domingo, 1 de septiembre de 2013

Reportaje a Horacio Verbitsky  

"Es falso que sea un ministro sin cartera"

El periodista y titular del CELS presenta su nuevo libro, Cuentas pendientes, donde con un equipo de investigadores indaga sobre los “cómplices económicos” de la dictadura. Su posición sobre el general César Milani y el nuevo director del Servicio Penitenciario, Alejandro Marambio.

  • Por Magdalena Ruiz Guiñazú | 01/09/2013 | 05:47

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Dictadura. "Los abogados de las grandes empresas fueron una de sus bases fundamentales".
Esta semana aparece en las librerías el último libro de Horacio Verbitsky, Cuentas pendientes - Los cómplices económicos de la dictadura, en colaboración con Juan Pablo Bohoslavsky y un interesante grupo de políticos, juristas, sociólogos y economistas. En una palabra, una recopilación de pensamientos varios.
—Sí –explica Verbitsky–, es un libro que imaginamos con Juan Pablo Bohoslavsky. El es muy joven, abogado y ha realizado su formación de posgrado en Estados Unidos y Europa. Se ha especializado en estos temas y nosotros, desde el CELS, hemos trabajado permanentemente esta problemática. Como periodista yo he escrito mucho al respecto pero pensamos que, tal vez, había que tomar una serie de esfuerzos dispersos y aunar sus estructuras haciendo un libro que abarcara los distintos aspectos de lo que ha sido la complicidad económica con la dictadura. En mis otros libros hace ya muchos años que vengo planteando el componente, la dimensión económica y eclesiástica de lo que fue la dictadura. Pero aquí lo encaramos y lo abordamos en forma sistemática contemplando distintos aspectos: jurídicos, políticos, económicos, nacionales e internacionales. Por eso en este libro hay artículos sobre doctrina y jurisprudencia nacional e internacional respecto de la complicidad económica en crímenes de lesa humanidad. Por eso, también, la convocatoria a todos estos autores y con Pablo hemos escrito la introducción, el cierre y dos capítulos cada uno.
—Efectivamente, mientras hojeamos este primer ejemplar observamos que la dimensión internacional está a cargo de Jorge Taiana; los temas jurídicos internacionales, tratados por Naomi Roht-Arriaza, o la macroeconomía de la dictadura a través de la mirada de Eduardo Basualdo o Alfredo Calcagno… En fin, un numeroso grupo de especialistas que también se ocupan de juicios del momento, como el caso del Ingenio Ledesma.
—Justamente –explica Verbitsky–, un largo capítulo del libro está dedicado al caso de Ledesma en el que se ve más claramente que en otros la confusión entre el Estado y la empresa privada. El Ingenio Ledesma tenía un destacamento de Gendarmería instalado desde la época de Onganía. ¡Imaginate, a 400 kilómetros de la frontera! Desde un punto de vista estricto de seguridad nacional esto no tenía explicación. La explicación era la concepción deforme de la seguridad nacional que consistía en la represión a la organización sindical y a la organización política de los trabajadores siempre en defensa de los intereses de la empresa. Se produce entonces allí una relación simbiótica entre la empresa y el Estado. Una relación donde ya no se sabe cuál es el límite. Es decir, la Gendarmería es parte del dispositivo de la empresa y la empresa es la que financia la actividad del aparato represivo. Hay allí un solapamiento de roles muy grande entre lo público y lo privado. Y en ese capítulo se analiza este aspecto. Lo escriben Ana Franzki y Alejandra Dandan.
—Esto en cuanto al rol económico de las empresas, pero hay un aspecto del que ya hemos hablado cuando aparecieron otros libros tuyos. Me refiero al rol de la Iglesia.
—La Iglesia es la dimensión económica. Uno de los capítulos que yo escribo es justamente sobre los beneficios económicos que obtuvo la Iglesia por su involucramiento con la dictadura. En general se habla de los subsidios a los sueldos de los obispos, seminaristas etc. Y eso, a valores de hoy, son unos 30 millones de pesos anuales. Pero se observa menos lo que es el subsidio a la enseñanza nacional que, a valores de hoy, actualizados al 2013, superan los 5 mil millones de pesos por año y que van al sistema educativo confesional. Es una enorme cantidad de dinero de la cual hay poca conciencia porque la Iglesia ha logrado que el presupuesto nacional no discrimine con exactitud adónde va cada ítem de los fondos que salen del Ministerio de Educación. Ellos trabajan con la idea de que es un “servicio público de gestión privada”. En consecuencia, han logrado (por la influencia que han tenido sobre distintos gobiernos) que no haya una discriminación en el presupuesto. De modo que llegar a la reconstrucción de cuáles son las transferencias es todo un trabajo. Tiene una gran elaboración. Requiere ver, jurisdicción por jurisdicción en todo el país, qué porcentaje de las transferencias a la educación privada van para colegios religiosos y cuántas para colegios no religiosos. Para eso necesitás realizar un trabajo de desmenuzamiento para llegar a reconstruir la cifra total que no está especificada en ningún lado.
—¿Esto empieza con la dictadura?

—No. Comienza en 1947, durante el primer gobierno de Perón, y se va ampliando en los sucesivos gobiernos militares con diferentes canonjías. Durante el gobierno de la dictadura esto alcanza su madurez.
—También hay algo que generalmente no se menciona y que vos señalás en el capítulo correspondiente. Me refiero a la presencia de la Cité Catholique, que fue una institución de extrema derecha que provenía de Francia, de la terrible guerra de Argelia y de la que no se ha hablado suficiente. No sé si aún existe en el mundo.
—Sí. Aún existe. Lo que ocurre es que periódicamente cambia de nombre justamente para dificultar su identificación. Han organizado grandes encuentros internacionales aun aquí, en la Argentina.
—¿Con el apoyo de la cúpula eclesiástica actual?
—No. Digamos que desde hace ya muchos años la cúpula eclesiástica no la apoya, pero sí tiene apoyo en sectores sociales muy poderosos económicamente. No estoy hablando de la cúpula del Episcopado. Por el contrario, en la época de la dictadura, utilizó sus relaciones con el gobierno militar para cuestionar el espacio que ocupaban estas organizaciones (como la Cité Catholique) en la Argentina. Digamos que había una pugna entre el integrismo y la cúpula eclesiástica pero, además, hay otra cosa que he investigado y figura en ese capítulo. Me refiero a los subsidios no declarados: sobresueldos para ciertos obispos, pasajes aéreos y ferroviarios, subsidios para la Acción Católica, desgravaciones impositivas. Por ejemplo, durante la dictadura hubo un intento de Obras Sanitarias para cobrarle la tasa a una institución religiosa y, luego de hablar con Videla, los eximieron no sólo de la tasa que correspondía a la institución dedicada al culto, sino a todo lo que tenía alrededor. Eximiciones de todo tributo, de todo impuesto. Además, aparecen las donaciones. Por ejemplo el edificio donde hoy funciona la Conferencia Episcopal fue, inicialmente, la residencia presidencial en tiempos de Ortiz y, a su muerte, no volvió a utilizarse como residencia presidencial. En 1955, cuando el incendio de la Curia Metropolitana en Plaza de Mayo, mientras se reconstruía el edificio actual, el Gobierno le cedió en préstamo al Arzobispado y a la Curia el edificio de la calle Suipacha. En 1981, durante la dictadura, los cardenales Primatesta y Aramburu hablaron con Videla. Ya se había reconstruido la Curia Metropolitana, pero Videla acepta donar el edificio de la calle Suipacha para que allí funcione la Comunidad Episcopal. La donación incluía también la playa de estacionamiento y el terreno donde actualmente funciona un hotel. Esto en cuanto a los beneficios económicos que la Iglesia Católica obtuvo durante la dictadura.
—Ante la cual siempre se rebeló monseñor De Nevares y le costó la vida a monseñor Angelelli, obispo de La Rioja.
—Sí. Por supuesto. Ha habido un sector del Episcopado muy digno aunque minoritario que fue denunciante de los atropellos de la dictadura. Tuvieron muchas bajas porque han sido asesinados o perseguidos por la dictadura con el silencio cómplice de sus hermanos en el Episcopado que, al no denunciarlos, encubrieron aquellos crímenes. Cuando la elaboración de la carta pastoral “Iglesia y bien común” de mayo 1976 y que es el primer documento episcopal después del golpe los obispos, uno tras otro, fueron informando de las atrocidades que estaban ocurriendo en sus respectivas diócesis y luego discutieron acerca de qué hacer con aquella información. Se decidió efectuar una votación y por dos tercios decidieron no hacer público lo que ya sabían resolviendo, en cambio, redactar este documento en el que justifican los métodos de la represión: “En tiempos de violencia desatada”–dice el documento– “no se puede pretender que la represión actúe con métodos químicamente puros”. Esta es una tremenda justificación de aquello que ya sabían. Después dijeron “nosotros no sabíamos”… pero sí, sabían.
—También es muy interesante el capítulo que vos dedicás a los abogados.
—Este es un tema menos conocido. Por ejemplo, se sabe de la participación de Jaime Smart, ministro de la provincia de Buenos Aires, actualmente condenado a prisión perpetua por participación en los crímenes del circuito Camps. Pero Smart no es una golondrina que se extravió de su bandada. Smart es representativo de un sector muy importante, que son los abogados de los grandes estudios, de las grandes empresas que fueron una base fundamental para la dictadura. En este rubro yo publico documentos en los cuales ellos plantean que el rol que deben asumir consiste en brindar la fundamentación jurídica, el sustento legal al rudo uso de la fuerza que hacían los militares. En este punto me detengo a estudiar a dos instituciones: el Foro de Estudio sobre la Justicia (Fores) que sigue existiendo en la actualidad y que se forma durante los primeros años de la dictadura y realiza una serie de congresos anuales en los que justifica los crímenes de la dictadura, ataca a quienes denuncian la represión clandestina, intenta darle un baño de respetabilidad y legalidad a la política de desaparición forzada de personas buscando descalificar por un lado a sus víctimas y, por otro, a quienes denuncian esta masacre. La otra institución es el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. (Y aquí Verbitsky añade en tono burlón) Para ser más precisos, como la ciudad de Buenos Aires es muy grande hablaría del Colegio de Abogados de la calle Montevideo o del Colegio de Abogados de la “City” de Buenos Aires, porque sus integrantes son fundamentalmente abogados de grandes empresas de la City que se unieron durante la dictadura y desempeñaron un rol muy importante en la justificación de los crímenes cometidos y participaron de los grandes negocios de la época.
—¿Por ejemplo?
—… bueno, el endeudamiento externo, todo lo relacionado con el derecho empresario, con las transferencias de empresas… Hicieron grandes negocios, ¡y siguen haciéndolos en el presente! Por un lado, dieron fundamentación ideológica y técnica jurídica a una dictadura brutal y, por otro como te decía, hicieron grandes negocios. También ellos son los que le dieron letra a la dictadura para modificar la legislación argentina de modo tal de habilitar lo que se llama “prórroga de jurisdicción sin la cesión de soberanía” para que ciertos contratos y tratados no sean dirimidos (en caso de conflicto) en los tribunales argentinos, sino en jurisdicciones ajenas al estilo de lo que estamos viendo ahora con el juicio de los fondos buitre en la ciudad de Nueva York. Esta es una legislación (y “legislación” ¡es una palabra muy grande!) que abarca los decretos firmados por los presidentes de la dictadura con el asesoramiento de esta gente para hacer esa cesión de soberanía de modo tal que los grandes negocios tuvieran la protección de la Justicia fuera de los límites de la Argentina. Estos mismos abogados son los que litigan hoy contra la Argentina en el Ciadi (Centro internacional de arreglo de diferencias relativas a inversiones). Justamente en ese capítulo menciono los nombres, las causas, los montos que reclaman. Reclaman miles de millones de dólares contra la Argentina defendiendo empresas extranjeras y allí se ve la continuidad perfecta entre lo que han sido la dictadura militar, las privatizaciones del menemismo, los tratados bilaterales de inversión y los reclamos que hoy están haciendo contra la Argentina en entidades internacionales como el Ciadi.
—Algo que también es importante recordar es el apoyo internacional que tuvo la dictadura.
—Esto lo plantea Eduardo Basualdo en otro de los capítulos. En efecto, después del golpe llega a la Argentina un crédito del Fondo Monetario. Un apoyo muy fuerte a la dictadura que también aparece en los capítulos de Alfredo Calcagno y de Juan Pablo Bohoslavsky donde muestran cómo el apoyo brindado desde los grandes bancos internacionales permite a los militares consolidarse en el gobierno y disponer de recursos para el emprendimiento criminal que estaban realizando.
—Ahí vos hacés una terrible pregunta. ¿Qué habría pasado si la comunidad internacional hubiera condenado a la Junta?
—¡Ciertamente no habrían tenido los recursos con que contaron! Por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos a partir de 1977 cuestionó la Junta y la represión. Desde que llegó Carter a la presidencia. Incluso votó en contra del otorgamiento de créditos a la dictadura a causa de la política represiva. Pero esa política duró poco, porque hubo empresas norteamericanas que protestaron porque querían hacer negocios en la Argentina y ese tema las obstaculizaba. También los bancos norteamericanos nunca dejaron de apoyar crediticiamente a la dictadura. Justamente en aquellos años se hace el gran negocio del endeudamiento argentino con préstamos hechos por los bancos internacionales y, entre ellos, fundamentalmente, los bancos norteamericanos. Todo esto está en el origen de la gran crisis posterior del país: la deuda que no se puede pagar etc. Toda esa historia que conocemos tan bien hasta las renegociaciones del 2005 y 2010 que aliviaron esa situación tremenda.
—Luego, también, aparece la P2. Una presencia muy interesante. Casi un hecho policial.
—Justamente en este libro tenemos un capítulo escrito por Claudio Tognonato (sociólogo y filósofo), que salió del país durante la dictadura y permaneció luego en Italia, donde es titular de la Universidad Roma III. En ese capítulo Tognonato menciona la complicidad de las grandes empresas italianas y de la Logia P2 con la dictadura argentina. También desarrolla en detalle esos nexos que yo había tocado en mi libro La mano izquierda de Dios. El reclutamiento para la logia no se hizo en función de la nacionalidad, sino de los resortes de poder que manejaban. Licio Gelli conduce esa logia como un gran club de negocios y de represión político-policial-militar tanto en Italia como en Argentina. Lo que ocurre es que en Argentina el golpe tiene éxito y en Italia, ¡fracasa! Porque, en Italia también se intenta el golpe. También allí hay una estrategia de la tensión con atentados, muchos muertos y todo un proyecto de desestabilización de la democracia italiana en un golpe de Estado que fracasa. ¡Las instituciones italianas son más sólidas que las argentinas! Pero el plan estaba dirigido a los dos países. Mirá, la P2 estuvo en el gobierno italiano hasta hace pocos meses con Berlusconi ¡que aplica el plan de la P2! El plan de la “rinascita” que se menciona en ese capítulo puesto que Berlusconi era miembro de la P2. Con decir que, Licio Gelli reaparece con Berlusconi. Licio Gelli tiene 90 años y vive hoy tranquilamente en Italia donde nadie lo molesta y hasta lo entrevistan por televisión.
—También vos mencionás aquí la gran venta de armas que hizo Italia a Argentina.
—Italia fue uno de los grandes proveedores de armamentos y hubo un incremento del comercio bilateral muy grande entre 1976 y 1983. Un componente esencial de ese intercambio fueron las armas. Massera viajó (acompañado por Gelli) a los astilleros Otto Melara de Italia para comprar fragatas y piezas de artillería, pero el negocio fracasó porque los trabajadores del astillero le hicieron una demostración de repudio a Massera durante su visita y Massera se ofendió desistiendo de efectuar la compra.
—¿Los cañones Otto Melara son los mismos que aparecen en un informativo de la época del contrabando de armas en la época de Menem?
—Sí, son los mismos cañones.
—¿Y el tema del levantamiento del secreto fiscal a fin de evaluar si la política económica estatal benefició a ciertos grupos dentro y fuera del país?
—Con Bohoslavsky, en el capítulo final planteamos qué habría que hacer en este sentido. Y lo fundamental que planteamos es la creación de una Comisión Investigadora al estilo de la Conadep (con amplias facultades tal vez más amplias que las que ustedes tuvieron en la Conadep). Ustedes tenían una pugna feroz cada vez que querían entrar a algún lugar en el que había desaparecido gente. Me acuerdo que, en Córdoba, ¡en el 3º Cuerpo no querían dejarlos entrar! Y en la ESMA les sacaban fotos… Bueno, hablo de hacer una comisión de ese tipo, pero dedicada a ver la complicidad económica con la dictadura y el levantamiento del secreto fiscal, en casos muy específicos en los que hubiera que investigar (previamente documentados) si la empresa participó en aquellos delitos. Y si se benefició, en qué manera lo hizo. Para esto es la propuesta del levantamiento del secreto fiscal. ¡No es una medida para todo el mundo! Sería solamente para casos muy específicos. Por ejemplo, Ledesma es uno de esos casos: hay una denuncia, hay testigos, documentos, desapariciones… Ayer apareció un nuevo documento que prueba que el petit hotel de la calle Azcuénaga donde se encontraban el grupo de ideólogos y de hombres de negocios llamado grupo Azcuénaga y el grupo Perriaux y donde se elaboraban los planes de derrocamiento del gobierno constitucional y la elaboración de un plan económico para el futuro golpe, era propiedad de Blaquier quien, a su vez, declaró que no conocía la existencia del grupo Azcuénaga.
—Entonces, a la luz de todo esto que estamos hablando, ¿cómo explicás que una persona como el general Milani esté hoy al frente del Ejército considerando las denuncias que ustedes (y tanta otra gente) han hecho en el CELS?
—Nosotros, frente a los ascensos de Fuerzas Armadas y de Seguridad, desde el año ‘83 en adelante, desde que hubo democracia en la Argentina, cada vez que hay propuestas de ascensos las estudiamos y vemos si los antecedentes de las personas que van a ser ascendidas tienen alguna relación con la dictadura o no. Y enviábamos históricamente al Senado las objeciones. Por ejemplo, Emilio Mignone ya en 1984 objetó el ascenso del entonces mayor Brinzoni. Y cuando yo lo denuncié en el año 2000 o 2001 por la masacre de Margarita Belén él dijo: “Esto es un invento porque yo soy el jefe del Ejército. ¡Nunca nadie ha señalado esto!”. Nosotros le mostramos la página del diario en el que, en 1984, Mignone lo denuncia cuando Brinzoni era un jovencito que aún no era nadie. Hemos impugnado muchos ascensos con la información disponible que no es siempre “toda” la información. Es decir, nosotros tenemos en el CELS un trabajo de reconstrucción muy laborioso y arduo. No somos el Estado. No tenemos acceso a todos los recursos del Estado. Nosotros tenemos las denuncias de las víctimas, los expedientes judiciales en los que hemos participado, los libros que se han ido publicando, las denuncias públicas que se han hecho, algunos archivos que se han ido desclasificando en distintos lugares. Por ejemplo, quiénes fueron los cursantes en la Escuela de las Américas y con eso vamos armando, más o menos, una información que pueda servir… En ésa época de Brinzoni, en el año 2000/2001 hubo unos 600 oficiales del Ejército que, impulsados por Brinzoni que buscaba protegerse, se presentaban en el CELS para preguntar qué antecedentes poseía el CELS acerca de ellos. Bueno, ahí la Asamblea Permanente por los derechos humanos se rehusó a contestar. Nosotros consideramos que era legítimo el pedido, que si había 600 militares que deseaban saber qué datos había acerca de ellos, nosotros no teníamos por qué ocultarlos. Vimos los antecedentes y, bueno, dentro de ellos había un grupo que había participado en la represión dictatorial. Otro, que había participado en los alzamientos contra el orden constitucional y, un tercer grupo, que sin haber hecho ninguna de las dos cosas habían sido instruidos, por ejemplo, en la Escuela de las Américas donde se enseñaba a torturar y todas esas cosas. Aquel episodio fue tan interesante que nosotros, en ese proceso, descubrimos que el abogado contratado por Brinzoni para representar a los 600 oficiales era el apoderado del partido neonazi de Biondini.
—¿De Biondini?
—¡Sí! Y tenemos incluso una foto del tipo con esa especie de disfraces de SS que usaban y saludando con la mano en alto y estandartes que simulan la cruz gamada… De modo que nosotros creemos que el militar tiene derecho a preguntar qué datos hay sobre él. No nos negamos a contestar. Ahora, aténganse a las consecuencias. Lo vamos a hacer público.
—A eso voy.
—Hemos impugnado el ascenso de Bendini, el primer jefe del Estado Mayor.
—El que descuelga el cuadro.
—Sí, el que descuelga el cuadro. Nosotros hemos cuestionado el pliego de Bendini por una manifestación antisemita que hizo en una reunión con oficiales jóvenes en una unidad militar. Y también nosotros, en 2003, denunciamos penalmente al jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Godoy, por el espionaje que realizaba y cuando fue procesado renunció y se fue. Nosotros contestamos sobre lo que tenemos en nuestro archivo. Sobre Milani no había ninguna denuncia. No teníamos ninguna registrada, pero como después hubo publicaciones periodísticas en las que se señalaba su participación en determinados hechos empezamos a buscar fuera de nuestro archivo y esto nos llevó más tiempo. No es lo mismo consultar en el propio escritorio que salir a buscar. Ahí fue entonces donde encontramos ese documento. Milani firma el acta de deserción del soldado Ledo y, en consecuencia, cuando el Senado nos consultó nosotros contestamos.
—Lo cual es correcto. Tiene que haber instituciones como el CELS que estén más allá de toda sospecha y que digan la verdad. Lo que al ciudadano le molesta es que, con tamaña evidencia, esa persona siga siendo el jefe del Ejército.
—Sí, por supuesto. Son decisiones que tiene que tomar el poder político. Veremos qué decide el poder político después del proceso electoral. También es cierto que ha habido, en torno a este tema, un bombardeo interesado. Se han hecho afirmaciones absolutamente falsas.
—¿Por ejemplo?
—Por ejemplo, el tema del presupuesto de Inteligencia. Se han dado cifras absurdas que no tienen ningún asidero en la realidad. Me refiero a Inteligencia del Ejército. Se ha planteado por ejemplo que el general Milani estaba haciendo espionaje político interno para el Gobierno. No hay un solo dato que avale esto. Se ha planteado que el general Milani había sido el organizador del denominado “Proyecto X”. Ese es un tema de Gendarmería. El Ejército no tuvo ninguna intervención. En fin, ha habido una cantidad de informaciones falsas. Nadie puede ser ingenuo. ¡Estamos en un proceso electoral, en un escenario político muy polarizado donde cada sector busca con qué tirarle al otro! Nosotros tratamos de hacer nuestro trabajo sustrayéndonos de esa polarización. Tratamos de hacer lo mismo que hicimos siempre: no tener una conducta distinta hoy a la que tuvimos en el pasado.
—Por eso el CELS tiene credibilidad.
—Nosotros podemos mostrar una conducta. Seguimos haciendo lo que venimos haciendo desde 1983. Son treinta años de hacer lo mismo. Y lo seguimos haciendo hoy cualquiera sea el presidente o el gobierno… Si hay algún elemento, nosotros lo ponemos a disposición. Ahora, el Gobierno plantea que hoy existe un funcionamiento de la Justicia que no había en aquella época y que si está funcionando la Justicia los estándares no pueden ser los mismos que cuando no funcionaba la Justicia. En la época en la que no había Justicia bastaba con un dato para hacer una denuncia, un escrache. Hoy, no. Esto tiene racionalidad. No es un planteo disparatado. Yo no estoy de acuerdo. Yo creo que una persona que tiene ese antecedente no está calificada para el cargo, pero respeto el argumento porque no dice “no me importa lo que haya hecho”. No. La respuesta no es ésa. La respuesta es: “Si la Justicia comprueba estos hechos, se va a ir al día siguiente”. Bueno, yo creo que es un error, pero tampoco me parece que el tema sea… se ha tomado este tema para, digamos, descalificar al conjunto de la política de derechos humanos de la década.
—A mí me preocupa, te confieso… Me asusta, por ejemplo, el hecho en sí mismo. Me asusta también frente a un gobierno constitucional (siempre vamos a defender un gobierno constitucional) que ocurran episodios como el de la huida de 13 presos de una cárcel de alta seguridad como la de Ezeiza. Alambrados sin alarmas, vigías que no están, etc. No sé qué pensás vos.
—Yo creo que ese episodio es muy grave y creo que es la reacción frente a una política del Servicio Penitenciario más respetuosa de los derechos, menos corporativa, menos represiva.
—¿Vos decís: Hortel preferible a Marambio?
—Nosotros tuvimos posiciones críticas durante el desempeño de Marambio en el período anterior por temas muy específicos, pero tampoco pensamos que Marambio sea un represor ni lo podemos comparar con la dictadura. Y, además, la declaración que hizo el ministro Alak y el propio Marambio de que no se va a retroceder en los avances que se realizaron durante la gestión de Hortel me parece que obliga a tener una actitud atenta para ver si es cierto. En ese sentido nosotros no tenemos ningún problema en volver a cuestionar lo que había ocurrido porque lo hicimos en su momento.
—Recuerdo que ustedes visitaban siempre las cárceles. ¿Lo siguen haciendo?
—Sí, lo seguimos haciendo. Y en este momento de la campaña electoral hay esa tendencia a la “blanquinegrización”, donde una organización como la nuestra quiere ser extremadamente cuidadosa, fiel a sus principios, a su historia y, al mismo tiempo, no engancharse en las movidas evidentes que se están realizando en contra del Gobierno que más pasos ha dado a favor de los derechos humanos en la Argentina a lo largo de los últimos treinta años de democracia. Buscamos el equilibrio entre todas las cosas.
—¿Vos pensás que se han dado más pasos treinta años después, cuando vos fuiste testigo, en 1984, de lo que fue enfrentarse con un Ejército poderosísimo y que todavía tenía el poder en la mano, y justamente treinta años después asistimos impotentes al secuestro y la desaparición de Julio López?
—Yo creo que en estos años se ha avanzado más que nunca en los treinta años de democracia. Yo no desvalorizo lo que hizo el presidente Alfonsín en su momento. Por eso vos viste que, cuando hice la enumeración, dije “no se puede tratar a este gobierno igual que…” no mencioné el de Alfonsín. Mencioné a los otros gobiernos de los treinta años de democracia. Alfonsín tiene un lugar importante, pero también es cierto que lo que escribió con la mano lo borró con el codo.
—Las Leyes de Perdón… bueno, no sé si vos recordás que la Conadep se opuso a las Leyes de Perdón.
—¿Cómo no me voy a acordar? Me acuerdo de todo. No me olvidé de nada, pero creo que este gobierno es el que más ha hecho en este sentido y, por ejemplo, volviendo al tema del libro del cual no quisiera alejarme tanto (ironiza, riendo) me parece que es el primer gobierno que da pasos muy claros en el sentido de propiciar también el enjuiciamiento de las complicidades económicas. El planteo de que la dictadura no fue sólo militar, sino cívico-militar; que hubo grandes beneficiarios económicos de la dictadura. En esa materia ha habido, en estos años, intervenciones del Estado que me parecen muy valiosas y que tienen que ver con la política general de derechos humanos. Me parece que, en buena medida, explican la crispación de esos sectores contra el actual gobierno. El hecho de haber sido investigado el caso de Papel Prensa es un avance importante. En este nuevo libro hay un capítulo sobre el tema y también está mencionado en otros capítulos y me parece que avanzar en la investigación del rol que tuvieron esos sectores y sus intereses, es importante. Creo, también, que tiene que ver con el presente. Esta actitud enconada de Clarín y La Nación contra el gobierno nacional tiene que ver con eso. Uno podría decir, en el caso de Clarín “claro, lo denunciaron y entonces responde”. Podríamos discutirlo. En el caso de La Nación que, aún antes de asumir Kirchner, publicaba un artículo de Claudio Escribano anunciando que ese gobierno no iba a durar ni un año porque no había aceptado las condiciones que él le había puesto para durar.
—En aquel momento el doctor Escribano dejó de ser secretario general del diario.
—Bueno, eso no fue inmediato, sino bastante después. Ya estaba de sobra en edad de jubilarse pero, además, siguió siendo miembro del directorio, columnista y asesor principalísimo… Yo me imagino a alguno de los grandes diarios paradigmáticos del mundo en el que se publica una cosa así y luego se descubre que el autor de esa nota previamente había hablado con el candidato y le había expuesto un pliego con condiciones que el candidato rechazó.
—¿Escribano había hablado con Kirchner?
—Claro.
—Una última pregunta: ¿te molesta que te llamen “el ministro sin cartera”?
—Es falso. Eso me causa gracia. Como tantas otras cosas que me han atribuido. Sí me sirve para ver la inconsistencia con que se maneja la información de estos círculos. Yo sé, en mi caso, la cantidad de cosas falsas que se me han atribuido. En consecuencia no confío en las personas que me han hecho esas atribuciones cuando escriben otras cosas. Cuando dicen otras cosas. A mí eso me sirve como medida. Sin cartera ni con cartera ni con carterita ni con cartapacio… No tengo ninguna relación de ese tipo. Soy muy respetuoso de la libertad de expresión, como te consta.
—Es verdad. Nos hemos salido del tema de tu libro.
—Siempre lo he sido. Siempre lo seré y eso incluye la libertad de decir disparates y mentiras.
giro de un aliado del gobierno  

Cristóbal busca comprarle Ideas del Sur a Clarín

Emisarios del empresario de medios K reconocen haber mantenido reuniones con representantes del multimedios, que tiene el 30% de la productora de Marcelo Tinelli.

  • Por Lucas Morando | 01/09/2013 | 00:36

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Fotomontaje. La estrategia del zar del juego es que Tinelli sea la cara de un nuevo canal de cable.
Algunos de los empresarios locales más importantes suelen repetir que a la hora de hacer negocios, la plata no discrimina ideología. Quizá las negociaciones subterráneas que dejan trascender algunos de ellos vinculados al kirchnerismo se ordenen en esa premisa.
Desde hace meses, pero con mayor intensidad en las últimas semanas, emisarios de Cristóbal López –el “zar” del juego–, confían en reuniones con inversores, que las negociaciones para adquirir Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, está en la recta final. Pueden no concretarse, pero no durarán mucho tiempo más.
El Grupo Indalo, un imperio con un volumen oficial de negocios de unos $ 12 mil millones anuales, quiere quedarse con Ideas y, sobre todo, con la cara de Tinelli para un canal de cable de entretenimientos que lanzarán en 2014. “Buscará competir con los canales de aire más importantes. Hoy lo que vende es el contenido, no la señal”, reflejan cerca del empresario.
Pero la variable que cambió el foco de las negociaciones es que el 30% de la productora de Tinelli es del Grupo Clarín, por lo que la venta del otro 70%, debe pasar por el filtro legal de Clarín, que, como primera medida, tiene preferencia a la hora de quedarse con la parte de la que quiere desprenderse el conductor.
Por eso, según el testimonio de accionistas de Cristóbal, que esta semana dejaron trascender en una reunión con otros empresarios, ya mantuvieron varias reuniones con abogados y accionistas del Grupo Clarín para tratar de avanzar con una venta de las instalaciones de la productora al Grupo Indalo. Sin embargo, voceros del multimedios enemistado con el Gobierno, negaron tajantemente estas versiones. Sorprende porque al menos cuatro empresarios de medios confirmaron datos de esos encuentros, que habrían sido unos cinco hasta ahora.
La relación de López con Tinelli no es nueva, además de que el conductor es la cara de Oil, empresa del grupo, Indalo asistió financieramente en los últimos meses a Ideas del Sur.
Tal como adelantó PERFIL en su edición del 6 de junio, Cristóbal adelantó el pago de 36 cuotas al conductor por ser la cara de la petrolera. Fueron unos $ 5 millones de más de $ 7 millones en total que podría cobrar, como mínimo, este año Tinelli. Con los fondos que anticipó el empresario del juego, las finanzas de Ideas habrían estado calmas hasta agosto.
El plan. El plan de Cristóbal López es hacer crecer su grupo de medios, sobre todo su principal producto audiovisual, C5N. Para eso necesita unos US$ 8 millones para migrar a HD.
El propósito de adquirir Ideas tiene que ver con esa expansión, porque no encuentra conveniente invertir en infraestructura en un edificio que hoy es alquilado (a su antiguo dueño, Daniel Hadad) y que debería abandonar en tres años.
Por eso, sus directores tienen un plazo de noventa días para tomar una decisión final sobre dónde mudar todo el grupo de medios, C5N, más las radios. Debe decidir entre un edificio nuevo que se construya de cero o por las oficinas de Ideas del Sur, si se concretara la venta.
Cristóbal ahora enfocará sus esfuerzos en convencer a Tinelli que sea la cara –y que aporte su imbatible fábrica de éxitos– para un flamante canal de cable de entretenimientos que lanzarán en el primer semestre de 2014.
El objetivo final es que para principios de 2015 –casualmente en un año electoral– sus canales se trasformen en una gran generadora de contenidos de alta audiencia y con productos que puedan competir con la TV de aire.
giro de un aliado del gobierno  

Cristóbal busca comprarle Ideas del Sur a Clarín

Emisarios del empresario de medios K reconocen haber mantenido reuniones con representantes del multimedios, que tiene el 30% de la productora de Marcelo Tinelli.

  • Por Lucas Morando | 01/09/2013 | 00:36

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Fotomontaje. La estrategia del zar del juego es que Tinelli sea la cara de un nuevo canal de cable.
Algunos de los empresarios locales más importantes suelen repetir que a la hora de hacer negocios, la plata no discrimina ideología. Quizá las negociaciones subterráneas que dejan trascender algunos de ellos vinculados al kirchnerismo se ordenen en esa premisa.
Desde hace meses, pero con mayor intensidad en las últimas semanas, emisarios de Cristóbal López –el “zar” del juego–, confían en reuniones con inversores, que las negociaciones para adquirir Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, está en la recta final. Pueden no concretarse, pero no durarán mucho tiempo más.
El Grupo Indalo, un imperio con un volumen oficial de negocios de unos $ 12 mil millones anuales, quiere quedarse con Ideas y, sobre todo, con la cara de Tinelli para un canal de cable de entretenimientos que lanzarán en 2014. “Buscará competir con los canales de aire más importantes. Hoy lo que vende es el contenido, no la señal”, reflejan cerca del empresario.
Pero la variable que cambió el foco de las negociaciones es que el 30% de la productora de Tinelli es del Grupo Clarín, por lo que la venta del otro 70%, debe pasar por el filtro legal de Clarín, que, como primera medida, tiene preferencia a la hora de quedarse con la parte de la que quiere desprenderse el conductor.
Por eso, según el testimonio de accionistas de Cristóbal, que esta semana dejaron trascender en una reunión con otros empresarios, ya mantuvieron varias reuniones con abogados y accionistas del Grupo Clarín para tratar de avanzar con una venta de las instalaciones de la productora al Grupo Indalo. Sin embargo, voceros del multimedios enemistado con el Gobierno, negaron tajantemente estas versiones. Sorprende porque al menos cuatro empresarios de medios confirmaron datos de esos encuentros, que habrían sido unos cinco hasta ahora.
La relación de López con Tinelli no es nueva, además de que el conductor es la cara de Oil, empresa del grupo, Indalo asistió financieramente en los últimos meses a Ideas del Sur.
Tal como adelantó PERFIL en su edición del 6 de junio, Cristóbal adelantó el pago de 36 cuotas al conductor por ser la cara de la petrolera. Fueron unos $ 5 millones de más de $ 7 millones en total que podría cobrar, como mínimo, este año Tinelli. Con los fondos que anticipó el empresario del juego, las finanzas de Ideas habrían estado calmas hasta agosto.
El plan. El plan de Cristóbal López es hacer crecer su grupo de medios, sobre todo su principal producto audiovisual, C5N. Para eso necesita unos US$ 8 millones para migrar a HD.
El propósito de adquirir Ideas tiene que ver con esa expansión, porque no encuentra conveniente invertir en infraestructura en un edificio que hoy es alquilado (a su antiguo dueño, Daniel Hadad) y que debería abandonar en tres años.
Por eso, sus directores tienen un plazo de noventa días para tomar una decisión final sobre dónde mudar todo el grupo de medios, C5N, más las radios. Debe decidir entre un edificio nuevo que se construya de cero o por las oficinas de Ideas del Sur, si se concretara la venta.
Cristóbal ahora enfocará sus esfuerzos en convencer a Tinelli que sea la cara –y que aporte su imbatible fábrica de éxitos– para un flamante canal de cable de entretenimientos que lanzarán en el primer semestre de 2014.
El objetivo final es que para principios de 2015 –casualmente en un año electoral– sus canales se trasformen en una gran generadora de contenidos de alta audiencia y con productos que puedan competir con la TV de aire.

mas honesto que clarin que nunca reconocera que apoyo el golpe del 76

Insólito editorial del multimedios más grande de Brasil, criticado ácidamente en las marchas de junio por haber sido sostén de la dictadura

El diario O Globo se arrepiente de haber apoyado el golpe de 1964

El texto reconoce como "un error histórico" el amplio soporte mediático que le dio a los militares que gobernaron ese país por 21 años. Reconoce que la gente gritando contra el periódico en las calles lo decidió a hacer el mea culpa.

  

 
A los directivos del grupo brasileño O Globo, uno de los más grandes del planeta, la idea del arrepentimiento les resultó ineludible cuando en las marchas que hace algunos meses asombraron a Brasil, los manifestantes gritaban consignas en las que recordaban el apoyo del periódico a la dictadura y así lo reconocieron en un editorial. No se sabe muy bien si el súbito cambio de mirada sobre el período más oscuro de la historia sudamericana del otro lado de los Andes tendrá que ver con el futuro aniversario del pinochetazo, pero también el presidente Sebastián Piñera dijo lo suyo ayer en relación con la participación civil en el derrocamiento de Salvador Allende (ver aparte).
Lo de O Globo, el multimedios nacido a partir del diario que Irineu Marinho fundara en 1925 –un gigante ultraconcentrado con ramificaciones en radio, televisión, cine, empresas discográficas y editoriales que factura más de 6200 millones de dólares anuales– supera sin embargo todo caso conocido en el periodismo internacional. En los principales periódicos estadounidense surgieron voces autocríticas por el apoyo al gobierno de George W. Bush en la invasión en busca de armas inexistentes en el Irak de Saddam Hussein. La semana pasada, el Washington Post presentó incluso un editorial con una fuerte autocrítica por la cobertura que hace 50 años le había dado al famoso discurso de Martin Luther King, "Yo tengo un sueño". Admiten no haber sabido ver el alcance histórico de ese mensaje del reverendo King, y eso que tenían como 60 periodistas entre la multitud que presenciaba el acto frente al monumento a Abraham Lincoln en Washington. 
En Argentina también hubo "pentitis" periodísticos. Pero no siempre para el mismo lado, como es el conocido caso de la revista Gente de abril de 1976, cuando bajo el título "Nos equivocamos", reconoce como un error haber acompañado el proceso democrático que había iniciado Juan Domingo Perón en septiembre de 1974. "Queremos decirles a nuestros lectores y al país. NOS EQUIVOCAMOS ¿Porque nos equivocamos? Porque también nos dejamos llevar por el impulso de 7 millones y medio de votos que creían que el peronismo era una solución", decía el texto, que ignoraba mientras tanto que afuera eran asesinadas miles de personas por esos militares a los que apoyaban.
El caso de O Globo aparece a casi cinco décadas del golpe militar y a 30 años del retorno a la democracia en Brasil. "El apoyo editorial el golpe del '64 fue un error", reza el editorial del grupo brasileño, para explicar a continuación que tras ingentes discusiones internas "la Organización Globo concluyó que, a la luz de la historia, ese apoyo constituye una equivocación."
Más adelante muestra la baraja: "desde las manifestaciones de junio, un coro recorrió las calles. 'La verdad es dura, la Globo apoyó la dictadura'. Y de hecho –reconoce el descarnado editorial– se trata de una verdad y, también de hecho, de una verdad dura". Después detalla que a la hora de armar la sección Memoria en el portal del multimedios se dieron cuenta de que deberían fijas posición sobre ese tramo de la historia del país. Lo que implicaba desnudar la participación del grupo en el golpe militar.
Más adelante deslizan que si bien no tuvieron la perspicacia de haber publicado ese arrepentimiento antes de que los manifestantes le recordaran su pasado, "las calles nos dieron aún más certeza de que la evaluación que se hacía internamente era correcta y que el reconocimiento del error, necesario". 
A continuación el editorial de O Globo recalca que el medio "concordó con una intervención de los militares, al lado de otros grandes diarios, como O Estado de São Paulo, Folha de São Paulo, Jornal do Brasil y Correio da Manhã. (..)  lo mismo que una parte importante de la población, un apoyo que se expresó en manifestaciones" en las grandes capitales.
"En aquellos momentos se justificaba la intervención de los militares ante otro golpe que sería desarrollado por el presidente João Goulart, con amplio apoyo de los sindicatos –Jango era criticado por querer instalar una 'república sindical'– y de algunos segmentos de las Fuerzas Armadas", argumenta el extenso documento.
El diario no se priva de incorporar a su particular justificación la "división ideológica del mundo en la Guerra Fría, entre el este y el oeste, comunistas y capitalistas". Pero culpa de agudizar esas contradicciones a "la radicalización de João Goulart ni bien 
consiguió por medio de un plebiscito revocar el parlamentarismo y quedar como presidente a raíz de la renuncia de Jânio Quadros". 
Abunda en increíbles consideraciones históricas el texto. Como cuando dice que "los cuarteles estaban intoxicados con la lucha política a izquierda y a derecha", lo que devino en el "movimiento de los sargentos" que resquebrajó la jerarquía militar "y entonces el oficialato reaccionó". 
"En aquel contexto, el golpe, llamado Revolución por O Globo durante mucho tiempo, era visto por el diario como la única alternativa para mantener a Brasil en una democracia", habida cuenta de que los militares "prometían una intervención pasajera, quirúrgica".
Por supuesto, la historia no fue esa y el propio Goulart caería víctima de la feroz dictadura militar, que sería un puntal en la conformación del Plan Cóndor y para todos los golpes militares de la región. 
"A la luz de la Historia, no hay razones para no reconocer explícitamente, que el apoyo a la dictadura fue un error, así como equivocadas fueron otras decisiones editoriales de ese período", admite el periódico, para juramentarse finalmente que "la democracia es un valor absoluto. Y cuando está en riesgo, sólo se puede salvar por sí misma".  «
 
 
Los cómplices pasivos en chile
El presidente chileno, Sebastián Piñera, recordó ayer que hay "muchos cómplices pasivos", como jueces y periodistas, en las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
El gobierno de los militares "tuvo sombras muy profundas" como "el atropello reiterado, permanente y sistemático de los Derechos Humanos", consideró Piñera en una entrevista al diario La Tercera.
Al cumplirse el próximo 11 de septiembre 40 años del golpe militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende, Piñera sostuvo que "hay muchos" responsables en las violaciones a los Derechos Humanos, entre los cuales están las mismas autoridades castrenses de la época. Sin embargo, destacó que también "hubo muchos cómplices pasivos", entre los que mencionó a jueces "que se dejaron someter y que negaron recursos de amparo que habrían permitido salvar tantas vidas", añadió.
Un hermano del mandatario, Juan Manuel Piñera, fue ministro de Trabajo y Previsión de Pinochet  y es considerado como el padre del sistema de jubilación privado de Chile. También de la reforma laboral que quitó muchos de los derechos que los trabajadores habían ido conquistando hasta la brutal destitución de Allende.
 
 
Decía roberto marinho
El diario justifica a la familia propietaria y recuerda que al cumpirse dos décadas de gobierno, "en 1984, Roberto Marinho publicó un editorial (donde) resaltaba la actitud de (el general Ernesto) Geisel en 1978 de restituir el habeas corpus y la indepedencia de la justicia". Pero también destaca que Marinho se asumía como alguien "fiel a los objetivos de la revolución, oponiéndose a quienes pretendían asumir la autoría del proceso revolucionario (...)olvidando que los acontecimientos se iniciaron (...) por exigencia ineluctable del pueblo brasileño". Y pontifica (Marinho) que "sin pueblo no habría revolución sino simplemente un pronunciamiento o un golpe, con lo cual no seríamos solidarios". Roberto Marinho, dice su exégeta, "siempre estuvo del lado de la legalidad". 

"A Clarín se le acabó el libreto de mentiras"

entrevista a martín sabbatella

"A Clarín se le acabó el libreto de mentiras"

El titular de la AFSCA evaluó las audiencias en la Corte por la Ley de Medios y defendió los argumentos del Estado.  

  

 
La tensión que produjeron las dos jornadas de audiencias públicas, organizadas por la Corte Suprema por la Ley de Medios, ya pasó. Para el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella, esta experiencia fue útil para demostrar, con firmeza argumental, la constitucionalidad de la norma y la endeblez de las explicaciones expuestas por el Grupo Clarín. Pero sobre todo, afirma, sirvió para demostrar que lo que está en juego es "la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos de toda la sociedad".
 
–El debate en las audiencias dejó entrever una disputa entre dos intereses muy definidos. Por un lado el interés público confrontado por las necesidades de una empresa poderosa... 
–La audiencia dejó en claro que los argumentos de la constitucionalidad son rigurosos, fuertes y se basan en tener la absoluta convicción de que el Estado tiene la facultad de regular el mercado de la comunicación audiovisual. Además, es absolutamente necesario hacerlo porque hay un mandato constitucional. Por lo tanto, regular el mercado garantiza la libertad de expresión, el derecho a la información y comunicación del conjunto de la sociedad. Los que defendieron la inconstitucionalidad tuvieron como único argumento la defensa del interés de la empresa o su rentabilidad y esta no puede estar por encima de los derechos que tiene el interés público. Eso quedó muy claro porque la lógica del pensamiento del Grupo Clarín gira alrededor de su escala y modelo económico y dice que hay que preservar. Obviamente, el Estado debe pensar en ser garante del conjunto de los derechos de todos los argentinos y no de una empresa en particular.
–¿Confrontaron dos paradigmas?
–Sí, la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos. La audiencia sirvió para dejar bien en claro sobre si la ley es o no constitucional. Nosotros defendemos algo justo, nos asiste la razón y desde el otro lado se notó que no podían defender su postura porque era imposible de hacerlo. Clarín dice que la aplicación de la ley puede fundirlos y demostramos que es absolutamente falso.
–¿De qué forma?
–Cuando todas las empresas de la Argentina presentaron su plan de adecuación, menos el Grupo Clarín, no quiere decir que tengan vocación suicida. Todo lo contrario, entienden que deben adecuarse a la ley y si tienen que vender, transferir o achicarse lo hacen porque toda ley antimonopólica propone eso. Una cosa es que la ley te limite la rentabilidad o el crecimiento y otra cosa que te haga inviable. El otro dato que lo demuestra es el socio de Clarín, que tiene el 40% de las acciones de Cablevisión, vino a la AFSCA para adecuarse. Este socio, que hace negocios en otras parte del mundo, no creo que sea un suicida. Ya transcurrieron cuatro años de mentiras e inventos de Clarín para frenar la ley. Me parece que se les acabó el libreto.
–Uno de los abogados de Clarín ya anunció que recurrirán a cortes internacionales en caso de un fallo adverso. 
–Clarín intentará hacer todo lo que pueda. Ya demostró (Héctor) Magnetto eso de no tener límite porque no está en la búsqueda de una empresa audiovisual exitosa. Esta ley no se los impide. Si hubieran adherido a la adecuación voluntaria presentaban su propio plan y continuarían siendo la empresa más importante del país. Sólo tendrían que convivir en armonía y equilibrio. Así se termina eso de que haya uno al que su tamaño le permite destruir a otras compañías con prácticas desleales. Los límites de la ley no les sirven porque les impiden manipular información, condicionar el rumbo del Estado y la democracia. 
–El dinero es la fuente del poder y no las ideas...
–Su lógica es clara. El poder económico les permitió condicionar el rumbo de la política, de la economía y, por ende, del país. Así lo hicieron durante décadas. Esto no lo inventamos nosotros los kirchneristas. Lo dijo (Raúl) Alfonsín en un discurso en la Sociedad Rural. Clarín afianzó su poder a través de la dictadura militar, con el Terrorismo de Estado, en los años noventa y también extorsionando a los cableoperadores Pymes con el fútbol. Con ese poder condicionaron la democracia y es cierto que no se bancan no decidir más.
–La ley contó con el respaldo de varios partidos pero que hoy mantienen silencio. ¿Se borraron?
–Esta ley fue una de las más debatidas y con mayor participación social. Que hoy no digan nada demuestra que para mantener su política actual, de confrontación directa con el gobierno, tienen que traicionarse a ellos mismos, sus propios rasgos constitutivos, sus orígenes. Decidieron ponerse al servicio de quien articula el arco opositor que no es otro que Magnetto. Sólo así consiguen centímetros en los diarios o minutos en las pantallas. 
–¿Y qué pasa si la Corte se expresa en contra del Estado?
–Sería una situación difícil porque no resuelve el problema que tiene la Argentina. Continuará la concentración mediática que sí lesiona la libertad de expresión y continúa existiendo el mandato de la Constitución para que el Estado lo resuelva.
–La Corte está ante una definición crucial...
–La Corte discute si esta herramienta legal se puede utilizar. Nosotros estamos convencidos sobre su constitucionalidad y las audiencias ayudaron a confirmarla porque Clarín no ofreció un argumento que demuestre lo contrario. Pero si la Corte falla en nuestra contra, el problema de la concentración mediática seguirá existiendo y no será un problema de este gobierno sino de la democracia.
–¿Y si señala una corrección en la ley?
–La ley es constitucional y no me imagino otro escenario.
–También debería ser difícil imaginar que la Corte priorice un interés particular, por más poderoso que sea, por el interés público.
–Nunca puede haber un interés particular por sobre el interés de todas y todos. Nunca puede estar el interés económico de una empresa por sobre la libertad de expresión, del derecho a la información y comunicación. Está en manos de la Corte si nuestra democracia sigue avanzando o retrocede. 
–Las empresas que cumplen con la ley deben estar mirando este proceso.
–Deben estar expectantes porque son parte de este mercado. Lo que es cierto es que el fallo de la Cámara, que tiene para análisis la Corte, está hecho a medida para el Grupo Clarín porque declara inconstitucional lo que afecta a los intereses del grupo y mantiene aquello que sí afecta a la competencia. Si esto no se corrige entonces Clarín mantendrá su posición dominante en el mercado con el agravante de que se regula a sus competidores y a ellos no. Esto generará un nivel de desigualdad e injusticia muy grande. Por eso creo que es preciso que se haga justicia y lo más justo es que esta ley de la democracia se pueda aplicar.
–Esta disputa legal está enmarcada en otra mayor y tiene mucho que ver con el tipo de país que quiere la Argentina.
–Así es. Porque la ley desnuda un debate entre la Argentina del futuro o la del pasado. La que se inauguró en 2003 es la que deja atrás el neoliberalismo y que recupera la idea de nación, patria y soberanía. Construye un nuevo paradigma donde el Estado tiene el rol de garante de una sociedad de derechos donde lo público deja de ser lo de nadie para ser lo de todos. Esta ley pone en evidencia si la democracia es la voluntad popular, que se expresa a través del Parlamento y en la Casa de Gobierno, o si deciden las corporaciones. Lo que debe quedar en claro es que el mercado sin Estado es mercado negro y en esta Argentina que estamos construyendo eso no corre más. «
 
REPORTAJE A DAMIAN LORETI, UNO DE LOS EXPOSITORES EN LA AUDIENCIA DE LA CORTE SUPREMA

“Quedó puesto el paradigma de la libertad de expresión”

Directivo del CELS y profesor universitario, explica que sustentabilidad y grado de rentabilidad son cosas distintas y que la ley no afecta la sustentabilidad de nadie. Ni siquiera la del Grupo Clarín si se aplicara plenamente. El enfoque del derecho internacional de los derechos humanos.
 

 Por Martín Granovsky
Hoy es profesor titular de Derecho a la Información. Empezó en 1987 como auxiliar de primera y a los pocos meses ya participaba en una mesa redonda sobre un tema: “¿Es necesario cambiar la Ley de Radiodifusión?”. Era el gobierno de Raúl Alfonsín y se estaba discutiendo el proyecto del Consejo de Consolidación de la Democracia. Directivo del Centro de Estudios Legales y Sociales, Damián Loreti dialogó con Página/12 tras su participación como amigo del tribunal en la audiencia convocada por la Corte Suprema antes de resolver el litigio planteado por el Grupo Clarín sobre artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
–¿Del debate surgió alguna pista de lo que puede hacer la Corte?
–Es difícil de responder. Las preguntas de la Corte fueron elaboradas por consenso. La formulación permite entender que quienes las escribieron comprenden los principios interamericanos de modo muy claro. Pero no puedo adivinar cuántos ministros las sugirieron. Igual estoy muy satisfecho por el buen nivel. Fue importantísimo poner delante de la Corte, y televisar, el paradigma de la libertad de expresión y el deber del Estado de defenderla. Y como profesor de Derecho a la Información estoy contentísimo. Tengo material a parvas.
–A partir del planteo de cada amigo del tribunal, sugeridos por el Grupo Clarín, quedó un gran tema de discusión: el del momento en que puede tornarse insustentable la actividad de un medio de comunicación. ¿Existe ese concepto en derechos humanos?
–En el marco del derecho internacional de los derechos humanos vinculado a la libertad de expresión, la afectación de la sustentabilidad es un condicionante. Existe, por ejemplo, un principio relacionado con la hacienda pública. También apareció el tema en el fallo de la Corte Suprema de 2007 sobre el quite de publicidad de manera arbitraria por parte del gobierno de Neuquén al diario Río Negro. Fue un modo de retaliación por contenidos.
–¿La LSCA tiene en cuenta el criterio de sustentabilidad para los diversos actores del ámbito de la comunicación audiovisual?
–Sí, por supuesto que sí. En términos de uso racional del espectro radioeléctrico lo tiene en cuenta. Pero tomo un antecedente previo. La Argentina venía de un proceso de congelamiento de espectro, de una década de cierre a la entrada de nuevos actores y de un rol absolutamente subsidiario, en el mejor de los casos, de los medios públicos. Entonces el primer debate fue cómo restañar los derechos de los que no habían podido entrar en el espectro. Pero la aparición de nuevos actores no tiene por qué afectar la sustentabilidad. Sí puede afectar el nivel de rentabilidad. Son cosas distintas. Uno de los expertos de la actora habló de una “actitud agresiva” respecto de la competencia. Si eso lleva a la compra de otro medio para después cerrarlo, la agresión termina en la liquidación de medios de comunicación no por parte de la aplicación de la ley sino por el resultado de esa agresión. Y pueden desaparecer, como ha ocurrido, dos señales de televisión local en una ciudad de la Argentina.
–¿Cuántos actores debería idealmente tener el mercado?
–Eso no lo tiene que decir la ley. La cuestión de fondo es el modo en que el Estado racionaliza normativamente el soporte para el ejercicio de la libertad de expresión. La Convención Interamericana de Derechos Humanos equipara la frecuencia radioeléctrica con el papel. Son soportes. Los relatores de la libertad de expresión le dieron una interpretación dinámica a esa idea y algunas veces hasta la aplicaron a la banda ancha. Ya que hablamos de sustentabilidad, en un modelo no demasiado lejano de televisión digital, con torre única y sin necesidad de que cada empresa tenga su transmisor, los costos bajarían. Estamos hablando de aire, ya sea codificado o sin codificar. En el caso del cable, lo que es hasta cierto punto impensable es la duplicación de red. Quien tiene una herramienta como el tendido a través de postes no debería obligar a duplicar los costos del posteo. Si no, aparecería otra barrera de acceso. En la ciudad de Buenos Aires los nuevos tienen que soterrar. Los viejos no. Entonces la barrera es inaccesible. ¿Cuántos millones de dólares hacen falta para tender postes? ¿Cuánto hace falta para arrendar los tendidos de los que ya existen? Así se ve hasta qué punto la LSCA sí tiene claro el criterio de sustentabilidad. El abaratamiento de las tecnologías es una clave para que un medio sea sustentable. La multiplicación de actores tiene que ver con la asequibilidad a las nuevas tecnologías y cámaras. Además, gracias a la LSCA ya existe una nueva industria de contenidos que generó en el interior del país una explosión. Hasta hace poco, pensar en ficción producida en el interior era ciencia ficción. Ya no. Hay más de tres mil inscriptos para los concursos. Y, como en el cine, la posibilidad de crear nuevos productos está apalancada. Como legalmente el año pasado se les dio a estos fenómenos el carácter de industria, el Estado pasó a tener mayor responsabilidad en ayudar a la creación de contenidos audiovisuales. En otros lugares del mundo, cosa que en la Argentina no se discute aún, hasta existe lo que se denomina “regímenes de subsidio al pluralismo”.
–¿Cómo puede determinarse, de manera sensata, cuándo hay afectación de sustentabilidad y cuándo hay afectación relativa de rentabilidad? La sustentabilidad puede ser un tema de derecho internacional de los derechos humanos. La rentabilidad está relacionada con la economía, la relación entre empresarios y trabajadores, la productividad...
–...estimaciones de gastos, ética empresaria, responsabilidad social... Constitucionalistas norteamericanos como Owen Fiss dicen que la sociedad es como un Parlamento. En un Parlamento hay reglas que determinan cuánto tiempo habla cada uno para garantizar que todos puedan hablar. La expresión que usan esos constitucionalistas es “multiplicación de las esquinas”. Y la Corte Interamericana falló que el derecho a la libertad de expresión no es un derecho declamativo. Implica contar con los medios técnicos necesarios para su ejercicio. ¿Hay que tomar reglas que faciliten la asequibilidad del acceso al ejercicio de la libertad de expresión? Esa es una postura. ¿O el Estado cumple con la limitación de no censurar, lo cual es muy importante, y luego se retira para que el mercado decida lo que el propio mercado quiera? Aclaro que lo segundo no sucede ni siquiera en un país como los Estados Unidos. La Corte Suprema de los Estados Unidos dice que la razón de ser de la ley Sherman, la Ley Antimonopolios de 1890, es que la antimonopolización debe ser aplicada. Es decir que tampoco en la tradición clásica hay derecho a predar mercados. No existe el derecho a colusiones para que otro no pueda participar. Ese es el dato central. La sustentabilidad lleva a otra reflexión, sobre la llamada “talla crítica”. El piso mínimo. Pero si alguien controla el 45 por ciento del mercado y evidencia un proceso de integración vertical y horizontal tan fuerte, no habrá otro que pueda tener esa talla crítica. La Corte preguntó, por eso, qué pasaría con el resto de los actores si solo ese criterio determina la independencia editorial. O qué pasaba antes de la fusión entre Multicanal y Cablevisión. ¿No había independencia? Si hoy se dice que esa fusión es imprescindible para la sustentabilidad, ¿significa que antes la actividad tal como se desplegaba no era sustentable?
–¿La LSCA previó asegurar la sustentabilidad de todos los actores?
–Sí. La LSCA no exige que nadie esté en peores condiciones que los que hoy están funcionando bien. Claro, el tema es dónde se descargan los costos. Si hay mercado cautivo y subsidios cruzados, adiós. Por eso la LSCA privilegia que el objeto principal de la actividad sea la comunicación social.
–¿Un actor dominante del mercado puede poner en juego no solo la rentabilidad sino la sustentabilidad de otro medio?
–En una ciudad del interior, ¿quién puede competir con el que domine a la vez el cable y el sistema abierto? Tendrá barreras de acceso impasables si hay soterramiento, y si quiere hacer televisión abierta se encontrará con otra barrera muy compleja: el otro ya cuenta con la venta de publicidad en paquete gracias a las condiciones preexistentes, a la existencia de un multimedios, a la fidelización sobre la base de descuentos si el avisador no pone publicidad en el otro medio... Hay que discutir en qué condiciones se pueden instalar los nuevos cuando las barreras están bajas. Y eso que hoy no está la presión de fútbol. ¿Quién podía competir, además, con la prestación del fútbol por parte del grupo dominante ya instalado?
–¿El cambio en las reglas de transmisión del fútbol afectó la sustentabilidad?
–No. Al contrario. Quien tenía monopolizado el fútbol siguió operando, es decir que no perdió sustento. Y el cambio de reglas les dio oxígeno a los canales de cable del interior. Antes tenían que comprar el fútbol y el resto del paquete. Más allá de aciertos o errores en la gestión de Fútbol para Todos, implicó un gigantesco aporte de oxígeno a los canales mientras no restaba sustentabilidad al Grupo Clarín. Antes uno pagaba tres veces para mirar un partido: el paquete, el decodificador y el partido estrella. Dejó de ocurrir. Claro que pudo haber habido una afectación a los costos. Pero el punto es que en esa época los fondos venían de los canales de cable del interior y obviamente de los usuarios. Tampoco habría afectación de sustentabilidad de Clarín si todo se redimensiona de acuerdo al cumplimiento pleno de la LSCA. Con el 35 por ciento del mercado quedaría en una de las mejores situaciones del mundo. También fue bueno discutir esto ante la Corte.
–En términos de debate público, ¿para qué sirvió la audiencia de la Corte?
–Mucha gente decía que no quedaba nada por discutir y que la Corte ya estaba al tanto de todo. Pero a la Corte nunca le llegó el expediente en las condiciones vistas en la audiencia. Venía con la sentencia de primera instancia, la apelación del Grupo Clarín, la respuesta del Estado, la sentencia de cámara y los dos recursos extraordinarios. Por eso yo pensaba que quedaría explicitado un debate que planteó muy bien otro amicus, Víctor Abramovich. Hay dos miradas sobre la libertad de expresión y el rol del Estado. Una es abstenerse de censurar –lo cual, siempre insisto, es un principio irrenunciable–, y a la vez limitar al Estado a la función de alguien que ordena el tránsito. La otra mirada se inspira en el derecho internacional de los derechos humanos, según el cual el Estado tiene que garantizar pluralidad. Eso afirman los relatores de libertad de expresión. Otro tema más de la audiencia: para cumplir con el principio de que los monopolios y los oligopolios conspiran contra la democracia porque restringen la libertad de expresión, ¿debe haber una regulación general o debe haber una regulación específica? Si solamente hubiera una regulación general, que es el planteo del Grupo Clarín, serían incompatibles con el sistema interamericano de derechos humanos todas y cada una de las reglas que rigen hoy los servicios audiovisuales en el mundo. Todas.
–¿También las reglas de los Estados Unidos o Europa?
–Incluso en los sistemas con fundamentos más neoliberales hay límites. En el informe del 2004 el relator de Libertad de Expresión dice que las reglas generales de defensa de la competencia no son suficientes para garantizar el pluralismo. Debe haber leyes específicas particularmente cuando hay uso de espectro como recurso finito. Una vez que uno admite la regla de las regulaciones específicas aparece otra discusión, tal como sucedió en la audiencia, y lo celebro. Es ésta: el control antimonopólico, ¿es ex ante o ex post? En las reglas de la economía de los bie-nes “materiales”, el principio general prevé el castigo y ocasionalmente la desinversión. En las reglas específicas de la libertad de expresión, desde el 2007 los relatores dicen que el principio debe ser que los monopolios y los oligopolios sean prevenidos porque el daño a la libertad de expresión no es reparable económicamente. La LSCA es compatible con esa línea. Previene la actitud predatoria de la libertad de expresión.
–Pero busca corregir lo existente. Por eso hay una discusión tan fuerte.
–Toma principios que nunca fueron rebatidos. El primero surge del fallo sobre el monopolio de la Standard Oil de la Corte norteamericana. Establece sancionar lo que hay y arreglar lo que sigue, porque de otro modo los efectos del monopolio continuarían, dado que se basarían en un poder obtenido ilegalmente. Luego viene la regla de la Unesco: cuando la situación de la libertad de expresión se ve comprometida, los Estados tienen algunas medidas que tomar. Rechazar pedidos de licencia de quienes ya tienen, rechazar pedidos de fusión porque una fusión puede avasallar la libertad de expresión y hacer cumplir reglas de desinversión. También contempla sanciones en caso de incumplimiento de esas reglas. Cuando hablan de la regulación, los propios relatores se refieren a la integración vertical y a la integración horizontal de un grupo empresario. Entonces, de nuevo, ¿en qué espejo uno se mira? Los relatores establecieron que el criterio debe ser ex ante, o sea preventivo. Si la Corte Suprema adoptara esa premisa, a mi criterio el caso quedaría resuelto de manera compatible con las normas interamericanas de derechos humanos.
–¿Por qué la LSCA no contempla Internet?
–Desde su nacimiento la LSCA fue acusada de obsoleta y de no regular Internet. Empiezo por lo segundo: bienvenido sea. Buscar una regulación de Internet es muy complejo. Es tanto un servicio como un soporte. ¿Quieren regular comercio electrónico, diarios electrónicos, podcast, correo electrónico? Lo que pierden de vista quienes dicen esto es que la LSCA no regula un soporte. Establece para ciertas actividades de la comunicación social –no para todas– una plataforma de pluralismo y diversidad por el uso de algún tipo de tecnología en determinadas condiciones. Pero los argentinos no inventamos la pólvora. En 2007 los europeos dijeron: “Todo aquello que está ofrecido como una parrilla de programación, es un servicio de comunicación audiovisual en línea, que tiene contenidos editoriales hilvanados y vocación de influencia sobre la opinión pública. A esto lo regulamos bajo la regla de la Convención de Diversidad Cultural de la Unesco”. Y luego argumentan: “Todo aquello que no sea una oferta de programación en línea o que tenga una vocación prevalentemente redaccional queda fuera de esa regla. Para eso no hay reglas ni siquiera de cuota mínima europea, que sí están vigentes para el servicio de comunicación audiovisual. Uno pincha y baja dónde y cómo quiere”. En Ecuador sí se regula Internet. Afortunadamente la LSCA no quiso regularlo.
–Otro punto que quedó nítido en la audiencia fue el debate sobre si los verdaderos monopolios u oligopolios no son las telefónicas.
–Cuando se quiso incorporar a las telefónicas dentro de la LSCA la queja fue fenomenal por parte de sectores de la oposición. Hay incluso un juicio de la Asociación de Televisoras de Cable contra el Ministerio de Economía. El proyecto original planteaba que para que una telefónica entrase a hacer video tenía que cumplir 13 premisas, casi el doble de lo que se le pedía a Telmex en México. Entre otras cosa se pedía, por ejemplo, contabilidad separada, se ponía un límite de una sola señal y se establecía que no tuvieran subsidios cruzados. Eso no cuadró. La Presidenta, acompañada de Gabriel Mariotto, que entonces era interventor del Comfer, y de Agustín Rossi, que era presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria, anunció públicamente que retiraría esa parte. Evidentemente la realidad política daba para aprobar una ley con ciertas cosas y no con otras. Además, todavía hay una regla de hierro: los servicios de telecomunicaciones van dentro de las normas de la Organización Mundial de Comercio, mientras que las reglas de radiodifusión o servicios de comunicación audiovisual están protegidas por la Convención de Diversidad Cultural y los Estados tienen la obligación de promoción y protección. Esta diferencia entre un carril y otro es clara en la legislación norteamericana, donde una misma ley regula de manera diferente de acuerdo a si se trata de conectividad o si el punto es un operador de televisión. En cuanto a cómo se llegará legalmente a encarar la convergencia digital, los europeos aún no lo tienen claro. Es una buena discusión. En los teóricos que me quedan por dar voy a usar el DVD de la audiencia con la Corte. Hay que acercarles a los estudiantes el objeto del debate. Espero que con todos los argentinos ocurra lo mismo, ¿no?
UN EXTRAORDINARIO DEBATE EN LA CORTE SOBRE LA LEY AUDIOVISUAL

El destape

El extraordinario debate sobre la ley audiovisual convocado por la Corte Suprema muestra un rasgo de madurez de la democracia argentina, que en diciembre cumplirá 30 años. Fue un paso gigantesco hacia la transparencia y expuso con nitidez el contraste entre la defensa de un interés económico y los derechos de la sociedad. Aunque el gobierno no siempre lo advierta, la Corte sigue siendo uno de los grandes activos de este período.
 

 Por Horacio Verbitsky
Durante dos mañanas y con un cronograma de precisión escandinava, que sólo contempló un cuarto intermedio de quince minutos, la Corte Suprema de Justicia escuchó todos los argumentos posibles a favor y en contra de la plena vigencia de la ley audiovisual. Lo sucedido constituye un paso gigantesco hacia la transparencia en el debate público sobre cuestiones de interés general. La apreciable diferencia en el desempeño de los equipos de abogados y especialistas presentados por el Grupo Clarín y por el Estado Nacional, y de los respectivos amigos del tribunal que apoyaron las posiciones de cada uno, conspira contra las pretensiones del multimedios, que hizo girar su posición sobre la menor rentabilidad que obtendría si cumpliera con la ley, pero no atinó a fundamentar de qué modo esto afectaría su libertad de expresión. La más afamada de sus defensoras no vaciló en decir que sólo el Grupo Clarín podía hacer periodismo de investigación crítico del gobierno, por la escala monumental de sus negocios. Frente a esta visión mercantilista, justificada en una posición liberal conservadora sobre la autonomía de la empresa que no admite límite alguno, la representación del interés público opuso una concepción estructural más propia de este siglo, que incluyó el derecho de todos a expresarse, el de la sociedad a recibir información de fuentes plurales y diversas, y la obligación del Estado de intervenir para asegurarlo. Una contradicción difícil de salvar apareció en la descoordinada defensa del Grupo Clarín. Por un lado sostuvo que la concentración que ha conseguido en los 68 años de vida que cumplió el primer día de la audiencia no excede del 40 por ciento del mercado audiovisual. Por otro, insistió en que si se atuviera al tope del 35 por ciento fijado por la ley desaparecería la única voz crítica que existe en el país. Ni intentó explicar por qué la diferencia entre democracia y dictadura dependería del control de ese 5 por ciento del mercado. Se ahorró una ridiculez adicional, aunque no parecería que haya satisfecho así la curiosidad de la Corte. Mientras circulan inevitables y contradictorias versiones acerca de cuándo y cómo votarán los jueces supremos, la argumentación vertida a lo largo de siete horas en las que pocas cosas quedaron sin decirse no sólo contribuye a ilustrar a los magistrados sino también al resto de la sociedad, destinataria de la ley cuya aplicación fue frenada por medidas cautelares interpuestas en distintos lugares por el mayor grupo de medios del país. La razonabilidad de ese techo del 35 por ciento se hizo evidente para todos.

Un equipo

Un aspecto llamativo de la audiencia fue el desnivel entre los equipos enfrentados. Es probable que esto no se deba sólo a la calidad de los profesionales de cada uno, sino a la mejor preparación para la audiencia y a la índole de los valores que cada uno expresaba. El miércoles, la Corte escuchó a los amicus curiae y no hizo preguntas. Con las partes actuó a la inversa: el grueso de la audiencia se dedicó a la presentación de preguntas pertinentes e incómodas que el conjunto de los jueces había preparado sin previo aviso para las partes, que recién al final tuvieron diez minutos para una declaración de cierre. El presidente Ricardo Lorenzetti ejerció en forma impecable su autoridad. Confeccionó un cuestionario incisivo hurgando en los puntos débiles de cada uno. Supo repreguntar, interrumpió a quienes se iban por las ramas de la retórica y siempre manejó la situación con seguridad. Cuando uno de los abogados de Clarín insistía en la rentabilidad económica como fundamento de la libertad de expresión, Lorenzetti le explicó que la pregunta versaba sobre la sustentabilidad, en las condiciones actuales del mercado y en caso de aplicarse la ley, y su relación con la libertad de expresión protegida por la Constitución. Esa pregunta crucial quedó sin respuesta clara. La firmeza del juez era proporcional a las vacilaciones de la parte. Una raíz del problema fue que el Grupo Clarín presentó a tres oradores sin establecer un orden de jerarquía entre ellos. Su integrante más notorio, por el llameante pelo rojo, es el abogado junior del estudio Sáenz Valiente, Damián Fabio Cassino, de 44 años, nacido en Chivilcoy, igual que el CEO del Grupo, Héctor Magnetto. Muy amigo de Pablo Casey, a quien en Chivilcoy llaman El Cachila, hijo de Alicia Magnetto, la hermana Chita, ambos ingresaron juntos al estudio Sáenz Valiente. Cassino desarrolló así una relación propia con el tío del Cachila Casey: ha sido abogado personal de Magnetto en diversas causas y llegó a integrar como suplente el directorio del Grupo. El terceto se completó con los conocidos constitucionalistas Alejandro Carrió y María Angélica Gelli. Pero como el tribunal conoce bien el derecho aplicable, se interesó por conocer cómo relacionan las partes los hechos de la causa con aquellos principios generales. En consecuencia, la voz cantante fue la de Cassino, especialista en defensa de la competencia y concentración económica, pero no muy fascinante expositor, quien durante toda la audiencia mostró un marcado rictus hepático. Las esporádicas intervenciones de Gelli eran más pertinentes, pero también ella recaló en un discurso político, sobre la distribución de publicidad oficial y un supuesto cepo publicitario privado que darían ventajas a los competidores de su cliente y terminó sugiriendo que el Estado subsidiara otras voces para que pudieran subsistir en el impenetrable coto de caza del gigante. Por la misma razón, fue casi nula la actividad en el equipo contrario del constitucionalista Eduardo Barcesat, a quien Lorenzetti interrumpió antes de que terminara de carretear porque no se ceñía a la pregunta formulada. Carrió, quien también es penalista, mostró su conocimiento de los tratados y decisiones del sistema interamericano de protección de los derechos humanos y de los fallos de la Corte argentina sobre libertad de expresión, pero fue perdiendo relevancia ante cada pregunta. Cassino machacó sobre el monotema del Grupo Clarín, que es su rentabilidad. Llegó a decir que el Grupo no podría subsistir en un entorno competitivo. En el cierre de la parte estatal le respondió Martín Sabbatella: si esto fuera así, el resto de los prestadores que presentaron sus propuestas de adecuación a la ley tendrían vocación suicida. Más sólida en apoyo del Grupo había sido el miércoles la intervención como amicus curiae de Eduardo Oteiza, profesor de la Universidad de Palermo que en 2010 sucedió como presidente de la Asociación por los Derechos Civiles a Carrió, cuya defensa de los hijos de la directora de Clarín provocó una crisis interna por la que debió dejar el liderazgo de esa ONG que había fundado. Oteiza expuso sobre la regulación del cable en los Estados Unidos como representante de las Asociaciones de Empresas de Televisión Pagada para Iberoamérica, con precisiones que luego refutó muy bien el directivo del CELS Damián Loreti, quien descalifficó la aplicación automática a la Argentina de fallos de tribunales estadounidenses dado el distinto entorno. Allí no se justifican los topes que fija la ley argentina por la sobreoferta de alternativas en un mercado con múltiples actores: empresas satelitales y telefónicas, televisión digital terrestre, que brindan quinientas opciones al público. También intervinieron por Clarín dos funcionarios de Defensa de la Competencia con los presidentes Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa, el discípulo de Carlos Nino Gabriel Bouzat y el economista Carlos Winograd. Durante el seminario que este año organizó en Manhattan la Universidad de Columbia, Winograd alegó a favor de Clarín, presentado como “experto independiente”, pese a que había asesorado en la fusión de Cablevisión y Multicanal. Acaso porque desde hace años enseña y pasa buena parte del año en Francia e Inglaterra, fue el más sincero expositor del Grupo. Brindó así sólidos argumentos a favor de la posición oficial. Según Winograd, la pericia contable estableció que de contraerse la oferta del Grupo, Clarín no podría afrontar el pago de su deuda externa. Es la misma discusión que se planteó a la salida de la convertibilidad con las prestadoras de servicios públicos a las que no se les permitió aumentar tarifas. En la mayoría de los casos se demostró que su endeudamiento no fue invertido en la prestación del servicio concesionado, sino para financiar fuga de divisas mientras incumplían con planes de inversión. Para Winograd, el modelo de economía de escala y producción masiva que practica su contratante sólo puede subsistir agrediendo a los competidores. Esta tendencia al monopolio, que según varias exposiciones de la parte contraria y algunos amicus (Miguel Rodríguez Villafañe por las cooperativas, la excelente expositora Cynthia Ottaviano como Defensora del Público) se concretó con prácticas predatorias, fue una de las razones para la sanción de la ley. Ante una pregunta, los desconcertados lawyers del Grupo Clarín “se pelean por no responder”, twiteó desde La Pampa el joven constitucionalista Gustavo Arballo, quien vio la audiencia por Internet, otra saludable innovación de la Corte, mientras los medios del Grupo la cubrieron de modo incompleto y selectivo. Vistos los resultados, es incomprensible que el Grupo Clarín haya dejado en el banco de los suplentes a María de los Milagros Páez, experta en comunicaciones del estudio Sáenz Valiente, quien estaba registrada para exponer y a quien Lorenzetti no hubiera podido vapulear. Otro que debería devolver la plata que cobró es el semiólogo Eliseo Verón, quien está más para jugar a las bochas en el pueblito italiano de Monte Cerignone, donde compró una parroquia vacía frente al convento de Umberto Eco. En el otro extremo, el joven Lucas Grossman, profesor de San Andrés, intentó descalificar el informe de 2004 de la Relatoría para la Libertad de expresión, afirmando que había sido redactado por un pasante. Ignoró así que ese trabajo (que postuló la necesidad de regular los medios, porque la excesiva concentración que tiende al oligopolio o el monopolio amenaza en forma indirecta la libertad de expresión) fue realizado bajo la supervisión del ex Relator Eduardo Bertoni, aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Asamblea General de la OEA, con lo cual pasó a ser una de las fuentes obligatorias de derecho argentino reconocidas por la Corte Suprema en el reciente fallo Carranza.

Vamos las chicas

El equipo estatal fue encabezado por Graciana Peñafort, una joven abogada de 36 años, la persona más joven que subió al estrado. Junto con la Procuradora General Alejandra Gils Carbó, la Procuradora del Tesoro Angelina Abbona y las juezas de la Corte Elena Highton y Carmen Argibay, ejemplifica el rol sobresaliente que en el actual gobierno han asumido las mujeres. Graciana fue una de las redactoras de la ley y desde el ex Comfer y la Afsca intervino en todos los expedientes iniciados en su aplicación. En 2011, cuando Gabriel Mariotto dejó el cargo con la misión de imponer la autoridad regulatoria sobre el gobernador bonaerense Daniel Scioli, Peñafort fue desplazada de la Afsca por la conducción bicéfala que lo sucedió. Acompañó un tiempo a Mariotto en la Legislatura, hasta que recaló como directora de jurídicos del ministro de Defensa Agustín Rossi. El efecto de su inesperada irrupción fue espectacular, en pocos minutos nació una estrella. Abbona tuvo la inteligencia de conferirle la jefatura del equipo, pasando por alto aquellos enojosos episodios, que hirvieron en las redes sociales a medida que Graciana ocupaba el centro de la escena con una contundencia única. Sin un solo papel, respondió con exactitud a cada pregunta, con citas precisas de la ley actual y de la anterior, y decidió sobre la marcha quién respondería cada cosa. Además fue concisa y mostró una gran capacidad para construir cada frase con economía y claridad, las mismas características que el día anterior mostró Víctor Abramovich, amicus curiae por la Universidad de Lanús. La secundó, como mejor pudo, el hombre de confianza de Martín Sabbatella en Morón y la Afsca, Daniel Larrache; con buena comprensión de lo que se discutía y dónde estaba, el economista Horacio Amílcar Seillant, y con algunos pincelazos otro buen conocedor de la ley, Pablo Wisnia. Graciana sólo se alejó de la perfección ante las pregunta siete y diez. La primera, sobre el riesgo de que la desinversión afectara las fuentes de trabajo. Respondió que los sindicatos participaron en la elaboración de la ley, que estableció una protección específica con respeto por las incumbencias profesionales. No sabía, porque ya la habían ido, que además la Afsca y el sindicato de televisión firmaron en noviembre de 2012 un convenio protocolizado por el Ministerio de Trabajo que garantiza las fuentes de trabajo y las condiciones convencionales como requisito para aceptar las transferencias, supervisado por una comisión mixta que integran los trabajadores. La segunda, cuando le recordaron que el Estado dijo que las licencias eran un privilegio otorgado en forma temporal bajo estrictas condiciones, y que no puede generar un derecho adquirido, y le preguntaron si eso implicaba que podía quitar las licencias ya otorgadas y las nuevas sin derecho alguno. Esa no es una afirmación de la ley, sino de un escrito anterior en la defensa del Estado. Peñafort respondió que el derecho del licenciatario sería el de defensa en el procedimiento administrativo. El subprocurador Horacio Diez reveló el trasfondo al agregar que en el caso del Grupo Clarín podría haber una responsabilidad del Estado al ordenar la adecuación al tope de licencias establecido por la ley, pero que eso debería dirimirse en otro juicio. Ya lo había dicho la Corte el año pasado: la cuestión es patrimonial, no de libertad de expresión. Del mismo modo, ninguna falencia del Estado en la implementación de las demás disposiciones de la ley puede argumentarse a favor del Grupo Clarín.

Amigos son los amigos

También rayaron alto algunos amicus favorables a la vigencia de la ley. En respuesta a la visión tradicional de la Asociación de Propietarios Adepa (que quiso presentarse como independiente pero sólo fue admitida como amiga de parte), para la cual toda regulación afecta la libertad de expresión, Abramovich precisó que los privilegiados por la estructura social siempre impugnan las acciones afirmativas que intentan revertir patrones estructurales de exclusión social, invocando la igualdad de trato formal para no perder sus beneficios. En el caso de los medios, resisten las normas que procuran limitar la concentración “desde la trinchera de la libertad de expresión concebida con una mirada liberal-conservadora”. Para esta visión, se trata de una cuestión de autonomía personal que impone límites al Estado, como una coraza protectora. La visión opuesta reconoce los límites al Estado, como la prohibición de censura, pero concibe a la libertad de expresión como un derecho colectivo, afectado por estructuras sociales desiguales y excluyentes. En este enfoque estructural, el Estado tiene el deber de intervenir para transformar esas condiciones estructurales y favorecer el debate público, aun si para eso interfiere con la autonomía de algunos. El fallo de la Cámara y las posiciones del Grupo Clarín objetan la regulación como una restricción indebida, sin advertir que también constituyen obligaciones jurídicas del Estado, de raíz constitucional y basadas en el derecho internacional de los derechos humanos, como el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que pone el acento en las obligaciones positivas del Estado de garantía y de protección estatal frente a actores no estatales, agregó Abramovich. Esto se enlaza con el principio de igualdad de los artículos 42 y 75 inciso 23 de la Constitución Nacional, que incorporan la idea de igualdad estructural y los deberes de protección estatal. La Cámara invierte la carga de la prueba y deja a cargo del Estado probar la razonabilidad de una restricción de la libertad de expresión, en pos de garantizar una ampliación de los espacios de participación para el resto. La pregunta sobre la razonabilidad debería ser en qué medida una empresa funcionando en un mercado competitivo, ajustada a los techos de propiedad que establece la ley, puede ser sustentable. Basta mirar al resto del mercado para obtener la respuesta. Abramovich concluyó con una cita del profesor estadounidense Owen Fiss, que explicita dos versiones contrapuestas de la libertad de expresión, aún dentro del liberalismo político: “El Estado puede ser opresor pero también puede constituir una fuente de libertad. Este punto de vista, inquietante para algunos, descansa sobre varias premisas. Una de ellas se refiere al impacto de las concentraciones privadas de poder sobre nuestra libertad. A veces se necesita del Estado para contrarrestar esas fuerzas”.