sábado, 30 de noviembre de 2013

lanacion digital obtuvo el premio Jerry Goldenberg 2013

lanacion digital obtuvo el premio Jerry Goldenberg 2013

Ganó el reconocimiento de la editorial Dossier en la terna en la que competía con Uno Medios y Agea Digital
La editorial Dossier, dedicada al ámbito de los negocios, el marketing y la comunicación, realizó la 17ª entrega de los premios Jerry Goldenberg a la Excelencia en las Comunicaciones, y lanacion digital fue galardonado una vez más en la categoría de Medios Digitales.
En la nueva edición de los prestigiosos premios que se entregaron en el Sheraton Hotel de Pilar,lanacion digital estaba nominado junto a Uno Medios Digital y Agea Digital . La elección de las ternas estuvo a cargo del equipo de Editorial Dossier, que durante los últimos meses investigó y evaluó los sucesos más destacados del mercado y los méritos de cada uno de los candidatos, que fueron sugeridos a partir de la encuesta realizada a los actores de la industria de las comunicaciones.
No es la primera vez que LA NACION recibe este premio. También lo obtuvo en los años 2006 , 2008 , 2009 , 2011 y 2012.

CATEGORÍAS Y GANADORES

Agencia de Publicidad: Young & Rubicam
Anunciante de Servicios: Banco Galicia
Agencia Independiente: Don
Anunciante de producto: Volkswagen
Profesional de marketing en empresas de servicios: Juan Pablo Mon
Profesional Publicitario en Medios: Silvana Cataldo
Medio de Comunicación en Radio: Metro 95.1
Directivo de Agencia de Medios: Fernando Alvarez Colombres
Comercializador de Medios de Canal de TV Abierta: Julio Martínez
Productora de Cine Publicitario: Landia
Profesional de Área Creativa Martín Mercado
Profesional de Marketing de producto en empresas: Pablo García
Agencia de Marketing Interactivo y promocional: Wunderman
Productora de Música: Supercharango
Profesional de Relaciones Públicas en Empresas: Facundo Etchebehere
Medio de Comunicación Digital: lanacion digital
Profesional de Cuentas en Agencia de Medios: Adriana Riquelme.

"La lógica de confrontación de los políticos no es tan intensa en la gente"

"La lógica de confrontación de los políticos no es tan intensa en la gente"

Marcos Meyer acaba de lanzar "Partidos al Medio", el libro que analiza los relatos y contrarelatos de la Argentina de hoy. 

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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner. | Foto: DyN
La discusión política de los grandes temas instalados por el kirchnerismo movilizó a las editoriales. En el mismo mes, dos sellos resolvieron publicar libros para explicar el actual de nivel de confrontación. Uno de los ellos fue Partidos al medio, deMarcos Mayer (Aguilar), un trabajo de análisis propone un ejercicio inusual para estos tiempos: pensar la realidad más allá de la coyuntura.
- Perfil.com: Habitualmente, cuando se intenta buscar un ejemplo para explicar el actual nivel de confrontación, se menciona al peronismo. ¿Coincide con esa lectura?
-  Marcos Mayer: No estoy de acuerdo. Creo que este estado de indignación permanente (que me parece describe mejor la situación que palabras como crispación o grieta) viene de larga data y puede encontrarse en un tango tan emblemático como Cambalache. Quien se indigna se considera superior moralmente a quien es su objeto de indignación y allí ya no hay diálogo posible, algo que sí pasa en la confrontación, que es al fin y al cabo, una forma de comunicarse. Cuando nos peleamos con alguien nos estamos comunicando. Cuando nos indignamos nos ponemos en otro plano. Vivimos en dos mundos diferentes. Evidentemente este proceso parece más intenso desde la irrupción del kirchnerismo en el panorama político nacional, en especial a partir del conflicto que se dio por la 125. Hay otros factores que facilitan la indignación; por un lado ciertas formas cada vez más mayoritarias de periodismo que apostrofan (se indignan) y el anonimato de los foros y las redes sociales donde no hay filtro para indignarse a gusto, hasta la injuria y la descalificación.
- ¿Qué punto de inflexión, en su opinión, marcó la discusión política reciente?
Creo que desde la sanción de la Ley de Medios ya casi no se discute otra cosa –salvo situaciones muy coyunturales como puede ser el tema YPF o las elecciones- que la relación entre periodismo y política. Lo cual le ha hecho muy mal a la política pero ha hecho estragos en el periodismo, que está en un punto muy bajo de calidad profesional. Esta relación ha significado una especie de vía libre a que cada uno diga lo primero que se le ocurre y lleve agua para su molino, todo bajo esa frase supuestamente simple de que todo es subjetivo. Subjetividad que se confunde con arbitrariedad, tendencias personales o intereses en juego. Y una sobreabundancia de opiniones de aquellos cuya misión es informar. ¿A quién le importa lo que piensa un periodista?
- ¿Qué lugar le asigna, en este sentido, a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?
-Creo que en general es una buena ley porque limita concentraciones escandalosas, pero me parece por ahora el eje es la pelea con Clarín. Todavía no se ve demasiado en términos de democratización en la generación y consumo de información. Temo que con este rumbo, los espacios que deje libres Clarín se llenarán con los mismos contenidos de siempre.
- La salida de su libro coincidió con la publicación de Divididos, de Daniel dos Santos, un ensayo que emprende una búsqueda similar a la suya en busca de respuestas para explicar la actualidad. ¿Cómo se sale de esta lógica de la confrontación permanente?
- Tengo la sensación de que esta lógica es parte del funcionamiento de la clase dirigente (y no sólo la política) pero que la confrontación no es tan intensa entre la gente, a diferencia de lo ocurrido en algún momento. Los políticos argentinos leen (o alguien lo hace por ellos y le prepara un resumen) los diarios, las revistas, ven mucha tele y escuchan la radio en cuanto se suben al auto. Viven en un mundo mediático para el cual, dicho sea de paso, la confrontación es un muy buen negocio. Va siendo momento que volvieran a los buenos libros (no los de actualidad) para ejercitar su sensibilidad y encontrar la manera de escuchar lo que sucede fuera de las pantallas y las tapas de los matutinos. Allí confrontarían, lo cual sería saludable para la democracia, pero no vivirían indignados por las palabras y las acciones de sus adversarios.
estilo de vida

Las nuevas estrellas del arte

Los grafiteros, antes asociados a la contracultura, abandonan las calles y, cotizados como nunca, son cada vez más convocados por empresas y galerías
Por   | LA NACION
Cada vez que ve una pared blanca, Daniel Stroomer siente el inconfundible llamado de Nase, la identidad artística que eligió hace más de 10 años cuando empezó a salir por las calles de Amsterdam, su ciudad natal, con un bote de pintura y algunos aerosoles en una mochila. Dejó sus marcas en paredones de casi toda Europa hasta que llegó hace cuatro años a Buenos Aires siguiendo a una mujer y entonces desplegó su arte en todos los barrios porteños. Y más allá.
Nase sigue vivo en Daniel, tal vez más que nunca, aunque se presenta con menor frecuencia. Daniel Stroomer ahora es convocado por empresas y particulares para plasmar su arte puertas adentro, en eventos especiales para promocionar algún producto o en actividades corporativas comoworkshops de grafiti, una novedosa manera de llevar adelante una actividad de team building . A la calle, su lugar natural, vuelve en esos momentos en que se cruza una pared blanca, casi destruida, y no puede evitar sentir esa necesidad de resucitarla con un shock de aerosol y pintura.
"Nunca dejé ni dejaré de pintar en la calle, que es mi lugar de origen, pero la mayoría del tiempo ahora lo dedico a trabajar en forma particular y para empresas -cuenta-. Me han llamado de Nike, Gillette, McDonald's, Ford, Danone y el Dot. Las compañías siempre están invirtiendo en arte y empezaron a convocar a artistas callejeros para tener una relación más estrecha con el público joven", dice Dan, que vive en una casa con paredes blancas, en las que no se ve ningún rastro de aerosol. Allí sólo hay lugar para cuadros y fotografías de artistas amigos.
De a poco, la figura del grafitero -que vivía en el límite entre el arte y el vandalismo, y cargaba en su mochila, además de pintura en aerosol, gran parte de la filosofía de la contracultura- ha ido mutando hasta formar parte del circuito más tradicional del arte, como las galerías, y hasta el corporativo. Para muchos es un pasaje natural, un proceso evolutivo propio de la madurez artística que muchos de ellos han alcanzado ahora, que ya promedian los 30 años.
La mayoría del colectivo de artistas callejeros argentinos que hoy pisa fuerte se ha formado en la calle al son de las cacerolas. Para ellos, la vía pública es un lugar de pertenencia al que vuelven casi como para reafirmar un origen. Sus coloridas huellas son la prueba irrefutable de un arte efervescente, "el único arte vivo", como dice Arturo Pérez-Reverte en su último y recién editado libro El francotirador paciente (Alfaguara), dedicado al revalorizado universo del grafiti.
Ya legitimado como una manifestación del arte contemporáneo, Buenos Aires se presenta para los artistas callejeros como una ciudad grafiti friendly. "Acá hay mucha más libertad para pintar una pared porque es una movida nueva, joven. En Europa hay leyes de urbanización que ni siquiera te permiten pintar tu casa del color que quieras. Es mucho más estricto", dice Dan, que no duda en tocar el timbre de una casa para pedir permiso antes de dejar su sello en la pared del frente.
"Les pregunto si puedo pintar sus paredes, llevo un par de fotos de mi trabajo para que vean que no hago cualquier cosa y pinto por horas. Muchos me preguntan cuánto cobro y se sorprenden cuando les digo que lo hago gratis, porque me gusta." Otras veces -por lo menos, dos al mes- Dan recibe llamadas para pintar murales en casas particulares, aunque, claro, eso sí tiene un costo.
Pero encontrar paredes disponibles hoy ya no es tan sencillo en esta Buenos Aires donde las casas y los viejos paredones se demuelen para levantar torres. Y a veces esa puerta a la que uno llama no se abre, o la respuesta desde el otro lado es un no rotundo. Y también pasa, a medida que se va evolucionando, que aquella pared a la que antes era miraba con cariño, hoy se ignora.
Graciela Goncalves, alias Animalito Land, reconoce que está atravesando por este proceso. "Intento mantener la rutina de salir a pintar los fines de semana. Pero cuesta conseguir paredes -dice-. Y con el tiempo te ponés más ambicioso, necesitás de muros cada vez más grandes y bastante bien conservados porque, una vez que invertís tanto esfuerzo, plata y tiempo querés que se preserve."
Cuando Graciela empezó a pintar murales, bastaba caminar unos metros por las calles Holmberg y Donado, donde vive, y elegir la pared para ponerse a crear. Pero esa zona hoy vive un boom inmobiliario y esas paredes (con algunos de sus grafitis incluidos) se redujeron a escombros y polvo. Casi como una deformación profesional, Graciela admite que no puede dejar de mirar muros desde su bicicleta cuando sale a pedalear. "Me puse quisquillosa; tengo las ganas, la pintura, pero no la pared. Cuando veo una que me gusta y me bajo para pedir permiso, en general me dicen que no. Pero, ahora, con el verano y aprovechando que hay más luz, voy a insistir", afirma Animalito Land, que se dedica desde hace años al arte digital y que empezó a pintar murales por una necesidad casi inconsciente de conectarse con gente.
Hoy no vive exclusivamente de lo que genera pintando a gran escala, de hecho el mayor ingreso se lo lleva su trabajo digital, pero es casi una elección. "Pintar siempre fue todo lo contrario al trabajo y estuvo muy ligado a la libertad. Sigo buscando un estilo definido y que me llamen para hacer eso. Quiero preservar ese lugar de disfrute, por eso todos los trabajos que me salieron para pintar murales fueron en esa dirección."

PINTAR SOBRE LO PINTADO

Para Leandro Frizzera, otro artista parido por la calle, la escasez de paredes en la ciudad no es un obstáculo para seguir pintando. Convencido de que el arte debe ser efímero y estar siempre en movimiento, no duda en invitar a pintar sobre lo ya pintado.
"Creo que un mural nunca debe quedarse quieto. Por eso yo aliento a que otros hagan suya una pared que ya está intervenida por un artista." En esa especie de arenga del arte efímero, Leandro ha tapado varios murales propios.
Pero cuando las paredes de la calle no alcanzan, Frizzera se apodera de las subterráneas. Unas musas que asoman cuando las formaciones del subte de la línea H llegan y parten desde el andén de la estación Hospitales, llevan su firma. Y hacen menos densa la espera. Frizzera sale a pintar murales por placer y también para promocionarse. "La publicidad grande de un tipo que pinta en gran formato es la calle -reconoce Leandro-. Es tu principal vidriera. Más imagen tenés en la calle, más nombre te armás. Por eso siempre tengo una excusa para salir a pintar", dice quien es convocado por marcas como Coca-Cola, Mini Cooper, Cablevisión, AppleStore y Villa del Sur, o particulares para pintar desde medianeras de edificios de 30 metros de altura hasta paredes de livings y fondos de piletas. "A mí me potenció pintar para marcas. No me genera un tema. Además de por placer, yo pinto murales por plata."
Algunos de las obras que Frizzera tapó en honor al arte efímero son los que Milu Correch admiraba mientras esperaba el colectivo en alguna parada de Villa Urquiza, donde vive. Y por los que se metió en un taller dictado por Frizzera para aprender a pintar como él, a gran escala.
"Me ensañaron a pasar eso que tenés en una hoja A4 a un mural de varios metros. Y teniendo obra en la calle, empecé a recibir ofertas de trabajo. Tu mural es tu publicidad, estás vendiendo y exponiendo tu trabajo -dice Milu, que tiene apenas 22 años-. Pero una de las principales razones por las que pinto es porque la paso bien." Desde que empezó a trabajar pintando murales, hace un año, Milu recibió ofertas de pequeños locales, grandes marcas, festivales y municipios de acá y de Europa. A la hora de poner un precio a su trabajo, no duda. "Cuanto menos libertad tengo, más caro lo cobro. Si no me reditúa artísticamente, me tiene que redituar desde lo económico. Es algo que evaluás trabajo por trabajo."
 
Georgiona Ciotti pinta un mural para la peluquería De la cabeza, en Palermo. Foto: LA NACION / Ignacio Coló
Pero dentro del colectivo del arte callejero hay quienes eligen no trabajar para grandes marcas. Éste es el caso de Georgina Ciotti, que después de 10 años de vivir en España, donde trabajó en cine y publicidad, volvió en 2009 a Buenos Aires a probar tres meses y se quedó acá porque, a diferencia de lo que estaba pasando en España, donde el arte callejero empezaba a prohibirse, "las calles estaban disponibles y había una sensación de que había mucho por hacer y mucho apoyo institucional".
Entre sus elecciones artísticas y de vida está la de no trabajar para empresas que alienten el consumo excesivo y desmedido, y privilegiar los pequeños emprendedores: centros culturales, salas de ensayo y peluquerías como De la cabeza, donde ahora está haciendo un trabajo que mezcla pintura con escultura.
"Busqué pintar en la calle con la intención de tener más a despliegue, no para promocionarme. Y ahí son muchas cosas las que cambian. Por empezar, hay una interacción con el entorno, no estás solo en tu taller. -dice Georgina-. Creo que lo que más me gusta es que hay una devolución en tiempo real y esta cosa de que, si bien te apoderás del espacio público, al mismo tiempo tenés que soltar tu obra y dejarla ir."

CARNE DE GALERÍAS

Lucas Larnier empezó a salir a pintar a la calle junto con sus amigos de la FADU (la Facultad de Diseño de la UBA), cuando las cacerolas todavía eran dueñas de la vía pública. Lucas dirige su estudio, Kid Gaucho, el lugar que "le da de comer" y donde combina el diseño aprendido en la facultad con el arte mamado en los talleres a los que asistió de chico.
"Cada vez pinto menos en la calle, salvo invitaciones de otros artistas -reconoce-. Hoy estoy enfocado en la producción privada. Es un proceso natural que en mi caso tiene que ver con la necesidad de abordar otros planos. Yo no nací pintando en la calle; en un momento encontré ahí un lugar para hacer arte, pero después te das cuenta que lo que producís dentro de tu taller también te da mucha satisfacción." Lucas expuso en la primera muestra organizada por Hollywood in Cambodia, una galería exclusiva de artistas callejeros y hoy tiene obra en Kosovo Gallery, un espacio que mezcla cultura de la calle con arte contemporáneo. "La calle y una galería son espacios complementarios; lo importante es tratar de contar algo a través de la pintura, sea donde sea."
 
El artista Diego Roa hizo ruido con la serie de caras de niños que pintó primero en tachos de basura y luego en formato de cuadro. Foto: LA NACION / Ignacio Coló
Diego Roa y RRAA. (se pronuncia ra-ra) son artistas que coquetean siempre con la calle, pero sus nombres están fuertemente asociados con el arte que se expone puertas adentro. Diego fue el best seller del barrio Joven del último ArteBA, donde los cuadros de su serie de niños azules se vendía como pan caliente en la galería Fiebre. Y las tapas de vinilos intervenidos por RRAA. (su identidad será siempre un misterio) también se vendieron muy bien.
Diego supo hacer ruido en el mundo artístico con sus tachos de basura intervenidos con la cara de esos niños que después formaron parte de esa serie tan bien recibida por el público. "Pinté los tachos sin firma, no quería que me conocieran. y de repente empezaron a buscar quién era el que hacía esos dibujos -cuenta-. Me llamaron de galerías y se dieron cuenta de que lo que tenía en la calle era una síntesis de mi obra. Sigo haciendo obra en la calle, pero nadie sabe que soy yo. Es un juego que me gusta." RRAA. siempre se movió en el circuito in-door. Hasta que le dio por salir a la calle a intervenir afiches publicitarios con máscaras celestes. "Salí hace un año y medio y fue un antes y un después porque tuve mucha más repercusión y murmullo. Es algo que ve todo el mundo." RRAA. tiene claro que la galería y la calle son dos espacios distintos: "Lo que está en la calle es de la calle. No está bueno trasladarlo de manera literal".
Aunque la literalidad en el arte siempre es subjetiva..

Dime qué celular tienes y te diré cómo eres

Hábitos

Dime qué celular tienes y te diré cómo eres

Un estudio en la Argentina y otro en Inglaterra revelan cómo es la personalidad según la marca de teléfono móvil que se elija; los que prefieren iPhone son más exitosos, mientras que los aficionados a Android tienen mejores modales
Por   | Para LA NACION
No sólo las prendas que vestimos dan algunos indicios sobre nuestra personalidad. De hecho, nuestro teléfono puede decir mucho acerca de cómo somos.
"Al elegir un celular, el consumidor no sólo piensa en sus funciones, sino en lo que transmite su marca. En este sentido, los teléfonos hacen que un individuo se muestre tal como quiere verse, algo que antes se limitaba al reloj y al corte de pelo que cada uno elegía. Por eso, un dispositivo de determinado fabricante muchas veces permite hacer un perfil básico de su propietario", explica Fernando del Río, director comercial de la operadora de telefonía Claro.
Siguiendo esta línea, el informe Telefonía móvil, segmento individuos 2013 , realizado por la consultora Carrier & Asociados, revela que en la Argentina, Nokia tiene mayor presencia proporcional en los niveles socioeconómicos más bajos, así como en los usuarios más antiguos y entre las mujeres. Esta marca también es muy utilizada por los que no consumen datos (es decir, Internet móvil) y por aquellos que hace mucho tiempo que no renuevan su teléfono.
La investigación agrega que "Samsung tiene proporcionalmente una mayor penetración en los niveles socieconómicos más altos, entre jóvenes y adultos, y entre aquellos que adquirieron un equipo recientemente".
Según Enrique Carrier, director de esta consultora, "si se considera el total de los equipos en uso, se observa un claro dominio de Samsung y Nokia, y más atrás le siguen BlackBerry y Motorola". En este sentido, BlackBerry también tiene una mayor penetración en los usuarios de niveles socioeconómicos altos. En términos etarios, su fuerte está en los extremos, es decir, los adolescentes y los de edad más avanzada, así como entre los hombres, mientras que los modelos de Motorola son más elegidos por los usuarios de los segmentos medios, adultos, hombres y con un equipo de entre 1 y 2 años de antigüedad. "Esto tiene que ver con que en los años 90 e inicios de 2000, Motorola era una marca muy fuerte en el país, por eso entre nuestros usuarios se destacan las personas mayores de 35 años", explica Germán Greco, director de ventas de Motorola Mobility.
Una investigación realizada sobre una población de 2000 personas, y patrocinada por la firma inglesa de telefonía TalkTalk Mobile con objeto de determinar si la elección del teléfono tiene relación con la personalidad de su propietario, reveló que los usuarios de iPhone son más vanidosos, seductores, coquetos, ambiciosos, exitosos y trabajadores, al tiempo que gastan más que la media en ropa y aseo personal, comparado con los que usan equipos con sistemas operativos BlackBerry y Android.
El sondeo también indica que los que se identifican con la firma de la manzana son los que viajan con mayor frecuencia y están más activos en las redes sociales.

CREATIVOS E INTROVERTIDOS

La investigación agrega que "las personas que prefieren utilizar un equipo con Android son las que tienen mejores modales, ven más televisión y también beben más alcohol comparado con los otros usuarios. Además son las más creativas, tímidas, introvertidas y tranquilas. Por último, los amantes de BlackBerry son los que ganan más dinero, tienen más amigos y entablan relaciones a más largo plazo".
"Los usuarios de iPhone son más conscientes de la importancia de la imagen personal, mientras que los que usan BlackBerry son los que están más ocupados e incluso son los que hacen el uso más intensivo del dispositivo", asegura Dan Meader, director of Mobile at TalkTalk.
Esta afirmación condice con las palabras de Federico Vara, enterprise account manager de BlackBerry: "Cuando pensamos en el usuario de nuestro equipo, nos enfocamos en aquel que lo usa muy activamente, por eso buscamos que nuestros modelos puedan operar de manera rápida y sencilla".
En el estudio inglés, los encuestados debían indicar rasgos de su personalidad, hábitos diarios y el tipo de industria en la cual se desempeñan; estos datos podrían, claro, no coincidir con los habitantes de la Argentina. Así, los usuarios de BlackBerry se calificaron a sí mismos como impuntuales y con una personalidad fuerte. Muchos trabajan en empresas de salud, finanzas y bienes raíces. En tanto, los que poseen un iPhone trabajan más en medios de comunicación, editoriales, retail y educación. Los propietarios de Android son los que tienen la mayor cantidad de puestos de trabajo en ingeniería, gobierno, servicios públicos y servicios ambientales.
Los ejecutivos indican que dado que usamos el celular casi todo el día, es interesante analizar cómo la elección de un determinado teléfono puede reflejar diferentes aspectos de nuestra personalidad. Y Greco agrega: "Por este motivo, en Estados Unidos lanzamos la propuesta Moto Maker, que le permite a cada comprador personalizar su teléfono en el momento de encargarlo desde la Web. Por ejemplo se puede elegir el color de la carcasa, las tonalidades para el marco de la cámara y el color de los botones de volumen. En la parte frontal se puede escoger entre blanco o negro, entre otras opciones". En este línea, y pensando en cautivar a los usuarios más jóvenes, Roxana Dubar, gerente de marketing de Nokia para Cono Sur, también apuesta por la personalización de los colores de la línea Lumia. "Está claro que mientras los jóvenes buscan personalizar su teléfono al máximo, los mayores privilegian que a simple vista, las personas que la rodean puedan distinguir el modelo".
Según la ejecutiva, si bien es cierto que más allá de las funciones de un teléfono las personas buscan una marca que las represente, también es verdad que la rotación de una marca por otra es mucho más alta que en el pasado. "Antes, los usuarios eran más fieles, por eso hay muchos que utilizan equipos Nokia desde hace años. Sin embargo, desde 2011, cuando comenzaron a multiplicarse los modelos de smartphones, la gente comenzó a cambiar más. Por eso los fabricantes hacen tantas investigaciones de mercado y están tanto en la calle buscando las tendencias, porque la marca que lanza a tiempo el modelo que está buscando la gente, gana."
Tal como concluye Fernando del Río: "Hay que recordar que este tema es tan fugaz como la moda, ya que la identificación de un usuario con una marca depende de cómo sopla el viento en la industria tecnológica, el mundo del diseño y, por supuesto, el estado de ánimo general".