuarto común a toda la familia. Se debe explicar los peligros que puede haber en la navegacion, qué datos compartir y qué no, o si conviene subir determinadas imágenes. Además del seguimiento de los padres se recomienda soft de control parental. Según Carlos Aramburu, "cuando uno navega por Internet, en la mayoría de las veces lo hace a través de buscadores. La realidad es que los resultados pueden enviarnos a sitios maliciosos que transmitan virus, spyware u otro tipo de programas no deseados". Prepararlos, en definitiva, a un mundo al que están expuestos sus padres.

software

Son varios los programas antivirus que podemos encontrar en plaza. Aquí, algunos ejemplos, con sus precios. Varios de ellos, para más de un usuario.
Eset NOD 32 $ 169
Eset Smart Security $ 254
Kaspersky Internet Security $ 233
Kaspersky Anti-virus 2012 $ 148,18
McAfee SiteAdvisor Live $ 77,99
McAfee Family Protection $ 201
McAfee Total Protection $ 239,20
Norton Internet Security $ 229
Norton AntiVirus 2012 $ 189
Panda Antivirus Pro $ 169
Panda Internet Security $ 239
Panda Internet for Netbooks $ 129
Panda Global Protection $ 299
Trend Micro Titanium Internet Security $ 233
Además hay excelentes programas antivirus gratis. Una muestra de ellos, en el post del blog Freeware, de Ariel Torres, en: http://blogs.lanacion.com.ar/freeware/freeware/cinco-antivirus-gratis-para-windows/.

Concurso provincial: trata de personas

La Asociación de Prensa de Santa Fe, Acción Educativa, el Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo, y el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe convocan al Concurso Provincial “Tu mirada construye libertad”, orientado a la sensibilización y difusión de la problemática de la Trata de Personas.

Se podrán presentar trabajos realizados durante el año 2011 que tengan como finalidad contribuir a la visibilización, sensibilización y difusión de la problemática de la Trata de Personas, según las siguientes modalidades de expresión: a) crónica, reportaje o nota de investigación en lenguaje escrito, b) cuñas radiales, c) afiches, d) historia fotográfica, y e) historieta.
Esta convocatoria se sustenta en reconocer a la Trata de Personas como un problema complejo y una violación sistemática de los derechos humanos. En la actualidad, el conocimiento y la comprensión de las múltiples dimensiones de abarca este delito organizado se encuentra condicionado por factores políticos, jurídicos, sociales y culturales.
Entendemos que los lenguajes artísticos y comunicacionales se deben transformar para lograr desactivar los estereotipos de géneros que sustentan situaciones de inequidad, que naturalizan la violencia contra las mujeres y dificultan la asociación de la Trata de Personas con la prostitución y su consumo.
Para esto será fundamental el rol que jueguen los actores sociales ligados a las producciones culturales y simbólicas. Informando, sensibilizando y mostrando las distintas facetas de esta problemática. Buscamos fortalecer prácticas comunicacionales que apunten a la prevención y erradicación de este delito y propicien un mayor involucramiento por parte de la sociedad.
Condiciones generales
Podrán participar profesionales de la comunicación, las letras, las artes y la fotografía, en la categoría profesional; y todas las personas y organizaciones, en la categoría general. Los y las postulantes deberán estar domiciliados en la provincia de Santa Fe.
Este Concurso será premiado, en ambas categorías y para las cinco modalidades de expresión de la siguiente forma: los primeros premios serán de mil quinientos pesos ($ 1.000) cada uno; y menciones especiales y/o recomendaciones del jurado de publicación en un libro editado por los organizadores.
El plazo de recepción de los trabajos queda abierto desde el 24 de octubre de 2011 hasta el 28 de octubre de 2011 a las 12.00 horas. El fallo del Jurado será dado a conocer el día 14 de noviembre de 2011. Y la entrega de los Premios se realizará el día 2 de diciembre de 2011 en un acto especial que se realizará en la ciudad de Santa Fe.
Las bases del concurso pueden consultarse en las páginas web de la APSF y Acción Educativa o retirarse en las sedes de ambas instituciones: Amenábar 2655 (3000) Santa Fe y 4 de Enero 2562 (3000) Santa Fe, respectivamente.

programa gratuito de radio para difundir

Tendrá seis canales públicos, siete privados y siete comunitarios

Uruguay también va a la tevé digital

Publicado el 1 de Octubre de 2011

El presidente Mujica firmará el decreto que establece el marco regulatorio. El espectro televisivo contará con nuevos jugadores que deberán promover contenidos elaborados en el país y difundir campañas de bien público.
El presidente José Mujica se dispone a firmar el decreto para “establecer el marco regulatorio para la televisión digital terrestre abierta”, un hecho que supone una suerte de revolución en las telecomunicaciones locales. Según confirmó Tiempo Argentino, a partir de noviembre de 2015 la capital uruguaya contará con seis canales públicos, siete privados y hasta siete comunitarios, más dos de cada uno en las localidades del interior. Las nuevas televisoras contarán con 15 años de licencia y los operadores de canales comerciales deberán volcar entre el 0,5 y el 1% de su facturación para la conformación de un fondo de apoyo a la producción audiovisual uruguaya.
Según el texto del decreto, de los seis canales de televisión pública “uno sería asignado a Televisión Nacional Uruguay (TNU, el canal estatal nacional), uno se reservará para la Intendencia Municipal de Montevideo (actualmente tiene un canal en el cable) y otro para el desarrollo de señales de televisión pública regionales”. Mujica propicia la idea de agrupar el país en no más de seis regiones (entre los 19 departamentos) de modo que compartan proyectos empresariales y coordinen capacidad operativa ociosa.
El documento prevé que se harán llamados a interesados en operar las nuevas señales, pese a que algunas podrán otorgarse a los actuales prestatarios.
El “apagón analógico”, es decir, la fecha en la que cesarán las emisiones convencionales y sólo habrá canales digitales, ocurrirá el 21 de noviembre de 2015, Día Mundial de la Televisión, según reza el proyecto que Mujica se apresta a firmar.
Hasta ese momento se dará permiso a los actuales titulares de los canales para transmitir una señal digital con una “programación espejo” de los contenidos analógicos actuales.
Dos meses después de que se apruebe el decreto, la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec) tendrá que presentar una propuesta para realizar llamados a interesados en emitir señales digitales. Durante los primeros cinco años de las nuevas licencias, se prohíbe la transferencia de su titularidad. Para los nuevos prestatarios será “requisito excluyente” que tengan “real independencia” respecto de los titulares de los canales actuales.
A fin de asignar los nuevos canales se tendrá en cuenta que incluyan varias señales propias y “servicios conexos e interactivos”, que se comprometan a incluir producciones nacionales propias y que creen empleos directos.
Los titulares de los futuros canales privados deberán disponer hasta 15 minutos diarios para campañas de bien público, promover la creación de contenidos uruguayos, incluir accesos a servicios conexos e interactivos provistos por el Estado sin costo, brindar accesibilidad a discapacitados y aportar un monto proporcional a su facturación bruta para financiar un Fondo de Producción Audiovisual y Aplicaciones de Televisión Digital. <

Entrevista con Perfil.com

La pelea entre los K y Clarín, reconstruida en un libro

Graciela Mochofsky analiza la relación del medio con el poder. Galería y videos.

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Por Juan Pablo Mansilla y Facundo Falduto (*) | 01.10.2011 | 08:15

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Pecado Original ya va por su segunda edición. | Foto: Cedoc

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"Pensé en hacer este libro cuando se desató la guerra entre los Kirchner y Clarín", cuenta Graciela Mochkofsky, autora de Pecado Original, el libro que desnuda la historia del principal multimedio argentino y su relación con los sucesivos gobiernos.
"El periodismo no estaba contando verdades completas, desde una posición crítica y neutral, había una situación de polarización donde esa guerra se contaba desde una posición tomada. Me pareció un buen momento, un buen tema el de Clarín y la guerra de los Kirchner para hablar de la relación entre prensa y poder", explicó.

Precisamente, su investigación reconstruye la relación de Clarín con todos los gobiernos, desde el último golpe hasta la actualidad. "Con la dictadura, el gran beneficio para Clarín fue conseguir Papel Prensa que inaugura 1978. Era un viejo proyecto de Noble y del desarrollismo".


Una anécdota ilustra la simbiosis entre los militares y los medios: "La dictadura creó en el Ministerio del Interior una oficina de censura donde los diarios debían enviar sus páginas antes del cierre, tenían que ser aprobadas y recién ahí volvían y podían ser publicadas. Esa oficina cerró a los dos días porque la autocensura era tan eficaz (de los diarios que no cerraron, por cierto) que no hacía falta que el gobierno censurara", dijo la autora.
“Clarín - está demostrado con hechos, claramente en el libro- funciona como un grupo de presión que utiliza los medios para hacer esa presión y que en muchos casos, sobre todo en información política y lo que tiene que ver con el gobiernos, esas coberturas están ligadas a lo que ocurre tras bambalinas que son conversaciones entre los ejecutivos del Grupo y los gobiernos”, definió la periodista.

En su libro, sugiere que la herida fuerte al multimedio fue en los negocios, por iniciativa del ex presidente Néstor Kirchner, que mantuvo al principio una relación de "mutua fascinación y de mucho acuerdo, se entendían muy fácilmente" con el CEO de Clarín, Héctor Magnetto.

"La relación sufre un quiebre importante comienza el conflicto por el campo: Kirchner llama a Magnetto y le dice que él ahí traza la línea y que espera que el Grupo esté del lado del gobierno. Magnetto le dice que no y entonces ahí dejan de hablarse, hay una ruptura. La cobertura de Clarín claramente no fue favorable al gobierno, sino muy crítica. Luego, pese a esa ruptura, continuaba existiendo un diálogo entre miembros del gobierno y el Grupo, aunque ellos dos ya no hablaran".

El ADN. La tercera parte de Pecado Original reconstruye la disputa por la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera. “Se cuenta cómo ellos fueron adoptados, en qué contexto fueron adoptados. Ernestina nunca supo y no sabe hasta hoy, si ellos son o no hijos de desaparecidos. Por eso, durante 10 años, la estrategia legal fue negarse a que Marcela y Felipe dieran su sangre para que su mapa genético fuera comparado sin condicionamientos con la de todas las familias que buscan a sus nietos robados en la dictadura”, señaló Mochkofsky.

"Da la impresión de que esa causa no hay posibilidad de que se identifique a los familiares de ellos como familiares de desaparecidos. La intención de la querella es mantenerla abierta por si surgen nuevos datos: el BNDG está incompleto, se cree que hay más familias cuyos nietos fueron robados, que no forman parte del archivo del Banco y que, como ha ocurrido, pueden aparecer estas familias y quizás esta sangre sea contrastada y de un resultado positivo. Puede ser también que no sean hijos de desaparecidos pero la verdad es que nadie lo sabe”, concluyó la autora.
(*) de la redacción de Perfil.com