sábado, 30 de noviembre de 2013

El Gobierno distiende la pelea con el Grupo Clarín y aceptará su propuesta de división

UNA NUEVA ETAPA  

El Gobierno distiende la pelea con el Grupo Clarín y aceptará su propuesta de división

Una vez aceptado el plan, el multimedios tendrá 30 días para dar a conocer a los nuevos dueños de cada unidad, que también necesitarán el visto bueno oficial. Cristina quiere evitar que vuelva a Tribunales.

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Armonia. La pelea entre Héctor Magnetto y Martín Sabbatella atraviesa un período de paz. Clarín frenó la embestida judicial y la Afsca aprobará su plan.
Armonia. La pelea entre Héctor Magnetto y Martín Sabbatella atraviesa un período de paz. Clarín frenó la embestida judicial y la Afsca aprobará su plan. | Foto: Cedoc Perfil
Los nuevos tiempos políticos que se desataron desde el retorno de Cristina Kirchner tras la licencia por enfermedad tuvieron sus efectos también en una de las principales batallas que mantuvo el Gobierno en los últimos años: la pelea con el Grupo Clarín entró en una etapa de tensa calma en la cual el plan de adecuación voluntaria se apresta a ser aprobado sin observaciones. El multimedios, por su parte, frenó la batería de presentaciones judiciales con la que pretendía trabar la actuación de la Afsca. Pero los cambios no terminan allí, sino que ahora las mayores complicaciones para el ente que conduce Martín Sabbatella aparecen en los planes de adecuación de los grupos que siempre fueron considerados más afines al Gobierno, como Telefe, Telecentro y Grupo Uno.
Fuentes de la autoridad de aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aseguran que la decisión de la Presidenta es “que la aplicación no se vuelva a judicializar”. Y por eso hoy el equipo que conduce Sabbatella tiene más dificultades con algunos de los otros diez planes que faltan aprobar. La idea que transmitió el director del organismo en “no dejar huecos legales”. El problema reside en que si la Afsca aprueba tal cual están varios planes de adecuación, Clarín o algún otro podría presentarse ante la Justicia reclamando las mismas consideraciones. 
Desde el entorno de Sabbatella, de todas formas, desmienten que hubiera un cambio de política en relación con los grupos que fueron más amigables con el Gobierno. “Siempre se dijo que la ley se iba a aplicar con el mismo criterio para todos”, sostienen. Pero lo cierto es que las cuestiones que ahora la Afsca empieza a mirar con lujo de detalles antes parecían ignoradas. “El fallo de la Corte cambió todo. No podíamos estar a cara de perro con todos sin saber si Clarín finalmente se iba a adecuar”, argumentan.
Nuevos tiempos. Aprobarle el plan a Clarín implica acelerar los tiempos. La adecuación de oficio, que ya fue dada de baja, hubiese insumido mucho más tiempo, por lo menos hasta fines de 2014 (o más si se volvía a judicializar). Con la adecuación voluntaria, en Afsca se ilusionan con tener el nuevo mapa de medios definido a mediados de 2014. Antes Sabbatella quiere un nuevo triunfo político (el primero fue lograr que el Grupo presente un plan): que Cablevisión modifique su grilla y ponga a TN con el resto de los canales de noticias y no en el medio de dos canales de aire. Actualmente una medida cautelar frena su aplicación.
“El plan de Clarín es bastante correcto”, aseveró una fuente de la Afsca. El pedido de exenciones impositivas en el proceso de adaptación que pide el Grupo podría ser un inconveniente, pero no porque la Afsca no lo acepte, sino porque debe ser decidido por el Gobierno.
El objetivo de Sabbatella es que en la misma reunión del directorio (sería después del 10, cuando asumen los nuevos miembros) se aprueben los once planes de adecuación sin resolución. Y para eso deberán limar asperezas con grupos que desde la oposición se decía que eran beneficiados.
De Telecentro siempre se criticó que con una sola licencia prestara el servicio en casi todo el Gran Buenos Aires, algo a lo que la Afsca nunca hizo mención. Ahora, la entidad le avisó al grupo de Alberto Pierri que como mínimo deberá tener seis o siete licencias y ahí extenderlas, como marca la norma, a localidades linderas y de menor densidad poblacional. El problema, en ese punto, es que el decreto 1.225/2010 con el que el Ejecutivo reglamentó la ley estableció que se mantendrá la asignación territorial de las licencias con sus extensiones ya existentes.
Sobre Telefe, la Afsca siempre dijo que su problema era que con todos sus canales de aire superaba el límite de cubrir al 35% de los habitantes. Pero ahora se sumó otro reclamo repetido por opositores: la incompatibilidad de que Telefónica preste un servicio público y también de comunicación audiovisual. La empresa sostiene que Telefónica Argentina y Telefe pertenecen a Telefónica de España, pero que acá no tienen relación. Sabbatella repetía ese argumento sin cuestionarlo, pero ahora pidió que se lo estudie bien porque a la Afsca no le convence. La resolución de ese punto va a tener implicancias también en lo que pase con David Martínez si adquiere Telecom. El socio de Clarín en Cablevisión y circunstancial aliado del Gobierno, puede tener un argumento para quedarse con los dos negocios si Telefónica se queda con Telefe. Hoy la gente del magnate mexicano en Cablevisión es el puente de las negociaciones entre el grupo y la Afsca.

Para la ciencia y el turismo, reabren El Shincal, "la Cuzco de Argentina"

Se encuentra a 1300 metros de altura, a 280 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca. Fue la 
capital meridional del Imperio Inca, a mediados del siglo XV. Lo pondrán en valor para su estudio y los visitantes.

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A unos 280 kilómetros al noroeste de San Fernando del Valle de Catamarca, surgen entre los cerros pardos bañados por el sol las ruinas de El Shincal. "La Cuzco de Argentina", la definen las autoridades que hoy lanzarán en el Museo Nacional de Bellas Artes su puesta en valor, coordinada en conjunto entre la Gobernación de Catamarca, el CONICET, el Ministerio de Turismo y el de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. 
Por su ubicación estratégica y su imponente arquitectura –señalaron–, se trató de la capital meridional del Imperio Inca. "Es uno de los primeros centros incaicos de toda Latinoamérica, de mitad del siglo XV. Lo que pasa es que estaba oculto, se descubrió hace relativamente poco, en un valle rodeado de montañas. Hoy ves los vestigios de esa civilización y te impresiona, te da sensación de que estás rodeado de vida, notás un centro enérgico importante", comentó a Tiempo Argentino la directora de la Casa de Catamarca, Yanina Martínez.
El Shincal de Quimivíl se encuentra en el departamento de Belén, al extremo meridional del valle de Hualfín, a menos de 10 kilómetros de la localidad de Londres y a unos 1300 metros de altura, entre el río Quimivíl y el río Hondo. Estuvo habitado durante casi un siglo, hasta aproximadamente 1536, con un trazado urbano similar al de Cuzco, como capital provincial y de rol estratégico en el camino del Inca entre el norte y la zona de Mendoza. Hasta 1981 estuvo tapado por los arbustos "shinki", casi olvidado, hasta que el doctor de la Universidad de La Plata, Rodolfo Raffino, dio con él y retomó los estudios del lugar, en 1978. Aún hoy sigue trabajando con su equipo de arqueólogos en el lugar y supervisando el avance de las investigaciones y los hallazgos que siguen reproduciéndose. La puesta en valor del sitio se realizará bajo las normas y la información de Raffino, también miembro del CONICET. Según detalló a este diario, parte de sus investigaciones fueron financiadas por subsidios de la National Geographic Society, otorgados en 1984, 1991 y 2001.
"Es el sitio arqueológico, desde el punto de vista incaico, más importante de la Argentina. Es una pequeña reproducción a escala más chica de lo que sería Machu Picchu, y está en permanente crecimiento", destacó a Tiempo el licenciado en museología, Carlos Fernández Balboa, que trabaja junto a Raffino y su equipo multidisciplinario en la puesta en valor del sitio y el montaje del museo. En estos años las doctoras Aylen Capparelli y Verónica Lema también elaboraron un herbario de la zona, para conocer las plantas utilizadas por los Incas, identificando una veintena de especies, algunas de ellas medicinales, con sus diferentes funciones en la comunidad, y reconocieron procesamientos posteriores a la cosecha en el uso prehispánico de algunos de sus recursos alimenticios, como el maíz y el algarrobo.
"El sitio permite comprender el desarrollo del mundo incaico en la Argentina, y cómo su camino tiene un lugar paradigmático dentro de nuestro país, para poder mostrárselo al turismo y poder hacer investigaciones que permitan entender un poco mejor cómo era el imperio incaico que llegó a nuestro país. Uno quizás lo vincula más a Perú o a otros lugares, pero difícilmente imagina que ese sitio puede estar en la Argentina. Es el país que no miramos", agregó Balboa.
Tras 12 años de trabajos, el grupo de arqueólogos pudo determinar el "ushnu", que los incas colocaban en las plazas de las principales ciudades que construían: un altar donde presidían las ceremonias más trascendentes del calendario ritual. Es de los más grandes de la parte sur. También dieron con las "kallankas", grandes construcciones que podían utilizarse como viviendas comunales, refugio de guerreros y peregrinos o fábricas de elementos textiles. En una de ellas, que perteneció a estamentos altos de la sociedad, hallaron restos de maíz y de carne de camélidos, a diferencia de otra habitada por clases inferiores, probablemente albañiles, en la que los restos daban cuenta de una dieta compuesta por animales de caza.
Los dos cerros de veintena de metros que la circundan eran usados como altares ceremoniales y rituales agrícolas, a los que se llegaba a través de escalinatas de piedra. Los solsticios de invierno y verano, asociados a la siembra y la cosecha, eran las principales festividades. La calidad de los 100 edificios, el espacio para las reuniones masivas, los numerosos galpones de almacenes, la diagramación de la urbe de unas 21 hectáreas con la plaza central, las colinas amuralladas, las atalayas y corrales, y el camino del Inca, dan cuenta de su importancia como centro político, religioso, militar y económico, de los más importantes de todo el Tawantinsuyu. Mientras en otros sitios incaicos radicados en la Argentina se encontraron no más de un 8% de alfarería incaica, aquí supera el 40 por ciento. También se vislumbra las avanzadas técnicas de cultivo e ingeniería, con un acueducto de casi 3 kilómetros que suministraba agua a la población desde el río Quimivíl.
Shincal caerá ante la invasión y conquista de las expediciones españolas, a cargo de Diego de Almagro, quienes usaron en gran parte los caminos del inca construidos un siglo atrás, pero aún hoy quienes pisen el suelo rocoso sentirán el aire de los cerros, el sol, los ríos y los vientos, los arbustos y animales, los espíritus y las escenas que supieron ser cotidianas para una numerosa población siglos atrás, cuya historia y cultura merecen ser conocidas.  «
 



Audiovisual
Con la presencia de diversas autoridades nacionales y provinciales se realizará hoy a las 20, la presentación de la proyección audiovisual Shincal, la Huella Inca, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Av. Del Libertador 1473.

La radiografía de Fort

La radiografía de Fort

 Por Sandra Russo

No sería nada extraño que, dentro de un tiempo, a algún artista conceptual se le ocurra exponer como una instalación las radiografías del torso y las piernas de Ricardo Fort. De hecho, circulan por el mundo artistas que experimentan sobre sus cuerpos distintos modos de intervención y, en otra escala, en un grado más social, con cánones masivos que formatean una nueva normalidad de los cuerpos, hace ya tiempo que vivimos una cultura que fomenta ese tipo de intervenciones. El piercing y el tatuaje son las esquirlas más epidérmicas –y resignificadas– del bisturí de la época. Esas intervenciones no son modernas: millones de pares de pies atrofiados de mujeres chinas, o millones de clítoris amputados de mujeres africanas son viejos y extremistas ejemplos de que la cultura, y a través de ella el poder, se ha expresado subcutáneamente, en un paralelo físico al que hace a la cultura internarse callada en lo inconsciente.
Esa radiografía de una columna vertebral desviada y ajustada con más de una decena de tornillos es quizá el símbolo de una intimidad que Ricardo Fort no compartió con sus fans ni con sus cortesanos fortachones. Quizá sí con sus dos o tres afectos íntimos. Eso es lo que guardó Fort para sí. Esa parte, justamente, la más blanda o la más dura, según se mire; tuvo recato en mostrar que estaba hecho pedazos. A esa radiografía se la conoció recién después de su muerte, del mismo modo que con su muerte arreciaron los relatos sobre su dolor. Dolor físico constante. Dolor psíquico inevitable. Dolor emocional a su vez atascado en la pose ególatra, soberbia, revulsiva, en ese ánimo de envión hacia arriba que, como una sintonía de merca permanente, recorre los climas del prime time televisivo.
Cuando irrumpió en la luz pública, en 2009, liberado para crear su personaje y confundirse con él después de la muerte de su padre, Fort hablaba de dinero. Parecía una patrulla perdida de los ’90, jactándose como después aparecieron otros y otras, revoleando su mundo de lujo en las fauces del consumo masivo de imágenes. No provocaba admiración, más bien rechazo. Pero sí fascinación, que es un estado previo a cualquier juicio de valor. Las audiencias se fascinaban con un gay que presentaba a sus novias contratadas y que despilfarraba nada menos que la fortuna de una fábrica de chocolates, como un Willy Wonca malogrado. Cantaba mal, bailaba mal, hacía malos chistes, maltrataba a sus colaboradores en cámara, ostentaba sin parar sus enormes gastos en horrible ropa de marca. Pero antes, para llegar a eso, esto es, para llegar a hablar, Fort optó por mostrarse en un reality que subió a la red y del que muchos se hicieron fans. Mostraba su vida cotidiana rodeado de sus “gatos”, sus paseos en limusín, sus comilonas bien regadas en las que los demás parecían escenográficos. Hubo mucho de escenográfico en el propio Fort, y su radiografía abre una buena pregunta: ¿hasta qué punto nuestra cultura no tiende a correr nuestros cuerpos de la narración de nuestras vidas, para convertirlos apenas en una escenografía de nosotros mismos?
Ahora que es tan común que se hable de que Fulano o Mengana tienen las tetas o el culo “hechos”, ahora que lo “hecho” de los cuerpos –su modificación, su alteración, su corrección, presuntamente su “embellecimiento”– nos parece “natural”, ahora que hay debates sobre cuál es la medida, el tope, el límite para que alguien se haga cirugías plásticas, ahora que la medicina estética parece una forma fuerte de maquillaje y nada más, ¿no hemos corrido hacia adentro la frontera de quiénes somos para los demás, dejando avanzar a la cultura en territorios que ni siquiera están a la vista, sino que se internan en las profundidades de la sangre, las mucosas, las venas, los humores, lo más literal y llano de nuestra humanidad?
En su libro Nuestro lado oscuro, Elisabeth Roudinesco da cuenta de que hay muchas historias de las perversiones, pero ninguna de los perversos. Dice que de ellos se ha ocupado el psicoanálisis, pero no la historia. Dice además que de los perversos, cuando alcanzan celebridad por su criminalidad excepcional, sólo queda el eco de su condena. Lo que falta es la narración del contexto social e histórico en el que fermentan los perversos, y concluye, en su libro, que existe una sociedad perversa, un lado b de la cultura en cualquier época, que frena y promueve al mismo tiempo distintos tipos de perversiones. Creo que también puede pensarse como perverso ese mandato cultural que nos hace creer que somos solamente lo que expresa nuestra imagen.
Roudinesco piensa en dos ejes, conectados históricamente en las distintas mitologías y religiones: la metamorfosis y la animalidad. Cómo resolver nuestra parte “animal”, nuestras pulsiones, y cómo mutar en alguna medida sin entrar en choque con la cultura es la llave de un equilibrio. Pero es la cultura la que nos dice que mutar el color de pelo es “natural” y que sacarnos dos costillas para tener cintura más fina no lo es tanto, aunque las mujeres de cintura ancha no tengan tanto éxito como las que tienen cintura de avispa. Sea cual fuere la medida personal para mutar, en las últimas décadas las personas se confunden con sus propias imágenes, como si todo lo que late de la piel para adentro fuera un estorbo biológico.
Con veinte años de diferencia, la literatura generó dos símbolos muy potentes para hablar de la metamorfosis y la animalidad. En 1890, Oscar Wilde pensó a Dorian Gray, y en 1914, Kafka pensó a Gregorio Samsa. Ambos personajes, dice Roudinesco, “invistieron las formas de la perversión, uno para dar brillantez, en contra de la medicina mental, a la grandeza de su deseo perverso, en el corazón de una aristocracia anticuada que prefería servir al arte antes que al poder, y el otro con el fin de desenmascarar su abyecta desnudez en el seno de la normalidad burguesa”.
Dorian Gray no quería envejecer. Se entregó al vicio y al crimen, pero el rictus de su mala conciencia era absorbido por una pintura, mientras su propia imagen permanecía inalterable. En cuanto a Gregorio Samsa, la metamorfosis que lo vuelve un insecto revulsivo parece un puente que debe atravesar para revelarse como un ser desesperado por dar y recibir ternura. Sin embargo, se ha transformado tanto que nadie lo reconoce, y es negado y lapidado por su padre.
La radiografía de Fort le pertenece, por supuesto. Tanto como su imagen, siempre en tránsito a otra imagen casi idéntica pero más radical en su cuadratura, en lo redondeado del colágeno, en los geles que le domaban el jopo. Pero en esos clavos que soportaban su columna vertebral, Fort deja por lo menos dos preguntas abiertas, más allá de su triste y disparatada biografía. Una es: ¿Qué miramos cuando miramos a alguien? Y la otra: Ser mirado o mirar, ¿no es demasiado poco?

viernes, 29 de noviembre de 2013

Ahora se podrán hacer búsquedas en la Web hablándole a la PC (y sin tocar el teclado)

Ahora se podrán hacer búsquedas en la Web hablándole a la PC (y sin tocar el teclado)

La posibilidad de activar las búsquedas por voz en Google sin tocar ningún botón, disponibles en dos smartphones, llegan al navegador Chrome
Google ofrece su asistente digital Google Now con una función que permite hacerle consultas en forma oral; está disponible para smartphones y tabletas. No es el único, claro: Apple tiene su Siri, Windows Phone y BlackBerry 10 también admiten comandos de voz, y también está la aplicación independiente española Sherpa , entre muchas otras.
Pero los smartphones Nexus 5 y el Moto X tienen un aditamento: permiten hablarle al teléfono y activar este asistente digital sin tocar un botón.
Ahora, cortesía de una extensión de Google Now para Chrome , es posible hacer lo mismo, es decir, comenzar una búsqueda en este asistente con sólo decir -en voz alta- "OK Google" y luego la frase de consulta, y sin tocar el teclado.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que sólo se activa cuando se visita el sitio www.google.com(no funciona en . com.ar ). Acepta consultas en español.

Edi Zunino: "En el periodismo hay presiones, tensiones y berretines que llevan a la tentación de sentirse protagonista"

Edi Zunino: "En el periodismo hay presiones, tensiones y berretines que llevan a la tentación de sentirse protagonista"

En su libro, Periodistas en el barro, cuenta los enfrentamientos entre los referentes de la prensa; además, analiza la política comunicacional del kirchnerismo
Por   | Para LA NACIONComentá13
 
Zunino reconstruyó los enfrentamientos que se dan en el seno del periodismo. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro
 
La década kirchnerista no fue una más en la historia del periodismo argentino, que se vio signado y atravesado como nunca antes en los últimos años por discusiones, peleas y conflictos concebidos en lo más alto del poder político. Y que, en no pocos casos, alcanzaron niveles de escándalo y polémica que embarraron nombres y enterraron prestigiosas carreras profesionales.
Como si se tratara de un corresponsal de esta guerra mediática, Edi Zunino, jefe de redacción de la revista Noticias , se encargó de registrar desde su propia trinchera muchos de estos enfrentamientos que dejaron marcas a toda una generación de profesionales de la información. Y le dio a su parte bélico, formado por diez perfiles y cientos de anécdotas de los personajes de los medios más destacados de esta época, la forma de un libro que, a menos de un mes de haber sido publicado, ya alcanzó su segunda edición. En Periodistas en el barro (Editorial Sudamericana) el autor relata casos muy disímiles entre sí, que van desde el ascenso y virtual desvanecimiento escénico de Daniel Hadad -quien acordó no volver a aparecer en los medios hasta 2015- hasta los intentos de Jorge Rial de enterrar su pasado chimentero para transformarse en un referente de peso dentro del periodismo político de opinión.
Pero también este particular trabajo biográfico, narrado con trazos de múltiples géneros narrativos como el thriller policial, la novela negra psicológica y el reality show, sirve como disparador para "desmontar" muchos de los mitos creados alrededor de figuras centrales en los medios de la década K. Es el caso de la historia de Diego Gvirtz, el constructor y artífice de la llamada "trituradora" oficialista, o del papel central desempeñado por Marcelo Tinelli, quien este año logró influir en política desde el brillo de su ausencia. O también el de los caminos que tomaron las dos voces de Gustavo Sylvestre y Marcelo Bonelli, protagonistas del "divorcio" más resonante desde la recordada separación televisiva de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona en Tiempo Nuevo . Y, por supuesto, incluye además los destinos inversos de Víctor Hugo Morales y Jorge Lanata, y la controvertida decisión de Horacio "El Perro" Verbitsky de ponerse completamente al servicio del gobierno de Cristina Kirchner tras haberse ganado la fama de periodista mordaz e independiente durante la década del 90.
Este es un gobierno que ejerce el poder con la lógica de los medios
Pero, por sobre todas las cosas, el autor destaca en su segunda obra (tras Patria o Medios , publicada en 2009) el modo en que se desdibujó en estos años la función social de todos estos protagonistas.
"Hay presiones, tensiones y berretines que llevan a la tentación de sentirse protagonista, gracias a la escena que ofrece el poder político, a jugar de Superman o Gardel. Por ejemplo, a Jorge Lanta desde el público le dicen y le gritan "Lanata Presidente"... y aunque él rechaza esto y señala que ese pedido no tiene nada que ver con la realidad, hay que sentir la presión del público pidiéndote eso: es algo que no resulta inocuo. El barro se pone tremendo", observa.
-¿Creés que la famosa "grieta" entre el país K y el anti K es, ante todo, una grieta entre periodistas?
-Es una grieta reproducida desde los medios, que proviene de la construcción de un discurso político que fractura entre blanco y negro, entre K y anti K, y la adaptación violentamente mansa de los principales referentes de nuestra profesión por ir tomando partido por uno u otro lado.
-Y en este contexto, ¿los casos de Víctor Hugo Morales y Jorge Lanata, que tratás en tu libro, son los más paradigmáticos?
-Se habla mucho, desde el antikirchnerismo de la llamada conversión de Víctor Hugo Morales, por haber pasado a ser uno de los más duros detractores del kirchnerismo a uno de sus más fanáticos defensores. Al mismo tiempo, a Lanata se lo acusa desde el otro lado por haber afirmado que jamás trabajaría en Clarín, para después haber terminado ahí. Pero son dos cosas diferentes: las experiencias de Víctor Hugo y Lanata pasan por distintos lugares, porque ante todo son personas con su propia relación concreta con su propia realidad, aunque sí son las grandes figuras que se han puesto en ambos polos del escenario. También hubo otros, claro, y no solo en esta época: algo parecido sucedió con el menemismo, aunque era diferente, porque Menem no tenía gente de su lado como Víctor Hugo, Horacio Verbitsky o un Diego Gvirtz. Ni, mucho menos, un Javier Grosman, el actual ministro del relato, que es un funcionario público que dirige esta unidad presidencial (la Unidad del Bicentenario). Desde ese ente se organiza toda esta puesta de escena, deshowbusiness , que es donde este "progre" puso a su servicio toda su experiencia en el sector privado, donde armaba los recitales a los que nos gustaba ir para escuchar nuestra música favorita,,,
 
En mi libro cuento cómo Cristina construye un personaje cada vez más ducho en el manejo de las cámaras, dice. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro
 
-¿Imaginás una ola de conversiones de periodistas a partir de 2015, cuando Cristina Kirchner finalice su presidencia?
-Creo que en esto obra mucho la inmediatez, así como la toma de postura política. ¿Sergio Massa, acaso, nació de un huevo Kinder? ¿No fue jefe de Gabinete de este gobierno, no presentó la Ley de Medios en el Congreso, no fue el que aumentó la pauta publicitaria oficial 150 millones en un día, no fue el chupamedias caricaturizado por Tinelli como el político que iba detrás de Cristina con un secador de pelo en la mano y al grito de "la presiden-ta" con ese tonito tan propio? Massa dejó de ser todo eso porque pasó a confrontar con el kirchnerismo del que proviene, y se quedó sin historia, así, de repente. Y con Alberto Fernández fue lo mismo: de golpe se transformó en un clásico político moderno y honesto que no tuvo nada que ver con lo que pasó, aún cuando fue el primero que hizo un manejo discriminatorio de la pauta oficial y otras decisiones importantes. Con esto quiero decir que los periodistas les sacamos la historia a las personas, y terminamos de contarlas en función de lo que nos interesa a nosotros. Y los alineamientos y realineamientos de los periodistas se dan en este sentido. Mi sensación es que la crema del sistema político tiene la misma política que los Kirchner: la Ley de Medios es legal gracias al apoyo de los tres poderes del Estado... por eso yo quiero ver cómo el próximo gobierno va a controlar la caja y cómo construye su relación con los medios. La técnica de "convencer, o comprar, o matar" no es un invento de los Kirchner, aunque, por supuesto, la aplicaron de manual.
-¿En qué cambiaron a los medios los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner?
El país está partido en dos agendas políticas diferentes, en dos relatos completamente distintos de la realidad
-Este es un gobierno que ejerce el poder con la lógica de los medios, ante un periodismo que reacciona con la lógica de la política. es decir, que se embandera con el oficialismo y la oposición. Y el del oficialismo y la oposición es, en realidad, un territorio ajeno al del periodismo y la información. Pero el país está partido en dos agendas políticas diferentes, en dos relatos completamente distintos de la realidad: ya no estamos teniendo puntos de vista sobre tal o cual medida, sino que estamos viendo de diferente manera a los hechos. Un cenicero es un cenicero, y un teléfono es un teléfono: no es una cuestión de fe, pero hoy vivimos así...
-¿Qué impresión te dejó la reaparición de la presidenta en la escena pública? ¿Crees que estuvo cuidadosamente preparada?
-La construcción deliberada del mito Kirchner, y la construcción deliberada de Cristina como diva de la televisión han sido dos temas estratégicos como modo de ejercer el poder por parte del kirchnerismo. Curiosamente, Cristina reaparece y se re-presenta dos días después de que, en ocasión del Día de la Militancia, la plana mayor kirchnerista hace un acto en el que se presenta el documental de Kirchner. En la secuencia del relato, que está separado entre parte y parte solo por algunas horas, tenemos la representación del mito Kirchner y la reaparición de Cristina, que además aparece despojada del luto.
-¿Por qué crees que la Presidenta eligió esta semana para dejar atrás su etapa luctuosa?
-Ella avanza hacia una nueva versión, como si volviera de una batalla que la desgajó... y, de alguna manera, un problema de salud es eso. Ningún mito, ninguna representación puede construirse con efectividad si no hay una buena dosis de algo cierto detrás. Y aquí lo cierto es que estuvo enferma, que fue invadida en su físico. Es una persona a la que le agujerearon la cabeza y la estudiaron de todas las maneras posibles, y lo van a seguir haciendo por su problema cardiológico, que es leve pero que necesita seguimiento. Cristina estuvo deprimida, lo que es común en pacientes que están siendo sometidos a tantos estudios, y en ese contexto el equilibrio emocional de una persona no es el mismo que el de otra a la que no le pasa nada. Ella, además, tuvo miedo y supo que es finita.
-¿Creés que la salida del luto fue calculada, planificada?
Cristina avanza hacia una nueva versión, como si volviera de una batalla que la desgajó
-En el kirchnerismo todo se edita, todo se teatraliza de acuerdo a los avances de la tecnología: las redes sociales, la televisión, la imagen en general. En este contexto, Cristina reaparece esta semana con este aura de humanidad y del pase del luto al blindaje de la piedad. Ella se pone como un igual a nosotros, que ha tenido un problema y a la vez sale rodeada de objetos que apelan a la sensibilidad directa, como el peluche y el perrito que mostró en el video, sumado a la hija detrás de cámara. Todo el ambiente es sensible. y todo ese genera un aura, un blindaje de piedad que en mi opinión va a ser, desde el punto de vista político, muy importante de seguir para saber cómo viene la mano ahora.
-¿Te sorprendió que la Presidenta eligiera este momento de su gestión para salir del luto?
-No. Tres años de luto ya hacían que esa etapa pasara a tener una connotación negativa desde el punto de vista del análisis político. La sensación ya era de un estirado uso político del luto. No sabíamos cómo iba a ser esta salida, pero la oportunidad era esta. La construcción es deliberada y planificada: los Kirchner tomaron como propia la lógica de los medios, y es desde ahí donde hacen política. Incluso su lógica binaria, la del bien y el mal, tiene mucho que ver con la inmediatez de la televisión, donde el vértigo propio de ese medio de comunicación nos conmina a pronunciarnos por sí o por no. No hay tiempo para demasiado más, ni lugar para los grises, que espantan audiencia... y los Kirchner han sido grandes constructores de audiencia.
-¿Cuál fue la clave para construir esta audiencia?
-Lo hicieron desde los medios públicos, la cooptación de los medios privados, la confrontación con los medios privados que no controlaron y, también, desde el uso anticipado y moderno de las redes sociales. Fueron los primeros en hacerlo... y por eso también me parece cuestionable en este punto al antikirchnerismo, que no ha visto este fenómeno. Lo que ha pasado con el kirchnerismo y la juventud a partir de las redes sociales es un fenómeno que hay que tener en cuenta, y que creo que va a perdurar más allá de la gestión de Cristina. Hay un mundo en las redes sociales, y que está fuera de los medios tradicionales, que va a seguir ahí.
Creo que se parecen los Menem y los Kirchner, sobre todo en la ambición por manejar el discurso público
-¿Qué importancia le da la Presidenta -y su entorno- a la escenificación de sus apariciones públicas?
-En mi libro cuento cómo Cristina construye un personaje cada vez más ducho en el manejo de las cámaras, cada vez más ducho en el manejo de los climas y de los tiempos, cada vez más ducho en el manejo del personaje público... y esta versión del personaje no viene con la espada, sino con perrito y peluche. Quiere inspirar ternura y piedad, y con esto busca darle un mayor privilegio a la sensación de gobernabilidad, un apelar al "dejen gobernar a esta señora que viene averiada", muy por encima de los efectos que puedan tener tales o cuales medidas económicas que puedan tomarse. Lo que importará en estos dos años que quedan de mandato no es tanto el modelo económico sino el modelo desde el punto de vista de la conducción política. Cuando los recursos son escasos y las medidas pueden resultar antipáticas, todo eso puede reemplazarse por símbolos. El pueblo argentino las vivió todas: sabemos lo que es una crisis y lo que es una carencia, la carestía... de modo que uno puede o bien sublevarse a eso, o bien tolerarlo porque hay una situación superior que nos obliga a transitarlo con tranquilidad. Y esta mujer rodeada de un aura piadosa nos acerca más a lo segundo que a lo primero.
-¿Cuáles son los puntos de contacto en la política de medios del menemismo y el kirchnerismo?
-Creo que se parecen los Menem y los Kirchner, sobre todo en la ambición por manejar el discurso público. La diferencia es que Menem fue a la confrontación con Clarín desde una estrategia de guerra convencional: trató de armarle un ejército igual, a través del CEI -con Moneta, los Werthein, Telefónica- para oponerle al ejército clarinista. Los Kirchner, en cambio, jugaron a la guerra de guerrillas, no por su setentismo, sino por la factura de cómo lo hicieron: agarraron el multimedio del Estado y lo reorganizaron en función de su discurso. Y empezaron, por separado, a tener periodistas y medios periodísticos que bajaban y manejan la misma línea informativa. Del otro lado terminó poniéndose Clarín, que fue el gran aliado de la primera mitad de la etapa kirchnerista, claro. Pero en cuanto a su relación con los medios de comunicación, el kirchnerismo se planteó lo mismo que el menemismo, aunque los Kirchner fueron mucho más efectivos. Los Kirchner generaron un kirchnerismo cultural desde el discurso, mientras que el menemismo cultural se basaba en la economía. Menem se apoyó, en este sentido, en el dólar, a diferencia de los Kirchner, que se apoyaron en los medios..