martes, 1 de julio de 2014

En lugar de engañarlo, la publicidad nativa ayuda al lector

AUNQUE SE PIENSE LO CONTRARIO
Siguen acumulándose los argumentos en contra de la publicidad nativa, que aparece tanto en los medios gráficos como en sitios online como material auspiciado por empresas y marcas. Pero es muy probable que, en lugar de engañar al lector –como muchos dijeron y dicen- se trate de una herramienta que, a la postre, lo ayudará a separar la paja del trigo, y a informarse con mayor plenitud.
  • En el mundo se comparan constantemente la eficacia de los avisos nativos y la de los banners convencionales.
Los defensores del “periodismo puro” se rasgan las vestiduras frente al avance persistente de la publicidad nativa en diarios, revistas, sitios online y otros medios de comunicación, condenando su apariencia de material editorial cuando, en verdad, son simplemente avisos disfrazados de artículos informativos.
Pero eso es consecuencia de utilizar nociones adquiridas desde hace mucho tiempo sin demasiados deseos de revisar. La publicidad nativa puede engañar a primera vista, pero sólo convencerá a quienes se introduzcan en ella ingenuamente, esto es, sin la suficiente experiencia de lector que les permita ver la diferencia que tiene con el material normal de una publicación.
Los detractores de la publicidad nativa dicen que “cada vez hay más confusión entre los contenidos pagos e impagos”. Algunos, como el columnista Bob Garfield, llegaron a afirmar que “la llamada publicidad nativa es una violación a las éticas más básicas de las editoriales. Una conspiración, un acto agresivo, un chanchullo ilegal, un fraude”.
Pero nuevamente las formas parecen confundir al fondo. El lector –habrá que admitirlo- viene recibiendo de sus diarios y revistas favoritas una sutil (y a veces no tal sutil) inclinación hacia una posición en disputa, aun en los casos en que  aparezcan las famosas “dos campanas” en los artículos, y que todo confluya en un final en el que el redactor deje la decisión final en manos del lector. Quienes han consumido material periodístico durante cierto tiempo saben que a menudo la balanza se inclina por una de las partes, detrás de la apariencia de imparcialidad que muestra la pluma.
El famoso Libro de Estilo del Wall Street Journal pregonaba hace un siglo que si bien la objetividad es un fin imposible de alcanzar porque el periodista es un ser humano, y en consecuencia, subjetivo, “la imparcialidad, en cambio, es una meta alcanzable”.
Pero esa imparcialidad sólo aparece en el supuesto caso de que en un artículo de prensa, el autor vuelca las posiciones enfrentadas con escrupulosa ecuanimidad, sopesando los elementos en pro y en contra de cada una de ellas. Sólo así podría hablarse de una legítima elección por parte del lector al concluir la nota.
Todos sabemos que, en cambio, esa precisión en el fiel de la balanza rara vez se produce. Los intereses comerciales, incluyendo los del propio medio en cuestión, influyen muy a menudo en la redacción de los artículos. Esta influencia puede darse por diferentes caminos: por acción, al ubicar los juicios y opiniones en favor de una posición o marca determinada, de manera preponderante con respecto a los de la otra. (Esto es, más menciones y más calificadas). Y por omisión, al no incluir datos o argumentos que resultarían desfavorables para alguna de las partes.
También se inclina la balanza hacia un lado cuando se utilizan giros o palabras que descalifiquen, más o menos sutilmente, a una de las partes. Decir que alguien “arguyó” determinada cosa tiene una resonancia claramente negativa, sobre todo si se la compara con verbos como “argumentó”, “replicó” o “sostuvo”. Argumentar, replicar y sostener son acciones positivas. Argüir, en cambio, implica –más allá de su definición académica estricta- echar mano a recursos que, a simple vista, parecen negativos o no fundamentados.
El periodista, especialmente el más profesional, evita cuidadosamente utilizar palabras que muestren explícitamente una opinión: no dirá, por ejemplo, que tal posición es “evidente”, “acertada” o “verdadera”. Pero si la intención fuera inducir a una conclusión, la puede deslizar sutilmente en el contenido semántico de las palabras que utiliza. Hubo un tiempo en que algunas revistas argentinas extendieron el uso del verbo “pontificar”, para adosarlo a personas que, por su escasa cultura, no podrían hablar precisamente con la solemnidad de un Papa. Esa utilización de verbos de resonancia despectiva inclinó durante muchos años la balanza hacia una de las partes en disputa, sin que pudiera hablarse literalmente de un contenido tendencioso.
(Huelga decir que todo lo anterior no rige para el periodismo abiertamente partidista, que sólo acumula testimonios, frases y hechos producidos por protagonistas de un sólo bando, y tiene por objeto alimentar a los conversos, sin atisbo de disimulo ni intención de dejar al lector tomar una posición al terminar el artículo).

El papel de la nativa
Y bien, aquí es donde empieza a jugar su papel la publicidad nativa. Al advertirle al lector que se trata de una nota, artículo o información auspiciada por una firma comercial, se le ahorra caer en la trampa de la falsa imparcialidad. Ese material se leerá con beneficio de inventario, a sabiendas de que se escuchará una sola campana, y que en todo caso habrá siempre otra opinión que no aparece en el texto y que puede ser necesario conocer. Las publicaciones online vienen utilizando fondos grisados para distinguir los “contenidos auspiciados” y una pequeña referencia que menciona al auspiciante.
No hay que creer que el lector es tan ingenuo como para no advertir el detalle. Ni dramatizar con “conspiraciones falaces” o “actos agresivos” que no son tales. El “periodismo puro”, de hecho, sólo ha existido en contadas oportunidades en la historia de la prensa mundial. Y es mucho peor que la gente “compre” una idea pensando que es verdadera y sin advertir los intereses creados que hay detrás de ella, que, en cambio, lea algo que de antemano sabe que será parcial, pero que igual le sirve para obtener información sobre algún tema. Información que, por provenir de la publicidad nativa, no lo tomará desprevenido.
Por último –pero igualmente importante- la publicidad nativa está demostrando ser un auxiliar para las estancadas economías de los medios gráficos, incluso en los países de alto desarrollo económico. La razón es simple: los anunciantes confían en que, por tener apariencia de material editorial, sus mensajes llegarán más fácilmente al público que un aviso publicitario tradicional. Saben, seguramente, que no tomarán desprevenida a la mayoría de la gente. Pero igualmente utilizan la publicidad nativa, porque la consideran efectiva.
Hace poco, un profesor de la Universidad de San Francisco se escandalizó al ver que “sigue habiendo una profunda confusión entre el contenido pago y el no pago”. No parece ser tan dramática la situación, salvo que en el futuro los grisados se vuelvan más tenues y la leyenda más pequeña y esquiva.

Ah, y el “se escandalizó” es, ciertamente, otro ejemplo de cómo editorializar sin editorializar.

La primera fase del Mundial generó 300 millones de tuits

BRASIL 2014 EN LAS REDES SOCIALES
En los primeros 16 días, la Copa del Mundo despertó en Twitter el doble de mensajes que los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. Entre lo más destacado de la fase de grupos, se encuentra el gol en contra del brasileño Marcelo en el partido inaugural, un provocativo tuit del delantero italiano Mario Balotelli y el mordisco del uruguayo Luis Suárez, que le valió una dura sanción por parte de la FIFA.
  • Los seleccionados de Estados Unidos y Brasil fueron los que obtuvieron más menciones en la primera mitad del torneo.
Una de las aristas que despertó más expectativas en la previa del Mundial fue cómo sería le experiencia del mega evento deportivo global en Twitter. Aunque todavía restan los partidos más intensos, la red de microblogging presentó algunas conclusiones de la fase de grupos de Brasil 2014, que cosechó 300 millones de tuits en 16 días, el doble que los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.
El partido que despertó mayor volumen de conversación fue el debut de Brasil contra Croacia, con 12 millones de tuits. Durante ese mismo juego se produjo el hecho que disparó la máxima cantidad de tuits por minuto de la primera fase: el gol en contra que hizo el defensor brasileño Marcelo. El error de marcador de punta alcanzó los 378.085 mensajes por minuto.
Al delantero italiano Mario Balotelli le pertenece el mensaje más retuiteado del torneo hasta la fecha. “Si derrotamos a Costa Rica quiero un beso, obviamente en el cachete, de la reina del Reino Unido”, comentó el polémico delantero que actualmente juega en el AC Milan, de la liga italiana, pero que anteriormente fue parte del club inglés Manchester City. El mensaje fue replicado 177.000 veces, y cosechó más de 17 millones de impresiones.
En cuanto al jugador más mencionado, en primer lugar figura Lionel Messi, seguido por Neymar. El tercer puesto fue para el uruguayo Luis Suárez, qué atacó al defensor italiano Giorgio Chiellini con un mordisco que le valió la expulsión del torneo, una multa de miles de euros y una inhabilitación para participar tanto de los partidos de su selección por nueve encuentros como de los del Liverpool de Inglaterra por cuatro meses.

Por último, los equipos de Estados Unidos y Brasil son los más mencionados hasta el momento, con los hashtags propuestos por Twitter #USA y #BRA. México y Alemania también han desempeñado un buen papel hasta la fecha.

Por qué los usuarios están furiosos con la red social

Por qué los usuarios están furiosos con la red social

Por   | The Wall Sreet Journal Americas
Los científicos de datos de Facebook activaron en 2012 y durante una semana un algoritmo que omitía de manera automática, de la columna de noticias de 689.003 usuarios, contenido que incluía palabras asociadas con emociones positivas o negativas.
El estudio buscaba determinar si se podía alterar el estado emocional de sus usuarios y motivarlos a publicar contenido más positivo o más negativo
El informe sobre este experimento psicológico, publicado en la edición de marzo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, provocó furia entre algunas personas que dicen que Facebook jugó con los sentimientos de sus usuarios y los usó como conejillos de indias.
Facebook realiza experimentos sociales desde hace tiempo. Su Equipo de Ciencia de Datos tiene la responsabilidad de convertir en investigaciones útiles la información creada por los más de 800 millones de personas que se conectan cada día.
Adam Kramer, el científico de datos de Facebook que lideró el estudio, dijo el domingo que tenía reservas sobre el proyecto. "En retrospectiva, los beneficios de la investigación podrían no haber justificado toda esta ansiedad", escribió en su página en Facebook y aseguró que la compañía ha mejorado su proceso de evaluación interna.
La motivación del estudio fue una vieja queja de algunos usuarios de Facebook: entrar al sitio y ver todas esas cosas maravillosas que otros están haciendo lleva a que uno se sienta mal sobre su propia vida. Kramer dijo que la premisa fue desacreditada. Según el estudio, de "las personas a las que se les redujo el contenido positivo en sus Noticias, un mayor porcentaje de palabras en sus actualizaciones de estatus fueron negativas y un menor porcentaje fueron positivas. Cuando se redujo la negatividad, ocurrió lo contrario".
Empresas como Facebook, Google Inc. y Twitter Inc. dependen de sus ingresos por publicidad basada en datos. Para eso recopilan y almacenan grandes cantidades de información personal, aunque no toda puede ser utilizada para la publicidad, al menos no todavía. Lo que Facebook hace con todos los datos personales es en gran parte desconocido por el público, aunque hoy no se usen para la publicidad.
"Es completamente inaceptable obligar a todo el mundo, mediante los términos del servicio, a participar en los experimentos", dice Kate Crawford, profesora visitante en el Centro para Medios Cívicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts e investigadora principal de Microsoft Research. La ética no es "una parte importante de la educación de los científicos de datos y claramente necesita serlo"..

Es hora de hablar seriamente del enorme poder de Facebook

Es hora de hablar seriamente del enorme poder de Facebook

Por   | Para LA NACION
En silencio, Facebook ha estado experimentando con su poder para influenciar desde la forma en que expresamos nuestras emociones hasta nuestra probabilidad de que votemos, y el mundo finalmente lo ha notado. Ahora, al parecer, es hora de tener un debate que debía haber sucedido hace mucho: ¿cuáles son las obligaciones de empresas como Facebook y Google, que tienen el poder de moldear nuestra realidad colectiva?
Este fin de semana estalló en Internet la ira por un experimento que condujo Facebook en 2012. El estudio, que duró una semana, halló que ver cosas más alegres en la red social hace que la gente sea más propensa a publicar algo alegre en el sitio y que lo mismo ocurría con cosas tristes. Los investigadores no encontraron evidencia -y ha habido numerosos informes erróneos al respecto- de que Facebook haya cambiado realmente el estado emocional de alguien.
Dejando de lado las cuestiones éticas de este experimento -algunos lo consideran horroroso mientras que a otros no les molesta mucho- sus resultados demuestran algo importante: tal vez no haya otra empresa en la historia con tanto poder para influir en lo que pensamos y sentimos como Facebook.
Facebook es grande y tiene un mayor alcance que cualquier medio en la historia. Asimismo, podría, si quisiera, deducir incontables cosas sobre uno más allá de que decida revelarlas o no, incluyendo su orientación sexual, estado civil, propensión a consumir drogas, coeficiente intelectual, orientación política, etc.
La pregunta es: ¿qué pasaría si Facebook decidiera hacer algo con todos estos datos? No sólo venderlos a los anunciantes, sino también usarlos para influenciar su estado de ánimo para alcanzar algún fin en particular.
Por ejemplo, ¿qué tal si hubiera una mezcla óptima de contenido positivo y negativo en su muro de noticias que lo llevara a usar Facebook durante la mayor cantidad de minutos al día? Con este experimento, Facebook ya ha revelado que tiene el poder de moldear lo que lee exactamente de esta forma. Conectar ese poder al número de minutos que uno pasa en el sitio es un ejercicio de estadística trivial.
Facebook sería tonta si no utilizara esta información para manipular nuestras emociones con el fin de mantenernos el mayor tiempo posible en el sitio, y debido a que los algoritmos que emplea para determinar lo que aparece en su muro de noticias no son de conocimiento público, no hay ninguna manera en que cualquiera de nosotros pueda saber cómo lo lograron. Tampoco hay regulaciones que prohíban a la empresa hacer esto. (Le pregunté a Facebook si algo como esto ya forma parte de su algoritmo, pero aún no me ha contestado.)
He aquí otro ejemplo del poder de Facebook: en 2010, la red social demostró que puede aumentar la participación de los votantes en una elección en Estados Unidos, al mostrar el tipo de mensaje apropiado a los usuarios. Dada la demografía de Facebook, que era más joven y conocedora de la tecnología en 2010 de lo que es hoy, vale la pena preguntarse si Facebooklogró influenciar, sin darse cuenta, las elecciones legislativas de ese año.
Los algoritmos que configuran las noticias en Facebook -y los resultados de búsquedas que vemos en Google, las publicaciones que aparecen en la pestaña de "descubre" en Twitter, etc.- son todos cajas negras. No tenemos casi ninguna idea de cómo Facebook ha decidido influenciar a las 1.200 millones de personas que usan el sitio de forma regular.
Si, en su vejez, Mark Zuckerberg decidiera convertirse en un magnate de los medios al estilo de William Randolph Hearst, quien utilizó activamente las noticias para perseguir sus propios fines, no habría nada que lo detuviera. En ciertos aspectos, esto hace que Facebook sea una empresa de medios como cualquier otra en la historia. La diferencia es que, con sus infinitas fuentes de datos y la capacidad de microdirigir cambios en su algoritmo para cada uno de los usuarios, en algunas formas Facebook tiene más poder que cualquier magnate de los medios de ataño.
También es importante preguntarse si Facebook tiene la obligación moral de usar sus datos para el bien.
Si la empresa puede deducir nuestro ánimo según nuestras publicaciones, ¿debería intentar desarrollar un algoritmo para determinar cuáles usuarios son más propensos a cometer un acto de violencia, o suicidarse? ¿Tiene Facebook -de forma similar a la que algunos argumentan que deberíamos poner antidepresivos en el suministro de agua- la obligación de mostrar a sus usuarios más tristes sólo el tipo de publicaciones que podría animarlos?.

Sobrenatural: el fenómeno de la pantalla

LA TENDENCIA en la tevé

Sobrenatural: el fenómeno de la pantalla

Under the Dome es el éxito de audiencia en la primera temporada, y ayer comenzó la segunda. HBO se metió en el género y el domingo estrenó la prometedora The Leftovers.

Belauza
Sobrenatural: el fenómeno de la pantalla
Para los formados en la narrativa del siglo XX, el género sobrenatural remite casi de inmediato a Stephen King. El gran maestro del relato de lo desconocido y misterioso del hombre sobre sí mismo ha vuelto a las andadas, ahora con el guión televisivo de su novela original Under The Dome. Pocas mejores ocasiones que el comienzo de su segunda temporada para escribir sobre un género que en los últimos años pulula como doncella entre pretendientes.
Para esquivar confusiones, primero los límites del género. Por ejemplo, las de vampiros, no entran; las de zombies, tampoco. Pese a que unos cuantos los incluyen, tanto las de vampiros como las de hombres lobo o los zombies no cuentan. Tampoco las más dedicadas al fantástico más allá de sus toques sobrenaturales como Game of Throne. Lo que debe prevalecer en una serie para ser considerada sobrenatural es que sucedan cosas inexplicables a la razón, fenómenos que no siguen ningún patrón plausible de ser establecido por un humano. Ahora sí, a ver las nuevas, aunque no todas: sólo las que, por su especialización, indican los principales caminos que adoptan estas historias.
 
FENÓMENOS DE UN MÁS ALLÁ. En la primera escena de Under The Dome  (en Argentina, por TNT) Barbie, uno de los principales personajes de la serie, está enterrando un cuerpo. Termina, agarra su camioneta, dice por celular sobre el trabajo que acaba de realizar, cruza un patrullero al que le despierta sospechas y mientras es perseguido pincha una goma. Cuando se baja de su camioneta y está a punto de ser interceptado por la policía, algo enorme y transparente se interpone entre ambos: algo que unos minutos después se descubrirá como una cúpula que aisla del resto del mundo a Chester's Mill, un pueblo del estado de Maine (al norte de la ciudad Nueva York).
Es, en el más abarcador y profundo sentido, una auténtica historia de Stephen King, aunque él mismo haya dicho, por ejemplo, que "muchos de los cambios que hizo Brian K. Vaughan (realizador) y su equipo de guionistas eran necesarios, y los apruebo de todo corazón". Entre otros, uno que resulta sustancial para la espectacularidad y la tensión que el audiovisual de estas historias siempre reclama: "el plan de mantener el domo en Chester's Mill por varios meses, en vez de un poco más de una semana como es el caso del libro". Pequeños cambios y la maestría de una producción ejecutiva que incluye nombres como los de Steven Spielberg, Justin Falvey (The Americans) y Neal Baer (Emergencias médicas, La ley y el orden), entre otros, convierten a la serie de un tratado sobre la especie humana: puesta en circunstancias extremas, la falta de ley, la corrupción y la desesperación y sus miserias florecen tanto como sus antagónicos la ética, la justicia y la solidaridad, convirtiendo cada episodio en una lucha entre el bien y el mal según el manual de la vida de King. Si bien no hay mayores sorpresas, no deja de fascinar la manera en la que se presentan cada una de las situaciones, y cómo los principios de vida se ponen en juego ante circunstancias extraordinarias. En ese sentido, una vez más el maestro King hace reflexionar. Con 14,85 millones promedio de espectadores durante la primera temporada, promete seguir elevando su vuelo. 
Un curtido en estas lides que en la reciente temporada vivió un pequeño traspié es J. J. Abrams (el director de Mission: Impossible 3, Super 8, y co-creador de las series Lost y Fringe). Almost Human, su creación 2013-14 no funcionó entre el público, y tampoco entre la crítica. Podría hablarse de un paso en falso, aunque más bien resultó uno a mitad de camino. Como en el caso de Fringe, se trataba del difuso límite entre la ciencia y la alquimia, el método y la magia, y no resultó. 
La que arrancó muy bien, con una audiencia de 10,56 millones de espectadores fue Believe (Warner), que desde el segundo capítulo fueron bajando hasta ubicarse en un promedio de 4,5 millones. Tener entre sus creadores al sorprendente Alfonso Cuarón (el otro es Mark Friedman), tal vez entusiasmó en exceso: Cuarón maneja el relato con destreza en el cine, pero la narración en capítulos de las series parecen costarle un poco. Más teniendo en cuenta que la crítica la considera como una de las series más sólidas y de mayor potencialidad para tratar alguno de los temas más caros a estas producciones, como ser la esperanza y la redención, una materia prima escasa en una televisión de ficción dominada por la figura del antihéroe. Habrá que esperar la nueva temporada para ver si se trata de una serie de la dimensión de Fringe, como varios en Internet creyeron ver en ella apenas anunciado su estreno, y esperar que Cuarón afine su timing para conseguir en TV lo que ya demostró en cine. 
 
EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVOS. Resurrection (AXN) se trata de gente que murió hace muchos años y que volvió a la vida como si aquel día de su muerte sólo se hubiera dormido. Primero un nene de ocho años que aparece en China aunque murió en Arcadia, y luego un montón de gente más. Todos los muertos en algún momento de la historia de la pequeña ciudad californiana, cuyo nombre viene de un pequeño pueblo de pastores de la antigua Grecia que resistió la hegemonía espartana. En la sencillez de su estructura está su atractivo, aunque a juzgar por las cifras de audiencia (arrancó con 4. 658.000 y finalizó su temporada de ocho capítulos con 2.767.000), también un rating que no lo acerca a las grandes ligas. La sencillez es que no hay mayores sobresaltos a lo largo de cada capítulo, las relaciones que se establecen entre los protagonistas no se acercan a la intensidad que acostumbran las series de hoy y todo está centrado en la historia general más que en la de los personajes; sin embargo, todos los episodios cierran de manera impactante, y eso mantiene un entusiasmante vilo. 
La idea del regreso de muertos ya fue recorrido varias veces, una de las últimas con Alcatraz. Allí 100 prisioneros y 40 guardias desaparecen el 21 de marzo de 1963, el día que se cerró definitivamente la famosa prisión ubicada en estado de California, desaparecen sin dejar rastro. Entre dimes y diretes de comunicados oficiales y versiones nunca confirmadas sobre sus paraderos, los 140 vuelven a aparecer en el presente sin haber envejecido. Luego de un buen inicio, la serie cayó estrepitosamente y en la segunda temporada la cadena Fox la levantó.
 
EXPECTATIVAS. Los números de Under the Dome perfilan al género como uno de los favoritos de las próximas temporadas, algo que el final de Lost (ver recuadro) no hacía prever que fuera tan pronto. Más teniendo en cuenta que luego de tantas temporadas concitando casi todas las atenciones, el público se tomó un descanso del género volcándose a los vampiros (True Blood), el narcotráfico (Breaking Bad), el fantástico (Game of Thrones) y el thriller político (House of Cards). Quien había advertido que no estiraran Lost más allá de lo recomendable, ahora está al frente de la serie que se lleva los laureles y que ya anunció que no serán más de cinco temporadas. "Su responsabilidad –escribió King en Entertainment Weekly años antes de la finalización de Lost– incluye saber cuándo escribir "FIN”. Veamos cuánto del maestro revitaliza al género. «
 
para ver lo más nuevo
 
Después de la abrupta desaparición del dos por ciento de la población mundial, el mundo lucha por comprender qué ha pasado y a dónde han ido sus seres queridos y encontrar la manera de seguir adelante. Kevin Garvey, un oficial de policía con dos hijos, es abandonado por su mujer, que huye ante la incertidumbre que genera el hecho que conmociona al mundo. El domingo a la noche HBO emitió un primer capítulo altamente prometedor, que puso en juego una de las peores fantasías que parece enfrentar la humanidad en los últimos años: la pérdida de la razón, un desequilibrio final del que difícilmente alguien pueda zafar. Historia que tiene hombres de mediana edad, niños, adultos mayores, un abanico para atraer a todas las edades.
 
las historias que todos tienen que ver
 
The Secret Circle: un sobrenatural relacionado con la brujería. Una adolescente se muda de ciudad al morir su madre y sus nuevos amigos son parte de una comunidad secreta.
Supernatural. Uno de los comienzos de serie más espectaculares de los que se tenga memoria. Con la vida arruinada por espíritus malignos, dos hermanos salen a cazarlos. 
The Gates. Un sobrenatural que mezcla vampiros, lobos, brujas y demás. Los únicos humanos son el jefe de policía y su familia.
The 4400. Sobrenatural lindante a la ciencia ficción: esa cantidad de humanos fueron abducido en distintas épocas y ahora vuelven todos juntos.
Fringe. En la línea de X-Files. La división Fringe investiga actos terroristas y eventos paranormales. 
Once Upon a Time. Bien del género, y de los escritores de Lost, Adam Horowitz y Edward Kitsis. En un universo paralelo alguien comete una maldad en un cuento de hadas que termina repercutiendo en la realidad humana.
The Secret Circle. También en el rubro hechiceros, y como no puede ser de otra forma, con una chica a la que se le muere la madre y se muda con su abuela a otra ciudad.  
 
 
The X-Files a Lost
 
 
Precursoras. El 10 de septiembre de 1993 se estrenó en los Estados Unidos, y el 19 de mayo de 2002 se emitió el último capítulo de una de las series más exitosas de Fox: X-Files. Los agentes del FBI Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) se pasaron una década investigando casos extraños que no debían llegar a la opinión pública, al tiempo que mantenían una tensión amorosa entre ellos que nunca pasaba a mayores. Además de ser una gran serie, también fue la última de un estilo narrativo que, si bien perdura, ya no mantiene la hegemonía como lo hizo hasta el final del siglo XX: el de los héroes solitarios, o en pareja. Y fue precisamente Lost, heredera en el género, la que marcó el inicio de la hegemonía de lo que se llama historias corales. Su éxito, el el furor y fanatismo que por momentos despertó, tiene en esa estructura de relato uno de sus principales protagonistas. Por supuesto que un avión caído en el medio del mar en un lugar que no registran los radares y donde abundan los misterios, que incluyen sectas y secretos acerca de la existencia humana, son un atractivo suficiente. Pero por primera vez el público podía identificarse con un personaje entero, y no con una sola parte de él. Eso también fue un cambio que instituyó Lost: la idea de que los personajes valían por igual. Game of Thrones llevaría esa estructura al extremo de la abolición de toda jerarquía narrativa, con un éxito que eclipsa más al héroe solitario: en su estructura ni siquiera tiene cabida el héroe. Puede ser un tema que habilita la flexibilidad del género sobrenatural, pero más parece un sino de los tiempos: incluso en la estructura del thriller (políticos, policiales) o de la mafia, donde uno o dos llevan el peso de la historia, el héroe aquel de X-File (y de tantas otras series) parece haber desaparecido hasta nuevo aviso.

aniversario

A 40 AÑOS DE LA MUERTE DE PERON > COMO ERA Y QUE PASO EN LA ARGENTINA QUE LLORO LA MUERTE DE PERON
La tristeza popular y el desastre nacional
El retrato de Juan Domingo Perón excede a su muerte y a la vez la incluye. Fundador de un movimiento que ya lo sobrevivió 40 años, la trayectoria de Perón hizo que el 1º de julio de 1974 fuera una fecha de inmenso dolor popular y al mismo tiempo acelerase la pendiente de la Argentina hacia su peor tragedia.
http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Martín Granovsky
Lo que pasó antes del 1ª de julio de 1974 no era ninguna maravilla, pero lo que vino después fue una tragedia. La muerte de Juan Domingo Perón marcó una cuenta regresiva que terminaría el 24 de marzo de 1976, con el golpe militar más cruento de la historia argentina.
Endiosado a veces por el abrazo con Ricardo Balbín y otras por su vuelta a la Argentina como hecho en sí mismo dentro de una marcha casi celestial, ¿el último Perón es una continuidad del que gobernó entre 1946 y 1955 y lideró un movimiento desde el exilio entre los 18 años que van de 1955 a 1973? Y si no fue una continuidad, ¿acaso podía serlo? La verdad es que su figura terminó surcando la historia entre la extensión de la ciudadanía a grandes masas de argentinos en la segunda mitad de los ‘40 y la tremenda crisis de 1974, entre el Plan Quinquenal y el Pacto Social, por un lado, junto al avance de los derechos sociales y políticos y por otro lado el comienzo del fin.
Perón ya estaba muy enfermo a mediados de 1974. Los médicos que lo atendieron, entre ellos el entonces ministro de Educación Jorge Taiana, emitieron este parte: “El señor teniente general Juan Domingo Perón ha padecido una cardiopatía isquémica crónica con insuficiencia cardíaca, episodios de disritmia cardíaca e insuficiencia renal crónica, estabilizadas con el tratamiento médico. En los recientes días sufrió agravación de las anteriores enfermedades como consecuencia de una broncopatía infecciosa. El día 1º de julio, a las 10.25, se produjo un paro cardíaco del que se logró reanimarlo, para luego repetirse el paro sin obtener éxito todos los medios de reanimación de que actualmente la medicina dispone. El teniente general Juan Domingo Perón falleció a las 13.15”.
Cuando su ataúd fue depositado en el Congreso, pasaron por delante alrededor de 150 mil personas. Más de un millón rodearon al Congreso en esos días grises, fríos, lluviosos y tristes.
Los discursos de homenaje al presidente muerto sirven para entender retazos de la época.
El más célebre es el pronunciado por el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. “Los partidos políticos decidieron mantener las instituciones”, dijo. Habló del “encuentro definitivo en una conciencia nueva para servir la causa común de los argentinos”. Agregó Balbín: “No sería leal si no dijera también que vengo en nombre de mis viejas luchas, que por haber sido claras, sinceras y evidentes permitieron en estos últimos la comprensión final, y fui recibido con confianza en la escena oficial que presidía el presidente muerto. Ese diálogo amable me permitió saber que él sabía que venía a morir a la Argentina, y antes de hacerlo dijo que quedaron atrás las divergencias para comprender el mensaje de la convivencia en la discrepancia útil”. “Frente a los grandes muertos tenemos que olvidar todo lo que fue el error, cuanto en otras épocas pudo ponernos en las divergencias y en las distancias”, dijo Balbín. “Y frente a un muerte ilustre tiene que estar alejada la hipocresía. Los grandes muertos dejan siempre el mensaje.” Luego vino la frase que quedó: “Este viejo adversario despide a un amigo”.
Balbín había estado preso en el primer peronismo y el abrazo entre los dos, tras la vuelta de Perón, quedó como un símbolo de que al menos el viejo gorilismo y las antiguas persecuciones políticas habían terminado.
Por los gobernadores habló un petisón de patillas que iba por su primer mandato. No podría cumplirlo por el golpe de 1976. Recién tendría condiciones para volver a ganar y disfrutar de dos períodos completos entre 1983 y 1989. El riojano Carlos Menem, en nombre de sus colegas, lo llamó “querido maestro”. Dijo que “un líder no se genera por propia determinación” y definió a Perón como “un líder de América y del mundo”. Remarcó que “no ha dejado, según sus propias palabras, otro heredero que el pueblo”.
Signo de una época en la que las Fuerzas Armadas jugaban como actores políticos y eran vistas como tales incluso en democracia, habló el comandante general del Ejército, Leandro Anaya. “Es el militar que trasciende del plano específico y se inserta en el plano nacional”, definió a Perón. “Tuvo dos grandes pasiones, el Ejército y su pueblo”, dijo, y rescató la idea de Perón de “la unión nacional”. “Los enemigos de todo lo argentino, tanto internos como externos, redoblarán sus esfuerzos para quebrar la magna obra que vos conducíais”, vaticinó.
La representación de las Fuerzas Armadas por parte de Anaya fue anunciada por el locutor oficial. Anaya, en cambio, dijo que hablaba por el Ejército. La diferencia tiene su matiz. Cuando murió Perón ya era comandante de la Marina el almirante Emilio Eduardo Massera. Miembro de la organización fascista internacional con sede en Roma Propaganda Dos, Massera tenía relación directa con Licio Gelli, el jefe de la PDue que había sido condecorado por el propio Perón a través del canciller Alberto Vignes.
El mosaico del Congreso también estuvo integrado por la Confederación General del Trabajo y la Confederación General Económica, que habían pedido el duelo nacional aun antes de que lo anunciara el Gobierno.
Adelino Romero, por la CGT, dijo en el homenaje del Congreso que “un conductor auténtico nunca se va del todo”. Describió que “una congoja traspone las fronteras y hace que nos sintamos más hermanos en el dolor”, y entonces “comprendemos tal vez como nunca el valor de la palabra solidaridad”. Según Romero, “nos deja huérfanos de las soluciones que congeniaban genialmente nuestras necesidades con las necesidades del país”. También elogió Romero la “entereza moral” de María Estela Martínez de Perón, “la compañera Isabel”. Su consigna fue: “Unidad de los trabajadores y unidad de los argentinos”.
El último de los mensajes corrió por cuenta de Julio Broner, presidente de la CGE. Fue menos formal que los otros cuando habló del futuro: “La Argentina enfrenta con la muerte del general Perón uno de los instantes más difíciles de su historia”. Broner dijo que “ahora se acrecentarán las acechanzas y los peligros”, y para prevenir una crisis lanzó estos objetivos: “Hacer el máximo esfuerzo para evitar cualquier fisura en la unidad nacional”, “preservar el proceso institucional en cualquier circunstancia que se presente”, “impulsar las metas económicas y sociales del plan de reconstrucción nacional”.
Todavía era ministro de Economía José Ber Gelbard, el antecesor de Broner en la CGE. El 5 de julio, Gelbard todavía jugó un papel importante en una reunión de gabinete a la que Isabel convocó también a los líderes de la CGT y la CGE y a Balbín, además de a los tres comandantes generales del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.
Sin embargo, a esa altura José López Rega no sólo había sido confirmado como secretario privado sino que el puesto había sido elevado al rango de una Secretaría de Estado con dependencia de la Presidenta. López Rega retenía el Ministerio de Bienestar Social.
En su libro El burgués maldito, María Seoane da mucha importancia a varios hechos que se cruzaron en los días posteriores a la muerte de Perón:
  • El asesinato del radical amigo de Balbín y ex ministro del Interior de Alejandro Lanusse Arturo Mor Roig. Montoneros alegó que había sido “sentenciado” por su “complicidad” en la masacre de Trelew del 22 de agosto de 1972. Para Seoane fue la ruptura de “la tregua impuesta por el duelo popular”.
  • La muerte de Adelino Romero y su reemplazo por un dirigente afín a López Rega, Segundo Bienvenido Palma.
  • La presión sobre Gelbard para liberalizar precios y salarios.
  • El recrudecimiento de los ataques, como el asesinato, el 31 de julio, del diputado Rodolfo Ortega Peña. “Yo puedo ser el próximo”, dice el libro que dijo Gelbard.
A esa altura una serie de acontecimientos previos a la muerte de Perón había sellado las cartas de la Argentina.
Sin pretensiones de causa-efecto ni de jerarquizaciones, esa serie no podría esquivar la represión en Ezeiza al regreso de Perón, el 20 de junio de 1973, el enfrentamiento cada vez más agudo dentro del peronismo luego del desplazamiento del presidente Héctor Cámpora el 13 de julio de 1973 y el asesinato del secretario general de la CGT José Ignacio Rucci por parte de Montoneros el 23 de septiembre, justo antes de que Perón asumiera la presidencia el 12 octubre del ’73. Tampoco habría que tirar al cesto de los datos inútiles el desplazamiento de gobernadores que sólo en sentido muy amplio podían ser definidos como de la Tendencia Revolucionaria, cuando en rigor eran viejos peronistas ligados más bien a la Resistencia y, en todo caso, no enrolados en la ortodoxia. Ese fue el caso de Ricardo Obregón Cano en Córdoba y Oscar Bidegain en la provincia de Buenos Aires. La destitución de Obregón Cano fue fruto de un golpe policial-militar que se proponía destruir la experiencia del sindicalismo combativo local, donde convivían sin problemas clasistas de izquierda como Agustín Tosco junto a peronistas como Atilio López. López fue uno de los primeros muertos de la Alianza Anticomunista Argentina, vinculada al comisario Alberto Villar y a López Rega. Tosco moriría en la clandestinidad, enfermo, en 1975.
La muerte de Perón, tal como temía Broner, catalizó lo peor de la política argentina, agudizó las contradicciones hasta el paroxismo, abarcó maniobras como el control fascista de la educación y la universidad (por parte del tándem formado por el ministro Oscar Ivanissevich y el rector de la UBA Alberto Ottalagano), precipitó la crisis económica con el rodrigazo de 1975 y terminó preparando el terreno para la represión sistemática, la desindustrialización y la pulverización de un mundo –el de las fábricas y los obreros– como obra de la dictadura que duró siete años y siete meses. Lo cierto es que en 1976, cuando Jorge Videla asumió el mando en nombre de una junta que también integraba Massera, ya reinaban las dictaduras en Chile, Uruguay y Brasil, que no había tenido interrupción alguna desde 1964.
La idea de la izquierda latinoamericana según la que, derrotados en Vietnam, los Estados Unidos quedarían destruidos, se reveló errónea. Washington firmó la paz en Vietnam en 1973 y se retiró de Saigón en 1975 para recobrar fuerzas dentro de la Guerra Fría gracias a una mayor solidez en América latina.
Vista la historia a la distancia, no parecía haber espacio para un proceso de transformaciones profundas. Hasta una tibia reforma requería una constelación de fuerzas, una energía y una modestia retórica que nadie lograría. Ni Perón.
 A 40 AÑOS DE LA MUERTE DE PERON > OPINION

Llevó en sus oídos

http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Sergio Wischñevsky
El peronismo cumple hoy 40 años sin Perón. Fue el 1º de julio de 1974 a las 13.15. María Estela Martínez de Perón, que ya estaba ejerciendo la presidencia, hizo el anuncio a las 14.10. La CGT decretó el cese de actividades y la CGE se sumó. Por un conflicto gremial, ese día no hubo diarios. Su cuerpo se expuso para el último saludo del pueblo en el Congreso de la Nación hasta el jueves 4. Multitudes desconsoladas se acercaron y desfilaron bajo una lluvia que completaba la escena, en un pasar de rostros doloridos incesante. Más de un millón de personas se quedaron sin poder verlo, otros cuantos millones se aferraron a la televisión que transmitía sin pausas. Llegaron para cubrir la ceremonia dos mil periodistas extranjeros. Vinieron los presidentes de Uruguay, Bolivia y Paraguay. Antes de que se iniciara la marcha hacia Olivos, en el Congreso, doce oradores despidieron al muerto: Benito Llambí, en representación de los ministros; José Antonio Allende, por los senadores; Raúl Lastiri, en nombre de los diputados; Miguel Angel Bercaitz, por la Corte Suprema de la Nación; el teniente general Leandro E. Anaya, en representación de las Fuerzas Armadas; el gobernador riojano Carlos Menem, en nombre de sus colegas de todas las provincias; Ricardo Balbín, por los partidos políticos; Duilio Brunillo y Silvana Rota, por el Partido Justicialista; Lorenzo Miguel, de las 62 Organizaciones; Adelino Romero, de la CGT; y Julio Broner, por la CGE.
En Moscú estaban reunidos el presidente de EE.UU., Richard Nixon, y el primer mandatario de la Unión Soviética, Leonidas Brezhnev, que hicieron un alto en su cumbre de potencias mundiales y organizaron un homenaje. En Brasil decidieron tres días de duelo. En todo el mundo las banderas quedaron a media asta, incluso en la ONU. El Mundial de Alemania había comenzado el 14 de junio, desde el 1º de julio se hizo un minuto de silencio en los estadios.
Los informes médicos del doctor Seara y sobre todo de Jorge Taiana, sus médicos personales, indican que Perón estaba enfermo desde hacía mucho tiempo. Impacta ese contraste entre el personaje tan poderoso en público y tan vulnerable en la intimidad. ¿Cuánto de eso jugó en la preponderancia de Isabel y López Rega en sus últimas decisiones políticas? ¿Cuánto es sólo y simplemente achacable a él?
Si bien desde muy temprano en su historia política existieron las 20 verdades peronistas e incluso se ha desarrollado una doctrina, Perón era un líder carismático y ese carisma no se hereda. ¿Pudo haber dejado un heredero? Aquí sólo el lirismo de un discurso da una pista: “Mi único heredero es el pueblo” suena genial pero ¿cómo se concreta? Apropiarse del peronismo y su esencia fue y es una tentación tan frecuente como vana. El propio caudillo fundador tuvo quienes se le enfrentaron y le discutieron en nombre de las verdades peronistas. Cuando decidió que Héctor Cámpora fuera el candidato a presidente por el justicialismo tuvo que soportar la resistencia de los dirigentes sindicales de la CGT Azopardo. Los sucesos de la masacre de Ezeiza que le arruinaron la fiesta del regreso no son otra cosa que el reflejo de esa puja interna en la que todos gritan fuerte “viva Perón”, pero todos tienen su propia idea de cuál debería ser el “verdadero”.
El General se acercaba a su muerte, él lo sabía, con un problema enorme sin resolver: como darle continuidad al peronismo.
Pero ¿quién podía ser su heredero? ¿Galimberti? ¿Lorenzo Miguel? ¿Quién hubiese sido la figura aceptada por todos? Ninguna lo era. Finalmente optó por Isabel, sin ninguna virtud como líder y sin lograr ser ni la sombra de Evita, pero por lo menos era su esposa, tenía su apellido. El problema quedó sin resolverse, tal vez porque no tenía solución, tal vez porque no quería morir.
Pero su muerte fue en sí misma un golpe político fenomenal. Los casi 30 años transcurridos desde aquel mítico 17 de octubre de 1945 hasta ese dramático julio de 1974 forjaron en los sectores populares una conciencia muy particular. Es frecuente ver a esas masas como el telón de fondo, la escenografía que da el marco a la épica justicialista. Sin embargo, todo líder, todo caudillo, forma y es formado por las multitudes, por los trabajadores. El rol de catalizador y aglutinador de esa masa dispersa no se construye desde la lógica institucional. Por eso en gran medida esos líderes son insustituibles. Perón, entre otras muchas cosas, fue un producto de los trabajadores argentinos, y su muerte generó un vacío político desgarrador, la antesala de una tragedia. Detrás de ese ¡viva Perón! con los dedos en V había mucho más que un simple culto a la personalidad.
Las fuerzas desatadas en aquellos años ’70 eran titanes que ningún hombre podía conjurar, todos le pedían mucho, él los había alentado a eso. Viendo los sucesos que se precipitaron tras su muerte, ese Perón que volvió del largo exilio y declaró ser un león herbívoro que proponía un acuerdo social entre trabajadores y empresarios, entre la derecha y la izquierda, no fue acatado. Estaba más allá de sus fuerzas contener la tempestad.
Sin embargo, una paradoja muy interesante se ha consumado. No pudo cumplir su última tarea, muchos pronosticaron que sin su líder y sin haber dejado herederos el movimiento peronista desaparecería. Hasta hay quienes le diagnosticaron a la Argentina peronista una larga agonía. Pero el peronismo sin Perón ya lleva 40 años de existencia, con una identidad zigzagueante, con cambios radicales, con virajes impresionantes, con fuerzas conservadoras y con fuerzas de vanguardia.
No son muchos los movimientos políticos carismáticos que sobreviven a su fundador. Pero el peronismo no sólo es una lógica política, el historiador Daniel James lo define como una “estructura de sentimiento”; hoy está de moda decir empoderamiento. Pero tampoco son muchos los líderes mundiales que han podido despedirse de las multitudes que los encaraman diciéndoles para emoción de todo aquel que tenga sangre en las venas: “Llevo en mis oídos la más maravillosa música, que es la palabra del pueblo argentino”. Es muy difícil definir qué es el peronismo, pero entregados a sentir ese torrente de emoción que generó este hombre, por ahí es más fácil acercarse.

Análisis y recuerdos

Estela de Carlotto
Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo
CONMOVIDA POR LA JUVENTUD

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, recordó que el día que murió Juan Domingo Perón se sintió “muy conmovida” por ver cómo sus dos hijas, militantes de la Juventud Peronista, “sufrían por la muerte de su líder”, y llamó a los argentinos a “recordarlo como un hombre con virtudes y defectos que pasó a la historia por lo que hizo por su Patria”. “Eran momentos de un gobierno constitucional muy frágil y mi marido y yo sufríamos mucho por el compromiso militante de nuestras hijas”, relató. Recordó las “discusiones cariñosas con Claudia y con Laura, que eran defensoras a ultranza de Perón, y mi marido y yo, que estábamos en la vereda de enfrente”. Luego, dijo: “Comencé a valorarlo y a entender que había hecho muchísimo por su país, alentando a la juventud a participar y comprendiendo el desafío de gobernar después de una dictadura atroz que lo obligó a 18 años de exilio y a regresar con una salud quebrantada”.
Eduardo Jozami
Director del Centro Cultural Haroldo Conti

UNA LECTURA DESAPASIONADA
Eduardo Jozami, director del Centro Cultural Haroldo Conti que funciona en la ex ESMA, afirmó que “Perón fue un líder nacional que pensaba en un país con distribución del ingreso, más justo, con mayor participación de los asalariados en el PBI y con una idea de conducción política, de cómo se organizaba el país”. Agregó que a 40 años de su muerte, “es posible hacer una lectura más desapasionada, reconociendo tanto aspectos positivos de sus mandatos como hacer una lectura crítica de los últimos años de su gobierno”. “Su muerte implicó la desaparición de la única posibilidad de establecer un control relativo de la profunda crisis que había en el peronismo y de dar continuidad al gobierno iniciado en 1973. Desde sectores de JP y Montoneros existió una reacción muy dura contra Perón, se perdió de vista la significación global de su figura en una coyuntura muy crítica que imponía una visión sesgada del proceso”, agregó.
Dante Gullo
Diputado porteño

LA PERSECUCION
“La muerte de Perón vino a interrumpir un proceso de diálogo que iniciamos con él después del 1° de mayo (de 1974) y que se profundizó después del 12 de junio, cuando él dio su último discurso en la Plaza”, señaló el diputado porteño Dante Gullo, dirigente de la JP en los ’70. “Luego, cuando nos quedamos sin Perón, (José) López Rega e Isabel toman otro camino. Profundizan la persecución sobre nosotros con la Triple A y ya no hubo vuelta atrás.” “A mí, la muerte de Perón me sorprende en el comité nacional de la UCR, me encontraba en una reunión con (Ricardo) Balbín, armando una charla que íbamos a tener con sectores juveniles de ese partido. La idea era armar una reunión pública entre Perón, Balbín y las juventudes del peronismo y el radicalismo para fijar coincidencias. La muerte de nuestro conductor frustró todo.”
Horacio González
Director de la Biblioteca Nacional

UNA MEMORIA SOCIAL
“La coherencia del peronismo es la coherencia de una fuerza que acepta muchos matices y acepta que esos matices tengan una condensación en una figura central: Perón. Eso, de alguna manera, aparece depositado hoy en la figura de Cristina Fernández de Kirchner”, dijo el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, aunque diferenció entre los que arrean hacia el neoliberalismo bajo la cobertura del peronismo y los que ven al movimiento creado por Perón “como una memoria social que no se puede manipular”. El sociólogo y ensayista señaló que Perón habló de la “felicidad del pueblo y de la grandeza de la Nación, pero también hay un hilo de tragedia que mantiene viva la memoria”. Señaló que “si se habla de la tela profunda que hay en el peronismo, es necesario hablar de estas cosas. Porque finalmente explica su supervivencia, la complejidad de la historia del peronismo y el hecho evidente de que personas de izquierda hayan pasado a actuar en el peronismo”.
Norberto Galasso
Historiador

LA CRISIS MAS PROFUNDA
“La muerte de Perón, en gran medida, significó la crisis más profunda del peronismo, porque ya no habría nadie con capacidad para realizar lo que a él mismo le resultaba difícil: conciliar los componentes internos del movimiento”, analizó Norberto Galasso. El historiador ubicó al menemismo como la fase “antiperonista” del movimiento nacional, que “hegemonizado por intereses extranjeros lleva adelante la destrucción de todo lo positivo que había hecho Perón del ’45 al ’55, con sus políticas de liberación nacional e industrialización con inclusión social”. Opinó que con Néstor Kirchner se inicia un proceso de “reconstrucción del movimiento nacional con perfiles propios”. “Hay peronistas históricos, que dicen ‘yo apoyo a Cristina porque soy peronista’ y otros de la juventud que sostienen ‘nosotros no somos peronistas; somos kirchneristas; reconocemos la importancia del peronismo, pero somos otra cosa, un tercer movimiento histórico’.”
Lorenzo Pepe
Titular del Instituto Nacional J. D. Perón

LAS CHARLAS EN MADRID
“Aún hoy recuerdo el abrazo que me dio cuando llegué a su casa de Madrid (en febrero de 1966). Aún hoy me conmueve recordar ese abrazo, al que todavía puedo sentir. Yo sabía que me abrazaba el más grande de los hombres que la política argentina había parido”, recordó el dirigente peronista Lorenzo Pepe, titular del Instituto Nacional Juan Domingo Perón. Contó que las charlas duraban horas, mientras compartían un café, un cognac o un paseo por el jardín de la residencia, acompañado de sus perros caniches, “por los que sentía locura”. Recordó que Perón le dijo: “Mire, Lorenzo, lo que usted no consiga con un abrazo difícilmente lo consiga con una trompada. Un hombre persuadido lo acompaña a su jefe hasta el final del camino, mientras que un tipo obligado se le raja en la primera esquina”.
Taty Almeida
Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

UNA EX GORILA
“Escuché la información por la radio, y no obstante no haber votado jamás al peronismo, su muerte me impactó”, dijo Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. El 1º de julio de 1974, Almeida no estaba en su casa en donde vivía –ya separada– con sus dos hijos, Fabiana y Alejandro, que sería desaparecido por la Triple A, un año después, bajo la presidencia de María Estela Martínez de Perón. Almeida dice que en esa época era “gorila”, ya que pertenecía a una familia en la que la mayoría de sus miembros eran militares, incluso la familia de su esposo, y con un padre que fue gobernador de la provincia de Entre Ríos durante el gobierno de Arturo Frondizi. “Estoy segura de que desde donde esté (Alejandro) debe decir ‘mirá esta gorilita de mierda en qué se convirtió, y en buena hora’.”