domingo, 1 de septiembre de 2013

Descifrar datos, el nuevo reto en Internet

En Buenos Aires, periodistas, diseñadores y programadores de distintos países se reunieron tres días en el Hacks Hackers para compartir experiencias digitales que "liberan" la información pública escondida en la red y la ponen a disposición de todos.



El lugar es una antigua fábrica abandonada que una inversión privada transformó en un centro cultural muy cool, el Konex, en pleno barrio de Once porteño. Allí, en donde alguna vez hubo obreros en una línea de producción, hoy se repiten una y otra vez palabras como datos, scrapping, hacking, documentos, visualizaciones, mapas y otras que forman parte del código común de oradores, expositores y asistentes al Hacks Hackers Buenos Aires, capítulo argentino de un encuentro internacional que reúne año a año, en distintos países, a periodistas, diseñadores y programadores (o desarrolladores, como se elige llamarlos aquí).
El objetivo del evento que terminó ayer es compartir conocimientos y experiencias que usan el periodismo, el diseño gráfico y la programación informática para "liberar" datos, ese capital gratuito y abundante disponible hoy en internet aunque caóticamente diseminado y casi siempre encriptado en archivos ilegibles (o inaccesibles), que los hackers vienen ahora a democratizar y hacer visible con tecnología (software) libre y gratuita.
"Hay más de 900 participantes. Podemos decir oficialmente que éste es el Hacks Hackers más grande del mundo", anuncia al micrófono cuando le toca dar su charla a Dan Sinker, un estadounidense de bizarra barba larga que representa a la Mozilla Foundation, una de las impulsoras de estos encuentros. Desde las butacas el público aplaude y aprovecha para dar descanso a sus manos hiperocupadas en las pantallas de sus smartphones, tablets o netbooks que brillan en la oscuridad de la sala mayor del Konex.
Pese a que lo parece, no es éste un congreso de nerds, esos genios perdedores que el cine y la TV estereotiparon hasta volverlos ganadores. No, en el HHBA los "aparatos" son sólo la herramienta para estimular la creatividad y la colaboración entre gente que no se conoce (algunos ni siquiera viven en Argentina; han llegado de China, EEUU, Inglaterra, Kenia, México, Brasil, Chile, Costa Rica...) pero que está interesada en "reiniciar" a los medios y confía -o cree ciegamente- que esto es el futuro del periodismo.
Feria de oportunidades
Mientras en el escenario pasan una tras otra las keynotes (charlas) y en la antesala se desarrollan los workshops (talleres), en la nave central, un galpón sin nostalgia de la antigua fábrica, encontramos la Media Feria.
Acomodados en mesones uno al lado del otro, los expositores -la gran mayoría sub 35- orientan la pantalla de sus computadoras hacia el público como si fuera una feria de ciencias escolar pero del mundo digital.
No buscan vender nada. Sólo mostrar sus desarrollos que utilizan bases de datos públicas transformadas en visualizaciones, mapas o sitios webs que ofrecen para el uso de todos. Porque la lógica de esto es la gratuidad, la colaboración, el trabajo en equipo, para enriquecer lo que alguien empezó con el aporte de los demás.
"Nosotros analizamos los datos del portal que abrió la Nación y nos interesó lo de la capacidad hotelera de las 55 ciudades del país. Entonces hicimos una visualización en donde se ve dinámicamente, en el tiempo, cómo la gente por ejemplo viaja a la costa en el verano y en la temporada baja elige otros destinos", dice detrás del mesón Pablo Paladino, de Hotel Viz, un mapa de la Argentina que va mostrando estadísticamente la ocupación hotelera a través de círculos que se inflan como globos de acuerdo a en qué ciudad apoyemos el mouse o el dedo.
El sitio -que ganó el Hackaton nacional hace un mes- fue construido con información de Datospublicos.org, un portal del gobierno nacional de reciente lanzamiento que comparte vecindad en la feria con uno similar del gobierno porteño, dejando de lado en el mundo virtual las rencillas que los enfrentan en el real.
"¡Quién sabe si de aquí no saldrá el próximo Mark Zuckerberg"!, bromea alguien pero algunos no lo toman como una humorada. Es que en el lugar se respira espíritu emprendedor y mucha pasión por el "cambio", otra de las palabras de moda en el HHBA. Allí están los grandes medios nacionales que han ido a comprobarlo: TN, La Nación y la agencia oficial Télam tienen sus mesones mostrando sus experiencias en periodismo de datos.
Con ellos se mezclan Chequeado.com, un sitio que chequea si lo que declaran los políticos argentinos tiene asidero real; Cargografías, un proyecto para conocer la trayectoria en cargos públicos de todos los protagonistas de la política del país; Poderopedia, una base de datos de perfiles y mapas de conexiones de las personas, empresas y organizaciones más influyentes de Chile; ProPublica, una ONG que produce periodismo de investigación de interés público en EEUU; y hasta VotaloBotalo, el crédito mendocino que viene ganando terreno en América Latina.
En todos los proyectos, el software libre (programas informáticos gratuitos y modificables) es el rey. Ahí está Vivimos Juntos para demostrarlo: utilizando D3, una "librería" que permite generar gráficos, programarlos y verlos en 3D, sus hacedores construyeron una visualización que muestra la concentración de la población en el país en unos pocos centros urbanos. Con precisión matemática, la aplicación (que se puede ver en www.arena.palamago.com.ar/poblacion) va desplegando las cifras en un mapa tomando como base los datos estadísticos del último censo nacional. ¿Complicado de construir? Para nada: dos pibes lo hicieron, en sus ratos libres, en menos de una semana.
Es que la velocidad es clave para desarrollar iniciativas hoy en el mundo de internet porque mañana todo cambiará, hay que adaptarse rápido y hacer cosas nuevas. Ahí esta el gran Hackatón del último día del HHBA, cuando público, oradores y expositores se mezclan sin distinción de nacionalidad, saberes ni pergaminos, sentados alrededor de los mesones y frente a sus computadoras para tirar ideas y desarrollarlas allí mismo.
En equipo, periodistas, diseñadores y programadores juntos, trazando el camino al futuro que avizoran más pronto que tarde.
 

universidad de navarra del opus dei haciendo negocios en todo el mundo la parte academica no importa una universidad que hace caja

Entrevista con

Alfonso Sánchez-Tabernero: "Los medios no están en el negocio de la tecnología, sino en el del talento"

Enfoques
La industria de los medios se encuentra bajo los efectos de un terremoto del que saldrán fortalecidos sólo aquellos medios que cuenten con el talento necesario para anticipar los deseos de las audiencias. Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra y catedrático de empresa informativa, explica que, aunque el plan suena sencillo, la complejidad radica en el contexto de creciente incertidumbre en el que se mueven los medios.
En este escenario de transformación, por ejemplo, The Washington Post -un diario de 136 años que hizo renunciar a un presidente de los Estados Unidos- fue vendido por US$ 250 millones, y pocos días después la capitalización bursátil de Facebook superó la barrera de los US$ 100.000 millones.
Nacido en Salamanca hace 52 años, su temprano foco en la gestión de empresas de comunicación lo llevó durante años como profesor visitante por universidades de Düsserldorf, Manchester, Chicago y Nueva York. Presidió la European Media Management Association, ha publicado como autor o coautor más de diez libros en la materia, y luego de haber sido decano de la Facultad de Comunicación de Navarra, desde hace un año conduce los destinos de una universidad que tiene 11.000 alumnos y factura 340 millones de euros al año.
Invitado a Buenos Aires por la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, mantuvo reuniones con directivos de medios y dictó clases en la maestría en Gestión de Contenidos de su Escuela de Posgrados. Sánchez-Tabernero asegura: "Los medios están en el negocio del talento, porque su desafío es contar con los equipos adecuados para leer y satisfacer las necesidades latentes de su público en tiempos de incertidumbre".
Sánchez-Tabernero también explica que la reconfiguración del ecosistema de medios obliga a repensar la industria desde adentro, lo que demanda un cambio cultural que coloque a las organizaciones informativas en la senda de la innovación.
-¿Cuál es hoy el principal desafío para la industria de los medios?
-Lo primero es reconocer y aceptar que las ventajas sobre las cuales se construyeron los medios del siglo XX ya no alcanzan. En la mayor parte de los mercados los medios han vivido en una situación de oligopolio: llegar primero daba grandes ventajas, y las barreras de entrada estaban dadas por su tamaño o su economía de escala. Se podían generar márgenes del 25% de rentabilidad con empresas mal gestionadas, pero apalancadas en sus sistemas de producción y distribución. Hoy es insostenible descansar en esas ventajas del pasado, porque la tecnología, los cambios demográficos y los nuevos hábitos han multiplicado la competencia. Si a esto sumamos las crisis particulares de algunas economías nos encontramos con la tormenta perfecta, como en el caso de España. En 2007 se invirtieron allí 8000 millones de euros en publicidad, y el año pasado fueron sólo 4600. Ni hablar de algunas sofisticadas técnicas de suicidio de algunos medios, como el excesivo endeudamiento motivado por un desmesurado afán por crecer, o la imprudente exposición en el mercado de capitales.
-¿Y cuáles serían las ventajas competitivas para el siglo XXI?
-Creo que las actuales y las del futuro son fundamentalmente intangibles. Las compañías de comunicación que quieran ser relevantes en el futuro necesitan dos cosas. Por un lado, una enorme empatía con el público, una fina sintonía para entenderlo, detectar sus humores y anticiparse a los signos de cambio. Esto supone interés y capacidad incluso para anticipar sus demandas implícitas, aquellas que ni el propio público puede articular, pero que están allí, latentes. Una segunda cuestión es la capacidad para generar y construir equipos humanos extraordinarios. Hoy las compañías de comunicación no están en el negocio de las rotativas ni de la tecnología, sino en el negocio del talento. Talento que integre equipos de gente culta, motivada, con criterio, que se divierte haciendo un producto que cautiva al público.
-¿Cómo ha sido, a su juicio, la reacción de la industria ante los cambios?
-No muy positiva. Gran parte de las empresas de medios han estado ocupadas cuidando su pasado, con una actitud muy defensiva y esperando que nada cambie. Evidentemente hay casos de éxito, pero hay muchos más casos de fracaso. Buena parte de los fracasos ha tenido que ver con confundir las prioridades por mirar donde no se debía mirar. Creo que los medios han mirado demasiado la cuenta de resultados, que es la consecuencia de la actividad, pero no puede ser el objetivo excluyente. También creo que han mirado demasiado a su competencia, y cuando la competencia se equivoca arrastra con su error al resto. Algunos de los aciertos, como cerrar los contenidos digitales y cobrar por ellos, no son fáciles de imitar entre compañías y mercados. Además, algunos medios se han encandilado con las posibilidades de la tecnología, y en el camino han perdido de vista al público. La prioridad por el tamaño, compararse con la competencia o ser un innovador tecnológico, en mi opinión, ha confundido prioridades. La rentabilidad y la cuota de mercado son consecuencias de la buena gestión, pero cuando se convierten en obsesión distorsionan las decisiones. Por otra parte, el contexto de incertidumbre ha llevado a muchos directivos a olvidar el gobierno estratégico de sus compañías.
-Si parte del problema fue mirar al lugar equivocado, ¿hacia dónde deberían estar mirando hoy las empresas de comunicación?
-Hay sectores cercanos al mundo de la comunicación de los cuales se puede aprender mucho. eBay, Amazon, Apple o Google son compañías que nos dicen cosas relevantes para este tiempo. Apple con su pasión por el diseño nos dice que a la gente le gustan las cosas bellas; no sólo que funcionen y resuelvan problemas, sino que además sean "cool". Todos estamos cargados de emociones y pasiones sobre los que operan esas dimensiones, por eso la gente "se viste" con los productos de Apple.
-Menciona a Amazon, cuyo dueño, Jeff Bezos, acaba de comprar The Washington Post. ¿Cree que puede insuflar nuevas ideas al negocio de los diarios, como anticipan algunos analistas?
-Desconozco las intenciones de Jeff Bezos, pero en la operación hay dos datos que me parecen preocupantes. Primero su precio: 250 millones de dólares es muy poco. The Washington Post es un ícono, un diario que tumbó a un presidente de los Estados Unidos revelando un tremendo caso de corrupción. Es preocupante pero sincera su pérdida de relevancia y la baja expectativa respecto de su futuro. Por otro lado, es una señal que indica que a gran parte de la industria le falta creatividad, innovación y atrevimiento para reformular su modelo de negocio. Lo ha dicho el propio Don Graham, hasta ahora dueño del Post: "Nuestro problema es que no hemos sabido dar con las ideas adecuadas".
-Es una industria sin profetas.
-Sin profetas ni héroes. Y los profetas que han triunfado en otros ámbitos, cuando entran al mundo de la comunicación en general fracasan, no saben replicar sus éxitos de otras industrias. Jeff Bezos no está en el mundo de la comunicación, está en el mundo del marketing, de la logística y la comercialización, pero no en el de los contenidos. Tal vez sea la excepción, pero el mundo de la comunicación es muy complejo y singular, con productos que cada día cambian y no se pueden almacenar, con un cotidiano trabajo creativo colectivo, y con el público con demandas cada vez más cambiantes. En las últimas décadas las personas que mayor impacto han causado en la industria de la comunicación o que han encontrado nuevas fórmulas de éxito han vivido desde adentro los cambios y han desarrollado una fina sintonía con la gestión de una empresa de comunicación. Por ejemplo, Rupert Murdoch, que heredó el periódico de su padre a los 26 años. O Disney, una compañía con una gran cantera de profesionales.
-¿Cómo ha modificado Internet los hábitos de las audiencias?
-Uno de los principales cambios tiene que ver con que al público ya no le alcanza con ser lector o espectador, ahora quiere ser parte de la conversación. No es un cambio pasajero; llegó para quedarse. Cuando un canal de televisión transmite un partido de fútbol, no puede ignorar que la gran mayoría de su público está mirando no sólo la pantalla de TV, sino también la de su celular.
-¿La segunda pantalla es una amenaza?
-Depende. Amenaza para quienes se sienten a esperar y ver qué pasa. Pero es un fenómeno creciente y universal, un dato de la realidad que ningún programador puede ignorar. Porque además de amenaza es un desafío que incluye la necesidad de entender, y el coraje para probar y ensayar. Experimentar en el mundo digital no es caro; lo caro es esperar a ver cómo lo hacen los demás.
-¿Estos fenómenos modifican la noción de calidad mediática?
-En alguna medida, sí. Creo que la calidad tiene tres perspectivas, cada una de ellas necesaria, pero no suficiente. La primera es más subjetiva, y tiene que ver con la adecuación a las demandas del público. Es aquí donde los cambios de hábito hacen evolucionar el concepto de calidad. Un lector de diario o un oyente de radio hoy no busca en esos medios lo que buscaba hace 15 o 20 años. La segunda perspectiva es más objetiva, y tiene que ver con la adecuación a unos estándares profesionales ya establecidos como buen periodismo: citar las fuentes o sostener la opinión con datos, por ejemplo. La tercera perspectiva es acaso la más difícil, y tiene que ver con desarrollar una fuerte identidad, un carácter que destaque a esa marca del resto, y luego por supuesto la capacidad de ser fiel a esa identidad. El problema muchas veces es que sostener la calidad puede significar renunciar a parte de la rentabilidad de corto plazo para sostener el negocio de la credibilidad a largo plazo.
-¿Qué compañías lo están haciendo especialmente bien?
-Creo que en la Red y fuera de ella los que mejor lo están haciendo son los grandes diarios económicos, como The Wall Street Journal o el Financial Times. Tienen tanta convicción en la calidad de sus productos que han sido capaces de salirse de la locura colectiva de dar todo gratis en la Web, y han construido otros modelos de negocios exitosos y rentables. También me parece muy interesante el cambio que introducen algunos diarios deportivos. Descubrieron que su función no es informar sobre lo que pasó ayer, lo que se supone que es la función tradicional de un periódico, sino compartir emociones con su público. De modo que ponen todo de sí para celebrar los éxitos o llorar las derrotas junto con su público. De nuevo, creo que quien acierta casi siempre es quien se puso en el lugar de la audiencia. En el mundo de la ficción, Pixar ha demostrado que el axioma de que sólo dos o tres de cada diez películas son rentables era un mito. Modificaron el paradigma de la industria, porque todas las películas de Pixar han sido rentables
-¿Son tiempos en los que se diluyen las fronteras entre la información y el entretenimiento?
-Son tiempos de incertidumbre, y en tiempos de incertidumbre se diluyen todas las fronteras: entre las industrias, entre las plataformas y hasta entre los géneros. Es un contexto complejo en el que para acertar, antes hay que entender. Esto pasa no sólo en la industria de los medios, sino en muchas otras áreas de la economía y la sociedad. Pero creo que una de las claves está en trabajar con gente que aprenda a disfrutar de la incertidumbre, porque al mismo tiempo es un tiempo de enormes posibilidades y desafíos. El problema es que hay mucha gente dedicada a los contenidos y medios que añora el mundo estable y predecible en el que trabajó en el pasado. Hoy se necesitan personas capaces de interesarse por lo nuevo, gente con capacidad de aprender, de anticipación para adecuar los productos y modelos de negocios a las nuevas realidades.
-Un reciente informe del Pew Institute en los Estados Unidos señala que el 90% de la información que circula en la Web fue generada por la redacción de un gran medio. Considerando el papel del periodismo en las democracias modernas, ¿la crisis de algunos grandes medios puede ser leída como una crisis para el periodismo, con impacto en la salud democrática?
-Sin periodismo de calidad una democracia se empobrece. Y es cierto que muchos íconos del periodismo de calidad están en problemas. Algunos incluso han desaparecido, como la revista Newsweek, que ya no circula en papel y sólo conserva una versión web muy débil. Por eso hay una enorme responsabilidad en los líderes de la industria por encontrar nuevos modelos de negocios que puedan sostener el periodismo de calidad, que es caro. En la sociedad moderna los medios forman parte de un triángulo integrado por el poder político, los ciudadanos y los propios medios. Ese triángulo necesita mantener su equilibrio como condición de una democracia saludable. Las influencias son cruzadas: los ciudadanos son el vértice más débil, pero influyen con su voto y su decisión de compra o consumo de un medio; los medios influyen con su selección de temas, su punto de vista. Y el poder político, el vértice más fuerte, influye con sus decisiones administrativas o el manejo de su pauta, y aquí cualquier exceso puede generar problemas. La democracia necesita medios en situación de competencia para asegurar la pluralidad, y fuertes para poder defender y defenderse de los excesos del poder..

Adiós a la teoría del voto cautivo

Enfoques
Contra todos los pronósticos, el kirchnerismo retrocedió en las primarias en los 24 partidos del conurbano bonaerense, un fenómeno que muestra la fragilidad de las redes clientelares para asegurar votos, el deterioro persistente de la calidad de vida de los más pobres y la presencia de cambios demográficos y sociales en una zona electoralmente estratégica que ya tienen efectos en las urnas
Por   | LA NACION
La foto se tomó unos días antes de las elecciones primarias de agosto, y se difundió por Facebook. Muestra una esquina de Moreno -calles de tierra, un solitario local con paredes descascaradas-, donde un cartel, sostenido por dos cajones de gaseosa, advierte: "Votemos todos y todas a Cristina y Fabián Ríos. Si no votamos, chau pensión, chau Anses, chau jubilasion, chau salarios de nuestros hijos".
Con los resultados de las PASO a la vista, la imagen -similar a muchas repartidas en toda la extensa geografía del conurbano, y que podría haberse fotografiado, con otros nombres, en cualquier momento de las últimas décadas- devuelve otra lectura posible. Muchos de los vecinos leyeron el cartel, cobraron la pensión y retiraron su bolsa de alimentos, pero, en su mayoría, no votaron al kirchnerismo.
Esa desobediencia, que a los sociólogos y antropólogos que estudian el clientelismo no les asombra en lo más mínimo, y que los punteros e intendentes también conocen muy bien, sí parece haber descolocado a muchos dirigentes del Frente para la Victoria, enfrentados a una fuga de votos por debajo, sobre todo hacia Sergio Massa, en los lugares en que parecían más cautivos.
En efecto, en los 24 partidos del conurbano bonaerense, el kirchnerismo perdió 27,4 puntos porcentuales con respecto a las elecciones de 2011, más de lo que perdió en el total del país (25,8). En todos los partidos se registró una merma de votos para el oficialismo, desde 45,5 puntos menos en Tigre, tierra opositora, a 13 puntos menos en Lomas de Zamora, tierra oficialista.
Las explicaciones para esta disminución del apoyo en el conurbano mayormente peronista son variadas: para algunos, La Cámpora no supo hacer el trabajo en el terreno y muchos intendentes terminaron jugando en contra del Gobierno; para otros, la inflación, la inseguridad y la falta de trabajo, fenómenos que se agudizan entre los más pobres, motivaron un voto castigo al oficialismo; algunos señalan transformaciones sociodemográficas que ya están teniendo impacto electoral.
En el desconcierto oficialista y en algunas explicaciones anida, sin embargo, el persistente estereotipo sobre el voto de los pobres, al mismo tiempo llevados de las narices por un plan social y racionales como para calcular costos y beneficios y "vender" su voto. Algo pasa en el conurbano, y de saber leerlo parecen depender en buena medida los resultados de octubre.

El estratégico segundo cordón

Populoso, heterogéneo, hogar de millonarios y excluidos por igual, el conurbano aloja, según el último censo nacional, a algo más de 9.910.000 habitantes (casi un cuarto de la población del país), un número que se multiplica aceleradamente: entre 2001 y 2010 su población creció un 14,1%, cuatro puntos por encima de la media nacional. Si la lupa se acerca a los dos cordones que lo constituyen, en círculos concéntricos que rodean a la ciudad de Buenos Aires, más un tercer cordón que llega hasta La Plata -en total, casi 15 millones de habitantes-, estos movimientos poblacionales muestran además dimensiones que pueden explicar resultados electorales.
"Hay un dato del último censo que ya empieza a tener impacto político-territorial. Por primera vez, los partidos de la segunda corona, los más alejados, superan en población a los de la primera corona y a la Capital", advierte Andrés Barsky, investigador del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), y ofrece los números: la ciudad de Buenos Aires está estancada hace años en 3 millones de habitantes; el primer cordón crece poco y tiene 4 millones de habitantes, mientras el segundo crece aceleradamente y ya alcanza los 5 millones de habitantes. "La dirigencia política opera con otro tipo de lógica territorial, la de las secciones electorales. Pero esta regionalización, que agrupa partidos de distintas coronas, dificulta ver estos fenómenos demográficos", sigue Barsky.
"La gran pregunta de las PASO era ver cómo se iban a comportar los partidos del segundo y tercer cordón, donde parecía concentrarse el voto duro e irreductiblemente afín al Gobierno. Massa irrumpió desde un partido de la segunda corona (Tigre) y tuvo aliados estratégicos en partidos vecinos muy populosos de ese mismo cordón (Malvinas Argentinas, San Fernando, San Miguel y Almirante Brown) y del tercero (Pilar y Escobar), además de uno importantísimo del primer cordón industrial (San Martín). El reacomodamiento de fuerzas políticas que protagonizó el Frente Renovador se produjo en el centro del conurbano profundo, donde están sucediendo estas transformaciones sociodemográficas", apunta. Las cifras electorales apoyan el argumento: entre los 24 partidos, los 11 que más votos kirchneristas perdieron con respecto a 2011 pertenecen al segundo cordón.
Cuando se pasa del mapa a las calles, la vida cotidiana en las zonas más postergadas del conurbano puede explicar por qué ni siquiera la bienvenida Asignación Universal por Hijo y otras transferencias directas de dinero pudieron detener la fuga de votos. "El sector de los vulnerables, que hacen changas y viven del trabajo informal, ha tenido un mal 2012: se paró la construcción y la industria textil, y está sobrendeudado, porque tomó créditos a 90 o 100% anual que ahora tiene que pagar con menos ingresos. Y en 2013 la situación no ha levantado aún -apunta Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación, actualmente en el equipo técnico de Massa-. Al mismo tiempo, en el conurbano se da el fenómeno del malvivir: estar hacinado, tener un mal trabajo y viajar mal, a lo que hay que sumar la inseguridad y el problema de las adicciones. Esto se fue agudizando en los últimos años. Los pobres votan en términos de oferta y de cómo perciben su situación."
De los 43.000 millones de pesos que el Gobierno destina a ayuda social, 38.000 millones llegan en forma de transferencias directas de dinero, como la AUH y pensiones no contributivas. "Hasta ahora estas políticas habían sido un factor para evitar la pobreza extrema, pero prácticamente alcanzan para una canasta alimentaria y nada más. La mayor parte de los sectores pobres no tiene trabajo formal, la inflación los impacta especialmente y la tasa de desocupación es más alta que el promedio. La mejora del consumo que se dio en los últimos años se ha interrumpido y hay un retroceso que ya no se puede compensar con las transferencias monetarias", dice Ernesto Kritz, director del área de Estudios laborales y sociales de Poliarquía.
A esto se suma un fenómeno que se está dando en otros países de la región: "En los últimos años ha surgido una nueva clase media suburbana, que ha comenzado a identificarse con los valores aspiracionales y autorreferenciales de las clases medias de los grandes centros urbanos, que en general tienen una mirada crítica del Gobierno. Con un patrón de consumo más sofisticado, ahora han comenzado a sentir el costo económico de sostener ese nivel de vida", advierte Barsky.

Agenda transversal

Un elemento parece estar fuera de duda: la vinculación de larga data de los sectores populares con el peronismo, en buena medida porque, para quien tiene que resolver todos los días problemas básicos con pocos o ningún recurso, la lealtad se devuelve a quienes responden de manera continuada en el tiempo. Y eso es lo que el peronismo (no La Cámpora, dicen algunos intendentes) siempre ha sabido hacer. Así, curiosamente, mientras parte de las clases medias pueden ver en Massa una renovación, si un intendente del conurbano se pasa a las filas del massismo no deja necesariamente de ser peronista.
"Hay un patrón que se repite en el tiempo, que es la asociación entre bajo nivel socioeconómico y apoyo al peronismo. Y esto se mantuvo en esta elección, en la que el PJ en conjunto sigue reuniendo el apoyo mayoritario de los segmentos de nivel socioeconómico bajo. La pregunta es por qué la gente eligió a un peronismo o a otro -analiza la politóloga María Laura Tagina, docente en la Universidad Nacional de San Martín y en la de La Matanza-. Probablemente, Massa haya ganado al poner en la agenda electoral dos debates de peso, como la inseguridad y la inflación, que atraviesan a todas las clases sociales. Son temas transversales que permitieron reunir apoyo transversal."
¿Será que el kirchnerismo no tiene el arraigo del peronismo en los sectores populares? "No. El kirchnerismo es peronismo, el peronismo oficial hoy. Creo que sigue siendo absolutamente fuerte en los sectores populares y que los resultados de las primarias tienen que ver con la naturaleza de una elección intermedia, en las que a los oficialismos siempre les va peor que en una presidencial, donde se está viendo quién juega por dentro o por afuera del peronismo, en un gobierno que está empezando una transición", afirma Mariela Szwarcberg, profesora del Reed Collage en Portland, Estados Unidos, especializada en movilización de sectores populares y clientelismo en América latina.
Que viven de planes sociales y por eso son "vagos". Que votan por una bolsa de comida o algunos ladrillos a quien sea que se los entregue. Que con el "aparato" se puede ganar una elección. El mundo popular es un compendio de prejuicios para la clase media y alta que lo mira de lejos, muchos de los cuales estas elecciones parecen haber contribuido a poner en cuestión. "El clientelismo es uno de los fenómenos más estudiados en las ciencias sociales en los últimos 15 años. Ya es un lugar común decir que es un prejuicio y que no explica el comportamiento electoral -dice el sociólogo Ariel Wilkis, docente y director de la carrera de Sociología en la Unsam-. Lo que hay ahora es un reacomodamiento de fracciones del peronismo que compiten entre sí y eso explica también la distribución de beneficios materiales, pero eso es parte de la lógica política y no es exclusivo del mundo popular. El clientelismo no es una variable, es una constante."
Así, el reparto de boletas, la "gestión" de planes a cambio de un porcentaje, el acceso facilitado a planes de vivienda, son postales cotidianas en muchos lugares del conurbano, tan entramadas en la vida cotidiana que hace tiempo dejaron de ser anómalas. Y también de asegurar votos. De hecho, si se mira con cierta perspectiva, esa fragilidad de las redes clientelares ya estaba probada: en las elecciones legislativas de 1997, Graciela Fernández Meijide derrotó a Hilda "Chiche" Duhalde y su poderoso ejército de manzaneras; en la década K, Francisco de Narváez venció al propio Néstor Kirchner y muchos intendentes en 2009.
"El clientelismo existe, pero es mucho más acotado de lo que se cree. En la vida cotidiana de los pobres, la política aparece de manera variable, de acuerdo con cuán intenso sea el trabajo territorial de las organizaciones de la zona donde viven. Los punteros, en muchos casos, trabajan como facilitadores para articular a la gente de los barrios con los municipios, es decir, para llevar sus demandas al aparato local de gobierno", afirma Barsky, y describe cómo los "planes" forman parte, en realidad, del complejo entramado de la llamada "economía popular": complementan changas de diverso tipo, comercio informal, empleo doméstico.
"Existe una mirada absolutamente distorsionada sobre el voto de los sectores populares. La gente más pobre tiene que resolver problemas todos los días y está mal ver las elecciones como un festival de clientelismo. Las relaciones clientelares funcionan en el tiempo, por eso el peronismo es más fuerte, porque siempre está", apunta Szwarcberg.
Para decirlo rápidamente, los más pobres deciden su voto como el resto de la sociedad. "El voto se define igual que en otros sectores sociales, por una mezcla de autonomía y dominación. Cuando se analiza a los pobres se pasa de decir que votan porque son cautivos de algunos dirigentes a que votan porque perciben la utilidad de las cosas que reciben. Esas cuestiones se mezclan", dice Wilkis.
Que ningún voto es cautivo parece ser otra lección de las primarias. Paradojas de la democracia: aquellos que el sistema político deja de lado, o mira sólo de a ratos, también pueden torcer su destino..

el periodista del opus dei que trabaja en nacion pero que ficha en clarin

Ley de Medios


El medio es el mensaje

La hora de la verdad para la ley de medios

Opinión
Si todo hubiese empezado por el final, otra habría sido la historia. Las audiencias por la ley de medios, convocadas por la Corte Suprema de Justicia, no eran una instancia obligatoria para que ese tribunal fallase sobre la constitucionalidad de cuatro artículos de esa norma. Pero fue un oportuno ejercicio de docencia jurídica y de alta civilidad de cara a la sociedad.
Así tuvo lugar, cuando nos acercamos a la instancia culminante, el más feliz episodio de una kilométrica historia repleta de tironeos, bravuconadas y chicanas donde la opinión pública quedó rehén de una pelea sin sentido entre el gobierno nacional y el principal grupo de comunicación del país. Ambos dirimen fuerzas en pos de intereses propios, donde el deseado consenso republicano fue el gran convidado de piedra.
Por primera vez, en un mismo ámbito, fue posible entender las debilidades y fortalezas de cada parte en tiempos racionales (afortunadamente muy lejos de los interminables discursos parlamentarios) y sin lugar para las intemperancias (más allá de las aisladas alocuciones panfletarias de los funcionarios Ottaviano, Gils Carbó y Sabbatella).
Las audiencias públicas dejaron dos cosas en claro: 1) que al Estado le falta todavía transitar un largo trecho para ganar serenidad y un justo ánimo generalista, que elimine del todo su afán obsesivo por cargar sobre un grupo de medios en particular; sólo entonces podrá con equidad reforzar los derechos de los licenciatarios de medios audiovisuales, resguardándolos de antipatías facciosas y circunstanciales que de pronto puedan surgir (recuérdense las buenas relaciones que el Gobierno y el Grupo Clarín supieron mantener entre 2003 y 2008); 2) también quedó expuesta la ambivalencia, muy de esta época, que es preciso, de todos modos, dirimir: cómo lograr que un multimedios pueda expandirse de manera de alcanzar una economía de escala eficiente para enfrentar los crecientes y onerosos desafíos tecnológicos que le permitan competir en el plano interno y en el internacional sin asfixiar a sus competidores ni exponerlos a desleales reglas de juego impuestas por su posición dominante.
Las cincuenta preguntas precisas, minuciosas y de gran sentido común que la Corte preparó para que contestasen las partes y un perito apuntaron en su mayoría (y muy especialmente las quirúrgicas repreguntas del presidente Lorenzetti, en su nombre y en el de los otros miembros del tribunal) en esas dos direcciones: cómo superar el precario "privilegio" al que el Estado pretende reducir los derechos de los permisionarios ya no sólo de servicios de radiodifusión sino, incluso, de otros como el cable, que no utilizan frecuencias de ese espectro y, al mismo tiempo, cómo compatibilizar eso con que un grupo de comunicación no engorde indefinidamente en desmedro de los demás.
Con sus particulares modos, sin adelantar su fallo, la Corte ha querido sugerir de manera pública que su decisión final deberá contemplar, aunque sea en parte, no agravar los efectos de esas dos problemáticas.
Lamentablemente tendrá que hacerlo en un contexto hostil: la explícita cruzada del Gobierno contra Clarín escaló en un conflicto de poderes que ya no sólo incluye la "democratización de la palabra" -eufemismo cínico que esconde lo contrario ya que a los medios tradicionales sólo se sumaron en estos años voces oficialistas sostenidas artificialmente con pauta oficial que no logran conquistar públicos genuinos- sino que avanza, por despecho, en la "democratización de la Justicia", lo que produjo un efecto paradójicamente contraproducente en el ánimo de quienes tuvieron en sus manos las distintas instancias de este complicado expediente.
Lejos de ser un "simulacro", como pretenden hacer creer los propaladores gubernamentales, el tono mesurado de las audiencias es el que debió primar siempre para llegar a una resolución justa y lúcida. Si los estridentes sin contenido que agitan meras consignas hubiesen quedado de lado, y en su lugar el tema hubiese sido llevado adelante por los expertos de uno y otro lado convergiendo en una solución razonable, se habrían ahorrado muchas energías dilapidadas. Más allá del empeño que le pone el kirchnerismo a su "relato", la ley de medios no fue hasta ahora un tema de gran preocupación popular.
Con tan anómalo trámite no debería esperarse de la Corte ninguna solución ideal y definitiva que conforme a alguna de las dos partes y, mucho menos, a ambas.
¿Cuándo pasará eso? Con un ministro fuera del país (Zaffaroni) y otro que pronto cruzará las fronteras (Petracchi) no es algo que sucederá en los próximos días. Procesar lo dicho en las audiencias llevará a las vocalías y secretarios legales de la Corte entre veinte y treinta días. Éstos, a su vez, elevarán a los miembros del cuerpo sus fundamentos que deberán estudiarlos en pos de un voto que no es definitivo. Luego vendrá la reunión de acuerdo donde consolidarán sus pareceres o podrán variarlos en el intercambio entre ellos. Cuando todo eso haya sucedido, la Corte estará en condiciones de fallar, pero entonces faltarán pocos días para las elecciones del 27 de octubre. Cualquiera que fuese la decisión del tribunal, su sentencia definitiva podría influir en el ánimo de los votantes para un lado o para el otro. Es un dato que a la Corte no se le escapa..

Los jóvenes de la tecnología se ven reflejados en el CEO de Microsoft

Tecnología
Tanto Steve Ballmer como Bill Gates han sido los responsables de relegar a históricas compañías del sector, pero tras el retiro del actual ejecutivo la firma es vista como una advertencia de los vertiginosos cambios en la industria
 
Steve Ballmer dejará de comandar Microsoft en un año. Foto: Archivo 
 

SAN FRANCISCO - Como joven ejecutivo en Microsoft, Steve Ballmer ayudó a derribar gigantes de la tecnología más viejos y de movimientos más lentos, como la Digital Equipment Corporation , Wang y Novell.
En estos tiempos le toca a Microsoft defenderse de los recién venidos, debatiéndose por competir en un mundo computacional que es cada vez más móvil y basado en una "nube" de computadoras conectadas por Internet, a las que muchos clientes acceden al mismo tiempo. Es todo parte del ciclo de vida inevitable para las compañías de alta tecnología. "Verse sacudido es la característica que define a esta industria", dijo Aaron Levie, CEO de Box, una compañía de almacenado de datos online. "Se puede incluso tener un casi monopolio como lo tenía Microsoft, y luego todo es redefinido".
Ballmer no tendrá que conducir a Microsoft al futuro; el viernes pasado anunció que se retira en un año . Pero jóvenes ejecutivos como Levie no se relamen por la salida de Ballmer. Saben bien que algún día -si es que tienen la suerte de ser tan exitosos como Ballmer- podrían enfrentarse al mismo problema.
Es rara la compañía de alta tecnología que logra prosperar de una generación tecnológica a otra. Solo unas pocas de las grandes -IBM, Intel y Apple- lo han hecho. Y aún no está claro si Microsoft tiene camino abierto

"Simplemente alimenta mi ya saludable sentido de paranoia" dijo Levie. Es rara la compañía de alta tecnología que logra prosperar de una generación tecnológica a otra. Solo unas pocas de las grandes -IBM, Intel y Apple- lo han hecho. Y aún no está claro si Microsoft tiene camino abierto para sumarse a esa lista de reyes multigeneracionales.
Ballmer estuvo estrechamente identificado con la revolución de la computadora personal, y luego con el software corporativo en servidores. Esas innovaciones le atrajeron a Microsoft el dinero y el talento necesarios para adaptarse a los inicios de Internet, con el navegador Explorer, y le permitieron diversificarse a los juegos online.
Lo que no pudo comprar para Ballmer, dice la joven generación en tecnología, fue una clara visión del futuro. Apple y Google han encabezado el desarrollo de los teléfonos inteligentes y una larga lista de compañías como Amazon.com han encabezado el desarrollo de la computación en la nube. Microsoft, mientras tanto, a menudo ha tenido que alcanzar a los líderes.
"Toda tecnología aspira a ser un legado" dijo Scott Dietzen, CEO de Pure Storage, una nueva empresa dedicada al almacenamiento de datos. "Es eso o la obsolescencia".
"El factor más poderoso -agregó- es que el mejor talento es atraído por la idea de hacer algo que cuestione ese legado, algo nuevo y fresco. Y en este negocio los mejores son tanto más productivos que todos los demás".
Durante el período de Ballmer como CEO de Microsoft, la compañía tuvo un crecimiento considerable. Ballmer encabezó la creación del sistema operativo Windows Phone , que tuvo buenas críticas pero ha tenido problemas para traccionar en el mercado, y los esfuerzos de Microsoft en computación en la nube. También bajo su liderazgo, la compañía adquirió Skype , un servicio de comunicaciones por Internet, por 8500 millones de dólares y pagó otros 1200 millones por Yammer, una red social para negocios. Pero los grandes saltos, se trate de las búsquedas en Internet, los teléfonos inteligentes o el software con base en la Red, se han dado por lo general en otro lugar distinto a Microsoft.
 
Aaron Levie, fundador de Box.com. Foto: Flickr/Robert Scoble (bajo licencia CC)
 

Levie, de 28 años, creció cerca de la sede de Microsoft en Redmond, Washington. Varios de los padres de sus compañeros de estudios trabajaron para Microsoft. Son pocos los de su generación que siguieron a esos padres. Y de los que lo hicieron, dijo, son pocos los que se quedaron en la empresa.
"Pienso en tener 40 o 50 años y verme desestabilizado" dijo Levie, cuya compañía se fundó en 2005. "Se puede ser un visionario y tener un gran modelo de negocios, pero ninguna compañía de tecnología puede evitarlo. No hay manera rápida de hacer la transición a la siguiente cosa importante".
Lo más cerca de una garantía que se tiene, dijo, es ser "como Amazon: bajar los precios al piso antes que la competencia, mantener reducidos los márgenes de ganancias y dificultar las cosas a los demás".
"Tomó una compañía con ingresos por US$ 20.000 millones y la convirtió en una compañía de US$ 78.000 millones", dijo Levie. "Pero no se puede contar con estar más de una década en la cima".-

Ballmer ingresó a Microsoft en 1980 y el software de la empresa que dio el salto, Windows 3.0, se comenzó a vender en 1990. Sus acciones llegaron al pico en diciembre de 1999; poco antes Ballmer había reemplazado a Bill Gates, el cofundador de Microsoft y su amigo íntimo, como CEO. Desde entonces, las acciones de Microsoft han caído alrededor del 33 por ciento. Microsoft tiene 38 años, tres años menos que la edad en la que Digital Equipment y Wang desaparecieron. Novell, que fue fundada en 1979, fue adquirida por la Attachmate Corporation, un grupo de inversión, en 2011.
"Tomó una compañía con ingresos por US$ 20.000 millones y la convirtió en una compañía de US$ 78.000 millones", dijo Levie. "Pero no se puede contar con estar más de una década en la cima".
Esa sensación, que el éxito real dura una década más o menos, persigue incluso a los más exitosos de la nueva cría de ejecutivos tecnológicos.
Aneel Bhusri, co-CEO de Workday, una compañía de software de administración de empresas con base en la nube, con una capitalización de mercado de US$ 13.000 millones, recordó compartir una cerveza unos pocos años atrás con Marc Benioff, fundador y CEO de Salesforce, una compañía de US$ 25.000 millones que ofrecía software de ventas y marketing vía la nube.
"Eran los primeros tiempos pero teníamos confianza en la computación en la nube" dijo Bhusri. "Marc dijo que teníamos alrededor de doce años, y luego vendría otra cosa".
Bhusri no sugirió que sería otra cosa. Ese es el problema. Cuando uno está ocupado conduciendo su negocio, es difícil prever los cambios que podrían hacerlo caer, dijo Bhusri.
En un correo electrónico Benioff recordó la conversación y agregó este pensamiento: "La tecnología es un continuo, está constantemente bajando costos y haciéndose más fácil de usar. El rol del CEO es cabalgar ese continuo". El truco es siempre responder a la cosa mejor y más barata que viene.
Algunos dicen que aunque Ballmer trató de alterar el curso de Microsoft e ir más allá de la computación personal, no logró comprender plenamente lo amplios y profundos que serían los cambios con la nube y el móvil.
 
De izquierda a derecha, Eric Rudder, Kevin Turner, Jeff Raikes y (abajo) Terry Myerson, Tony Bates y Julie Larson-Green, ejecutivos senior de Microsoft que podrían ser el futuro CEO. Foto: Reuters 
 

"Microsoft tenía teléfonos, Microsoft tenía tabletas, pero trataron de poner Windows en ellos" dijo Zach Nelson, CEO de NetSuite, productor de software con base en la red para negocios. "No podían dejar atrás el mundo de la PC, aunque vieron venir el cambio".
Algunos ejecutivos de Microsoft si vieron el cambio. Ray Ozzie, el sucesor de Gates como principal arquitecto de software en Microsoft de 2005 a 2010, dijo en su memo de despedida a los empleados de Microsoft, que tenían que imaginarse un mundo post-PC. ¿Cómo sería, escribió, un mundo así?
"¿Cómo lograrían los clientes hacer el tipo de cosas que hacen hoy?", escribió. "En nuestra industria, si se puede imaginar algo, se puede crear". Ozzie, que se dice que se sentía frustrado por el lento ritmo con que sus innovaciones se convertían en productos en Microsoft, también urgió a los trabajadores a actuar rápidamente.
A fines del año pasado Ozzie consiguió US$ 4 millones para Talko, una nueva empresa que se dice que está desarrollando aplicaciones móviles con base en la nube para interacción social.
Entre la generación de Ballmer de ejecutivos de tecnología, el desempeño de sus acciones no es precisamente la peor. Las acciones de Cisco Systems, el mayor fabricante de equipo de redes para computación, han caído 54 por ciento. Las acciones de Oracle, una de las mayores compañías creadoras de software para negocios del mundo, han caído 30 por ciento.
Dell, que ahora está tratando de dejar de cotizar en bolsa como parte de su recuperación, vio caer sus acciones 70 por ciento. Sun Microsystems, una de las compañías tecnológica más influyentes, fue comprada por Oracle en 2010 por US$ 5600 millones, un 88 por ciento por debajo de su valor en 2000.
Esas cifras parecen convencer a la nueva generación que realmente están derrotando a los viejos dominadores. Pero la pregunta que subsiste es: ¿y ahora qué? "Se puede imaginar un mundo sin Windows, pero no sin redes, por lo que la nube parece que no puede desaparecer" dijo Nelson de NetSuite. "Estamos en el centro del lugar hacia donde está yendo el mundo".
"No puedo decir que sea la última arquitectura computacional", dijo. "Es mi última arquitectura. La PC fue la última de Ballmer".
inesperado revival sonoro  

A cincuenta años de su creación el casete vuelve a estar de moda

Como sucede con el vinilo, tiene fans en todo el mundo que reivindican la tecnología que debutó en 1963. El próximo sábado, celebraciones.

  • Por Josefina Hagelstrom | 01/09/2013 | 03:10

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Coleccionista. Paco Gallardo, de la disquería Exiles. Junto con el revival volvió la venta de aparatos para oírlos: esta semana vendió tres walkmans.
Cuando grababa su último disco, Diego Bulacio (33) –más conocido como dj Villa Diamante– quiso experimentar y reciclar sonidos, y para eso les pidió a sus amigos que le regalaran casetes que ya no usaban. Juntó más de cien muy rápidamente. Así, con mística ochentosa, ese objeto obsoleto para muchos, que pasó a ser parte de la historia de la tecnología, a acumularse dentro de cajas, o que otros directamente tiraron a la basura, volvió a tener movimiento en el país hace poco más de dos años.
Ahora, además, tendrá su resurgimiento oficial el próximo fin de semana, cuando en varias ciudades del mundo se celebre el International Cassette Store Day, para conmemorar el 50º aniversario de su nacimiento. En Buenos Aires, la sede será la disquería Mercurio que, junto a Hallo Discos y Cíncope Records, organiza la jornada en la que tocarán bandas y donde el protagonista será el casete (ver recuadro).
Bulacio es también uno de los cinco dueños de Mercurio, donde se pueden conseguir casetes mezclados entre discos y vinilos. Son, en su mayoría, de bandas under, que apuestan a este formato por una cuestión estética, y para quienes editar un disco –con sus altos costos– puede volverse casi imposible al principio. “Yo creo que ése es el juego, porque no son tan caros de fabricar y el formato es muy lindo”, dice. Algo parecido señala Paco Gallardo (29), dueño de la disquería Exiles, en Palermo, que hace un par de años sumó la venta de casetes –e incluso de walkmans (esta semana vendió tres)– a la de los vinilos. Primero llevó los que tenía en su casa (alrededor de 200) y ahora debe tener unos 400. “Me pasó que cuando iba a buscar vinilos me decían que tenían casetes y me los regalaban”, dice. Muchos son grabaciones caseras, escritas con birome, con canciones tachadas que dan cuenta de que por esa cinta se grabaron temas encima, una y otra vez. “Yo creo que nunca desapareció. Es como el vinilo, estuvo enterrado. Pero hoy vos pensás en un cd y creo que en duración el casete le gana, porque se la aguanta mucho más”, dice.
El Mató a un Policía Motorizado es una de las bandas más conocidas que en su último disco apostaron al casete. Hallo Discos tuvo a cargo la edición, que fue la primera de varias más. Los precios van de los quince a los veinte pesos, a diferencia de los discos y vinilos que superan los cien. En cuanto a la calidad del sonido, los melómanos dicen que no es peor, pero sí diferente. La principal contra que todos encuentran es que, con la cultura del walkman y del radiograbador desaparecida, ya casi nadie tiene dónde escucharlos. Aunque hay excepciones.
“Una vez nos pasó en una feria que vino uno que tenía un auto muy viejo y estaba cansado de no poder escuchar música. Entonces se compró un montón de casetes”, dice Federico Muñoz de Toro (21), de Cíncope Records, para quien el casete está resurgiendo –aunque no a nivel masivo– sobre el mp3 y el cd, que pierden cada vez más terreno ante el streaming de la música online. Hay otros casos. Eleonora Lotersztein es dramaturga y psicóloga. Y usuaria de casetes. “Lo uso porque me gusta escuchar canciones infantiles o de grupos que me gustaban cuando era más joven. Hace poco mandé a arreglar el equipo para que funcione bien la casetera”, cuenta. Agustina Alter (22), por su parte, se acuerda del primer walkman que le regalaron cuando tenía 8 años, cuando lo más emocionante le parecía poder escuchar la música de manera portátil. “Me encanta que vuelva el casete para escuchar en mi viejo walkman bandas nuevas”, dice ahora.
Otros decidieron darle un uso distinto, como convertirlos en accesorios. “Se nos ocurrió porque tenemos muchos casetes de esos que ya no los vas a escuchar nunca o los que grabaste de la radio. Empezamos a ponerles cadenas y después se nos ocurrió pintarlos para hacer de varios colores”, cuenta Marina Peque (27), quien junto a su novio hace collares de casetes.
Las modas se reciclan, y en tiempos donde las tecnologías avanzan sin parar hay nostálgicos que todavía apuestan a lo analógico.

el papanata

Ayer, Lanata dejó su casa y se mudó al Faena

Junto con su ex, Sara Stewart Brown, montaron un operativo para distraer a los medios y así el conductor logró ingresar con discreción a su “nuevo hogar”.

  • Por Julieta Mondet | 01/09/2013 | 03:23

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Como un personaje de la farándula armó un operativo propio de película para distraer a la guardia periodística y así poder hacer su mudanza del semipiso que hasta ayer compartía con Sara Stewart Brown y su hija Lola hacia su nuevo bunker de soltero, el Faena. De ese modo, ayer alrededor de las tres de la tarde, Jorge Lanata pudo ingresar sin contratiempos a su “nueva casa” de Puerto Madero. Para hacer eso armó una estrategia propia de un famoso mediático: la primera en salir del edificio de Retiro fue Sara y lo hizo en un Mini Cooper blanco junto con una amiga. La artista plástica fue directo al shopping Village Recoleta y así logró distraer a los periodistas que se encontraban en la puerta de su edificio y que optaron por seguirla. Fue entonces cuando Lanata aprovechó, ya con la salida liberada, para subirse a un auto Passat e irse al Hotel Faena.
Esa es su nueva casa, el lugar que eligió Lanata para vivir. Y no lo hizo sólo por su relación de amistad con el dueño, Alan Faena, sino porque es un lugar que va con su estilo –él es muy fashionista y cool, según dijo su propia hija Bárbara a este diario– y, por sobre todas las cosas, es un lugar discreto. A Lanata le gusta la tranquilidad. Y detesta que hablen de su vida privada. Pero, pese a su enojo con el hecho noticioso de su separación, quienes lo conocen dicen que el conductor lejos de estar deprimido está de muy buen ánimo y que, incluso, está mejor de salud: bajó casi 30 kilos, sigue una dieta estricta, ya no se hace diálisis porque logró controlar su enfermedad y casi no necesita la máscara de oxígeno para dormir. Además, dicen que está más coqueto que nunca y que cuida mucho su colorida vestimenta hecha a medida.
En tanto, Sara, en diálogo con este diario se limitó a confirmar la noticia y no quiso seguir hablando del tema ya que dio a entender que le duele mucho: “Sí, te lo confirmo, estoy separada. Pero no voy a hablar nada del tema. Yo no soy la persona pública. No pertenezco a este mundo. Llamalo a Lanata. Es un bajón separarse como para que encima se haga público”.
Mientras tanto, en su primer día de soltero, Lanata recibió a una productora de El Trece de su programa PPT para ultimar detalles de su emisión de hoy.
Amor. Lanata y Sara se conocieron cuando en la revista Veintiuno (luego Veintitrés) él era el director y ella una joven periodista que lo admiraba. En 1998 comenzaron a salir y, en 2004, nació Lola, la primera hija de la pareja y la segunda para Lanata (tiene a Bárbara, de 15, con la periodista Andrea Rodríguez). Recién en 2011 decidieron casarse. “Si me caso, va a ser en Alaska a las dos de la mañana, para que nadie se entere. Hablando en serio, odio las fiestas. Me ponen nervioso. Aunque no parezca, soy muy tímido”, había dicho tiempo antes de formalizar su relación de casi quince años con Sara. Y si bien no fue en Alaska, nadie se enteró.
En el medio se los consideró siempre una pareja muy unida, respetuosa de sus espacios y trabajos. Y, por sobre todo, con mucha admiración mutua. Pese a tener poco tiempo para compartir, cada vez menos, debido al trabajo y la alta exposición de él desde que comenzó PPT, se hacían espacios. De hecho, en mayo último ella debutó como artista plástica con su primera muestra colectiva y él estuvo allí haciéndole el aguante y se los vio muy enamorados. No obstante, un día antes de que estallara la noticia de la separación, Sara dio un indicio en su cuenta de Twitter y subió una foto con el símbolo pausa